Presidencia de la Nación Argentina

Logotipo de la Presidencia de la Nación desde 2019

La Presidencia de la Nación Argentina está integrada por el presidente de la Nación y los organismos y personal más cercanos.

Entre estos últimos se destacan por su importancia política la Secretaría General de la Presidencia, la Secretaría Legal y Técnica, la Agencia Federal de Inteligencia y la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR). También funciona en el área de la Presidencia, la Casa Militar, encargada de la seguridad directa del presidente. Otras importantes oficinas presidenciales son la SIGEN (Sindicatura General de la Nación), a cargo del control interno de toda la Administración Pública Nacional y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.

Presidente de la NaciónEditar

El presidente de la Nación Argentina es el jefe de Estado, jefe de Gobierno y titular del Poder Ejecutivo Nacional, responsable político de la administración general de la República Argentina y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.[1]​ El actual presidente es Alberto Fernández, de la alianza Frente de Todos, que tomó posesión el 10 de diciembre de 2019.

Entre otros poderes y responsabilidades, el Artículo 99 de la Constitución de la Nación Argentina encarga al presidente «expedir las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes», hace del presidente el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, lo autoriza a nombrar oficiales ejecutivos y judiciales, lo sitúa al frente de la política exterior de Argentina, y permite al presidente conceder indultos o moratorias, aprobar o vetar leyes, introducir legislación mediante decretos de necesidad y urgencia, y declarar el estado de sitio y la intervención federal.

El presidente es elegido mediante el sufragio directo con posibilidad de una segunda vuelta electoral para un mandato de cuatro años. Desde la reforma de la Constitución Argentina de 1994, el mandatario tiene la posibilidad de una reelección inmediata, pudiendo repetir nuevamente el mandato después de transcurrido un período. En caso de muerte, destitución o renuncia de un presidente, el vicepresidente asume la presidencia.

Hasta la fecha, hubo un total de cincuenta personas que asumieron el título y cincuenta y tres presidencias (esto es porque Julio Argentino Roca, Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón fueron reelectos transcurrido un periodo presidencial como mínimo). De ellas, solo dos fueron mujeres, María Estela Martínez de Perón y Cristina Fernández de Kirchner. De las personas elegidas para el cargo, doce son dictadores que se autodenominaron "presidente", usurpando los poderes ejecutivo y legislativo, tanto nacionales como provinciales, y en algunos casos también el poder constituyente,[2]​ bajo la doctrina de los gobiernos de facto de la Corte Suprema. Además, siete vicepresidentes y cinco ciudadanos por ley de acefalía (dos presidentes provisorios del Senado, un presidente de la Cámara de Diputados, un gobernador y un senador) asumieron el cargo tras la falta de un presidente. En cuanto al término del mandato por el que fueron elegidos, seis fueron derrocados por golpes de Estado, tres murieron por causas naturales y doce renunciaron.

El primer presidente fue Bernardino Rivadavia con el título de «presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata», creado por ley del Congreso del 6 de febrero de 1826. Después de su renuncia desapareció el cargo en la legislación argentina hasta que en 1853 fue restablecido por una nueva constitución, disponiendo que el mandato tenía una duración de seis años, sin posibilidad de reelección inmediata; la designación se hacía por votación indirecta en un colegio electoral que votaba separadamente en cada provincia y la Municipalidad de Buenos Aires, y si ningún candidato lograba más de la mitad de los votos, decidía el Congreso entre los dos más votados. Justo José de Urquiza fue el primer elegido de acuerdo con el nuevo régimen y desempeñó el cargo como «presidente de la Confederación Argentina», al igual que su sucesor, Santiago Derqui, quien luego de las reformas constitucionales de 1860, asumió como «presidente de la Nación Argentina», título vigente hasta la fecha. Adolfo Rodríguez Saá fue el que menos tiempo permaneció en el cargo, con tan solo 7 días, y Julio Argentino Roca, con sus 12 años en el puesto, fue el que permaneció por más tiempo.

Vicepresidente de la NaciónEditar

El vicepresidente de la Nación Argentina es un alto funcionario de la República Argentina que integra la fórmula electoral acompañando al ciudadano que resulta electo presidente de la Nación Argentina, y cuya función principal es reemplazarlo en caso de ausencia temporaria, o en caso de ausencia definitiva por incapacidad, muerte o renuncia. En la historia argentina, han existido también vicepresidentes de facto, impuestos como resultado de golpes de Estado.

Dentro de la Constitución de la Nación Argentina, en su segunda parte, el vicepresidente figura como funcionario del poder ejecutivo. Sin embargo, funciona como un nexo entre los poderes ejecutivo y legislativo, ya que a la vez es presidente de la Cámara de Senadores de la Nación Argentina, puesto que abandona cuando le corresponde ocupar la titularidad del poder ejecutivo.[3]

Gabinete de la NaciónEditar

En Argentina, el gabinete es el conjunto de ministerios y secretarías. Los ministerios son organismos del poder ejecutivo del Estado de más alta jerarquía, inmediatamente por debajo del presidente de la Nación Argentina en el caso del gobierno nacional, y de los gobernadores en el caso de las provincias, y del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El jefe de gabinete, nombrado por el presidente, ejerce la administración general del país y junto con los demás ministros, refrenda y legaliza los actos del presidente por medio de su firma, sin cuyo requisito carecen de eficacia.

Cada ministerio está dirigido por un ministro, que es libremente elegido y removido por el titular del Poder Ejecutivo. A su vez, cada ministerio está integrado por secretarías, subsecretarías y direcciones nacionales o generales, que constituyen cargos políticos bajo dependencia jerárquica del ministro y son designados por este o por el titular del Poder Ejecutivo por recomendación del ministro. Debajo de las direcciones nacionales o generales, se encuentra la jerarquía de carrera: direcciones, departamentos, divisiones y secciones. A su vez, bajo la órbita de los ministros, se suelen ubicar organismos descentralizados o autárquicos y otro tipo de agencias estatales bajo regímenes especiales.

Las secretarías presidenciales se dividen en la Secretaría General, la Secretaría Legal y Técnica, la Secretaría de Asuntos Estratégicos y la Secretaría de Comunicación y Prensa.

Los ministros forman el Gabinete o Gabinete de Ministros, una reunión especial de los mismos, habitualmente presidida por el titular del poder ejecutivo, para tratar y resolver cuestiones de Estado y de gobierno. También integran el gabinete el vicepresidente de la Nación y el jefe de Gabinete, cuya función básica es asistir al presidente en la coordinación de las reuniones del Gabinete de Ministros y en la articulación de sus actividades y funciones.

Organismos descentralizadosEditar

Del área Presidencial además de las secretarías presidenciales, también dependen varios organismos descentralizados.

Los organismos descentralizados que dependen directamente de la Presidencia de la Nación son:

El Poder Ejecutivo Nacional es el nombre que recibe el órgano ejecutivo del Estado Argentino. Se trata de un órgano unipersonal y piramidal que se encuentra en cabeza del Presidente de la Nación Argentina, funcionario que debe ser elegido cada cuatro años por voto Secreto, Universal y Obligatorio.

ReferenciasEditar