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Negacionismo del terrorismo de Estado en Argentina

El negacionismo del terrorismo de Estado en Argentina es una teoría conspirativa que consiste en el acto de negar el terrorismo de Estado que culminó en la dictadura cívico-militar autodenominada «Proceso de Reorganización Nacional». El negacionismo del terrorismo de Estado ha ido tomando diferentes formas a través del tiempo, desde negar la existencia de desaparecidos, la ponderación de que se trató de una guerra sucia «entre dos sectores equivalentes que produjeron daños simétricos», la minimización del número de víctimas, y hasta la justificación de las atrocidades cometidas.

Los negacionistas del terrorismo de estado son un «grupo amorfo de agitadores culturales y políticos», que se han organizado en diferentes redes de contención y creado diferentes ONG y movimientos sociales.[1]

Índice

Modalidades del negacionismoEditar

Existen variadas modalidades de negacionismo, aquellas que van de la simple negación de los hechos a mecanismos más sutiles, con sofisticados abordajes de racionalización, relativización y trivialización.[2]

En un principio, la idea central de los negacionistas fue la de rechazar que haya existido violaciones de los derechos humanos en el país y la pretensión de compararlo con otras experiencias violentas como forma de «reducir» los hechos al contexto general de violencia del siglo XX.[2][3]

El argumento principal de los negacionistas se encuentra en que en las décadas de 1970 y 1980 hubo en el país una guerra sucia entre la Fuerzas Armadas y «elementos subversivos», como calificaba el régimen de facto a organizaciones armadas y a todo aquel que se oponga a la idea de sociedad occidental y cristiana.[4][2][1][5][6]

Asimismo, uno de los planteos más comunes, —y al mismo tiempo más clásicos—, del negacionismo es el cuestionamiento de la cantidad de víctimas. En el caso del terrorismo de Estado, el argumento cuestiona los 30 000 detenidos desaparecidos. Muchas veces se recurre al número de legajos de personas desaparecidas recogidos por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) en 1985, aproximadamente 8900.[5][2][7]

Evolución del negacionismo del terrorismo de EstadoEditar

Durante el terrorismo de EstadoEditar

Al igual que en otros casos de terrorismo de Estado o genocidios, el Proceso de Reorganización Nacional planificó los crímenes de lesa humanidad con la intención de instalar en el postgenocidio estos discursos negacionistas, por eso se utilizaron centros clandestinos de detención y tortura.[5]

La expresión «desaparecido»Editar

Ya en 1977, Jorge Rafael Videla, el entonces presidente de facto, afirmaba que «en toda guerra hay personas que sobreviven, otras que quedan incapacitadas, otras que mueren y otras que desaparecen. Argentina está finalizando esta guerra y, consiguientemente, debe estar preparada para afrontar sus consecuencias. La desaparición de algunas personas es una consecuencia no deseada de esta guerra». Luego, en 1979, profundizaría esa idea:[8][9]

Ni muerto ni vivo… está desaparecido.

Ya en democracia, y condenado por el genocidio,[10]​ reconocería la intención de ocultar los delitos afirmando que «no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina, cambiante, traicionera, no se hubiere bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta 5000, 10 000, 30 000. No había otra manera. Había que desaparecerlos».[11]

Documento final de la Junta MilitarEditar

El Documento Final de la Junta Militar sobre la guerra contra la subversión y el terrorismo marcó el tono del negacionismo frente al Terrorismo de Estado.[12]

…muchas de las desapariciones son una consecuencia de la manera de operar de los terroristas. Ellos cambian sus auténticos nombres y apellidos, se conocen entre sí por los que denominan «nombre de guerra» y disponen de abundante documentación personal fraguada. Las mismas están vinculadas con lo que se denomina como el «pasaje a la clandestinidad»; quienes deciden incorporarse a organizaciones terroristas lo hacen en forma subrepticia, abandonando su medio familiar, laboral y social. Es el caso más típico: los familiares denuncian una desaparición cuya causa no se explican o, conociendo la causa, no la quieren explicar

De esta manera, la propia Junta Militar negaba su responsabilidad en los crímenes cometidos.[13]

Tras el retorno de la democraciaEditar

El Nunca másEditar

Si bien el informe Nunca más de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas recopiló los datos de miles de denuncias de detenidos desaparecidos, ya en el momento de su publicación ha sido criticado por presentar a las víctimas como, en palabras de Hugo Vezzetti, «hípervíctimas». Es decir, silenciando la pertenencia política de los sobrevivientes y testigos. De este modo fueron excluidos los testimonios que reivindicaban y asumían «su pasado como militantes revolucionarios».[14][15]

Asimismo el informe fue criticado, desde el mes posterior a su publicación, por su utilización de la teoría de los dos demonios, igualando el terrorismo de Estado y las organizaciones armadas. Tanto fue así que luego del programa televisivo «Nunca más» el ministro del Interior, Antonio Tróccoli, fue criticado por haber «igualado ambos terrorismos».[16]​Ya en el siglo XXI el libro Disposición Final de Ceferino Reato causó una controversia luego de que Reato negase en él el número de desaparecidos, rebajando la cifra en 7 u 8 mil, sin embargo fue desmentid hasta por el propio dictador Jorge Rafael Videla quien negó haber reconocido que le dijo a Reato que «los militares debían matar a 7000 u 8000 terroristas para ganar la guerra», como le atribuyo falsamente Ceferino Reato.[17]​A pesar de la desmentida de Videla, Reato siguió sosteniendo esa cifra en diferentes artículos de opinión[18]

La otra campana del Nunca MásEditar

El primer acto de negacionismo en sentido reducido fue el libro del expolicía bonaerense, luego condenado a cadena perpetua en más de una oportunidad por múltiples delitos de lesa humanidad, Miguel Etchecolatz, La otra campana del Nunca Más, donde afirmaba que el informe de la CONADEP era una mentira «fabricada por los perpetradores de la “guerra subversiva”».[1]

El gobierno de Mauricio MacriEditar

En el marco de los juicios contra los responsables de delitos de lesa humanidad, el juez federal Daniel Rafecas afirmó que «Los discursos negacionistas son inherentes a los procesos genocidas» y advirtió que dichos discursos buscan la impunidad de los represores, en la exposición «Genocidio y Negacionismo: disputas en la construcción de la Memoria», que compartió con el sociólogo Daniel Feierstein en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).[5]

Dicho juez investigó la Megacausa del Primer Cuerpo de Ejército. Rafecas es uno de los jueces que el Ejecutivo Nacional presionó para remover de su cargo y a quien pidieron remover en una solicitada firmada por sectores empresarios encabezados por la Sociedad Rural, periodistas de medios oficiales y políticos alineados al PRO. «La implementación de los centros clandestinos de detención tiene que ver con la preparación de la impunidad posterior: eran escondidos, ocultos. La forma de exterminio masivo como los vuelos de la muerte son parte de esta idea de esconder. Y todo esto coronado por la conferencia de prensa de Videla en la que ante periodistas extranjeros esboza esta teoría negacionista».[19]

En 2017 a raíz de una serie de discursos negacionistas de miembros del gobierno nacional de Mauricio Macri, un grupo de más de 1500 académicos, investigadores e integrantes de distintas universidades públicas emitieron un comunicado en rechazo de las declaraciones de los funcionarios gubernamentales sobre la última dictadura militar que forman parte de una estrategia destinada a relativizar el crimen y normalizar aquella experiencia histórica, de manera de diluir su especificidad y ocultar con ello las responsabilidades criminales, políticas y judiciales de sus impulsores, ejecutores y cómplices. Señalando entre otras acciones destinadas a hacer primar el negacionismo el desmantelamiento total o parcial de áreas que investigaban las responsabilidades corporativas en los crímenes dictatoriales y que aportaban pruebas a los juicios y/o asistían a las víctimas, como el Grupo Especial de Relevamiento Documental, los Equipos de Relevamiento y Análisis de los Archivos de las Fuerzas Armadas, el Programa Verdad y Justicia, el Centro de Asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos Dr. Fernando Ulloa, la Subgerencia de Promoción de los Derechos Humanos del Banco Central, la asignación de personal militar para dirigir el Programa Nacional de Protección de Testigos, han ido a la par con la limitación de los programas destinados a la difusión y reflexión sobre el terrorismo de Estado en instituciones educativas y de la sociedad civil, como el Programa Educación y Memoria del Ministerio de Educación de la Nación, la Red Nacional de Educación y Memoria y los diversos programas provinciales que conformaban parte de la misma.[20][21]

La serie de expresiones públicas de responsables o referentes de distintas áreas del gobierno de Mauricio Macri, —por ejemplo, Darío Lopérfido negando el número de víctimas,[22]Juan José Gómez Centurión, negando además la existencia de un plan genocida sistemático,[23]​ o Mauricio Macri, manifestando su desconocimiento[24]​—, fueron analizadas por la doctora en Derecho Penal Valeria Thus como un potencial e «(incipiente) negacionismo estatal», que podría relacionarse con acciones tendientes a instalar la impunidad.[2]
El hecho de que el presidente Mauricio Macri se expresara en este sentido, fue calificado como "la primera vez que la retórica negacionista ha entrado en el discurso político general".[25]

El 24 de marzo de 2019, al conmemorarse el 43 aniversario del golpe de Estado un equipo de troles macristas, usuarios falsos y defensores de la dictadura militar se volcaron a las redes para negar las desapariciones de la última dictadura cívico militar. La campaña trol incluyó a reconocidas cuentas ultramacristas y otros usuarios que se reconocen defensores del genocidio.[26]

ReferenciasEditar

  1. a b c Ranalletti, Mario (2010). «Denial of the Reality of State Terrorism in Argentina as Narrative of the Recent Past: A New Case of “Negationism”?». Genocide Studies and Prevention: An International Journal (en inglés) (4) 5 (2). ISSN 1911-0359. Consultado el 20 de noviembre de 2018. 
  2. a b c d e Thus, Valeria (2017). «¿Encarna Argentina un negacionismo estatal?». Revista Crítica Penal y Poder (Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos. Universidad de Barcelona) (13): 185-207. ISSN 2014-3753. Consultado el 20 de noviembre de 2018. 
  3. Ranalletti, Mario (201). «Apuntes sobre el negacionismo en Argentina. Uso político del pasado y reivindicación del terrorismo de Estado en la etapa post-1983». XII Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia, Facultad de Humanidades y Centro Regional Universitario Bariloche. Universidad Nacional del Comahue, San Carlos de Bariloche. Consultado el 20 de noviembre de 2018. 
  4. Robben, Antonius  . Argentina Betrayed: Memory, Mourning, and Accountability. University of Pennsylvania Press. p. 114. ISBN 9780812250053. 
  5. a b c d Feierstein, Daniel; Rafecas, Daniel; Barletta  , Ana; Cruz, Verónica (octubre de 2017). «Panel Genocidio y negacionismo. Disputas en la construcción de la memoria». Aletheia (Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Universidad Nacional de La Plata) 8 (15). ISSN 1853-3701. 
  6. «El hombre que sembró el.horror». Diario Popular. 23 de marzo de 2012. 
  7. Echazú, Renata Carolina; Paiva, Gabriel. «Capitalismo, políticas de subjetivación y otros modos de (re)existir.». X seminario internacional políticas de la memoria. Consultado el 29 de noviembre de 2018. 
  8. Valle, Liliana (17 de mayo de 2013). «Videla: perfil de un genocida». www.telam.com.ar. Consultado el 21 de septiembre de 2017. 
  9. «Videla y una explicación tenebrosa: "Ni muerto, ni vivo, está desaparecido"». Perfil. Buenos Aires. 18 de mayo de 2013. Consultado el 12 de octubre de 2018. 
  10. «Videla fue condenado a prisión perpetua e irá a una cárcel común». La Nación. 22 de diciembre de 2010. Consultado el 22 de diciembre de 2010. 
  11. Seoane, María (2001): El dictador (pág. 215). Buenos Aires: Sudamericana, 2001.
  12. Feierstein, Daniel (2007). El genocidio como práctica social: entre el nazismo y la experiencia argentina : hacia un análisis del aniquilamiento como reorganizador de las relaciones sociales (1 edición). Fondo de Cultura Económica de Argentina. p. 264. ISBN 9505577141. 
  13. Salvi, Valentina (2014). «“Todos somos víctimas”. Transformaciones en la narrativa de la “reconciliación nacional” en la Argentina.». Prácticas genocidas y violencia estatal en perspectivas transdiciplinar (CONICET) 1 (1): 154-165. ISBN 978-987-28950-2-0. 
  14. Vezzeti, Hugo (2008). «El testimonio en la formación de la memoria social». En Cecilia Vallina. Crítica del testimonio. Ensayos sobre las relaciones entre memoria y relato. Buenos Aires: Beatriz Viterbo. ISBN 9789508452337. 
  15. Rauschenberg, Nicolás (2013). «Memoria política y justicia transicional en Argentina después de treinta años de democracia. Notas para un debate». Aletheia (Maestría en Historia y Memoria de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata) 3 (6): 19. ISSN 1853-3701. Consultado el 31 de diciembre de 2018. 
  16. Crenzel, Emilio (2013). «El prólogo del Nunca más y la teoría de los dos demonios. Reflexiones sobre una representación de la violencia política en Argentina». Contensiosa (Centro de Estudios Sociales Interdisciplinarios del Litoral, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral) 1 (1). ISSN 2347-0011. Consultado el 31 de diciembre de 2018. 
  17. «Videla desmiente a Reato». La Gaceta. 
  18. «Hablan de 30000 desaparecidos y saben que es falso». La Nación. 
  19. «"Los discursos negacionistas son inherentes a los procesos genocidas"». Pablo Roesier. 24 de marzo de 2017. 
  20. «Investigadores repudian el negacionismo del terrorismo de Estado que hace el gobierno». Tiempo.ar. 7 de abril de 2017. 
  21. Thus, Valeria (29 de enero de 2016). «Genocidio y negacionismo - Negacionismo estatal». Página/12. 
  22. «Lopérfido dijo que los desaparecidos no son 30.000 y Carlotto lo cruzó». Diario Ámbito Financiero. 26 de enero de 2016. 
  23. «Juan José Gómez Centurión, sobre los desaparecidos: "No es lo mismo 8.000 verdades que 22.000 mentiras"». La Nación. 29 de enero de 2017. «"No, yo no lo creo; no creo que el gobierno de facto haya sido un plan sistemático"». 
  24. «Diputados del FpV-PJ repudiaron las frases de Macri sobre la dictadura y los desaparecidos». Política Argentina. 10 de agosto de 2016. «"No tengo idea si fueron 9 mil o 30 mil. Creo que es una discusión que no tiene sentido"». 
  25. Uki Goñi (29 de agosto de 2016). «Blaming the victims: dictatorship denialism is on the rise in Argentina». The Guardian (en inglés). 
  26. «La repudiable campaña negacionista de trolls macristas». E ldestape. 24 de marzo de 2019.