Titanomaquia

serie de batallas libradas entre titanes y olímpicos, en la mitología griega

En la mitología griega, la Titanomaquia (en griego antiguo Τιτανομαχία Titanomakhía) los titanes (Océano, Ceo, Hiperión, Crío, Jápeto y Crono) eran los hijos primogénitos de Urano y Gea, quienes engendraron más tarde a los cíclopes (monstruos con un único ojo en la frente) y a los hecatónquiros, que tenían cien brazos y cincuenta cabezas. Cuando apenas creció, Zeus obligó a Crono a vomitar a sus hermanos, liberó a los cíclopes y a los hecantóquiros, y se alió con ellos para vencer a su padre. Crono y sus hermanos fueron derrotados por Zeus y sus aliados en una terrible guerra, la titanomaquia, en la que tomaron parte todos los Dioses. Los titanes fueron encadenados y arrojados al tártaro, el infierno más profundo, mientras que el hijo de Jápeto, Atlas o Atlante, fue condenado a llevar la bóveda del cielo sobre sus hombros durante toda la eternidad por haber apoyado a Crono. Diez años entre las dos razas de deidades muy anteriores a la existencia de la humanidad: los Titanes, luchando desde el monte Otris, y los Olímpicos, que llegarían a reinar en el monte Olimpo.[1]​ Se la conoce también como la Batalla de los Titanes o la Guerra Titánica. Es confundida por algunos autores (como Ovidio) con la Gigantomaquia a pesar de las múltiples diferencias entre ambas.

Los griegos de la edad clásica conocían varios poemas sobre la Titanomaquia. El principal de ellos, y el único que se ha conservado, era la Teogonía atribuida a Hesíodo. Un poema épico perdido titulado Titanomaquia y atribuido al aedo ciego tracio Támiris, a su vez un personaje legendario, era mencionado de pasada en el ensayo Sobre la música una vez atribuido a Plutarco. Los Titanes también jugaban un papel prominente en los poemas atribuidos a Orfeo. Aunque sólo se conservan fragmentos de los relatos órficos, revelan interesantes diferencias con la tradición hesíodica.

Estos mitos griegos de la Titanomaquia caen dentro de una clase de mitos similares presentes en Europa y Oriente Próximo, donde una generación o grupo de dioses se enfrenta a los dominantes. A veces estos son suplantados. Otras los rebeldes pierden y son totalmente apartados del poder o bien incorporados al panteón. Otros ejemplos serían las guerras de los Aesir con los Vanir y los Jotunos en la mitología escandinava, el épico Enuma Elish babilónico, la narración hitita del «Reino del Cielo» y el oscuro conflicto generacional de los fragmentos ugaritas.

AntecedentesEditar

El marco para esta importante batalla fue creado después de que el titán más joven, Crono, derrocase a su propio padre, Urano (dios del Cielo y gobernante del universo), con la ayuda de su madre, Gea (la Tierra). Crono castró entonces a su padre, se apoderó de su trono y liberó a sus hermanos titanes, que habían sido encerrados en el Tártaro bajo el reinado tiránico y egoísta de Urano.

Sin embargo, al ser usurpado su puesto, Urano profetizó que los propios hijos de Crono se rebelarían contra su gobierno igual que habían hecho él y sus hermanos. Por miedo de que sus futuros hijos se rebelasen contra él, Crono se convirtió en el terrible rey que su padre Urano había sido, y se tragaba enteros a sus hijos a medida que nacían de su esposa y hermana Rea. Sin embargo, según una leyenda arcadia recogida por el geógrafo griego Pausanias en su Descripción de Grecia, Rea logró esconder a su hijo Zeus, y en lugar de Zeus le entregó una piedra envuelta en pañales.[2]​Otros más alegan que Poseidón no fue devorado ni vomitado sino que Rea dio a Crono en lugar de él un potro y lo ocultó entre las manadas de caballos.[3]​Los cretenses, refieren que Zeus nace cada año en la misma cueva con un fuego centelleante y un chorro de sangre, y que cada año muere y lo entierran.[4]

Rea llevó a Zeus a una cueva en la isla de Creta, donde este fue criado por los Curetes y las ninfas Adrastea e Ida.[5]​ Cuando Zeus se hizo mayor, Metis dio a Crono una poción especial, que provocó que este vomitara a los hijos que se había tragado. Zeus los llevó entonces a la rebelión contra los Titanes.

La guerraEditar

Antes de comenzar la guerra, Zeus reunió a sus aliados e hizo un sacrificio en el altar que le habían construido los Cíclopes, para conmemorar su alianza. Este altar fue puesto entre las estrellas como la constelación de Ara, el altar.[6]​Como señal de buena ventura surgió un águila en los cielos, que Zeus también catasterizó entre las estrellas.[7]

Entonces los Olímpicos, guiados por Zeus, declararon la guerra a la anterior generación de deidades, los Titanes. En el bando olímpico se encontraban los otros Cronidas: Hestia, Hera, Deméter, Hades y Poseidón, quienes habían sido devorados por su padre y ahora buscaban venganza.[8]​ La titánide Hécate también se puso del lado de Zeus, y por eso el Cronida le mantuvo su dignidad como diosa con poder en los cielos, el mar y la tierra.[9]​ Por consejo de Océano, Estigia condujo a sus cuatro hijos, Crato, Zelo, Bía y Nike, al lado de Zeus; por ser la primera en acudir a su llamada, Zeus hizo a las aguas del Estigia como fuente de su juramento irrevocable, que Iris se encargaba de recoger en una cratera.[10]​ Además, los Hecatónquiros (seres de cincuenta cabezas y cien brazos) y los Cíclopes (seres de un solo ojo), que habían sido encarcelados por Crono, ayudaron a los Olímpicos. Zeus, para liberar a sus tíos, mató a la carcelera del Tártaro, Campe.[11]​ Los Cíclopes ayudaron fabricando las famosas armas de Zeus, los rayos, el tridente de Poseidón y el casco de invisibilidad de Hades. Incluso se dice que Pan también se posicionó del bando olímpico, emitiendo tales alaridos que pusieron en fuga a los titanes.[12]​También Gea, la Tierra, que apoyaba el bando de Zeus (pues sus hijos, los Centímanos y Cíclopes, habían sido encarcelados por Crono), envió al enorme ofiotauro, esto es, un inmenso toro con cola de serpiente, que arremetió contra los titanes.[13]

Los Titanes, encabezados por Crono, incluían al menos Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, además de los hijos de Jápeto (sólo Atlas y Menecio) y los de Crío (Palante, Perses y Astreo). También auxilió a los titanes Egeón, hijo de Ponto y Gea, que residía en los mares.[14]​Los Hecatónquiros, para agradecer su nueva libertad, ayudaron a los Olímpicos arrojando enormes piedras a los Titanes, de cien en cien, que terminaron sepultando a sus enemigos, dándole así la victoria definitiva a Zeus y los suyos. Dos diosas hermanas permanecían como heraldos en los dos bandos, siendo Iris la mensajera del bando olímpico en tanto que Arce lo era del bando titánico.[15]

Habiendo logrado por fin la victoria tras toda una década de guerra, los Olímpicos dividieron el botín entre ellos, otorgando el dominio del cielo a Zeus, el del mar a Poseidón, y el del inframundo a Hades.[16]​ Decidieron entonces encerrar y encadenar a los Titanes derrotados en el Tártaro, las más hondas profundidades del inframundo; se dice que Poseidón había construido los muros de bronce. Sin embargo, dado que durante la guerra Océano[17]​ y las titánides Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis, habían permanecido neutrales, no fueron castigadas por Zeus. Otros titanes que no fueron encerrados en el Tártaro fueron Atlas, Epimeteo y Prometeo. Urano, el cielo, casi se había derrumbado sobre la tierra tras la guerra debido al enorme estruendo que había provocado la devastadora contienda bajo él; una enorme humareda se levantó, llegando incluso al mismísimo Caos.[18]​ Zeus dispuso que Atlas, como castigo ejemplar, sujetase la bóveda celeste por toda la eternidad sobre sus fatigados hombros. Por su parte Prometeo había arengado a sus parientes de que se abstuvieran de combatir contra Zeus, pues ya estaba predestinada la victoria de los Olímpicos. Prometeo era un titán sabio y supo prever su destino, convenciendo a su hermano Epimeteo de que siguiera sus pasos y no participase en la batalla; por ello ambos hermanos tampoco fueron castigados.

Sobre el destino de Crono existen al menos dos variantes míticas: la tradición más antigua, reflejada en ciertas fórmulas homéricas y hesiódicas (Ilíada, xiv, 274; xv, 225; Teogonía 850ss) supone que Crono habita en el Tártaro rodeado por el resto de los titanes. Una tradición posterior señala que Crono fue luego liberado por voluntad de Zeus, y que quedó reinando en las islas de los Bienaventurados.[19]​ Esta versión queda atestiguada en una interpolación a Trabajos y días (169b-e o 173a-e según las ediciones),[20]​ y en algunos versos de Píndaro (Olímpica II, 70ss). Los Hecatónquiros quedaron montando guardia en el Tártaro sobre los prisioneros.[21]​ También Poseidón, para agradecer la ayuda que le prestó el centímano Briareo, lo casó con su hija Cimopolea.[22]

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. Hesíodo, Teogonía 624–6.
  2. Pausanias, Descripción de Grecia viii.8.2.
  3. Pausanias, Descripción de Grecia X 24, 5
  4. Antonino Liberal, Metamorfosis 19; Calímaco, Himno a Zeus 8
  5. Apolodoro, Biblioteca mitológica I 1, 6
  6. Higino, Astronomía II 39
  7. Anacreonte, fragmento 505d (citado en la Astronomía de Fulgencio)
  8. Hesíodo, Teogonía 667, donde dice que «provocaron aquel día una lucha terrible todos, hembras y varones». Hesíodo, sin embargo, no cita individualmente a ninguna combatiente femenina, ni del lado de los titanes ni de los olímpicos.
  9. Hesíodo, Teogonía 410 y ss.
  10. Hesíodo, Teogonía 383 ss.
  11. Apolodoro, Biblioteca mitológica I 2, 1
  12. Eratóstenes, Catasterismos 7
  13. Ovidio, Fastos, III 793
  14. Titanomaquia, fr. 3
  15. Ptolomeo Hefestión 6. Hesíodo, Teogonía 777
  16. Sobre el lote (cielo, mar e inframundo) que se repartieron los tres Cronidas hay principalmente dos versiones, la homérica y la hesiódica. La homérica nos dice que los hermanos hicieron un sorteo para adjudicarse su lote correspondiente (Ilíada XIV 187-195). La versión hesiódica, en cambio, dice que Zeus directamente adjudicó cada parte con sus hermanos y se quedó él mismo con el Olimpo (Hesíodo, Teogonía)
  17. Se especifica que el titán Oceáno no participó ni en la castración de Urano (Apolodoro, I 1, 4) ni en la Titanomaquia.
  18. Hesíodo, Teogonía 700
  19. Esta variante es posterior a Hesíodo. Cf. Mazón. Hésiode Théogonie; Les travaux et les jours; Le bouclier. p. 92 n. 1. 
  20. Desde el punto de vista de la transmisión, el verso y los que le siguen solo están atestiguados en papiros, y ya Proclo los consideró espurios. Cf. Paola Vianello de Córdova. Trabajos y días. p. CLXVI nota a 173a-e.  Verdenius los considera también como interpolación (Verdenius, J. J. A commentary to Hesiod, Works and Days, vv 1-382. p. 103 com. a 169. )
  21. Apolodoro de Atenas, Biblioteca mitológica i.1.2.
  22. Hesíodo, Teogonía 817

Enlaces externosEditar

  • Eratóstenes: Catasterismos (Καταστερισμοί).
    • 27: Capricornio: (Αἰγόκερως, Πάν; Capricornus, Caper, Pan): un hijo de Egipán que se crio con Zeus y después lo ayudó en la Titanomaquia dándole una caracola cuyo sonido puso en fuga a los Titanes, o el propio Pan, o la cabra Amaltea.
    • 30: Águila (Ἀετός; Aquĭla): el águila que raptó a Ganimedes, o la que se mostró a Zeus cuando celebraba éste un sacrificio antes de la Titanomaquia, o el águila en general por haberle tocado a Zeus en el reparto de las aves entre los dioses.
    • 39: Altar (Θυτήριον, Νίχταρ; Ara, Arula, Nectar): el altar que construyeron los Cíclopes y en torno al cual se dio la conjura de los hijos de Crono para derrocarlo, reunión que daría comienzo a la Titanomaquia.