Asunción de María

tránsito de María hacia el Cielo al final de su vida terrena según la doctrina católica
(Redirigido desde «Asunción de la Virgen»)

La Asunción de María o Asunción de la Virgen es la creencia, de acuerdo con la tradición y doctrina de la Iglesia católica[1]​ y de la Iglesia ortodoxa, la iglesia ortodoxa oriental y algunas denominaciones protestantes como los anglicanos, de que María, la madre de Jesucristo, cumplido el curso de su vida terrenal, fue llevada en cuerpo y alma al Cielo. No debe confundirse con la Ascensión, que hace referencia al propio Jesucristo.[2]

Asunción de la Virgen María a los Cielos
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Origen
Santuario Abadía de la Dormición de la Virgen María
Datos generales
Veneración Iglesia católica, ortodoxa y anglicana
Festividad 15 de agosto
Patrona de Véase Anexo:Patronazgo de la Asunción de María

Este traslado es llamado Assumptio Beatae Mariae Virginis[Nota 1]​ (‘Asunción de la Bienaventurada Virgen María’) por los católicos, cuya doctrina fue definida como dogma de fe por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.

La Iglesia católica celebra esta fiesta en honor de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII. La festividad se celebra el 15 de agosto.

Historia editar

Primeras referencias litúrgicas editar

La primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia oriental; en el siglo IV se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María,[3]​ que conmemoraba la entrada al Cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su asunción. Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormitio (κοίμησις, koimesis) o Dormición de María, donde se celebraba el fin de la vida terrena y la asunción de María al Cielo. En el siglo VII el nombre pasó de «Dormición» a «Asunción».[3]

Relatos apócrifos editar

No existe ninguna mención de la Asunción en la Biblia.[4]

Los relatos apócrifos sobre la asunción de María aparecen aproximadamente desde el siglo IV y V. Entre estos están el Liber Requiei Mariae y el Six Books Dormition Apocryphon. Otros apócrifos posteriores notables basados en estos incluyen De Obitu S. Dominae, que lleva el nombre de San Juan. También se encuentra en el libro De Transitu Virginis, falsamente imputado a San Melito de Sardes; así como en una carta espuria atribuida a San Dionisio el Areopagita.

El más difundido de los «evangelios asuncionistas» y uno de los más antiguos en el oriente bizantino es el Libro de San Juan Evangelista, el Teólogo.[5]​ Este y otros escritos apócrifos tuvieron gran influencia en diversas homilías y escritos de los oradores orientales, como por ejemplo Juan de Tesalónica, Juan de Damasco, san Andrés de Creta, san Germán de Constantinopla, entre otros. Si bien no tenían ni tienen carácter histórico, la Iglesia católica vio en estos escritos el fondo teológico que existía y del cual los relatos eran expresiones adornadas.

La Asunción en Occidente editar

 
Retablo de la Asunción de la Virgen, realizado por Juan de Mesa (1619). Se encuentra en la Iglesia de Santa María Magdalena (Sevilla)

Debido a factores políticos y lingüísticos, ya que las relaciones con oriente eran tensas y el griego no se dominaba todavía, la doctrina de la Asunción de María no fue desarrollada sino hasta el siglo XII donde aparece el tratado Ad Interrogata, atribuido a san Agustín, el cual aceptaba la asunción corporal de María. Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos se declararon en su favor.

El papa Pío V, en el siglo XVI, al momento de reformar el Breviario, quitó las citas del "Seudo-Jerónimo" y las sustituyó por otras que defendían la asunción corporal.

Dos siglos después, el papa Benedicto XIV señaló la doctrina de la asunción como pía y probable pero sin señalarla aun como dogma.

La influencia del libro llamado el Pseudo-Jerónimo, que ponía en duda si María fue asunta al cielo con o sin su cuerpo (aunque manteniendo la creencia en su incorrupción), hizo surgir la duda de si la asunción corporal estaba incluida en la celebración de la fiesta. A esto se sumó otro libro que gozó de fama entre los conventos y cabildos, llamado el Martirologio, del monje Usuardo (muerto hacia el año 875) el cual alababa la reserva de la Iglesia de aquella época que preferiría no saber "el lugar donde por mandato divino se oculta este dignísimo templo del Espíritu Santo y nuestro Señor Dios".

El dogma editar

 
Retablo mayor de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Zacatecas, México.

En 1849 llegaron las primeras peticiones a la Santa Sede de parte de los obispos para que la Asunción se declarara como doctrina de fe; estas peticiones aumentaron conforme pasaron los años. Cuando el papa Pío XII consultó al episcopado en 1946 por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae, la afirmación de que fuera declarada dogma fue casi unánime.

El 1 de noviembre de 1950 se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la cual el papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María:

Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial.[6]
Constitución apostólica Munificentissimus Deus, 1 de noviembre de 1950


Véase también editar

Notas editar

  1. Del latín, assumptīō, asunción; "hecho de ser elevada en cuerpo y alma al cielo la Virgen María". En: Segura Munguía, Santiago (2014). «assumptīō». Lexicón [incompleto] etimológico y semántico del Latín y de las voces actuales que proceden de raíces latinas o griegas. Bilbao: Publicaciones de la Universidad de Deusto. p. 161. ISBN 978-84-15759-50-8. Consultado el 13 de mayo de 2015. 

Referencias editar

  1. Pío XII, Papa (1 de noviembre de 1950). Munificentissimus Deus. Libreria Editrice Vaticana. Consultado el 16 de noviembre de 2018. 
  2. Bourgeois, Henri; Sesboüé, Bernard; Tihon, Paul (1996). Historia de los dogmas, volumen III: Los signos de la Salvación. Salamanca: Secretariado Trinitario. p. 459. ISBN 84-88643-22-5. Consultado el 5 de septiembre de 2015. «[...] el verbo "fue asunta" sigue siendo un verbo en pasiva, diferente del "subió" que se utiliza para hablar de la ascensión de Cristo. El término de Asunción supone una diferencia radical con el de Ascensión. [...] ». 
  3. a b Revilla, Ángel, ed. (1990). Santa María La Antigua (36-37). Editorial "La Antigua", Universidad Santa María La Antigua. p. 32. «La dormición (dormicio o Koimesis) se había llamado antes "El Recuerdo de María" ». 
  4. Mordillat, Gérard; Prieur, Jérôme (2004). Jésus après Jésus: l'origine du christianisme (en francés). Éd. du Seuil. pp. 57-58. ISBN 978-2-02-051249-7. 
  5. Piñero, Antonio (2009). Todos los evangelios. Madrid: Edaf. p. 400. ISBN 978-84-414-2116-5. 
  6. Denzinger, Enrique (et al.). «Definición de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, Dz 3903». El Magisterio de la Iglesia. 

Bibliografía editar