Tito Lucrecio Caro (en latín, Titus Lucretius Carus; c. 99 a. C.-c. 55 a. C.) fue un poeta y filósofo romano, autor de un único texto que se conozca: el poema didáctico De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), que defiende la filosofía de Epicuro y la física atomista de Demócrito y Leucipo.

Lucrecio
Lucretius Rome.jpg
Información personal
Nombre nativo Titus Lucretius Carus
Nacimiento c. 99 a. C.
 
Fallecimiento c. 55 a. C.
 
Causa de muerte Suicidio Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Antigua Roma Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Familia nobiliaria Gens Lucrecia Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Filósofo, poeta
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De rerum natura tuvo una influencia considerable en poetas romanos clásicos, en particular Virgilio (en la Eneida y las Geórgicas y, en menor medida, en las Bucólicas) y Horacio.[1]​ Su obra se consideró virtualmente desaparecida durante la Edad Media pero fue redescubierta en 1417 en un monasterio alemán (Abadía de San Galo) [2]​ por Poggio Bracciolini, y tuvo un papel importante en el desarrollo del atomismo (Lucrecio fue una gran influencia para Pierre Gassendi[3]​) y los esfuerzos de varias figuras de la época de la Ilustración en construir un nuevo humanismo cristiano.

Índice

BiografíaEditar

No se dispone de mucha información fiable sobre la vida de Lucrecio. Sus contemporáneos lo ignoran o callan su existencia; las excepciones son muy raras: Cicerón le consagra una frase en una carta a su hermano Quinto el año 44 antes de Cristo: «El poema de Lucrecio, como dices, testimonia a la vez mucho genio y mucho arte».[4]​ Un pasaje del Chronicon de San Jerónimo de Estridón, obra posterior en cuatro siglos, afirma que Cicerón fue editor de su poema, lo que no cuadra con las críticas contra el epicureísmo que Cicerón formula en sus tratados.[5]Ovidio escribe en su Los amores: «Los poemas del sublime Lucrecio no perecerán más que en el día que el mundo entero será destruido».[6]​ Pero ellos no dicen nada sobre su vida. Tácito evoca su De rerum natura sin decir nada sobre su autor. Bajo el Imperio, Lucrecio parece olvidado.

Sobre esta casi completa ausencia de testimonios biográficos (pese a las evidentes huellas que dejó en diversos escritores importantes, incluido Virgilio), Henri Bergson propuso una explicación: «Es preciso creer que después de la caída de la República, cuando la política de los emperadores refortaleció la religión pagana, Lucrecio, adversario de toda religión, llegó a transformarse en un amigo peligroso, con el cual era prudente no entretenerse demasiado».[7]

Solo dos textos del siglo IV, si bien muy posteriores, dan algunas indicaciones dudosas: Elio Donato escribió en su Vida de Virgilio que Lucrecio murió el año en que Craso y Pompeyo fueron cónsules y en que Virgilio tomó, a los diecisiete años, la toga viril.[8]​ Pero esta afirmación es contradictoria: Virgilio cumplió sus 17 años el año 53 y el segundo consulado común de Pompeyo y Craso data de 55. Por otra parte, el crédito concedido a esta obra es muy débil.

En su Chronicon, Jerónimo de Estridón, más conocido como San Jerónimo, alumno de Donato, parece concordar poco después con su maestro en los datos, tomados quizá de una obra biográfica sobre poetas romanos de Suetonio que estuvo entre sus fuentes. Y añade unas informaciones que muchos juzgan bastante inciertas en razón, sobre todo, de la hostilidad que mantenían los cristianos contra el epicureísmo. En el año 96 o 94, siguiendo los manuscritos, está escrito que: «Nació el poeta Tito Lucrecio. Se volvió loco por un filtro de amor, y redactó en sus momentos de lucidez algunos libros que Cicerón corrigió después. Se dio la muerte en su año cuadragésimo cuarto.[9]​»

La corta biografía de San Jerónimo y la citada carta de Cicerón dejan suponer que este último, a la muerte de Lucrecio, adquirió el manuscrito inacabado del poema para ordenarlo y publicarlo. La información de San Jerónimo tiene todo el aspecto de haber sido compuesta ad hoc para explicar la sombría visión que ofrece del amor en su célebre poema y la tradición ha defendido que padecía algún tipo de enfermedad mental, que podría ser o no de origen físico (como la epilepsia), tratando de desprestigiar así una visión de las cosas tan atea, materialista y alejada de los dogmas de la fe cristiana e incluso de la pagana. Su tercer nombre, Caro, era propio de las clases bajas, pero Lucrecio tenía una extensa cultura, que no era fácil de adquirir si uno no pertenecía a una familia pudiente. Se ignora si era originario de la misma Roma o de alguna provincia, pero es indudable que Lucrecio vivió en Roma y resulta evidente, por la franja de fechas en que se desarrolló su vida, que debió asistir a las guerras civiles romanas, a las revueltas de Mario y Sila, a la conjuración de Catilina y a la ascensión de Julio César.

En cuanto al suicidio, el traductor francés del poema Alfred Ernout escribió: « La locura, el suicidio hubieron debido ser unos castigos inventados por la imaginación popular para vejar al impío que rehusaba tanto creer en la supervivencia del alma y en el influjo de los dioses como en el poder de los clérigos.[10]​» Incluso Bergson: «Esta sombría historia tiene toda la apariencia de una novela. En tiempos antiguos, la imaginación popular se complacía en castigar así al ateo, con esta vida, por los dioses que había injuriado.»

Otros autores (Pierre Boyancé,[11]​ el doctor Benjamin-Joseph Logre,[12]André Comte-Sponville,[13]Paul Nizan[14]​) consideran plausible la hipótesis del suicidio en razón del clima de angustia o de melancolía que domina la obra: «El sentido extraordinario de angustia que domina el De rerum natura revela también un hombre capaz de llevar hasta la muerte voluntaria el deseo de escapar a la angustia[15]​» dice Paul Nizan.

Fiel en todo a su doctrina, escribe Benjamin-Constant Martha,[16]​ Lucrecio habrá puesto en práctica uno de los más importantes preceptos de Epicuro: «Esconde tu vida».

Su poema De rerum naturaEditar

 
Última página de la transcripción de De rerum natura de Lucrecio por el humanista Niccolò Niccoli.

Lucrecio es autor de un largo poema didáctico, Dē rērum natūra (Sobre la naturaleza de las cosas), en algo más de 7.400 hexámetros distribuidos en seis libros, acaso la mayor obra de la poesía de Roma, dedicado al noble Gayo Memio. En este poema, perteneciente al género del peri physeos, se divulgan la filosofía y la física atomistas que había tomado Epicuro de Demócrito. El único texto que poseemos del poema se ha transmitido gracias a Cicerón, quien preparó su edición a la muerte del poeta. Posteriormente subsistieron solo dos códices del mismo ejemplar original de su gran poema, uno clásico encontrado en York, actualmente en la Universidad de Leiden, y otro, de más fácil lectura, encontrado en 1417 por el gran perseguidor de manuscritos, humanista, notario y secretario apostólico Poggio Bracciolini en un monasterio alemán, probablemente Fulda, del que pronto se hicieron numerosas copias.

El poema se inicia con un himno a la diosa Venus generatriz, mientras que termina con una descripción de la destructora peste de Atenas, contraste que tal vez fue buscado por Cicerón cuando ordenó el texto en seis libros y editó el poema.

El primero contiene la citada invocación a Venus como fuerza germinadora de la naturaleza y trata además de cómo todo está compuesto de átomos y de vacío. El libro segundo trata del movimiento y agrupaciones de los átomos. El tercero versa sobre el alma, que es mortal. El cuarto sobre la teoría de la sensación, el quinto diserta sobre el mundo y el sexto sobre diversos fenómenos atmosféricos y las enfermedades, terminando con el ya citado sombrío panorama de los estragos de la peste en Atenas, en deliberado contraste con el inicio.

Los análisis a la obra de poetas posteriores demuestran que le habían estudiado a fondo. A él alude Virgilio cuando escribe:

Felix qui potuit rerum cognoscere causas
atque metus omnes, et inexorablile fatum
subiecit pedibus, strepitumque Acherontis avari!

Geórgicas, lib. II.

Utiliza comparaciones para aliviar la árida materia abstracta de la obra, mezclando, con una imagen que más tarde tomará Horacio, "lo útil con lo dulce de la misma manera que un médico mezcla dulce miel en las agrias medicinas que administra". También es citado en numerosas ocasiones por Montaigne a lo largo de sus Ensayos (1595). La obra de Lucrecio, materialista e irreligiosa, fue traducida por el afrancesado y revolucionario jacobino español José Marchena a principios del siglo XIX en endecasílabo blanco con la intención de combatir el catolicismo de sus compatriotas. También es importante, por sus méritos filológicos y por sus caudalosas notas, la versión bilingüe del humanista inglés John Mason Good, (Londres, 1805, 2 vols.) y, por fin, la edición filológicamente impecable de Carl Lachmann (Berlín, 1850).

La intención de Lucrecio, como ya señaló Virgilio, es liberar al hombre del miedo a los dioses y a la muerte, causas, según él, de la infelicidad humana. ("Está bien ver al navegante lejano luchar contra la borrasca y naufragar, no porque nos alegremos del mal ajeno, sino porque es bueno hallarse libre de tormentos"). El texto pertenece al género del perifíseos griego, poemas o textos de filósofos presocráticos que intentaban explicar el origen del mundo. Representa el cosmos como un conjunto fortuito de átomos que se mueven en el vacío ("Ninguna cosa nace de la nada", verso 211; "De la nada, nada puede hacerse", verso 219; "Nada puede a la nada reducirse / ni alguna cosa hacerse de la nada", versos 1071 y 1072). El alma es material y no sobrevive al cuerpo. Los fenómenos tienen todos causa natural. Si existen los dioses, estos no intervienen en los asuntos de los mortales. La triste visión del amor humano que ofrece ha intrigado a los especialistas.

EponimiaEditar

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Reckford, K. J. Some studies in Horace's odes on love
  2. Greenblatt, Stephen (2009). The Swerve. New York: WW. Norton and Company. página 44
  3. Fisher, Saul (2009). «Pierre Gassendi». Stanford Encyclopedia of Philosophy. 
  4. Cicerón, Ad Quintum Fratrem, II, 9, 3.
  5. Pierre Grimal, Cicéron, Fayard, 1986, p. 271
  6. Los amores, (I, 15)
  7. Henri Bergson, Extraits de Lucrèce, Paris, Delagrave, 1884.
  8. «(Vergilius) initia aetatis Cremonae egit usque ad virilem togam, quam decimo septimo anno natali suo accepit isdem illis consulibus (Pompeo et Grasso), iterum, quibus erat natus evenitque ut eo ipso die Lucretius poeta decederet», Donat., Vita Vergilii, 6.
  9. «T. Lucretius poeta nascitur. Postea amatorio poculo in furorem versus, cum aliquot libros per intervalla insaniae conscripsisset, quos postea Cicero emendavit, propria se manu interfecit anno aetatis quadragesimo quarto ». Chron., [96] 94 a.C.)
  10. A. Ernoult, De rerum natura, Les Belles Lettres, reed. de 1968, p. XI.
  11. Pierre Boyancé, Lucrèce et l'épicurisme, PUF, 1963
  12. Benjamin-Joseph Logre, L'Anxiété de Lucrèce, Paris, Janin, 1946
  13. André Comte-Sponville, Le Miel et l'absinthe, Hermann, 2008
  14. Paul Nizan, Les Matérialistes de l'Antiquité, Maspero, 1971
  15. Paul Nizan, Les Matérialistes de l'Antiquité, Maspero, 1971, p. 36
  16. Le Poème de Lucrèce, Hachette, 1896.
  17. «Lucretius». Gazetteer of Planetary Nomenclature (en inglés). Flagstaff: USGS Astrogeology Research Program. OCLC 44396779. 

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar