Petición de principio

La petición de principio (del latín petitio principii, "suponiendo el punto inicial") es una falacia que se produce cuando la proposición por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas.[1]​ La primera definición conocida en Occidente de esta falacia fue acuñada Aristóteles en su obra Primeros analíticos.[2]

Por ejemplo, el siguiente argumento es una petición de principio:

  1. Yo siempre digo la verdad.
  2. Por lo tanto, yo nunca miento.

En este argumento, la conclusión está contenida en la premisa, pues decir la verdad es sinónimo de no mentir. Las peticiones de principio resultan más persuasivas cuando son lo suficientemente largas como para hacer olvidar al receptor que la conclusión ya fue admitida como premisa.

Formalmente, las peticiones de principio son argumentos deductivamente válidos,[1]​ pues es deductivamente válido que de A se sigue A. Existe desacuerdo acerca de por qué algunos argumentos deductivamente válidos se consideran peticiones de principio y otros no.[1]​ Una propuesta[¿quién?] es que la diferencia es psicológica: si la conclusión nos parece demasiado obvia con respecto a las premisas, entonces consideramos que el argumento es una petición de principio; de lo contrario, no.[1]

Este término no se suele aplicar a la falacia más general que resulta cuando la evidencia dada para una proposición necesita tanta prueba como la proposición misma. El término más usado para una argumentación semejante es el de falacia de las muchas preguntas.

Toda petición de principio tiene esta característica: que la proposición por ser probada (como conclusión) se asume en algún punto anterior, se asume en alguna de las premisas. Debido a lo anterior, esta falacia fue clasificada por Aristóteles como una falacia material, en vez de como una falacia lógica.

La petición de principio es una forma de razonamiento circular[1]​ y, como tal, puede dejar de ser falaz si es lo suficientemente amplia.[3]​ Por ejemplo, en los diccionarios las definiciones son siempre circulares (pues definen palabras a partir de más palabras), pero no por eso dejan de ser informativas y por lo tanto no se consideran problemáticas.[3]​ Del mismo modo, una petición de principio lo suficientemente amplia puede dejar de ser un círculo vicioso para pasar a ser un círculo virtuoso.

EstructuraEditar

La petición de principio tiene la siguiente estructura:

  1. p implica q
  2. Suponga p
  3. Por lo tanto, q

Para ilustrar este concepto se puede considerar el siguiente ejemplo:

  1. Todo lo que existe es la materia.
  2. Dios no es material.
  3. Por lo tanto, Dios no existe.

Del mismo modo:

  1. Todo lo que existe ha sido creado.
  2. Dios puede crear.
  3. Por lo tanto, Dios existe.

Al presuponer sin demostrar desde la premisa 1 la conclusión se estaría incurriendo en este tipo de falacia.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b c d e Dowden, Bradley. «Begging the Question». Internet Encyclopedia of Philosophy (en inglés). Consultado el 14 de junio de 2013. 
  2. Primeros Analíticos II, 64b, 34 - 65a, 9
  3. a b Dowden, Bradley. «Circular Reasoning». Internet Encyclopedia of Philosophy (en inglés). Consultado el 14 de junio de 2013.