Filosofía cristiana

La filosofía cristiana ha planteado muchos problemas a lo largo de la historia del pensamiento. Modernamente ha sido objeto de diversas interpretaciones y hay unos que niegan rotundamente que tenga alguna validez y otros que declaran que es la única forma posible de hacer genuina filosofía.[cita requerida]

HistoriaEditar

Clemente de Alejandría y Orígenes se convirtieron en los fundadores de la filosofía cristiana. Ciertamente el término de filosofía cristiana ha planteado muchos problemas a lo largo de la historia del pensamiento.

Períodos de la filosofía cristianaEditar

I. Período antiguo o de iniciación (Del siglo I al V)Editar

  • Padres apostólicos (siglo I); pensadores cuya vida transcurrió en los tiempos apostólicos. Destaca san Clemente de Roma.
  • Padres de la Iglesia o patrística (siglos II y IV); Con la excepción de san Agustín de Hipona (354–430), no crearon un sistema filosófico completo. El pensamiento agustiniano dominará toda la filosofía medieval hasta el siglo XIII, en que surgirá Tomás de Aquino:
a) Padres apologistas (siglo II); destacan san Justino y Tertuliano. Defendieron al Cristianismo de los ataques paganos. Filosóficamente no tienen gran interés; en general, su postura frente a la filosofía pagana es adversa;
b) Escuela cristiana de Alejandría (siglos II y III); primeros intentos de exposición sistemática del pensamiento cristiano en términos filosóficos. Reivindicaron el cristianismo como la expresión más perfecta del pensamiento filosófico. Tuvo como fin ilustrar y formar a los cristianos y atraer a los gentiles a la fe cristiana. Destacan san Clemente de Alejandría y Orígenes. Postura conciliadora respecto de la filosofía;
c) Los capadocios (siglo IV); en su enseñanza cristiana manejan todo el instrumental de la filosofía griega. Destacan san Basilio, san Gregorio Nacianceno y san Gregorio de Nisa, originarios de Cesarea de Capadocia.
d) San Agustín de Hipona (354 - 430)

II. Período de transición (siglos V al VIII)Editar

- al final del período anterior, o inicio de este, hay que incluir a San Agustín, dentro de la corriente de pensamiento cristiano latino o de los Padres Latinos. Se sitúa entre los cristianos que realiza un diálogo con Platón, en el contexto del platonismo de la época (neoplatonismo, en particular Plotino) en orden a una síntesis cristiana. Debido a la caída del Imperio Romano de Occidente, que le privó a este de la rica tradición cristiana de los Santos Padres Orientales o Griegos, la síntesis agustiniana tuvo enorme importancia para la Europa occidental medieval. Ha influido en la filosofía de la historia, filosofía política y jurídica (su obra la Ciudad de Dios). En la filosofía de la temporalidad (meditación del tiempo en Las Confesiones) y de la interioridad existencial (el género literario de Las Confesiones y posterior Retractaciones) hasta el punto de ser reconocido como el gran "maestro de la interioridad". En la filosofía de la naturaleza (doctrina evolutiva de la creación, en sus comentarios bíblicos sobre el Génesis). Si se sigue los períodos de la historia de la filosofía, en el período medieval y renacentista, el llamado agustinismo político, debido especialmente a su obra La Ciudad de Dios. Santo Tomás de Aquino, si bien se destaca en el siglo XIII por su original diálogo con Aristóteles en el esfuerzo por cristianizarlo, no deja de citar a San Agustín, siendo a esa altura una Autoridad (Auctóritas) indiscutible de la filosofía cristiana medieval. En la filosofía moderna, con René Descartes, la existencia pensante como fundante de la certeza del yo y de la realidad; y sus derivaciones en el idealismo romántico alemán. Por último, irrumpe en el pensamiento contemporáneo vigorosamente con la fenomenología del tiempo interior de la conciencia (Edmundo Husserl) y el existencialismo de su discípulo Martin Heidegger (sus análisis fenomenológico - existenciales de la "tensio ánimi" como movimiento existencial del deseo-pasión, las "tentatio ánimi", en la trama de la intencionalidad fenomenológica). Dentro de esta corriente filosófica, Hanna Harendt y su ética política.

En cuanto a las relaciones de la razón con la fe (cristiana) son aquí fundamentales las expresiones agustinianas: "cree para entender" (credere ut intelligam) y "la fe que busca la inteligencia" (fides quaerens intellectus), legitimando el uso teológico y filosófico de la razón. Expresiones de influjo decisivo para la posteridad (sobre todo a partir de San Anselmo). También, las relaciones fecundas entre amor y verdad: "nadie ama lo que no conoce", "no se entra en la verdad sino por el amor". Los aspectos gnoseológicos y psicológicos aquí implicados fueron tratados ampliamente por la escuela medieval franciscana (Duns Scoto, para destacar, entre los pensadores reconocidos).

