Francisco Javier Aguilera

Francisco Javier Aguilera o Francisco Xavier Aguilera (Santa Cruz de la Sierra, c. 1782Vallegrande, noviembre de 1828) fue un militar de origen cruceño que combatió a favor de los realistas en las guerras de independencia hispanoamericanas y fue gobernador de la jurisdicción de Santa Cruz de la Sierra. Apoyó la rebelión de Olañeta contra el virrey La Serna, y tras la independencia boliviana mantuvo una guerrilla realista hasta 1828.

Francisco Javier Aguilera
Brigadier
Lealtad Flag of Spain.svg España
Mandos Batallón Fernando VII
Participó en Independencia de Bolivia

Nacimiento 1782
Santa Cruz de la Sierra; Provincia de Charcas(España)
Fallecimiento 1828
Vallegrande (Bolivia)
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Índice

Primeras campañasEditar

Siguió por corto tiempo la carrera eclesiástica, pero terminó enrolándose en el ejército poco antes del comienzo de la guerra de independencia. Combatió en las filas realistas en las batallas de Huaqui, Tucumán y Salta a órdenes del general Pío Tristán. Posteriormente participó también en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, tras las cuales fue ascendido al grado de coronel y puesto al mando del Regimiento Fernando VII.

El general Joaquín de la Pezuela lo nombró gobernador de su ciudad natal, pero ésta estaba en manos del jefe patriota Ignacio Warnes. Antes de poder luchar con éste debías atravesar dos Republiquetas, las de Cinti y La Laguna. Enfrentó al líder de la primera de ellas, Vicente Camargo, en varios encuentros menores, pero debió abandonar esa región para enfrentar las guerrillas del cura Muñecas.

Combatió en la batalla de Sipe Sipe (1815), que le dio la ocasión de marchar a apoderarse de su ciudad natal.

Reconquista de Santa Cruz de la SierraEditar

Organizó una fuerza poderosa, de más de mil hombres, con la cual avanzó sobre las posiciones patriotas en La Laguna. Enfrentó al coronel Manuel Ascencio Padilla en la batalla de La Laguna del 14 de septiembre de 1816, derrotándolo y mandándole cortar la cabeza, que fue colocada en una pica a la vista de la población de La Laguna. También ordenó ejecutar a todos los guerrilleros enemigos.

Continuó su camino hacia Santa Cruz de la Sierra, y lo atacó en las afueras de la ciudad en la batalla de El Pari, el 21 de noviembre. La superioridad en cantidad de tropas, armamento y de adiestramiento militar de los realistas no fue suficiente: desde el primer momento de la batalla, la superioridad estuvo del lado de éstos, al punto de que la caballería del coronel José Manuel Mercado arrolló y expulsó del campo de batalla a la realista. Pero al caer el coronel Warnes de su caballo, por el impacto de una bala de cañón, esto permitió que un grupo de soldados realistas lo ultimaran, tras lo cual sus hombres tuvieron que reorganizarse al mando del capitán Saturnino Salazar, comandante de la Infantería.

Al caer la noche retornó la Caballería cruceña, de la persecución que había realizado hasta el pueblo de Peji, ubicado a varios kilómetros del Pari, pero la batalla campal comenzaba a cesar. Mientras se producía la guerrilla nocturna de los auxiliares, los dos comandantes -Mercado y Salazar- no lograron ponerse de acuerdo y produjeron una tregua que aprovechó Aguilera para recoger todas las armas del campo de batalla y fortalecerse esperando "la definitiva" que no se produjo.

Aguilera entró a Santa Cruz dos días después y ordenó colocar la cabeza de Warnes en la punta de una pica. Desató una represión feroz sobre los patriotas de esa ciudad. Mató a 900 ciudadanos e indígenas inocentes, solamente para vengar el trato preferencial que les había dado su enemigo.

"Los apurados momentos, que me circulan, después de la más sangrienta batalla, que desde ayer a las tres de la tarde dio principio contra las numerosas tropas del caudillo Warnes, violenta y rigurosa hasta las seis de ella, y subsiguiente sin intervalos toda la noche, no me permiten más comunicar a V.S. que queda en mi poder su hermosa artillería, compuesta de nueve cañones, porción de fusiles y lanzas; el infame Warnes sepultado en su orgullo (cuya cabeza voy a fijar en la plaza de la ciudad, luego que entre), y como ochocientos muertos de sus viles esclavos con quienes me atacó, no sólo intrépida, sino desesperadamente por ambos frentes y costados. Por mi parte es considerable la pérdida..."

GobernaciónEditar

Ocupó el cargo de gobernador de Santa Cruz durante nueve años, y colaboró con tropas en la continuación de la guerra. En 1822 aplastó la ebelión de los indígenas canichanas y trasladó la capital del Gobierno Político y Militar de Moxos a la villa de Trinidad.

Reconoció la autoridad del virrey José de la Serna hasta la llegada de la noticia de la restauración absolutista en España; en ese momento secundó la rebelión dirigida por el general Pedro Antonio Olañeta , que consideró caduca la autoridad de Serna y separó al Alto Perú del virreinato del Perú.

Tras la derrota realista en la batalla de Ayacucho, intentó oponerse a la liberación de Cochabamba, marchando hacia esa ciudad. Pero sus hombres se sublevaron el 26 de enero de 1825 y pasaron a las fuerzas de Sucre. El coronel Mercado ocupó Santa Cruz el 14 de febrero.

Última rebeliónEditar

Aguilera –inicialmente tomado prisionero por los rebeldes– huyó a ocultarse en las selvas al norte de Santa Cruz, donde encontró otros realistas dispuestos a protegerlo.[1]

En enero de 1828, el cura José Rafael de Salvatierra y Chaves,[2]​ de la villa de Vallegrande, se lanzó a la rebelión contra las autoridades de la República de Bolivia. Aguilera organizó una partida de unos 180 infantes y jinetes, en su mayoría antiguos realistas, y se proclamó «General en Jefe del Ejército Real»,[3]​ y ocupó Vallegrande en febrero. Proclamó su fidelidad a Fernando VII y se mantuvo luchando por varios meses en distintos puntos de la zona oriental de Bolivia. Hizo un intento de tomar Cochabamba y otro sobre Santa Cruz de la Sierra en octubre, pero fue derrotado por el coronel Anselmo Rivas, quien salió de esta última el día 20 de ese mes. Seis días más tarde llegó a Vallegrande y conminó a Aguilera a rendirse, prometiéndole pases para regresar a España. El "general" se negó y el 30 de octubre el batallón n°2, de 222 plazas, le derrotó completamente cerca de la villa.[3]​ Logró huir, pero su «Jefe de Estado Mayor», teniente coronel Francisco Suárez, fue capturado y fusilado; de igual manera Aguilera fue alcanzado unos días después, el 23 de noviembre.

Murió fusilado poco después en Vallegrande, las cabezas de los alzados fueron expuestas en la plaza local.[4]

ReferenciasEditar

  1. Aranzaes, 1918: 16
  2. El Cura Don José Rafael de Salvatierra y Chaves
  3. a b Aranzaes, Nicanor (1918). Las revoluciones en Bolivia. La Paz: Talleres Gráficos La Prensa, pp. 15
  4. Montaño M., Alberto R. "Se libró la batalla de Tumusla". El Tunari. 1 de abril de 2013. Consultado el 11 de febrero de 2014.

BibliografíaEditar

  • Bidondo, Emilio (1979). La guerra de la independencia en el Alto Perú. Buenos Aires: Ed. Círculo Militar, Bs. As., 1979.
  • Siles Salinas, Jorge (1992). La independencia de Bolivia. Madrid: Ed. MAPFRE.
  • O'Donnell, Pacho (1999). El águila guerrera. Buenos Aires: Ed. Sudamericana.
  • O'Donnell, Pacho (1994). Juana Azurduy. Buenos Aires: Ed. Planeta.
  • Gandarilla Guardia, Nino (2010). "Desenredando la independencia de Santa Cruz". Santa Cruz de la Sierra, Ed. Centro de Estudios Nacionales.
  • GACETA DEL GOBIERNO DE LIMA, miércoles 8 de enero de 1817.