Agricultura intensiva

La agricultura intensiva es un método de producción agrícola en el cual se hace un uso intensivo de los medios de producción como la siembra. Consiste en sacar la mayor cantidad de productos por unidad de superficie usualmente mediante la utilización de fertilizantes, semillas seleccionadas, regadíos, maquinaria, entre otros.[1]​ Usa intensivamente la tierra porque la cultiva dos veces al año: en primavera-verano y en otoño-invierno, y como emplea fertilizantes, pesticidas químicos, maquinaria y sistemas de riego, necesita de menos tierra para producir una misma cantidad de alimento que el obtenido en la agricultura extensiva.[2]​ Las plantaciones intensivas requieren de un ambiente bajo control que cumpla con las exigencias que el cultivo demande para resultar un éxito. La gran demanda de alimentos en el mundo es una de las razones primordiales del crecimiento exponencial de esta modalidad de explotación agrícola.[3]

Para explicar el fenómeno de la intensificación de la agricultura, hay que tener presente que lo ocurrido en las décadas de los 80 y 90, no se considera una intensificación en sí misma, sino un cambio de modelo dentro del propio fenómeno de la intensificación de la agricultura. Un ejemplo, podría ser la etapa conocida como la «la revolución verde», pues representa un cambio de escala dentro de la propia agricultura extensiva.

También se puede hablar de la agricultura intensiva en medios ecológicos, como el método del «bancal profundo». Este método no es perjudicial para el medio ambiente y es conocido como «agricultura intensiva», pero debido a su costosa mecanización es utilizado en pequeños huertos de tipo escolar o familiar.

Ejemplos de agricultura intensiva:

  • En mano de obra, están los cultivos de hortalizas, como el espárrago, que apenas está mecanizado.
  • En insumos, nos encontramos con el cultivo de flores, que para llegar en perfectas condiciones al mercado, requiere de un uso de fitosanitarios importante.
  • Los cultivos de capitalización intensiva son aquellos que requieren de un ambiente controlado y una inversión en capital muy fuerte, especialmente en instalaciones, como puede ser un cultivo hidropónico en invernadero.

En este tipo de agricultura se producen cantidades inmensas en reducidos espacios, de un solo tipo de producto. Es utilizada en todos los suburbios de las áreas metropolitanas del mundo, pues con estos cultivos se pretende alimentar a la región metropolitana.

HistoriaEditar

 
Imagen de principios del siglo XX de un tractor arando un campo de alfalfa.

El desarrollo agrícola en Gran Bretaña entre el siglo XVI y mediados del siglo XIX supuso un enorme aumento de la productividad agrícola y de la producción neta. Esto, a su vez, contribuyó a un crecimiento demográfico sin precedentes, liberando un porcentaje importante de la mano de obra, y ayudando así a posibilitar la Revolución Industrial. Los historiadores citaron el cercamiento, la mecanización, la rotación de cultivos en cuatro campos y la cría selectiva como las innovaciones más importantes.[4]

La agricultura industrial surgió con la Revolución Industrial. A principios del siglo XIX, las técnicas agrícolas, los aperos, las reservas de semillas y los cultivares habían mejorado tanto que el rendimiento por unidad de tierra era muchas veces superior al visto en la Edad Media. [5]

La primera fase supuso un proceso continuo de mecanización. La maquinaria tirada por caballos, como la cosechadora McCormick, revolucionó la cosecha, mientras que inventos como la desmotadora de algodón redujeron el coste del procesamiento. Durante este mismo período, los agricultores comenzaron a utilizar trilladoras y tractores impulsados por vapor.[6][7][8]​ En 1892, se desarrolló con éxito el primer tractor impulsado por gasolina, y en 1923, el International Harvester Farmall se convirtió en el primer tractor polivalente, marcando un punto de inflexión en la sustitución de los animales de tiro por máquinas. A continuación se desarrollaron cosechadoras mecánicas, sembradoras, trasplantadoras y otros equipos, que revolucionaron aún más la agricultura.[9]​ Estos inventos aumentaron el rendimiento y permitieron a los agricultores individuales gestionar explotaciones cada vez más grandes.[10]

La identificación del nitrógeno, el fósforo y el potasio (NPK) como factores críticos para el crecimiento de las plantas condujo a la fabricación de fertilizantes sintéticos, aumentando aún más el rendimiento de los cultivos. En 1909, se demostró por primera vez el método Haber-Bosch para sintetizar nitrato de amonio. Los fertilizantes NPK estimularon las primeras preocupaciones sobre la agricultura industrial, debido a la preocupación de que venían con efectos secundarios como la compactación del suelo, la erosión del suelo, y la disminución de la fertilidad del suelo en general, junto con las preocupaciones de salud sobre los productos químicos tóxicosque entran en el suministro de alimentos. [11]

El descubrimiento de las vitaminas y su papel en la nutrición, en las dos primeras décadas del siglo XX, dio lugar a los suplementos vitamínicos, que en la década de 1920 permitieron que parte del ganado se criara bajo techo, reduciendo su exposición a los elementos naturales adversos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el uso de fertilizantes sintéticos aumentó rápidamente.[12]

El descubrimiento de antibióticos y vacunas facilitó la cría de ganado al reducir las enfermedades.[13]​ Los avances en la logística y la refrigeración, así como en la tecnología de procesamiento, hicieron factible la distribución a larga distancia. La gestión integrada de plagas es el método moderno para minimizar el uso de plaguicidas a niveles más sostenibles.[14]

Existe preocupación por la sostenibilidad de la agricultura industrial, y por los efectos medioambientales de los fertilizantes y pesticidas, lo que ha dado lugar al movimiento orgánico[15]​ y ha creado un mercado para la agricultura intensiva sostenible, así como financiación para el desarrollo de tecnología apropiada.

RequerimientosEditar

Se requiere fuerte uso de energía solar y de combustibles como petróleo y derivados; se aplican productos químicos como los fertilizantes tratados o los plaguicidas. Las características de la agricultura intensiva son:

  • Alta productividad de la tierra.
  • Utilización de un único tipo de semillas para el cultivo.
  • Localización en llanuras con suelos ricos en nutrientes.
  • Utilización de mucha mano de obra humana.
  • Utilización de plaguicidas y fitosanitarios contra insectos u hongos perjudiciales para los cultivos, aunque es una práctica que va en disminución debido a la consolidación de los métodos de control biológico de plagas.
  • Gasto de enormes cantidades de energía.

VentajasEditar

La agricultura intensiva permite incrementar la productividad agrícola, asegurando al mismo tiempo una fuente estable de alimentos al mismo tiempo que aumenta la población mundial y decrece la superficie necesaria.

Los incrementos en la producción, conjuntamente con la mecanización agraria han contribuido a la reducción de la población agrícola, permitiendo que a medida que quedaban libres de las tareas del campo pudiesen incorporarse al sector industrial (caso de España en los años 60).

Los productos agrícolas como verduras, frutas, y productos de ave de corral se han vuelto menos costosos beneficiando a los estratos socioeconómicos en desarrollo.[16]

Una revisión de 19 estudios realizados en África, concluyó que las intervenciones que proporcionan insumos biológicos o químicos, como fertilizantes o variedades de cultivos, a los pequeños agricultores, mejoran los ingresos de estos y la seguridad alimentaria. Particularmente, la introducción de la batata de pulpa anaranjada ha supuesto una mejora de su estado nutricional. Asimismo, las intervenciones que brindan capacitación a estos agricultores pueden aumentar sus ingresos, aunque existen pocos estudios que evalúen tales intervenciones. Estos efectos positivos sugieren que los pequeños agricultores en África desean y son aptos para participar en la capacitación y adoptar nuevos insumos agrícolas.[17]

Impacto ambientalEditar

La agricultura industrial usa enormes cantidades de agua y energía, lo cual cobra sentido dado que su productividad es varias veces mayor a la de la agricultura tradicional. A diferencia de la agricultura tradicional, la agricultura intensiva es capaz de producir la misma cantidad de alimentos utilizando una cantidad de tierra mucho menor provocando un mayor agotamiento del suelo.[18]​ El uso intensivo de plaguicidas puede generar que las plagas se vuelvan más resistentes a estos.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Agricultura intensiva». www.manualdelombricultura.com. Consultado el 13 de noviembre de 2017.
  2. «Extensiva e intensiva. La agricultura. SIA Prendes, sitio infantil del SIAP, México». siaprendes.siap.gob.mx. Consultado el 13 de noviembre de 2017.
  3. «Definición de Agricultura intensiva». Definición ABC. Consultado el 13 de noviembre de 2017.
  4. * Overton, Mark. Revolución agrícola en Inglaterra 1500-1850 (19 de septiembre de 2002), BBC.
    • Valenze, Deborah. The First Industrial Woman (Nueva York: Oxford University Press, 1995), p. 183.
    • Kagan, Donald. The Western Heritage (Londres: Prentice Hall, 2004), pp. 535-539.
  5. Kingsbury, Noel (2009). Hybrid: The History and Science of Plant Breeding. University of Chicago Press. ISBN 978-0226437132. 
  6. Brettman, Allan (24 de julio de 2010). «Los coleccionistas del Great Oregon Steam-Up siempre están alborotados por su pasión». The Oregonian. 
  7. ¡.html «Los Land Rovers del Valle de Ottawa - Prosas y páginas de los miembros - Mike Rooth - Locomotoras - Tractor de vapor, Parte I». 
  8. «Motores de vapor». History Source LLC. 2019. Consultado el 20 de septiembre de 2019. 
  9. Janick, Jules. Revolución científica agrícola: Mecánica. Universidad de Purdue. Consultado el 24 de mayo de 2013. 
  10. Reid, John F. (Fall 2011). «El impacto de la mecanización en la agricultura». The Bridge on Agriculture and Information Technology 41 (3). 
  11. Stinner, D.H (2007). «La ciencia de la agricultura ecológica». En William Lockeretz, ed. La agricultura ecológica: Una historia internacional. Oxfordshire, Reino Unido y Cambridge, Massachusetts: CAB International (CABI). ISBN 978-0-85199-833-6. Consultado el 30 de abril de 2013. }
  12. «A Historical Perspective». International Fertilizer Industry Association. Archivado desde el original el 9 de marzo de 2012. Consultado el 7 de mayo de 2013. 
  13. Hoelzer, Karin; Bielke, Lisa; Blake, Damer P.; Cox, Eric; Cutting, Simon M.; Devriendt, Bert; Erlacher-Vindel, Elisabeth; Goossens, Evy; Karaca, Kemal; Lemiere, Stephane; Metzner, Martin (31 de julio de 2018). «Las vacunas como alternativas a los antibióticos para los animales productores de alimentos. Part 1: challenges and needs». Veterinary Research 49 (1): 64. ISSN 1297-9716. PMC 6066911. PMID 30060757. doi:10.1186/s13567-018-0560-8. 
  14. US EPA, OCSPP (28 de septiembre de 2015). «Principios de gestión integrada de plagas (IPM)». US EPA (en inglés). Consultado el 22 de mayo de 2021. 
  15. Philpott, Tom (19 de abril de 2013). «Una breve historia de nuestra adicción mortal a los fertilizantes nitrogenados». Mother Jones. 
  16. «Ventajas y Desventajas de La Agricultura Intensiva». Scribd (en inglés). Consultado el 5 de noviembre de 2017.
  17. Stewart, R., Langer, L., Da Silva, N. R., Muchiri, E., Zaranyika, H., Erasmus, Y., … de Wet, T. (18 de diciembre de 2018). «Las intervenciones de capacitación, innovación y tecnología pueden mejorar los medios de subsistencia de los pequeños agricultores en África, aunque existen pocos estudios rigurosos al respecto». Caracas: The Campbell Collaboration. Consultado el 21 de enero de 2020. 
  18. «George Monbiot is wrong to suggest small farms are best for humans and nature.» The Guardian.