  • Pseudo Dionisio: personaje anónimo, probablemente del siglo V; gozará de gran prestigio entre los escritores cristianos de los siglos VI y VII.
  • Boecio (hacia 480–525); traduce y comenta algunos libros del Organon aristotélico; el conocimiento que se tiene de Aristóteles en la Edad Media hasta el siglo XI se debe, fundamentalmente, a su aportación personal.
  • Beda el Venerable (siglos VI–VII). su pluma escribió sobre temas diversos, desde música hasta religión. De hecho, en ocasiones, se le considera como un Padre de la Iglesia.
  • San Isidoro de Sevilla (siglos VI–VII), quien funda una escuela para la formación del clero que actúa como foco de cultura para toda España; escribe las Etimológicas, obra de carácter enciclopédico muy consultada en la Edad Media.

III. Escolástica (siglos IX al XIV)Editar

  • Período de formación (siglos IX al XI); el renacimiento carolingio: hacia el año 800, Carlomagno funda una academia para la formación de los gobernantes que da lugar a un importante período de desarrollo cultural en el siglo IX:
Juan Escoto Erígena (primera mitad del siglo IX);
San Anselmo (1033–1109); importante filósofo, en particular por su «argumento ontológico» para la demostración de la existencia de Dios.
  • Período de desarrollo (siglo XII). El problema fundamental más tratado fue el de los universales:
a) la escuela de Chartres. Destaca Juan de Salisbury;
b) la escuela de San Víctor. Destaca Hugo de San Víctor.
  • Período de apogeo (siglo XIII):
a) Aristotelismo cristiano: recuperación del pensamiento aristotélico. Destacan san Alberto Magno (1206–1280) y santo Tomás de Aquino (1224–1274);
b) Filosofía del franciscanismo: vuelta al agustinismo y platonismo. Destacan san Buenaventura (1221–1274) y Duns Scoto (1266–1308).
  • Decadencia (siglos XIV y XV):
Guillermo de Ockham (1290–1349).

IV. Reforma católica y protestante (siglos XV al XVII)Editar

V. Ilustración (siglos XVIII y XIX)Editar

La época alrededor de 1800 significa una pausa histórica, no sólo en la historia europea en general —desde la Revolución francesa, pasando por las guerras napoleónicas, hasta el Congreso de Viena y la Restauración—, sino en particular también en la historia de la cultura: es un fin y un nuevo comienzo. La filosofía cristiana (católica) en su forma tradicional parece superada y casi totalmente barrida por los seguidores del filósofo racionalista (católico) René Descartes que, intentando demostrar que la verdad existe en un mundo que se volvía escéptico, dejó de lado la fe y los sentimientos, marcando toda la filosofía moderna y contemporánea a favor o contra del racionalismo, así surgen: la Ilustración, el pastor cristiano pero no católico Immanuel Kant, el idealismo y el positivismo (hiper-racional o cientificista). Está como sumergida en un vacío intelectual y tiene que empezar de nuevo a encontrar su conexión con la vida cultural de la época. En esta situación se produce un nuevo despegue de orientaciones y enfoques metodológicos, adecuados a los hechos, en el pensamiento cristiano.

VI. Siglos XX y XXIEditar

Escuela de Lovaina (tomismo trascendental)

Existencialismo cristiano

Espiritualismo cristiano

Suarecianismo

Fenomenólogos cristianos

Escuela de Lublin

Analíticos cristianos

Personalismo cristiano

Hermenéutica analógica

A fines del siglo XIX y en concreto durante el siglo XX una serie de pensadores cristianos impulsados por la carta encíclica Aeterni Patris de León XIII empezaron a discutir en torno a la existencia de la filosofía cristiana, Étienne Gilson fue uno de los primeros en defender la existencia de una filosofía cristiana, eso causó revuelto en los pensadores de los primeros años del siglo XX, también el historiador racionalista Émile Bréhier se suma a la discusión argumentando en contra, así vemos que en 1931 la Sociedad francesa de filosofía promovió un primer debate en torno al tema en el que participaron, además de los mencionados, Léon Brunschvicg, Gabriel Marcel, Maurice Blondel, Marie-Dominique Chenu y Jacques Maritain, entre otros. Tiempo después Martin Heidegger se opondría resueltamente al concepto mismo de filosofía cristiana, y sus argumentos han tenido y tienen aún gran influjo en el pensamiento filosófico. Paradójicamente Heidegger es discípulo de Husserl, que descubre la fenomenología gracias a su maestro el presbítero (cura) católico que le enseñó la filosofía del doctor santo Tomás de Aquino. Además, en el año 1998 Juan Pablo II con su carta encíclica Fides et ratio reabriría el debate de la existencia de la filosofía cristiana haciendo un llamado a que se siga investigando, de esta forma queda claro la existencia de la filosofía cristiana (específicamente católica, centro y origen del cristianismo no católico posterior a Lutero). Algunos filósofos cristianos, entre ellos Antonio Livi, han estado argumentando a favor de la existencia de la misma, aunque aún hay mucho trabajo que realizar en ese campo.

Véase tambiénEditar

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar