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Fuerzas Armadas argentinas

Brazo Armado de la Argentina
Fuerzas Armadas argentinas
Flag of Argentina.svg
Bandera de Argentina.
Fundada 1853
Cuerpos Escudo del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas
Escudo del Ejército Argentino Ejército Argentino
Escudo de la Armada de la República Argentina Armada de la República Argentina
Escudo de la Fuerza Aérea Argentina Fuerza Aérea Argentina
Base Edificio Libertador
Mandos
Comandante en jefe Presidente de la Nación Mauricio Macri
Ministro de Defensa Oscar Aguad
Jefe del Estado Mayor Conjunto Teniente general Bari del Valle Sosa
Personal
Edad militar 18-24 años
Servicio militar obligatorio No[Nota 1]
Disponible para
servicio militar
10 029 488 hombres, edad 15-49 (Est. 2018),
9 889 002 mujeres, edad 15-49 (Est. 2018)
Aptos para
servicio militar
8 352 147 hombres, edad 15-49 (Est. 2018),
8 336 781 mujeres, edad 15-49 (Est. 2018)
Alcanzan edad
militar cada año
350 040 hombres (Est. 2018),
334 830 mujeres (Est. 2018)
Personal activo 83 514[2]
Personal de reserva 50 000
Personal desplegado 295
Gastos
Presupuesto 4 518 946 Mdm USD
% PIB 0,7 %
Industria
Proveedores nacionales Dirección General de Fabricaciones Militares, CITEDEF, INVAP, Astillero Río Santiago y Fábrica Argentina de Aviones
Proveedores extranjeros Estados UnidosFlag of the United States.svg Estados Unidos
FranciaFlag of France.svg Francia
AlemaniaFlag of Germany.svg Alemania
ItaliaFlag of Italy.svg Italia
RusiaFlag of Russia.svg Rusia
ChinaBandera de la República Popular China China
BrasilFlag of Brazil.svg Brasil
AustriaFlag of Austria.svg Austria
SueciaFlag of Sweden.svg Suecia
Países BajosFlag of the Netherlands.svg Países Bajos
IsraelBandera de Israel Israel
Artículos relacionados
Historia Historia del Ejército Argentino

Las Fuerzas Armadas argentinas se constituyen por el Ejército Argentino, la Armada Argentina, la Fuerza Aérea Argentina y el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Su misión es garantizar permanentemente la soberanía, independencia, territorio y derecho de autodeterminación de la Argentina, y salvaguardar la vida y libertad de sus habitantes.

Las fuerzas más antiguas son el Ejército y la Armada, nacidas en 1810, en tanto que la Fuerza Aérea se creó en 1945.

En 2015 las tres fuerzas sumaban 77 000 efectivos aproximadamente.[3]

A lo largo del siglo XX, ejecutaron seis golpes de Estado en Argentina, que instalaron dictaduras cívico-militares, que culminaron en un terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980.

Índice

MisionesEditar

Misión principalEditar

La misión principal de las Fuerzas Armadas argentinas es contribuir a la defensa nacional a fin de proteger y garantizar de modo permanente la soberanía e independencia, la integridad territorial, el derecho de autodeterminación, la vida y libertad de los habitantes y los recursos de la Nación frente a los riesgos y eventuales amenazas de origen externo e interno.[4]

Misión subsidiariaEditar

  • Participar en operaciones de mantenimiento de paz y/o coaliciones multinacionales bajo mandato de organismos internacionales.
  • Participar en el desarrollo de medidas de cooperación y confianza mutua, en el marco regional e internacional, para la prevención de situaciones de conflicto.
  • Participar en misiones de seguridad interior en los términos prescriptos por la Ley de Seguridad Interior.

OrganizaciónEditar

El presidente de la Nación Argentina, conforme dispone el artículo 99 inciso 12 de la Constitución de la Nación Argentina, es el comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación, y por ende como tal encabeza, la estructura del Sistema de Defensa Nacional. Entre las atribuciones que la Constitución le garantiza para el correcto manejo y administración de las Fuerzas Armadas y la defensa nacional, se cuentan:[5]

  • «Provee los empleos militares de la Nación: con acuerdo del Senado, en la concesión de los empleos o grados de oficiales superiores de las fuerzas armadas; y por sí solo en el campo de batalla.» (art. 99 inc. 13);
  • «Dispone de las fuerzas armadas, y corre con su organización y distribución según las necesidades de la Nación.» (Art. 99 inc. 14);
  • «Declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso.» (Art. 99 inc. 15);
  • «Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y por un término limitado, con acuerdo del Senado. En caso de conmoción interior sólo tiene esta facultad cuando el Congreso está en receso, porque es atribución que corresponde a este cuerpo. El presidente la ejerce con las limitaciones prescriptas en el artículo 23.» (Art. 99 inc. 16).

El sistema de defensa nacional se encuentra sometido a lo dispuesto a la Constitución Nacional, y específicamente regulado por la Ley de Defensa NacionalN.º 23 554—. La misma, establece que son competencias del presidente de la Nación, (en su carácter de comandante en jefe de las FF. AA.), la «dirección de la defensa nacional y la conducción de las Fuerzas Armadas», en los términos citados de la Constitución Nacional. Particularmente, el presidente ejercerá:[6]

  • La conducción integral de la guerra con el asesoramiento y asistencia del Consejo de Defensa Nacional;
  • La conducción militar de la guerra con la asistencia y asesoramiento del ministro de Defensa, del jefe del Estado Mayor Conjunto y de los jefes de Estados Mayores Generales de cada una de las Fuerzas Armadas, constituidas en comité de crisis.

Por debajo del presidente de la Nación, se encuentra el Consejo de la Defensa Nacional —CODENA—, que asesora de manera directa e integral al primero, sobre las cuestiones vinculadas a la defensa nacional. Conforme establece la Ley, el CODENA se encuentra presidido por el presidente de la Nación, —quien está encargado de adoptar las decisiones en todos los casos—, e integrado primariamente por el vicepresidente de la Nación, los ministros del Gabinete Nacional y el responsable del organismo de mayor nivel de inteligencia, siendo sus funciones las asesorar al presidente de la Nación en la «determinación de los conflictos, de las hipótesis de conflicto y de guerra así como también en la adopción de las estrategias, en la determinación de las hipótesis de confluencia y en la preparación de los planes y coordinación de las acciones necesarias para su resolución» (Art. 12).[6]

El Congreso de la Nación, interviene en el Sistema de Defensa Nacional, en los términos que la Constitución establece, asimismo como por intermedio de los Presidentes de las Comisiones de Defensa del Senado y de la Cámara de Diputados de la Nación y dos integrantes de dichas Comisiones, —uno por el bloque de la mayoría y otro por la primera minoría—, integrando el Consejo de Defensa Nacional, ejerciendo el clásico factor de contralor y balance frente al poder ejecutivo.

El cuarto integrante del Sistema, es el ministro de Defensa —MINDEF—, ejerce la dirección, ordenamiento y coordinación de las actividades propias de la Defensa que no se reserve o realice directamente el presidente de la Nación o que no hayan sido atribuidas a otro funcionario, órgano u organismo específico en particular.

En el siguiente peldaño en el orden jerárquico, se encuentra el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas argentinas —EMCFFAA—, asiste al Ministro de Defensa en materia de estrategia militar, realizará el planeamiento estratégico militar de acuerdo a orientaciones dadas por el presidente de la Nación, a través del ministro de Defensa, y es el órgano de trabajo del comité de crisis. Entiende asimismo, conforme dispone la ley, en:

  • La formulación de la doctrina militar conjunta;
  • La elaboración de planeamiento militar conjunto;
  • La dirección del adiestramiento militar conjunto;
  • El control del planeamiento estratégico operacional y la eficacia del accionar militar conjunto.

Dependiendo del ministro de Defensa, —por delegación del presidente de la Nación—, y manteniendo una relación funcional con el Estado Mayor Conjunto a fin de proveer a la acción militar conjunta, se encuentran los jefes de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas, definidas estas taxativamente por la ley como: el Ejército Argentino, la Armada de la República Argentina, y la Fuerza Aérea Argentina. Siendo designados por el presidente de la Nación entre los generales, almirantes o brigadieres del Cuerpo Comando en actividad, los jefes de Estados Mayores Generales, ejercen el gobierno y administración de sus respectivas fuerzas, dirigen la preparación para la guerra de los elementos operacionales de las respectivas fuerzas y su apoyo logístico, y asesoran al Estado Mayor Conjunto en todo lo relativo al planeamiento militar conjunto, acerca de la composición, dimensión y despliegue de las respectivas fuerzas armadas.

EstructuraEditar

La estructura actual se basa en la Ley de Defensa Nacional N.° 23 554 (aprobada en 1988), en lo relativo a la modernización doctrinaria de las fuerzas armadas, persiguiendo definir su papel entre la sociedad civil y el resto de las instituciones del Estado, procurando —tal y como afirma el texto legal—, que las mismas solo puedan ser utilizadas contra agresiones extranjeras, reduciendo la jerarquía de sus jefes y centralizando la toma de decisiones.[6]

La Ley 23 554 modificó el concepto de defensa impuesto en la Ley 16 970 que había sido dictada en octubre de 1966. La Ley antigua se influenciaba por la doctrina de la seguridad nacional. El concepto de defensa se basaba en la noción de un conflicto propio de la Guerra Fría, y preveía la posibilidad de la existencia de un enemigo ideológico interno. La nueva Ley cambió la mencionada noción por un concepto de respuesta a agresiones militares extranjeras y la preparación para ello durante los tiempos de paz.[7][8]

HistoriaEditar

Las Fuerzas Armadas de un país, son el símbolo de la soberanía nacional. Las instituciones militares no solo reflejan las particularidades de la cultura nacional, sino que son representativas de la naturaleza y el grado de complejidad del Estado Nacional.

El Ejército Argentino logró su profesionalización en el año 1900, bajo la instrucción del Ejército Alemán.[9]

En 1965, un grupo de exploración del Ejército Argentino alcanzó el polo sur en la Operación 90.[10]

El trastorno económico y político que causó la Gran Depresión de 1929 dio el puntapié para que los militares argentinos hiciesen su aparición en la política argentina, pasando por encima de los partidos políticos y de las ambiciones individuales. De esta manera interrumpieron en los gobiernos democráticos de distintas etapas históricas a través de los golpes de Estado cívico-militares de 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. La última dictadura —autodenominada Proceso de Reorganización Nacional— y que se mantuvo hasta 1983, impulsó un Terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980, cometiendo graves crímenes de lesa humanidad.

En 1978, el rechazo argentino al Laudo Arbitral de 1977 en una disputa con Chile por las islas Picton, Nueva y Lennox llevó a ambos países al borde de la guerra. La junta militar que gobernaba de facto Argentina dio la orden a las Fuerzas Armadas, de ejecutar la Operación Soberanía, de ocupar militarmente las islas. Sin embargo, el conflicto fue resuelto por una mediación del papa Juan Pablo II[11]​ que condujo al Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile en el año 1984. Durante los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa las relaciones con Chile mejoraron con la solución de casi todos los problemas limítrofes.

En 1982, la junta militar decidió ocupar las islas Malvinas, un archipiélago reclamado por Argentina y ocupado y administrado por el Reino Unido. El 2 de abril de ese año las Fuerzas Armadas argentinas ejecutaron la Operación Rosario, que consistió en desembarcar en las islas y tomar el control. El Reino Unido respondió con una gran flota expedicionaria que combatió contra las fuerzas argentinas. El 14 de junio el comando argentino se rindió. La Argentina tuvo 649 muertos y 1082 heridos; el Reino Unido tuvo 255 muertos y 777 heridos.

El desempeño de las Fuerzas Armadas argentinas en Malvinas ha recibido mucho reconocimiento por parte de investigadores de todo el mundo.[12]

Recuperación de la democraciaEditar

 
Destructor argentino ARA Almirante Brown.
 
Cazabombardero argentino Lockheed Martin A-4AR Fightinghawk.

El gobierno de Raúl Alfonsín recibió a las Fuerzas Armadas virtualmente desarmadas por la Guerra de las Malvinas. Además, las filas militares se encontraban moralmente derrotadas de manera considerable. Así pues, se manifestó la necesidad de reconvertir a las Fuerzas Armadas.[13]

La subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil se logró tras la represión del último alzamiento carapintada en 1990.[13]

En el año 1988 el gobierno argentino sancionó y promulgó la Ley N.º 23 554 de Defensa Nacional. La nueva ley derogó a la Ley N.º 16 970 de 1966, eliminando la concepción de defensa de la doctrina de la seguridad nacional. Esta preveía para las FF. AA. un enemigo ideológico interno. La nueva ley, en cambio, define como defensa a la respuesta a los ataques militares externos.[14]​ La nueva política se aplicó sucesivamente. Se crearon la Ley N.º 24 059 de Seguridad Interior en 1992 y la Ley N.º 25 520 de Inteligencia Nacional en 2001. Estas delimitaron la competencia de las FF. AA. en los asuntos internos.[15]

Desde 1983 hasta 2003, las FF. AA. adaptaron su estructura y despliegue de acuerdo a limitaciones presupuestarias y decisiones autónomas sin una orientación estratégica. Las estructuras operativas se disminuyeron y las estructuras de conducción superior de expandieron. Así pues, las fuerzas quedaron con una estructura deficiente.[16]

En cuanto al despliegue, las FF. AA. solo modificaron su despliegue debido a reducciones de presupuesto. Conservaron un despliegue anacrónico, propio de la Guerra Fría y caracterizado por su propósito de controlar el país. Esto es, una directiva de la doctrina de la seguridad nacional, que preveía al enemigo dentro del propio país.[17]

Las Fuerzas Armadas se han reducido en número y también se ha reducido su presupuesto, resultando una gran pérdida de capacidad militar. Pese a esto dio mayor profesionalización, acentuándose cuando se eliminó el servicio militar obligatorio en Argentina en el año 1995 por el presidente Carlos Menem. El embargo del gobierno británico se ha suprimido oficialmente en 1990. Se le dio la designación de Aliado importante extra-OTAN por el presidente estadounidense Bill Clinton. Las Fuerzas Armadas comenzaron una política de cooperación y de amistad con las fuerzas armadas del Brasil y Chile.[18]

Siglo XXIEditar

A partir del año 2000 se produjeron algunos cambios significativos:[cita requerida] Se ha negado a los Estados Unidos la inmunidad de sus Fuerzas Armadas en el territorio argentino, al igual que en otros 34 países; tanto la Argentina como el Brasil se han distanciado de los Estados Unidos en materia internacional, en oposición a la política intervencionista que el estado en cuestión sostiene para con el resto del mundo; política evidenciada en la condena a la Invasión de Irak de 2003 y el cese del voto contra Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas; El Mercosur ya no es solamente un tratado económico, también ha servido para mantener la democracia, como por ejemplo en Paraguay donde en 2000 se desalentó un golpe de Estado; La Argentina mantiene una estrecha relación de cooperación militar y defensiva con los Estados Unidos y en menor escala con Israel, Alemania, Francia, Rusia e Italia. En 2011 Argentina inicio la compra por primera vez en su historia de armamento procedente de Rusia y China. Dentro de América del Sur su mayor aliado militar es Brasil.

A partir de octubre de 2013 se reforzó con unos 4500 efectivos el Operativo Escudo Norte, el Operativo Fortín II para operaciones de vigilancia y control del área geográfica de interés nacional, y de operaciones de ayuda humanitaria y apoyo a la comunidad. También se inició un despliegue radárico que cubre la vigilancia y el control de todo el espacio aéreo norteño con algunos equipos nuevos fabricados por el Invap y se firmó un contrato de 1000 millones de pesos para desarrollar otros seis. A partir de octubre de 2013 se reforzó con unos 4500 efectivos el operativo escudo norte, el Fortín II para operaciones de vigilancia y control del área geográfica de interés nacional, y de operaciones de ayuda humanitaria y apoyo a la comunidad. También se inició un despliegue radárico que cubre la vigilancia y el control de todo el espacio aéreo norteño con algunos equipos nuevos fabricados por el Invap y se firmó un contrato de 1000 millones de pesos para desarrollar otros seis.[19]​ En agosto de 2018 el gobierno argentino inició el Operativo Integración Norte, donde participan las Fuerzas Armadas dando apoyo a las Fuerzas de Seguridad a fin de proteger las fronteras del norte de Argentina.[20]

En febrero de 2016 se autorizó tomar medidas extremas para el control del espacio aéreo como una medida por la emergencia de seguridad en el país.[21]​ En octubre se dio a conocer la compra de sistemas de defensa aérea portátiles suecos RBS-70NG para las tres fuerzas, con una inversión de 45 millones de dólares, estandarizando a las fuerzas con un arma antiaérea de última generación.[22]

El mismo mes el ministro de Defensa Julio Martínez anunció que se buscaría financiamiento externo para la recuperación material de las fuerzas, sin utilizar fondos del estado.[23]​ Pese a los anuncios se eliminó el contrato para la producción de la segunda serie de seis Radares Primarios Argentinos 3D de Largo Alcance, suscrito entre la cartera de Defensa, Fabricaciones Militares e INVAP, por 1000 millones de pesos, que servirían para ampliar la cobertura y la vigilancia del espacio aéreo desde el centro hacia el sur del país. Al mismo tiempo trasladó radares desde la zona fronteriza con Bolivia, adyacente a Salta, dejando la frontera sin control ni vigilancia electrónica ya que el radar que se había instalado para detectar narcovuelos se trasladó a Mendoza para una Cumbre del Mercosur.[24]​ Paralelamente se dio un repliegue de 1800 efectivos del Operativo Escudo Norte, de protección de las fronteras, y en el marco de recortes presupuestarios, se retiró del Operativo Fronteras el sistema de radares de vigilancia terrestre de la frontera norte.[25]

En febrero de 2017 se lanzó un plan conjunto de los ministerios de Defensa y de Seguridad, en el cual se agregarían más radares al Escudo norte y se ejecutó un plan de monitoreo en la frontera norte por radar las 24 horas.[26][27]​ La desinversión en los astilleros Tandanor se da de baja también el financiamiento para la segunda serie de radares de largo alcance (RPA3DDLA, de 400 kilómetros), la suspensión de la reparación del ARA Santa Cruz, uno de los tres submarinos que posee la Argentina, junto con la paralización de las tareas de mantenimiento, la cancelación de las inversiones en las plantas de pólvora, el repliegue de los radares Doppler, desprogramación de vehículos de combate, entre otros recortes.[28][29]

En marzo de 2017 mediante una resolución —154-E/2017—, el ministro de Defensa Julio Martínez habilitó a las FF AA a realizar «informes socio ambientales». Esto habilitaría al «espionaje sobre actores sociales» internos, una actividad que está prohibida por las leyes de Defensa, Seguridad Interior e Inteligencia.[30]

En julio de 2017 Oscar Aguad reemplazó a Julio César Martínez en el cargo de ministro de Defensa.[31]

IntervencionesEditar

Salvo en misiones de paz, los únicos conflictos internacionales en los cuales intervinieron las Fuerzas Armadas argentinas desde su organización definitiva en 1853 fueron la Guerra de la Triple Alianza, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de las Malvinas y, formando parte de la coalición internacional, en la Guerra del Golfo.

Las misiones de paz de la Organización de las Naciones Unidas en las que colaboraron las fuerzas armadas fueron en Chipre, Yugoslavia, Kuwait, Bosnia, Libia y Haití. Desde 1999 hasta 2006, la Argentina fue el único país latinoamericano que mantuvo sus tropas en Kosovo[32]​ en la operaciones de la KFOR, donde las fuerzas militares argentinas estaban adscriptas a una brigada italiana.

Misiones de paz País
Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR)   Yugoslavia
Misión de Observación de las Naciones Unidas para Irak y Kuwait (UNIKOM)   Kuwait
Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre (UNFICYP)   Chipre
Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH)   Haití

PresupuestoEditar

La inversión en defensa de Argentina, al año 2010 era, como desde el regreso de la democracia en 1983, en los 3200 millones de dólares; lo cual representaba un 0,91 % de su producto interno bruto, por debajo del 1,74 % promedio de las naciones sudamericanas.[33]​ En 2011 el Ministerio de Defensa y el gobierno argentino estimaron el presupuesto de defensa en 0,9 % de su PBI.[34]

En diciembre de 2011, la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación Argentina votó a favor del presupuesto para el año 2012, presentado por el gobierno nacional. En lo que respecta al área del Ministerio de Defensa, para el año entrante el presupuesto total —incluyendo los organismos descentralizados, como es el Instituto Geográfico Nacional, el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto de Ayuda Financiera— ascendería a un total de $ 20 252 909 798; unos 2275 millones de dólares. Prácticamente un 1,7 % del presupuesto global. El presupuesto dirigido al Ministerio de Defensa para el año 2017 fue proyectado para cubrir un 4 % del PIB.[35]

En agosto de 2017 Mauricio Macri habilitó el endeudamiento para el presupuesto de reequipamiento militar, bajo el decreto de necesidad y urgencia DNU 595/17, para la compra de cuatro buques patrulleros OPV, aviones Beechcraft T-6 Texan II, aviones de transporte mediano para la Fuerza Aérea y la Armada y pistolas Beretta PX4 Storm y fusiles Beretta ARX-200.[36]

RangosEditar

La mujer en las Fuerzas ArmadasEditar

 
La generala post mortem Juana Azurduy, heroína histórica del Ejército Argentino en las guerras de independencia.

Pese a que el Ejército Argentino contó en su historia con la presencia de mujeres en sus filas, que incluso resultaron combatientes heroicas, como la general —post mortemJuana Azurduy, la organización del país adoptó una estructura patriarcal que marginó a las mujeres de gran parte de las actividades de la vida pública, incluyendo la prohibición de votar y ser votadas —derogada en 1947— y la incapacidad civil —derogada en 1968—. Las Fuerzas Armadas fueron un caso extremo de organización patriarcal, excluyendo por completo a las mujeres hasta la penúltima década del siglo XX.[38]

El ingreso de mujeres a las Fuerzas Armadas argentinas se inició en 1980, en la Armada y la Fuerza Aérea, y en 1981, en el Ejército, pero recién a partir de 1996 se permitió su ingreso a los Cuerpos Comando, es decir de las unidades de combate.[38]

En 2010 el Ejército ya registraba un total de 4974 mujeres, equivalentes al 11,15 % del total, contando los institutos de formación, pero ese porcentaje se reducía a un 2 % de los oficiales y suboficiales del Cuerpo Comando, debido a la prohibición existente en ese momento de que las mujeres ingresaran a las armas de Infantería y Caballería. Ese año la Armada registraba un total de 1799 mujeres, equivalentes al 8,5 % del total, contando los institutos de formación, pero ese porcentaje se reducía a un 2 % de los oficiales del Cuerpo Comando. La Fuerza Aérea por su parte, registraba un total de 2562 mujeres, equivalentes al 17 % del total, contando los institutos de formación, resultando un porcentaje considerablemente más alto que las otras dos fuerzas, aunque ese porcentaje se reducía al 0,76 % de los oficiales del Cuerpo Comando, el más bajo de las tres fuerzas.[38]

Hacia ese año las mujeres no participaban en las juntas de clasificación del Ejército, ni de la Fuerza Aérea. En la Armada, las mujeres participaban en las juntas de calificación para suboficiales, pero no participaban en las juntas para oficiales.[39]

 
La generala María Isabel Pansa, en 2015 se convirtió en la primera mujer en alcanzar ese grado en vida.

Con respecto a las funciones asignadas a las mujeres, una gran parte estaban influenciadas por estereotipos de género, siendo el área Enfermería el que tenía mayor presencia femenina en 2017, con porcentajes que variaban de un 56 % a un 92 %, según la fuerza.[40][39]

En 2006 la ministra de Defensa Nilda Garré creó el Observatorio sobre la Integración de la Mujer en las Fuerzas Armadas y en 2007 creó el Consejo de Políticas de Género, institución única en el mundo debido al hecho de la incorporación al mismo de las mujeres militares.[39][41]​ También se crearon Oficinas de Género en las unidades militares, se derogaron las normas que prohibían el ingreso y permanencia en el Colegio Militar de las alumnas que quedaran embarazadas, así como militares varones que reconocieran su paternidad y la obligación de solicitar autorización al superior para casarse.[42]

En 2011 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se quejó públicamente por el hecho de que el Ejército no permitiera el ingreso de mujeres a las armas de Infantería y Caballería, orientadas al combate cercano.[43]​ Finalmente dos años después, el Ejército eliminó por la Resolución N.º 1143/2013 la prohibición de que las mujeres ingresaran a las armas de Infantería y Caballería, razón por la cual seis mujeres ingresaron al arma de Caballería y cinco al arma de Infantería.[43]​ En 2016 cuatro mujeres se constituyeron en las primeras en egresar del Colegio Militar como oficiales de dichas armas.[44]

En 2009 la fallecida militar y heroína de la lucha por la Independencia Juana Azurduy fue ascendida post mortem a generala, convirtiéndose así en la primera mujer en alcanzar ese grado en el Ejército Argentino.[45]​ En 2015 la coronel María Isabel Pansa fue ascendida a general de brigada, convirtiéndose en la primera mujer en alcanzar ese grado en vida.[46]​ También en 2015 María Inés Uriarte fue ascendida a contraalmirante, convirtiéndose en la primera mujer en alcanzar ese grado. A diferencia de las otras dos armas, hasta 2017 ninguna mujer había ascendido en la Fuerza Aérea al grado de brigadier, equivalente a los de contralmirante y general de brigada.

En 2017 el Ejército tenía 3352 mujeres, sin contar los institutos de formación, equivalentes al 11,8 % del personal total, un porcentaje considerablemente menor al de las fuerzas armadas en conjunto, que para ese año fue del 16,8 %. Ese año la Fuerza Aérea tenía 3482 mujeres, sin contar los institutos de formación, equivalente a un 25 % del total de la fuerza.[47]​ La Armada por su parte tenía 3440 mujeres, de las cuales 3161 era suboficiales (19,05 %), 279 eran oficiales del Cuerpo Profesional (24,03 %) y 100 eran oficiales del Cuerpo Comando (6,95 %).[40]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

NotasEditar

  1. El servicio militar obligatorio en Argentina fue desactivado en 1994.[1]

CitasEditar

  1. «El fin del servicio militar». Clarín. 23 de noviembre de 2000. Consultado el 21 de febrero de 2019. 
  2. «Argentina hace publica la cantidad de personal militar en sus fuerzas». Zona Militar. 19 de marzo de 2018. Consultado el 21 de julio de 2018. 
  3. Libro Blanco de la Defensa 2015 (Primera edición). pp. 92-93-94-95-96-97. ISBN 978-987-3689-22-2. 
  4. «Misión y Funciones». Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Consultado el 12 de diciembre de 2017. 
  5. «CONSTITUCION DE LA NACION ARGENTINA». InfoLEG. Consultado el 29 de agosto de 2017. 
  6. a b c «DEFENSA NACIONAL». InfoLEG. Consultado el 29 de agosto de 2017. 
  7. «Ley N.º 16 970». InfoLEG. Consultado el 7 de enero de 2019. 
  8. Libro Blanco de la Defensa 2015 (PDF). pp. 49-50. ISBN 9789873689222. 
  9. Enrique Rodolfo Dick. Los oficiales del Ejército Argentino que se capacitaron en Alemania entre los años 1900-1914 y sus familias (PDF). Consultado el 21 de agosto de 2017. 
  10. «Operación 90». Fundación Marambio. Consultado el 23 de septiembre de 2016. 
  11. Daniel Gallo (21 de diciembre de 2003). «Conflicto con Chile: la guerra que no fue». La Nación. Consultado el 21 de agosto de 2017. 
  12. «Malvinas: reinerpretando el conflicto». La Nación. 5 de abril de 2019. Consultado el 7 de abril de 2019. 
  13. a b Gastaldi y Eissa, 2017, p. 164.
  14. Libro Blanco de la Defensa 2015 (Primera edición). pp. 48-49. ISBN 978-987-3689-22-2. 
  15. Libro Blanco de la Defensa 2015 (Primera edición). pp. 51-52. ISBN 978-987-3689-22-2. 
  16. Gastaldi y Eissa, 2017, p. 165.
  17. Gastaldi y Eissa, 2017, p. 166.
  18. «Argentina y Chile llevan adelante ejercicios de la Fuerza de Paz Binacional Cruz del Sur». Ministerio de Defensa de Argentina (Buenos Aires). 12 de octubre de 2016. Consultado el 21 de agosto de 2017. 
  19. Edgardo Aguilera (4 de enero de 2016). «Expiró un plan de control fronterizo antinarco». Ámbito Financiero. Consultado el 21 de agosto de 2017. 
  20. «Operativo “Integración Norte”». Argentina.gob.ar. 26 de octubre de 2018. Consultado el 16 de enero de 2019. 
  21. «El Gobierno aplicó por primera vez la ley de derribo». Infobae. 17 de febrero de 2016. Consultado el 23 de septiembre de 2016. 
  22. Porfilio, Gabriel (18 de octubre de 2016). «Argentina estandariza a sus Fuerzas Armadas con el misil Saab RBS-70NG». Infodefensa.com. Consultado el 18 de octubre de 2016. 
  23. «Defensa anunció que apelará al financiamiento externo para rearmar las "diezmadas" FFAA». Ámbito Financiero. 15 de noviembre de 2016. Consultado el 16 de noviembre de 2016. 
  24. «Se debilitó la vigilancia en la lucha contra narcovuelos». Ámbito Financiero. 24 de julio de 2017. 
  25. «El recorte en Defensa podría significar la retirada del operativo fronteras con los radares móviles». Economis (Misiones). 23 de marzo de 2017. 
  26. «Defensa y Seguridad lanzaron un plan conjunto para monitorear con radares la frontera norte del país» (HTML). Télam. 8 de enero de 2017. Consultado el 21 de agosto de 2017. 
  27. «Lanzan plan de monitoreo en la frontera por radar las 24 horas». El Territorio Misiones. 11 de febrero de 2017. Consultado el 21 de agosto de 2017. 
  28. Loizou, Natasa. «El arte del engaño: el ajuste en Defensa». Universidad Nacional de San Martín. 
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PublicacionesEditar

  • Gastaldi, Sol; Eissa, Sergio (2017). «El Instrumento Militar Argentino. Reflexiones en torno a su despliegue». Revista Perspectiva de Políticas Públicas 7 (13). ISSN 1853-9254. 

Enlaces externosEditar