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Profeta

persona que sostiene haber recibido revelaciones de seres divinos
Grünewald, Profeta hebreo (Nabí), 1515.[1]

El término profeta proviene del lenguaje religioso y se refiere a una persona que sirve como intermediario entre la humanidad y la divinidad. Estrictamente hablando, un profeta es alguien que sostiene haber tenido una experiencia personal de Dios recibiendo de él la misión de comunicar sus revelaciones y, como consecuencia de ello, habla en su nombre a los seres humanos. El profeta posee cualidades de intercesor por el pueblo ante Dios y a su vez es mensajero de su palabra. Su carisma de interpretar la historia desde la perspectiva de Dios recibe el nombre de don de profecía.

Eventualmente, se utiliza el término para designar a alguien que predice acontecimientos futuros, generalmente cuando lo hace interpretando señales o basado en una revelación sobrenatural; pero ello puede dar lugar al malentendido, por lo que suele en tal caso emplearse vidente, de modo de diferenciarlo de los profetas, quienes comunican la palabra de Dios.[2]

Si bien la palabra profeta deriva del griego profētēs (προφήτης, cuyo significado es el de 'mensajero', 'portavoz' e 'incidente político'),[3]​ el uso de la palabra profeta con sentido estrictamente monoteísta se remonta a la cultura de los hebreos a través de la palabra nabí (נְבִיא),[4]​ término que gradualmente fue introducido y empleado por los cultos judío, cristiano y musulmán.

Índice

En la tradición judeocristianaEditar

 
Otorgamiento de la Ley: Moisés recibe los Diez Mandamientos. Gebhard Fugel, 1900.
 
El Profeta Isaías. Rafael Sanzio, 1511-1512. Fresco en Sant'Agostino, Roma

La palabra profeta proviene de la Septuaginta, donde traductores usan el vocablo griego profētēs para el término hebreo nāḇîʾ; sin embargo, cuando la palabra hebrea nāḇîʾ se refiere a profetas que no hablan de parte del Dios de Israel o que dicen falsedades, suele traducirlo como "pseudoprofētēs", o sea, "pseudoprofeta".

Por nǝḇîʾîm (profetas) se entiende, además, la segunda gran sección de la Biblia hebrea. Figura entre la Torá (Ley, Instrucción o Pentateuco) y los Ketuvim (Escritos). Los nǝḇîʾîm comprenden dos subgrupos: los profetas Iniciales (נביאים ראשונים i nǝḇîʾîm rishônim, con la narrativa de los Libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes) y profetas últimos (נביאים אחרונים o nevi'im aharonim, con la narrativa de los Libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel y los Doce Profetas Menores).[5]​ Profetas son también los tres grandes gobernantes de Israel durante los tiempos de su unidad territorial como reino (monarquía unida), es decir, Saúl, David y Salomón (1030-926 a. C.).

Es importante indicar que no todos los Profetas de Israel figuran necesariamente en la segunda gran sección de la Biblia hebrea. Dentro de ella, y según la tradición judía, se consideran también profetas a diferentes figuras bíblicas cuya narrativa figura ya sea en la primera sección de la Biblia hebrea (Moisés, Aarón, Miriam) o bien en la tercera sección de la misma (Job, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías).

El judaísmo agrupa a los profetas del siguiente modo:

Profetas de la Torá

Profetas primeros

4 Profetas mayores

  • Isaías
  • Jeremías
  • Ezequiel
  • Daniel

12 Profetas menores

  • Oseas
  • Joel
  • Amós
  • Abdías
  • Jonás
  • Miqueas
  • Nahum
  • Habacuc
  • Sofonías
  • Hageo
  • Zacarías
  • Malaquías

Profetas bíblicos, conocidos también como los Profetas del pueblo de Israel,[19]​ presentados por orden alfabético

Para el cristianismo, el término se refiere a tanto a los profetas anteriores a Jesús como a quienes, posteriormente, cumplieron una función profética en la iglesia cristiana. A través de la Vulgata la palabra profeta pasó al latín como prophēta y de allí a las lenguas románicas y germánicas.

Dentro del cristianismo, Juan el Bautista es considerado el último profeta precediendo a Jesús de Nazaret, quien, además de sus otros títulos (Mesías, Salvador, Rey de reyes, Hijo de Dios, etc.), es a su vez considerado el mayor Profeta.[53]

También profetas según la tradición cristiana

En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones)Editar

Según la doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (SUD) o mormones, un profeta tiene varias de las siguientes características:

1. Tener un TESTIMONIO proveniente de Dios de que Yeshua es el Mesías (Apocalipsis 19, 10; Mateo 16, 17).

2. Haber visto cara a cara al Mesías por el poder de Dios (Hechos 5, 32; 1 Corintios 15, 8).

3. Haber recibido el espíritu de la profecía, que es un «don sobrenatural que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras».

4. Presentar el evangelio de forma gratuita, sin cobro alguno, sin lucro (1 Corintios 9, 18; 1 Tesalonicenses 1, 9).

Un profeta es alguien que sostiene haber tenido una experiencia personal con Dios, es una persona llamada directamente por Dios e investida del sacerdocio eterno (sacerdocio de Melquisedec), poseedor de las llaves necesarias para ejercer su misión, que comunica a los fieles las revelaciones recibidas del Creador, ya sea mediante visiones, inspiraciones, sueños, por medio del Espíritu Santo o directamente previa transfiguración. Estas revelaciones suelen servir como instrucciones de carácter normativo para los miembros de la Iglesia.

  • Los miembros de esta comunidad religiosa defienden la postura de la Biblia en el sentido que Dios siempre ha usado profetas para dar a conocer su voluntad al mundo y que si Dios no cambia, su método tampoco debería de cambiar: "Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas" (Amos 3, 7).
  • Durante el periodo de tiempo de la ley mosaica continuo habiendo profetas de la ley de Moisés: "Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan" (Mateo 11, 13).
  • Ellos defienden la afirmación de la biblia, que sostiene aun después de muchos años de muerto Juan el Bautista, que Dios continuo llamando profetas en la Iglesia primitiva: "Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo.

Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron" (Hechos 13, 1-3).

Los mormones creen en todos los profetas bíblicos, y en aquellos que existieron en la América precolombina hasta el año 400 de nuestra era, mencionados en el Libro de Mormón, y también en los profetas modernos que Dios ha llamado para instruir a las personas que deseen más conocimiento sobre el plan de salvación.

Sostienen que Joseph Smith junto con otros hombres comunes, fue el primero de estos modernos profetas y que, en carácter de tal, recibió instrucciones de Dios en 1830 para establecer la Iglesia SUD. Creen que quienes presiden la iglesia, como Thomas S. Monson son profetas, videntes y reveladores del presente y creen que el Mesias eventualmente les ha visitado, y que ellos le han visto ...

En una de estas visiones, se manifestó a Joseph Smith y a Sidney Rigdom:

"Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, este es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive!" "Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre;" "que por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios"...

Sucesión de profetas modernos según los mormones:

En el islamEditar

En el bahaísmoEditar

Uno de los principios de la Fe Bahá'í es la revelación progresiva. Este concepto trata de explicar que existe un único Dios que envía profetas cada cierto tiempo con el mensaje para su época. Así vinieron en su tiempo Buda, Moisés, Zoroastro, Jesucristo, Mahoma, Krishna, Abraham, El Báb y finalmente Baha'ullah, hace poco más de 160 años, según esta creencia, el mensajero de Dios para la época actual. Sin embargo, el significado de la palabra Profeta en el vocabulario bahá'í no corresponde siempre literalmente al comúnmente aceptado.

Aún cuando los bahá'ís denominan profetas a los ya citados, más precisamente los llaman “Manifestaciones de Dios”, una denominación que va más allá de los dones de profecía o de intermediación; es una referencia a una condición distinta, las “Manifestaciones de Dios” son espiritualmente preexistentes (de ahí que no es una condición asible, sino que la Manifestación de Dios nace siéndolo), carecen de cualquier forma de imperfección moral, poseen conocimiento innato, acceden la omnisciencia a voluntad propia, derogan la ley de la religión y establecen nuevas, y su palabra, sobre cualquier asunto, es una verdad espiritual innegable.

La autoridad de las Manifestaciones de Dios es considerada absoluta en la perspectiva bahá'í. Evidentemente esta definición supera la de la palabra “Profeta”, que ellos usan más precisamente para referirse a ciertos seres santificados, que han revelado una medida de la “verdad divina” dentro del marco de una “Revelación” (Las enseñanzas de una Manifestación de Dios), y que en ocasiones han dado un impulso vital notable al desarrollo espiritual de la religión.

En el pastafarismoEditar

En el Evangelio del Monstruo Espaguetti Volador se cita al capitán del barco pirata "Lasaña", Mosey. Él fue el primer pastafari por acción directa del FSM. Mientras vagaba por el desierto siendo un cocinero de comida rápida del restaurante de Ptolomeo XII (Phil según el credo pastafarista) y pensando acerca de cómo sería su barco perfecto, el FSM le habló en forma de nube de azúcar quemada y le ordenó liberar al resto de cocineros de Phil. Cómo el faraón se negó a darles el finiquito, el FSM mandó 3 plagas a Phil:

  • Una lluvia de salsa
  • Una lluvia de linguini
  • Qué en la cabeza de Phil sonara "I'm the Makkeda King", de Kid Abyssinia

Finalmente Phil cedió, permitiendo a los pastafaris cobrar. Aunque, cuándo Mosey estaba saliendo del restaurante junto a sus seguidores, Phil cambió de opinión y les comenzó a perseguir hasta un charco de salsa de la lluvia producida por el FSM, el cuál partió el charco por la mitad para que Mosey pasara, cuando se dió cuenta que Phil les seguía, le mandó una albóndiga gigante. Y así Mosey se convirtió en el pirata Capitán Mosey; más tarde la pasta seca cayó del cielo como el maná, que en hebreo significa "monstruo". El pirata Mosey lo que quería realmente era el barco, y dejando de lado todos los problemas laborales, declaró que su banda ahora eran piratas, y llevó a los piratas a la cima del Monte Salsa, donde pensó que podría haber una buena posibilidad de encontrar el barco pirata. Estuvo buscando muchos años. Pero no encontraron el barco, y la gente no sabía cómo actuar como piratas, puesto que realmente eran cocineros de comida rápida, por suerte FSM bajó y declaró que era mejor que limpiaran hasta su acto, porque los piratas reales pertenecían a los mares abiertos, no a las montañas. Mosey estaba avergonzado y no bajaría de la montaña, a pesar de que el resto de su banda tomó el consejo del FSM y bajó a la ciudad en el fondo del Monte Salsa para esperar a su capitán. Finalmente, el FSM se cansó completamente, y visitó a Mosey en la cima de la montaña y le dijo dónde encontrar el mar, y, después de admitir que había sido un largo recorrido desde la Creación y que tal vez incluso reconsideraría algunas de sus decisiones si tuviera que hacer todo de nuevo. Después de esto, el FSM le dio a Mosey ocho tabletas de piedra que le indicaron qué hacer, llamado "Realmente preferiría que no". Mosey también llamó a estos los "Mandamientos", pero el resto de la tripulación pirata se confundió y los llamó "Condimentos". Mosey comenzó a bajar por el Monte Salsa, pero dejó caer dos de los diez Condimentos, dejando solo ocho, razón por la cual los pastafaris tienen estándares morales tan endebles. Pronto compraron una embarcación de la Armada romana, que consideraron un barco misionero, llamándola "Lasaña". Empezaron a vagar por los mares, asaltar barcos y secuestrar a jóvenes romanos para convertirlos; si no aceptaban, serían retenidos a cambio de un precio ridículamente bajo, que nadie jamás cuestionó. Lamentablemente, esta sería la causa de la caída de Mosey. Cuando era joven, Julio César planeaba viajar a Grecia por mar. Desafortunadamente para él, los pastafaris tomaron el control de la embarcación en la que se encontraba en el año 75 aC (Año Pastafari 1), secuestraron a César y lo retuvieron a cambio de un rescate. César fue insultado por la demanda de rescate, que era desagradablemente bajo, y prometió crucificar a la tripulación del "Lasaña" después de ser libre. Ante su insistencia, Mosey elevó la demanda de rescate a un nivel acorde con su condición. Después de comprar su libertad, reunió un pequeño ejército, que capturó a Mosey, junto con algunos de sus amigos más cercanos, y lo crucificó. Luego desmantelaron el "Lasaña" y la vendieron por chatarra. Según el gran profeta Ragu, uno de los piratas que evitó a las tropas romanas, las últimas palabras de Mosey fueron: "¿Morir, señor? ¡Vaya, eso es lo último que haré!" Su cuerpo fue quemado y sus cenizas esparcidas por los cuatro rincones de la tierra, por los restos de la tripulación del "Lasaña".

También nos podemos encontrar al heredero de Mosey, el gran profeta Aristippus/Ragu o a su discípulo, Ishmali Camuwundra, Raptor Jesus sin olvidar a Bobby Henderson, el último de los profetas y el pastafari más reconocido actualmente.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Representado en el Altar de Isenheim (Museo de Unterlinden, Colmar); este profeta se halla dentro del marco de la Anunciación; posiblemente sea el profeta Isaías (740-700 a. C.).
  2. DRAE → Profeta: 1. "Poseedor del don de profecía"; 3. "Hombre que habla en nombre y por inspiración de Dios".
  3. En la religión griega, los profetas eran sacerdotes adscriptos a los templos, en especial los oraculares, que se encargaban de interpretar los vaticinios divinos.
  4. En plural, nevi'ím (נְבִיאִים); por lo general, el término plural es escrito en caracteres latinos ya sea con "v" o con "b" (navínevi'im; nabínebi'im). En el término "TaNaJ" (Biblia hebrea), la letra hebrea nun —"נ", que equivale a la letra "N" del alfabeto español e iniciala precisamente la palabra Nevi'ím, es empleada en la lengua hebrea para designar a los profetas de Israel.
  5. Jacob Neuser, « Écritures et traditions: Le judaïsme », en: Le grand atlas des religions, París: Encyclopaedia Universalis, 1990, pp. 226-228.
  6. Éxodo 2:3-4; Éxodo 15:20-21; Números 12 y Miqueas 6:4
  7. Números 11:24-29
  8. Jewish Encyclopedia: Phinehas
  9. 1 Crónicas 16:41-42; 25:1-6
  10. 1 Reyes 12:22-24
  11. 1 Reyes 4:14
  12. 2 Crónicas 16:1-10
  13. 1 Reyes 16:1,7,12; 2 Crónicas 19:2-3; New World Encyclopedia.
  14. 1 Reyes 22:1-27
  15. 2 Crónicas 20
  16. 2 Crónicas 20:35-37
  17. Jewish Encyclopedia: Zachariah ben Jehoiada
  18. 2 Reyes 22:14; Jewish Encyclopedia: Hulda
  19. Se los conoce como Profetas de Israel no por haber sido oriundos del antiguo territorio israelita sino porque fueron parte del pueblo de Jacob y su labor fue llevada a cabo fundamentalmente en relación a los israelitas (pueblo de Israel/Jacob; Am Israel).
  20. אהרן. La imagen presenta a Aarón como Sumo Sacerdote de Israel en el Tabernáculo, junto al Arca de la Alianza y la Menorá; se trata de un grabado de Carl Poellath, realizado en 1885.
  21. he:עובדיה
  22. אחיה
  23. he:עמוס
  24. he:דניאל
  25. דוד; considerado profeta en el judaísmo.
  26. דבורה
  27. he:אליהו
  28. he:אלישע
  29. עזרא
  30. אסתר
  31. he:יחזקאל
  32. he:חבקוק
  33. he:חגי
  34. he:ישעיהו
  35. he:ירמיהו
  36. איוב
  37. he:יואל
  38. יונה
  39. יהושע
  40. he:מלאכי
  41. he:מיכה
  42. מרים
  43. משה; considerado profeta en la literatura rabínica.
  44. he:נחום
  45. נתן
  46. he:נחמיה
  47. הושע
  48. he:שלמה
  49. he:שמואל
  50. he:שאול
  51. he:צפניה
  52. זכריה
  53. A partir de Jesús, todos los cristianos se supone que tienen una misión profética en la historia, y a muchos de ellos se les considera verdaderos profetas (fuente requerida).
  54. No considerado profeta por el judaísmo y el protestantismo.

BibliografíaEditar

  • Baladier, Charles, ed. Le grand atlas des religions, París: Encyclopaedia Universalis, 1990.
  • Dempsey, Amy. Styles, Schools and Movements: The Essential Encyclopaedic Guide to Modern Art, Londres: Thames & Hudson, 2004.
  • Frontisi, Claude. Historia Universal del Arte, París y Buenos Aires: Larousse y La Nación, 2004.
  • Piper, David. The Illustrated History of Art (1981), Londres: Bounty, 2005.

Enlaces externosEditar