Guerra de las Malvinas

conflicto bélico entre la República Argentina y el Reino Unido
(Redirigido desde «Guerra de Malvinas»)

La guerra de las Malvinas o conflicto del Atlántico Sur fue un conflicto armado desarrollado en 1982 entre la Argentina y el Reino Unido por la disputa de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. La contienda comenzó en abril de 1982 con la conquista de Stanley —capital de las Malvinas— por parte de las tropas argentinas, por órdenes de la Junta Militar argentina. Como respuesta, el Gobierno británico envió una gran fuerza expedicionaria que al cabo de 10 semanas de guerra desalojó a las fuerzas argentinas. La victoria británica precipitó la caída de la dictadura argentina y el inicio de recuperación del Estado de derecho, al tiempo que contribuyó a la reelección del gobierno conservador de Margaret Thatcher en 1983. Ambos países cortaron relaciones diplomáticas hasta 1990.[cita requerida] La Organización de las Naciones Unidas continúa considerando los tres archipiélagos con sus aguas circundantes como territorios disputados.[cita requerida]

Guerra de las Malvinas
Parte de Cuestión de las islas Malvinas
ARA Belgrano sinking.jpg
HMS Invincible 1980 - 2000 HU92567.jpg Infantes de Marina, Islas Malvinas, 1982. AR-AGN-AGAS01-rg-537-345487.jpg
Destroyed Argentine Pucara aircraft Pebble Island 1982.jpg Etendard en 1982.jpg
Hms antelope explota.jpg

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Hundimiento del crucero argentino Belgrano, cazas británicos Sea Harrier, infantes de marina argentinos, un avión Pucará argentino destruido, cazas argentinos Super Etendard, hundimiento de la fragata inglesa HMS Antelope.
Fecha 2 de abril de 198214 de junio de 1982[1]​ (2 meses y 12 días)
Lugar Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur
Coordenadas 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59Coordenadas: 51°45′S 59°00′O / -51.75, -59
Casus belli Crisis de los chatarreros en la isla San Pedro (Georgias del Sur) y posterior desembarco argentino en Malvinas.
Resultado Victoria británica
Cambios territoriales Las Malvinas pasaron a formar parte de Argentina el 2 de abril de 1982; y se reintegraron al Reino Unido el 14 de junio de ese mismo año.
Beligerantes
Bandera de Argentina Argentina Reino UnidoBandera de Reino Unido Reino Unido
Figuras políticas
Leopoldo Fortunato Galtieri
Jorge Anaya
Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo
Isabel II
Margaret Thatcher
Rex Hunt
Comandantes
Leopoldo Fortunato Galtieri
Jorge Isaac Anaya
Basilio Lami Dozo
Osvaldo Jorge García
Juan José Lombardo
Mario Benjamín Menéndez
Oscar Luis Jofré
Edgardo Aroldo Otero
Luis Guillermo Castellano
Ernesto Crespo
Carlos Büsser
Gualter Allara
Carlos García Boll
Henry Leach
Terence Lewin
Michael Beetham
John Fieldhouse
Sandy Woodward
Jeremy Moore
Julian Thompson
Michael Clapp
Fuerzas en combate
Ejército Argentino 10 100
Armada Argentina 3421
Fuerza Aérea Argentina 1069
216 aviones
Ejército Británico 10 700
Marina Real británica 13 000
Real Fuerza Aérea británica 6000
117 aviones
Bajas
632 muertos (323 fuera de la Zona de Exclusión Total)
350-454 suicidios[2]

1687 heridos[3][4]
11 313 prisioneros de guerra
47 aeronaves destruidas
6 buques hundidos
255 muertos[5]
264 suicidios[6]
775 heridos
2700-6600 casos psiquiátricos[7][8]
150 prisioneros de guerra (incluyendo 13 del BAS)[9]
34 aeronaves destruidas
8 buques hundidos
3 civiles muertos por un bombardeo erróneo de un barco británico[10]

AntecedentesEditar

La Organización de las Naciones Unidas consideraba a los archipiélagos como territorios en litigio entre Argentina y Reino Unido, mientras este último los administraba y explotaba. Su descubrimiento es motivo de controversias; fueron ocupados en forma sucesiva por España, Francia, Argentina y Reino Unido. Argentina considera que estos territorios se encuentran ocupados por una potencia invasora, y los considera parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.[11]

En las islas existieron en otro tiempo importantes puestos balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirmaron yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas.[12]​ Además la plataforma es rica en pesquería.

Políticamente, el interés de Argentina por el archipiélago obedece a su visión sobre él como «territorio irredento».

Estratégicamente:

  1. La posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con él[13]
  2. El control de este archipiélago entrega a su ocupante una posición estratégica sobre el cruce austral y su tráfico marítimo

Durante varias décadas ambos países llevaron a cabo negociaciones sin encontrar una solución definitiva.[14]

Preguerra del Reino UnidoEditar

 
Primera ministra Margaret Thatcher.

En el año 1982 el Reino Unido se encontraba en una difícil situación económica, el Partido Conservador que estaba en el poder sufría un notorio desgaste, la popularidad de su primera ministra, Margaret Thatcher, estaba en descenso y en ese tiempo había huelgas en las minas de carbón.[15][16]

Al creciente descontento laboral en ese país, los jefes de la Marina Real británica se veían preocupados por inminentes planes de reducción de la flota, en el contexto de la Guerra Fría.

Preguerra de la ArgentinaEditar

 
Presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri.

En 1981, la dictadura cívico-militar autoproclamada Proceso de Reorganización Nacional padecía una decadencia política. Existía una oposición grande al régimen motivado por las violaciones a los derechos humanos desde mediados de la década de 1970. Además, el país sufría una crisis económica grave.[17]

Preparativos argentinosEditar

El 11 de diciembre de 1981, la Junta Militar, integrada por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Jorge Isaac Anaya y el brigadier general Omar Domingo Graffigna,[a]​ depuso al presidente militar Roberto Eduardo Viola, encumbrando en la primera magistratura al propio Galtieri, quien juró el día 22. El almirante Anaya convenció a Galtieri de despeñar a Viola si a cambio este disponía la conquista de las islas Malvinas.[18]

El 5 de enero de 1982 la Junta Militar tomó la decisión de realizar una acción militar si las negociaciones diplomáticas no progresaban, encargando un estudio de Estado Mayor reducido, integrado por un representante de cada fuerza armada. Los representantes fueron el general de división Osvaldo Jorge García, el vicealmirante Juan José Lombardo y el brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl.[19]

El objetivo político fijado por los militares argentinos fue el de consolidar la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y contribuir a afirmar su pleno ejercicio en el océano Atlántico Sur.[20]​ El resultado del estudio de los uniformados explicaba que la operación desde el punto de vista militar era «apta, factible y aceptable» y que la fuerza conjunta estaría en condiciones de ejecutar la operación a partir del 15 de mayo de 1982.[21]​ Asimismo, aclaró que la operación tenía dos condiciones: debía mantenerse bajo el estado de defensa de las islas y debía ser una operación incruenta para minimizar la reacción británica y alentar a la mejor posición negociadora.[21]​ Habiendo tomado el archipiélago, Argentina procedería a retirar las fuerzas de la operación y mantendría una reducida guarnición.[21]

Relación con el conflicto del BeagleEditar

El almirante Anaya relató que respecto al conflicto del Beagle el gobierno argentino confiaba a la mediación papal.[22]

El brigadier general Basilio Lami Dozo confirmó los planes de guerra de agresión a Chile tras la guerra de las Malvinas en una entrevista con el diario Perfil.[23]Oscar Camilión, último ministro de Relaciones Exteriores y Culto argentino antes de la guerra, había mencionado los planes en sus Memorias políticas: «Los planes militares eran, en la hipótesis de resolver el caso Malvinas, invadir las islas en disputa en el Beagle. Esa era la decisión de la Armada…».[24]

Los planes de invadir las islas en disputa con Chile eran discutidos en la opinión pública de Argentina. Por ejemplo, Manfred Schönfeld en La Prensa del 2 de junio de 1982, cuando la visión del «vamos ganando» todavía hacía furor en Buenos Aires, opinaba sobre el curso de acción tras la «exitosa» guerra de las Malvinas:

Para nosotros no lo estará [terminada la guerra], porque, inmediatamente después de barrido el enemigo de las Malvinas, debe serlo de las Georgias, Sándwich del Sur y de todos los demás archipiélagos australes argentinos…
Manfred Schönfeld[25]

Tras la recuperación de las islas, algunas fuentes incidieron en la posibilidad concreta de que la Argentina tuviese también por objetivo a medio plazo invadir los archipiélagos al sur del canal Beagle, en disputa con Chile, a fin de solucionar el conflicto del Beagle. Este se encontraba en esos momentos bajo una mediación del papa Juan Pablo II, por la cual ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza y a abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.[26]

Crisis de los chatarrerosEditar

El 19 de marzo de 1982, 41 trabajadores de la Compañía Georgias del Sur S. A. del empresario Constantino Davidoff arribaron a Puerto Leith en el barco ARA Bahía Buen Suceso (B-6). Los operarios izaron la bandera argentina, lo que causó una crisis diplomática.[27]

El detonante del conflicto fue una noticia de la televisión británica, según la cual dos submarinos nucleares británicos habían zarpado de Gibraltar hacia el Atlántico Sur.[28]​ Evitando comprometerse a un desembarco amenazado por dos submarinos nucleares enemigos, la Junta Militar, en un «ahora o nunca», dispuso la ejecución del desembarco estableciendo el Día D entre el 1 y el 3 de abril de 1982.[28][29]

Operación RosarioEditar

La Operación Rosario[b]​ fue la conquista de las islas Malvinas y Georgias del Sur por parte de la Argentina en 1982, bajo la dictadura militar. Los combatientes argentinos desalojaron a las autoridades británicas y establecieron una gobernación militar.[31]​ Las autoridades argentinas, lideradas por Leopoldo Galtieri, planificaron la operación a partir de diciembre de 1981.[32]​ En marzo de 1982, zarpó una flota expedicionaria del continente. El desembarco inició el 2 de abril y fue ejecutado sin mayores inconvenientes excepto por un muerto en la toma de la Casa de Gobierno. El comandante argentino logró su objetivo sin causar bajas en el enemigo ni los civiles, algo que la dictadura requería para las negociaciones diplomáticas. Al final, las fuerzas argentinas rindieron a la reducida guarnición británica, la cual fue deportada junto al gobernador Rex Hunt.[33]​ El 3 de abril, otras tropas argentinas tomaron Grytviken y Puerto Leith en las islas Georgias del Sur, en una operación paralela. Como respuesta, el Gobierno del Reino Unido lanzó la Operación Corporate, a cargo de la Fuerza de Tareas 317, para recapturar los archipiélagos.[34]

El 3 de abril el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 502 que pedía:[35]

  1. la cesación inmediata de las hostilidades.
  2. la retirada inmediata de todas las fuerzas argentinas de las islas Malvinas.
  3. a los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido a que procuren hallar una solución diplomática a sus diferencias y a que respeten plenamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

15 sobre 30 países votaron a favor de la resolución, uno por encima del mínimo necesario. La dictadura argentina no esperaba este resultado. Excepto por Panamá, los miembros del Movimiento de Países No Alineados votaron en contra de la Argentina mientras que la Unión Soviética, España, Polonia y China se abstuvieron.[36]

La delegación argentina pidió al delegado soviético que vetara a la resolución.[37]​ El ruso sólo respondió que tal veto solo podía ser dispuesto por «las más altas autoridades».[37]​ El 11 de abril, el embajador soviético en Argentina se reunió con el ministro Costa Méndez. Según el relato de la Junta Militar, el diplomático ruso acudió al gobierno argentino para informar que su Gobierno opinaba que la crisis había sido provocada por la vocación colonialista de Gran Bretaña, y responsabilizaba a este país del conflicto armado. Los soviéticos prometió ayuda a la Argentina sin esperar nada en retribución, recordando la actitud del país sudamericano ante el embargo cerealero estadounidense de 1980.[38][c]

El Proceso de Reorganización Nacional apeló a la búsqueda de aliados en América Latina en una situación desfavorable. Entre 1976 y 1981, había mantenido pleitos con Brasil y Paraguay; casi llegó a la guerra con Chile en 1978; había interrumpido el proceso democrático de Bolivia;[40][d]​ estaba perjudicando a Nicaragua apoyando a los contras desde Honduras;[41]​ carecía virtualmente de relaciones con Cuba; mantenía el problema de los asilados con México; y veía a Uruguay con desconfianza tras la invasión de las Malvinas.[42]​ Los únicos aliados de Argentina eran Perú, Venezuela y Panamá.[43]​ El 1 de junio de 1982 Argentina compró a Perú diez cazas Mirage VP.[44][45]​ Los aviones no tomaron parte del conflicto por encontrase en mal estado.[46]

Respuesta británicaEditar

 
Fragata HMS Broadsword y portaviones HMS Hermes.
 
Mapa del teatro de operaciones de la guerra de las Malvinas, las distancias entre éstas y las diferentes bases de ambos ejércitos.

La recuperación argentina de las Malvinas tomó de sorpresa al Gobierno y a las Fuerzas Armadas del Reino Unido.[47]​ Tras varias horas de análisis y controversia en el Parlamento y el Gobierno, el primer lord del Mar Henry Leach convenció a la primera ministra Margaret Thatcher de movilizar la flota para retomar el control de las Malvinas. El almirante británico contó después que creía que «estaba en juego» el prestigio de su país.[48]

El 3 de abril Thatcher ordenó la movilización de la Fuerza de Tareas 317 para recuperar las Malvinas.[e]​ El 5 de abril el Gobierno británico dio inicio a la Operación Corporate. El jefe del Estado Mayor de la Defensa Terence Lewin fijó el objetivo: obtener el desalojo de los argentinos y el restablecimiento del gobierno británico en las islas.[48]​ Después se constituyó el «Gabinete de Guerra», formado por John Nott, William Whitelaw, Cecil Parkinson, Francis Pym y Thatcher, quienes aprobaron el objetivo.[50]​ El comandante en jefe de la Flota John Fieldhouse comenzó a comandar la FT 317 desde el Cuartel General de Northwood.[51]​ El almirante John Forster Woodward asumió como comandante operacional de la FT 317 al tiempo que asumió como comandante combinado del Grupo de Tareas 317.8, haciéndose cargo de todas las fueras de superficie, aire y tierra.[52]

Los buques zarparon de Portsmouth el mismo 5 de abril.[53]​ El 7 de abril el Reino Unido anunció la Zona de Exclusión Marítima (ZEM), advirtiendo que «las naves de guerra argentinas que se encuentran dentro de las 200 millas náuticas de las islas Malvinas, después de las 04:00 GMT del lunes 12 de abril, corren el serio riesgo de ser atacadas».[54]​ El 12 de abril la Zona de Exclusión Marítima (ZEM) se volvió efectiva con la llegada del submarino HMS Spartan a aguas próximas a Puerto Argentino.[55]​ El 30 de abril Reino Unido impuso la Zona de Exclusión Total (ZET), apuntando contra las aeronaves argentinas también.[56][43]​ La Fuerza de Tareas 317 estableció en el nordeste de la Zona de Exclusión una zona llamada «TRALA» (en inglés, Tow, Repair and Logistic Area), lejos de los ataques aéreos argentinos, donde los barcos británicos reabastecían y reparaban averías.[57]​ Desembarcado el Grupo de Desembarco, el brigadier Thompson asumiría como comandante de las fuerzas terrestres. Cuando se decidió enviar la 5.ª Brigada de Infantería del Ejército Británico, al mando del brigadier Anthony Wilson, el general John Jeremy Moore se hizo cargo de las fuerzas terrestres.[58]

Los Estados Unidos apoyaron al Reino Unido proporcionándole la base aérea de la Isla Ascensión y variado equipamiento militar.[59][f]​ El secretario de Defensa Caspar Weinberger, defensor de la Alianza Atlántica, apoyó el sostén.[60]​ A este se sumó la República Francesa, que confesó los secretos del avión Super Étendard y el misil antibuque Exocet AM 39 que había vendido a la Argentina en 1981.[61]

La República de Chile —quien se declaró neutral[62]​ proporcionó ayuda a los británicos mediante espionaje.[63]​ La Fuerza Aérea de Chile coordinó con la RAF para desarrollar vuelos de espionaje trasandinos a gran altura con el objeto de obtener información sobre las FF. AA. argentinas, de las que los británicos carecían totalmente.[64]​ Los chilenos avisaban la salida de los aviones argentinos del continente.[65]​ Para ello utilizaron radares de largo alcance; uno en Punta Arenas, y otro en Balmaceda, lo que les permitía, vigilar el espacio aéreo de las bases aéreas argentinas desde Comodoro Rivadavia hasta Río Grande. La Armada de Chile aprestó su Escuadra para afianzar el éxito de la fuerza de tareas británica.[66]​ El Ejército de Chile desplegó tropas a lo largo de la frontera.[67]

Defensa argentina de las islasEditar

El 2 de abril de 1982 la Junta Militar argentina recuperó las islas Malvinas en la Operación Rosario.[68]​ Como respuesta, el Gobierno del Reino Unido lanzó la Operación Corporate, a cargo de la Fuerza de Tareas 317, cuyo fin era devolver el archipiélago al gobierno británico.[69]​ La Junta reaccionó ordenando el refuerzo de las defensas de las Malvinas.[70]​ El Ejército Argentino desplegó a la X Brigada de Infantería Mecanizada y la III Brigada de Infantería, comandadas por los generales de brigada Oscar Jofre y Omar Parada, respectivamente.[71]​ La totalidad de las fuerzas dependían del comandante conjunto Malvinas, general de brigada Mario Benjamín Menéndez, que a la vez era gobernador militar de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.[72]

El Estado de Libia proveyó de más de 100 misiles 9K32 Strela-2, minas antitanque, ametralladoras, morteros, rampas, radares, proyectiles, etc.[73]

Gestión de HaigEditar

El 8 de abril el Gobierno federal de los Estados Unidos envió al secretario de Estado Alexander Haig para acercar a ambos bandos.[74]​ Haig se reunió con Galtieri el 10 de abril en la Casa Rosada con la compañía de Vernon Walters. Haig advirtió a Galtieri que si insistía en la permanencia de un gobernador argentino en las islas, habría guerra, y que en ese caso los británicos ganarían por sus fuerzas superiores.[75]​ Después de la reunión, Galtieri salió al balcón frente una multitud y atizó el conflicto con una oración que patentó su rol en el conflicto: «¡Si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla!».[76]​ Los jefes militares argentinos ignoraban claramente la superioridad de las FF. AA. británicas a las argentinas en cuanto a tecnología y profesionalismo.[77]

Argentina se veía condicionada por la Resolución 502. Si retiraba sus fuerzas de los archipiélagos, el Reino Unido debería detener el avance de la Fuerza de Tareas 317.[78]​ Margaret Thatcher no quería negociar teniendo las islas ocupadas.[78]

El 14 de abril el periodista estadounidense Carl Bernstein, a través de ABC News, informó a la audiencia que los Estados Unidos estaban brindando información satelital de inteligencia a la flota británica.[79]​ El secretario de Estado de Asuntos Latinoamericanos, Thomas Enders, llamó al embajador Esteban Takacs para negar la noticia. Los funcionarios argentinos renegaron el ostensible apoyo estadounidense a la expedición británica.[79]

El 15 de abril Reagan y Galtieri conversaron telefónicamente por segunda vez.[80]​ Galtieri manifestó a Reagan su preocupación por el avance de la flota británica hacia el Atlántico Sur e insinuó una intervención de un país del Bloque del Este.[81]​ Ambos líderes coincidieron en que una guerra en el hemisferio occidental entre dos países amigos de los Estados Unidos perjudicaría a ambos países en pugna y solo beneficiaría a la Unión Soviética.[82]​ El presidente estadounidense dijo que su gobierno mantenía y mantendría una posición neutral en tanto que las negociaciones continúen.[83]

El 30 de abril Haig anunció que las negociaciones no habían logrado una solución. Dijo que la posición argentina había rechazado la última propuesta estadounidense. Anunció la suspensión de asistencia militar estadounidense a Argentina y medidas económicas punitivas. También informó que Estados Unidos satisfarían requerimientos de armamento de Reino Unido. Haig aseguró que Estados Unidos no participaría en forma directa del conflicto. Al mismo tiempo, Ronald Reagan calificó a Argentina de país «agresor». Costa Méndez declaró que Argentina no había rechazado la propuesta estadounidense sino que la había objetado.[62]

El 28 de abril el órgano consultivo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) aprobó por 17 votos y 4 abstenciones —Estados Unidos, Colombia, Chile y Trinidad y Tobago— una resolución de nueve puntos que urgía a Reino Unido a cesar las hostilidades y a Argentina a procurar no empeorar la situación.[84]

Hundimiento del ARA General Belgrano (C-4)Editar

 
Foto de un tripulante durante el hundimiento del Belgrano el 2 de mayo de 1982, que ocurrió cerca de las 16:00 HOA.

El 2 de mayo el submarino nuclear HMS Conqueror (S48) hundió al crucero ARA General Belgrano (C-4). El hecho ha sido objeto de controversia ya que ocurrió fuera de la Zona de Exclusión Total impuesta por los británicos.[85]

El comandante en jefe Anaya aseguró que el enemigo «disponía de información satelitaria diurna y nocturna sobre todas las unidades de superficie propias».[86]​ A consecuencia del hecho, el vicealmirante Lombardo ordenó la retirada de la Flota de Mar a aguas poco profundas para evitar los submarinos nucleares británicos.[87]​ Desde entonces se ocupó de la guerra antisubmarina y de proteger el tránsito marítimo y los objetivos nacionales en el continente.[88]

Desembarco de San CarlosEditar

La batalla de San Carlos fue el primer enfrentamiento terrestre de la guerra de las Malvinas. Comenzó con el desembarco británico el 21 de mayo de 1982 —Operación Sutton—. Excepto por una breve resistencia de una sección de infantería, la resistencia argentina provino de la aviación con base en el continente. La flota británica sufrió graves pérdidas pero estableció la cabeza de playa.

Batalla de Pradera del GansoEditar

La batalla de Pradera del Ganso (en inglés, Battle of Goose Green)[g]​ fue el primer gran enfrentamiento terrestre de la guerra de las Malvinas. Entre el 27 y 29 de mayo de 1982 el ejército británico conquistó el istmo de Darwin imponiéndose sobre una fuerza argentina de 600 hombres.

Avance británico hacia Puerto ArgentinoEditar

El sitio de Puerto Argentino fue un período de la guerra de las Malvinas previo a la batalla final. Duró desde el 29 de mayo hasta el 11 de junio de 1982.

Tras la victoria de Pradera del Ganso, las Fuerzas Armadas británicas iniciaron su avance hacia la capital malvinense. Realizando una operación de cerco, los británicos rodearon a los argentinos por el monte Kent y Fitz Roy.[89]​ La fuerza terrestre avanzó 80 kilómetros desde San Carlos hasta las inmediaciones de Puerto Argentino sin oposición, sufriendo las inclemencias del clima y la aspereza del suelo. La falta de movilidad para satisfacer los requerimientos tácticos y logísticos simultáneamente determinó que la marcha se hiciera a pie. La imprevista alta demanda de helicópteros para el aprovisionamiento logístico y la pérdida de tres helicópteros Chinook en el SS Atlantic Conveyor motivó a los británicos a realizar el avance por medios navales.[90]

Ataque aéreo de bahía AgradableEditar

El 8 de junio la Fuerza Aérea Argentina propinó un duro golpe a la Fuerza de Tareas 317, desbaratando un intento de desembarco en la bahía Agradable, con la destrucción de dos buques de desembarco y 51 muertos y 200 heridos británicos, perdiendo a su vez tres aviadores.[91][92]​ Fue la mayor cantidad de bajas británicas en una sola batalla desde la Segunda Guerra Mundial.[93]​ Fue conocido como «el día más negro de la flota».[94]

El hecho de que la Guarnición Militar Malvinas desaprovechara la oportunidad de lanzar un contraataque es objeto de discusión. Los mandos argentinos racionalizaron su decisión aduciendo que la bahía Agradable estaba a 16 km de Puerto Argentino hacia el suroeste; una avanzada británica estaba entre Puerto Argentino y la bahía Agradable como cobertura. La artillería argentina en Puerto Argentino era exigua como para apoyar una acción por aquella distancia. Hubiese sido necesario retirar al Batallón de Infantería de Marina N.º 5 de la importante posición del monte Tumbledown, y, de haber efectuado el ataque, el Batallón se habría visto enfrentando a la fuerza británica de cobertura y a la que desembarcaba a la vez.[92]

Ataque final británicoEditar

La batalla por Puerto Argentino fue la última fase de la guerra de las Malvinas. En esta instancia, el ejército británico lanzó su ataque final contra las últimas posiciones argentinas, al anochecer del 11 de junio de 1982. Dominó los montes Longdon, Dos Hermanas y Harriet derrotando a las tropas argentinas que comenzaron la retirada a la madrugada. Los siguientes dos días, continuó avanzando sobre Wireless Ridge, monte Tumbledown, monte William y finalmente Sapper Hill. El 14 de junio el general argentino Mario Benjamín Menéndez se rindió, desoyendo órdenes de Leopoldo Galtieri de prolongar la resistencia.

Rendición argentinaEditar

 
Militares británicos custodian los prisioneros argentinos.

El 14 de junio de 1982 el comandante de las fuerzas terrestres británicas Jeremy Moore aceptó la rendición del general argentino Mario Benjamín Menéndez. Ambos bandos declararon un cese de las hostilidades.[95]

Antes de firmar, los británicos se aseguraron de que la Fuerza Aérea Sur dejara de operar con los aviones que le quedaban. El mando británico condicionó la entrega de los soldados argentinos a una declaración de cese de las operaciones aéreas. El comandante en jefe Lami Dozo ordenó al brigadier Castellano entregarse, mientras el brigadier Crespo dijo que iba a pensarlo. Finalmente la Fuerza Aérea Sur cesó en sus operaciones.[96]

Propuestas de pazEditar

  • 2 de mayo. El presidente constitucional del Perú Fernando Belaúnde Terry realizó una propuesta de paz para solucionar el conflicto:[97]
  1. Cesación inmediata de las hostilidades.
  2. Retiro mutuo de fuerzas.
  3. Presencia de representantes ajenos a las dos partes involucradas en el conflicto para administrar temporalmente las islas.
  4. Reconocimiento de ambos gobiernos de la necesidad de reconocer las aspiraciones y los intereses de los isleños para la solución definitiva del conflicto.
  5. Acuerdo común para la designación de los países interventores en las negociaciones.
  6. Obtención de un acuerdo definitivo antes del 30 de abril de 1983, bajo la responsabilidad de los países antes mencionados.

El hundimiento del General Belgrano del 2 de mayo de 1982 había acabado con todas las esperanzas de una solución pacífica.[98]

  • 6 de mayo. el secretario general de las Naciones Unidas Javier Pérez de Cuéllar propuso, como paso previo para entablar negociaciones, el retiro de las fuerzas de ambos de países de las islas.[99]​ Al día siguiente el Reino Unido amplió el bloqueo naval a 12 millas del litoral marítimo argentino y decidió trasladar fuerzas de infantería que estaban en la isla Ascensión al frente de guerra. Reino Unido preparaba un desembarco.[100]
  • 26 de mayo. el Consejo de Seguridad emitió la Resolución 505. Se autorizó a Pérez de Cuéllar para mediar entre las partes en conflicto. Convocó a los países a cooperar con el mediador y a este a establecer contacto para negociar las condiciones para imponer un alto el fuego. El Reino Unido rehusó detener la guerra y retirar las fuerzas. El Consejo de Seguridad aplazó sus reuniones para dejar vía libre a Pérez de Cuéllar.[101]
  • 5 de junio. el secretario general Pérez de Cuéllar envió un mensaje secreto a Leopoldo Galtieri y Margaret Thatcher. Advirtiendo que el conflicto estaba por entrar en una fase «extremadamente peligrosa», Pérez de Cuéllar propuso un plan. La idea era la concederse una tregua a partir del 7 de junio de 1982. Después los dos comandantes en el archipiélago se reunirían para convenir las condiciones de un alto el fuego y se iniciaría el retiro de las fuerzas argentinas, en un plazo de 15 días. A la vez, el Reino Unido debía informar sobre planes de reducción de fuerzas en las islas. Tras estos y otros pasos, «las negociaciones se inaugurarán el 1.º de junio de 1982»; el Comité Militar argentino rechazó la propuesta.[102]

Cronología bélicaEditar

 
Bombardero Vulcan B.2 parte de la isla Ascensión.
 
La fragata inglesa HMS Antelope, tras ser bombardeada; se hundió el 24 de mayo.
  • 19 de marzo. Un grupo de 41 chatarreros argentinos desembarcaron en Puerto Leith para desarmar antiguas estaciones balleneras.
  • 23 de marzo. La Junta Militar ordenó el inicio de la Operación Azul.
  • 28 de marzo. Zarpó la flota argentina con rumbo a las islas Malvinas.
  • 2 de abril. La fuerza militar conjunta de Argentina inició la conquista de los archipiélagos desembarcando en Stanley. Las islas Malvinas se incorporaron al territorio argentino.
  • 3 de abril. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 502 exigiendo el cese inmediato de las hostilidades. El mismo día, el Gobierno de Thatcher lanzó la flota británica para desalojar a los argentinos. Por otro lado, y en un improvisado movimiento, dos buques argentinos tomaron Grytviken y Puerto Leith. De esta forma, las islas Georgias del Sur se integraron al territorio argentino.
  • 6 de abril. El presidente estadounidense Ronald Reagan designó a Alexander Haig mediador en el conflicto.
  • 7 de abril. El general argentino Mario Benjamín Menéndez asumió como gobernador militar de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
  • 12 de abril. Se volvió efectivo el bloqueo naval británico en las Malvinas.
  • 25 de abril. Tropas británicas rindieron al destacamento argentino en las Georgias del Sur (Operación Paraquet).[43]
  • 1 de mayo. Inicio de los combates en las Malvinas.
  • 2 de mayo. Hundimiento del crucero argentino ARA General Belgrano (C-4) con gran pérdida de vidas.
  • 4 de mayo. Destrucción del destructor británico HMS Sheffield (D80). Se reveló el uso de misiles Exocet AM 39 por parte de Argentina.[103][h]
  • 7 de mayo. Extensión del bloqueo británico hasta las 12 millas del litoral marítimo argentino.
  • 9 de mayo. Hundimiento del pesquero argentino Narwal.
  • 10 de mayo. Hundimiento del transporte argentino ARA Isla de los Estados (B-8) en el estrecho de San Carlos.[104]
  • 21 de mayo. Establecimiento de la cabeza de playa británica en la bahía San Carlos.
  • 25 de mayo. La aviación argentina había destruido tres buques de guerra y un portacontenedores británicos.[105]
  • 29 de mayo. El ejército británico derrotó al argentino en la batalla de Pradera del Ganso.
  • 30 de mayo. Ataque al HMS Invincible.[106]
  • 2 de junio. Autoridades españolas arrestaron comandos argentinos que buscaban atacar la base británica de Gibraltar.[107]
  • 8 de junio. Ataque aéreo de Argentina en la bahía Agradable obtuvo éxito.
  • 11 de junio. Juan Pablo II visitó Buenos Aires. Al anochecer, los británicos iniciaron el asalto final contra las últimas posiciones argentinas.
  • 14 de junio. El mando argentino en las Malvinas se rindió.
  • 20 de junio. El Reino Unido desalojó a los argentinos de la isla Thule y declaró el fin del conflicto.

ConsecuenciasEditar

Durante los 74 días que duraron las batallas, murieron 650 combatientes argentinos y 255 británicos, además de tres civiles.[108]

El 4 de noviembre de 1982 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 37/9, lo cual constituyó una victoria diplomática de la Argentina, quien pagó más de doscientos millones de dólares en las gestiones. La Resolución pedía al gobierno británico reanudar las negociaciones para obtener una solución pacífica del conflicto.[109]

ArgentinaEditar

 
Según la Constitución Argentina, Malvinas es un asunto irrenunciable del pueblo argentino. Mural en Los Antiguos, provincia de Santa Cruz.

La derrota militar grave sufrida en Malvinas sorprendió a la población argentina, que creía hasta ese momento en un desarrollo favorable de la guerra, generando desconcierto y frustración, que originaron un desprestigio grande del Proceso de Reorganización Nacional y de las Fuerzas Armadas argentinas.[110]

Cobertura informativaEditar

Los medios de comunicación argentinos produjeron una cobertura informativa triunfalista y falaz.[111]​ Un título que rezaba «estamos ganando» se volvió muy célebre.[111]​ El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas dictaba comunicados sobre el desarrollo de las operaciones militares.[111]

El 4 de junio de 1982 el Comité Militar impuso veedores militares en las agencias de noticias para controlar y evitar la difusión de determinadas informaciones. Noticias Argentinas y Diario Jornada quedaron inmediatamente clausarados.[112]

Conflicto del BeagleEditar

El restablecimiento del orden constitucional facilitó la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984, con el cual se puso fin al conflicto del Beagle, y ayudó a evitar una eventual solución bélica.[113][114]

Continuación de la luchaEditar

El continuo reclamo argentino sobre los archipiélagos del Atlántico Sur ha quedado plasmado en la disposición transitoria primera de la Constitución de 1994, que dice:

La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

Cuestión de los veteranos de guerraEditar

Existen alrededor de 9500 exsoldados conscriptos que persiguen ser reconocidos como veteranos de guerra aduciendo haber estado en el Teatro de Operaciones Atlántico Sur y no en el Teatro de Operaciones Sur.[115]

Reino UnidoEditar

 
Recibimiento del HMS Invincible tras la guerra

En el Reino Unido, la popularidad de Margaret Thatcher subió considerablemente, permitiéndole a su partido ganar las siguientes elecciones.[116]​ También se abandonó la idea de reducir el presupuesto de la Marina Real propuesta por John Nott. Los habitantes de las Malvinas también se beneficiaron, pues en 1983 recibieron nuevamente la ciudadanía británica y se liberalizó la economía (que hasta ese momento no había sido potenciada por miedo a provocar a Argentina). En 1985, una nueva constitución comenzó a promover el autogobierno de las islas paulatinamente.

La guerra costó al Reino Unido 2600 millones de dólares.[13]

Acuerdos de MadridEditar

En 1989 y 1990 la Argentina y el Reino Unido firmaron dos declaraciones conjuntas conocidas como los Acuerdos de Madrid I y II, respectivamente, luego de realizar sendas «reuniones sustantivas» en la ciudad de Madrid, España. Delegados de los poderes ejecutivos de ambos países cerraron los acuerdos, a cargo del presidente Carlos Menem del lado argentino y la reina Isabel II con la primera ministra Margaret Thatcher, del lado británico.

Los principales elementos de los Acuerdos de Madrid fueron la declaración del cese de hostilidades —Madrid I—, el llamado «paraguas de soberanía» —Madrid I—, la eliminación de la «zona de protección» dispuesta unilateralmente por Reino Unido en 1982 y su reemplazo por un esquema de «áreas de aplicación» y límites marítimos, sometidas a restricciones operativas y un protocolo de información y consulta recíprocas —Madrid II.

El Congreso de la Nación Argentina rehusó ratificar los Acuerdos de Madrid caracterizándolos oficialmente como simples «declaraciones» que no establecían obligaciones entre las partes y por lo tanto no constituían un tratado. Varios observadores han cuestionado esta caracterización y han considerado que los actos constituyen un tratado de paz entre ambos países y que por lo tanto su validez debió haber sido sometida a la decisión del Congreso.

Ambos países reabrieron sus embajadas en Buenos Aires y Londres el 26 de febrero de 1990.[117]

Acuerdo de Madrid IEditar

El 19 de octubre de 1989 Argentina y Reino Unido firmaron en Madrid una declaración conjunta, suscripta por el embajador Lucio García del Solar por el lado argentino, y Crispin Tickell por el lado británico.[118]

Los principales elementos de la declaración fueron los siguientes:

  • Ambos países declararon formalmente el cese de hostilidades, tomando nota de que habían cesado de hecho;
  • Ambos países se comprometieron a no realizar reclamaciones con motivo de la guerra;
  • Se estableció una fórmula conocida como «paraguas de soberanía» por el cual ninguna declaración u acto realizada por ambos países o terceras partes, con motivo del acuerdo o acuerdos similares, podía ser interpretado como un cambio de posición o un reconocimiento sobre la cuestión de la soberanía de las Islas Malvinas;
  • Se restablecieron las relaciones consulares;
  • Se constituyó un grupo de trabajo para «evitar incidentes en la esfera militar»;
  • Gran Bretaña eliminó la «zona de protección» para buques mercantes argentinos;
  • Gran Bretaña se comprometió a hacer «coincidir los límites de la zona de protección con los de la zona de conservación»;
  • Se levantaron todas las restricciones comerciales y financieras establecidas con motivo de la guerra;
  • Se reanudaron las comunicaciones aéreas y marítimas entre los dos países;
  • Se constituyó un grupo de trabajo para llegar a acuerdos sobre pesca;
  • Ambos países se comprometieron a desarrollar los «contactos entre las Islas Malvinas y el territorio continental»;
  • Las delegaciones se comprometieron a realizar una nueva «reunión sustantiva» en Madrid, el 14 y el 15 de febrero de 1990, en donde sería acordada la Declaración de Madrid II.[118]

Acuerdo de Madrid IIEditar

El 15 de febrero de 1990 Argentina y el Reino Unido firmaron en Madrid una declaración conjunta, suscripta por el embajador Lucio García del Solar, por el lado argentino, y Crispin Tickell por el lado británico. En la declaración ambos países acordaron restablecer las relaciones diplomáticas y establecieron compromisos y restricciones en cuestiones militares, basados en el aviso previo a la realización de operativos militares y mecanismos para observarlos y verificar su cumplimiento.[119]

Entre los acuerdos se incluyeron:

  • Gran Bretaña dejó sin efecto la zona de protección alrededor de las islas establecida durante la guerra;
  • Se establecieron dos «áreas de aplicación» «para las fuerzas argentinas» y «para las fuerzas británicas», en las que deben regir las restricciones y pautas establecidas en la declaración;
  • Se establecieron dos zonas, una de 50 millas para navegación y otra de 70 millas para aeronavegación, para condicionar los acercamientos de las partes;
  • La autorización de Gran Bretaña para la visita al cementerio de las Islas Malvinas por parte de los familiares de los combatientes allí enterrados;
  • El anuncio de que ambos países habían comenzado a negociar un Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones;
  • La supresión de la visa;
  • La consulta mutua en materia de protección del medio ambiente;
  • Cooperación en la lucha contra el narcotráfico;
  • Consultas mutuas en materia de integración en Europa y América Latina.[119]

La Declaración incluyó cuatro anexos:

  • Anexo I: sistema transitorio de información y consulta recíprocas;
  • Anexo II: medidas de seguridad para unidades navales y aéreas que operen en proximidad;
  • Anexo III: búsqueda y salvamento marítimo y aéreo (SAR)
  • Anexo IV: seguridad de la navegación.[119]

CrímenesEditar

Diversos crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos han sido acreditados contra tropas argentinas, cometidos por tropas británicas o superiores militares argentinos.[120][121][122][123]

El veterano José M. Araníbar, que apoyó la investigación que llegó a la Justicia, comentó a El Mundo que "esta megacausa contiene todos los delitos: vejámenes, torturas, servidumbre, heridas graves, abandono de persona e incluso dos muertes; la de un soldado (Rito Portillo) que al parecer fue fusilado por un cabo y otro (Remigio Fernández) que murió de hambre al ser abandonado".[124]

Investigaciones y causas en ArgentinaEditar

Al menos cuatro soldados argentinos fueron fusilados en la Batalla de Monte Longdon, realizada entre el 11 y 12 de junio de 1982, aseguró el excabo del Ejército Británico en su libro Excursion To Hell (Bloomsbury, 1991). En 1993, el presidente Carlos Saúl Menem ordenó al Ministro de Defensa investigar las denuncias sobre fusilamientos de soldados argentinos en las Malvinas. Se formó la Comisión Investigadora de Crímenes de Guerra Británicos. Julia Solanas Pacheco, integrante de la comisión que investigó posibles asesinatos de soldados argentinos, declaró que se cometieron “graves violaciones”, por parte de las tropas británicas; entre ellas “el asesinato de soldados heridos”.[125]​En esta carga final se registraron, según la denuncia efectuada por los veteranos de guerra argentinos, que fue confirmada en 1994 por la Comisión Investigadora de Crímenes de Guerra Británicos, siete casos de fusilamientos de prisioneros de guerra y soldados argentinos heridos capturados en Monte Longdon.

La Comisión Investigadora de Crímenes de Guerra Británicos cita unos diez casos,[126]​ pero es factible que hayan sido más, según aseguró Víctor P. Catá, vicepresidente en 1996 de la Casa del Veterano de Guerra.[127]

En 2007 el Centro de Ex Combatientes de Malvinas (CECIM) presentó una denuncia ante el Juzgado Federal de Río Grande (Tierra del Fuego), con más de 120 casos de torturas, estaqueamientos, violaciones y otros tratos inhumanos, contra los soldados argentinos que combatieron en la guerra.[128]​ La denuncia incluyó el homicidio del soldado Remigio Fernández por inanición. La denuncia fue sostenida por el fiscal Marcelo Rapoport, con asistencia de la Procuradoría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal.[129]

Uno de los soldados conscriptos del Regimiento 12, Oscár Núñez, dijo que: Nuestra compañía de combate estaba en la primera línea, y había dificultades para que nos llegara la comida. Un compañero nuestro, Segundino Riquelme, murió por desnutrición. Producto de esa muerte nosotros decidimos buscar algo para comer; había una oveja ahí cerca, habrá sido a 40 o 50 metros, y con otros dos soldados, decidimos matarla. En el momento en que estábamos carneando la oveja apareció Malacalza, que era el jefe de nuestra sección. Primero nos insultó, después nos hizo hacer saltos de rana. Nos sacó la oveja y nos dijo que nos iba a estaquear, lo que efectivamente hizo.[130]

Todas las fuentes militares coinciden que los soldados Roque Evaristo Sánchez y Avelino Néstor Oscar Pegoraro murieron combatiendo heroicamente (condecorados póstumamente con "La Nación Argentina al Valor en Combate") en la Batalla de Pradera del Ganso, mientras que pudieron haber muerto por expresas órdenes de sus jefes, según unas o otras fuentes.[131]​Así lo asegura el ex-subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes, Dr. Pablo A. Vassel, en su libro "Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía. Corrientes en Malvinas".

También existe polémica por la muerte del soldado conscripto Rito Portillo, que murió por fuego amigo según la versión militar, mientras que otros tienden a considerar que se lo fusiló por orden de un suboficial. De acuerdo al mayor médico Andino Luis Francisco Quinci:

Recuerdo el nombre de un soldado que murió, al que yo mismo enterré. Se llamaba Rito Portillo, un morochito de Marina. Vino muy mal herido, tenía una profunda herida en el abdomen con exposición de vísceras. Lo atendimos pero... Llegué a conversar bastante con él. Lo único que me decía es que eso le dolía mucho. No lloraba, no gritaba, no se quejaba en forma desmesurada. Se murió mansamente, mansamente... No dijo ninguna frase heroica ni nada. Solo se murió mansamente, diciendo que a él le dolía. No fue ningún sargento Cabral ni nada por el estilo. Se murió, pero lo hizo sin gritos, hasta sin demagogia. Humildemente, como debe haber sido su vida... Asi quisiera morirme yo, de la misma manera.[132]

En febrero de 2015, uno de los militares imputados, el suboficial Jorge Eduardo Taranto, logró que en su caso la Corte Suprema, en un fallo polémico, cerrara la investigación judicial, al rechazar el recurso extraordinario que cuestionaba un fallo de la Cámara declarando la prescripción, argumentando que no se trataban de delitos de lesa humanidad, sino de delitos comunes.[128]​ El fallo de la Corte provocó que la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner dictara el Decreto N.º 503/15, desclasificando documentos militares en los que había constancias de los crímenes denunciados y de los actos de la dictadura militar con el fin de ocultarlos.[123][122]​ Los excombatientes apelaron el fallo de la Corte Suprema a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y solicitaron continuar las investigaciones con respecto a los demás militares denunciados;[123]​ el caso tramita como Petición P-460-15.[133]

En 2018 el fiscal de la causa solicitó la declaración indagatoria y eventualmente la detención de 26 militares por considerar que existía semiplena prueba de que habían cometido al menos 22 casos de torturas y un homicidio:[129]

  1. Omar Edgardo Parada
  2. Emilio Terán
  3. Miguel Ángel Garde
  4. Jorge Aníbal Santiago Cadelago
  5. Jorge Luis López
  6. Gustavo Calderini
  7. Horacio Vlcek
  8. Jorge Reynaldo Lugo Oliver
  9. Raúl Masiriz
  10. Eduardo Luis Gassino
  11. Jorge Guillermo Díaz
  12. Belisario Gustavo Afanchino Rumi
  13. Oscar Albarracín
  14. Ramón Desiderio Leiva
  15. Francisco Gabriel Rivero
  16. Jorge Oscar Ferrante
  17. Jorge Eduardo Taranto
  18. Luis Alfredo Manzur
  19. Raúl Antonio Linares
  20. Pablo Emilio Hernández
  21. Sergio Alberto Guevara
  22. Emilio José Samyn Duco
  23. Jorge Arnaldo Romano
  24. Ramón Eduardo Caro
  25. Oscar Luis Contreras
  26. Claudio Tamareu[129]

En diciembre de 2018, el juez a cargo de la causa en ese momento, hizo lugar al pedido de indagatoria de los siguientes militares:[134]

  1. Miguel Ángel Garde
  2. Belisario Gustavo Affranchino Rumi
  3. Eduardo Luis Gassino
  4. Jorge Oscar Ferrante
  5. Emilio José Samyn Duco
  6. Jorge Guillermo Díaz
  7. Luis Alfredo Manzur
  8. Raúl Antonio Linares
  9. Pablo Emilio Hernández
  10. Claudio Tamareu
  11. Jorge Arnaldo Romano
  12. Ramón Eduardo Caro
  13. Sergio Alberto Guevara
  14. Oscar Luis Contreras
  15. Francisco Gabriel Rivero
  16. Oscar Albarracín
  17. Ramón Desiderio Leiva
  18. Gustavo Adolfo Calderini.[134]

Tanto las víctimas como los militares acusados pertenecían al Regimiento de Infantería 5 de Paso de los Libres, provincia de Corrientes, perteneciente a la III Brigada de Infantería, al mando del general Omar Edgardo Parada.[129]​ Un año después, hacia septiembre de 2019, el juez de la causa aún no había citado a declarar a ninguno de los imputados. Las Abuelas de Plaza de Mayo, en un informe a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizado en septiembre de 2019, denunció las "demoras sistemáticas" que se registran en la causa.[135]

Sobre el presunto homicidio[136]​de Remigio Fernández en Puerto Howard, el Teniente Dardo Raúl López del 5º Regimiento ha explicado su versión sobre la muerte del soldado conscripto:

Recuerdo a ese soldado que al no poder ser evacuado para su mejor atención, debió permanecer internado en el hospital de Puerto Yapeyú, que antes nuestra llegada a ese lugar de las islas era el club de los kelpers. Al verlo acostado en una cama en el hospital tuve la misma sensación que cuando cierta vez por televisión observe un documental sobre niños de Biafra desnutridos, con el abdomen hinchado y con los huesos prácticamente expuestos, con una muy delgada capa de piel cubriéndolos. En el caso de mi soldado, la gran carga emocional que seguramente sufrió por todas las tensiones e incertidumbres, le produjo esa fatiga de combate que en definitiva y de manera inconsciente lo indujo a no querer vivir más. Tal era su estado que su cuerpo no asimilaba ni el suero con el que pretendían alimentarlo.[137]

En 2013 se inició, también ante el Juzgado Federal de Río Grande, la investigación de las denuncias contra militares británicos, por violaciones de derechos humanos durante la guerra, en perjuicio de tropas argentinas. Los militares ingleses denunciados son Gary Louis Sturge, John Pettinger, Stewart MacLauglin y Kevin Connery.[123]

También en contravención de la Convención de Ginebra, los vengativos paracaidistas británicos negaron a los muertos argentinos un entierro apropiado, a pesar de que todos los oficiales y suboficiales tenían chapas de identificación metálicas y todos los conscriptos tenían tarjetas plásticas de identificación (Documento Nacional de Identidad o DNI), fotos de familiares, sus nombres garabateados en su equipo militar y cartas en sus bolsillos (envueltos en plástico) para ayudar a identificarlos. El Coronel del Ejército Británico Geoffrey Cardozo, que finalmente pudo identificar y dar a los caídos de los Regimientos 7, 12 y 25 (que enfrentaron a los paracaidistas) una sepultura con honores militares 35 años después, ha admitido que las pertenencias personales de los soldados conscriptos y muy a menudo las chapas metálicas de sus superiores ayudaron a identificar a la gran mayoría de los 121 soldados, suboficiales y oficiales argentinos que anteriormente se informaban ser "Soldado Argentino Solo Conocido por Dios".[138]

Investigaciones y causas en el Reino UnidoEditar

Desde comienzos de la década de 1990 se realizaron denuncias e investigaciones oficiales sobre eventuales delitos aberrantes cometidos por las tropas británicas contra tropas argentinas.[120][121]

En 1991 se publicó en el Reino Unido el libro Excursion tu Hell (traducido al español como Los dos lados del infierno), escrito por Vincent Bramley, quien combatiera en la guerra como suboficial (lance corporal) británico, en el Regimiento de Paracaidistas, conocidos como los "paras". En su libro Bramley confiesa haber tomado parte de la ejecución ilegal de tres estadounidenses que combatían en el bando argentino, ordenada para que no tomara estado público la participación de soldados estadounidenses a favor de la causa argentina.[120]

En el borrador del libro, Bramley incluyó un relato sobre el asesinato de varios prisioneros argentinos luego de la batalla del monte Longdon, que luego quitó de la versión publicada.[120]​ El párrafo, que fue publicado en una versión periodística previa, decía lo siguiente:

De repente escuchamos gritos, un agudo "Mamá, mamá". Se escuchó un disparo sordo y vimos a un argentino caer al precipicio. Un grupo de nuestros muchachos había reunido a algunos prisioneros argies en un acantilado donde habíamos cavado un foso para sus muertos. Ahora, con la batalla terminada, disparaban a los prisioneros y los derribaban para enterrarlos. Fue un ultraje y los oficiales de mayor rango intervinieron inmediatamente antes de que las ejecuciones pudieran salirse de control. Pero en el caldero de emociones después de la batalla, decidieron no tomar más medidas. Los tribunales marciales eran lo último que necesitábamos. Hubo más gritos y (un oficial) se levantó de un salto y vio morir al siguiente soldado con una bala en la cabeza. Un par de chicos corrieron hacia la zona. Debajo de la línea del acantilado, un grupo de nuestros muchachos enterraba a los argies "muertos en batalla" que habían sido elegidos para este propósito.[120]

Ante las serias evidencias existentes sobre el asesinato de prisioneros, en 1992 el procurador general del Reino Unido, Nicholas Lyell, abrió una investigación oficial sobre los crímenes denunciados.[120]​ La investigación se extendió durante 18 meses y en su curso se identificaron otros casos:

  • la muerte del soldado conscripto Rodolfo González Arzac, causada por un disparo del paracaidista Gary Louis Sturge, cuando el soldado argentino estaba detenido y herido;
  • la grave lesión en la cabeza del cabo José Carrizo, causada por dos tiros disparados por el sargento John Pettinger, cuando había sido tomado prisionero;
  • la mutilación de orejas de soldados argentinos muertos, realizadas por el cabo Stewart McLaughlin;
  • la mutilación del soldado Raúl Vallejo y la muerte de varios soldados argentinos al estallar las municiones que esos soldados eran obligados a transportar luego de ser tomados prisioneros.

Una vez concluidas las investigaciones, en 1994, la directora de Enjuiciamientos Públicos, Barbara Mills, bajo fuerte presión de las Fuerzas Armadas y otros estamentos del Estado, dispuso no imputar ningún crimen a ninguno de los militares británicos investigados, alegando que no había suficiente evidencia y que quienes habían luchado por el reino merecían el beneficio de la duda.[139]

Con respecto a la mutilación del soldado Raúl Vallejo y la muerte de sus compañeros del Regimiento 12 mientras eran obligados a transportar explosivos cuando estaban prisioneros, en 2016 el gobierno del presidente Mauricio Macri bloqueó la posibilidad de que las víctimas y familiares demanden a Gran Bretaña, al negarse a emitir una declaración de certeza, paso procesal previo indispensable para empezar el juicio.[140]

El diario británico «The Independent» también señaló como responsable de crímenes de guerra contra soldados argentinos en la Batalla de Pradera del Ganso a un piloto de helicóptero británico, quien rehusó evacuar a un malherido joven soldado conscripto, Horacio Giraudo del Regimiento 25,[141]​quien poco tiempo después falleció por falta de atención médica.

El otro caso que salió a la luz en 1993 es el del soldado paracaidista fallecido David Parr quien aunque demostró coraje en la Batalla de Pradera del Ganso fue privado de reconocimiento militar por sus colegas debido a la grosera colección de orejas que había arrancado a los muertos del Regimiento 12.[142]

También existe el caso del Teniente Robert Lawrence del 2º Batallón de Guardias Escoceses que mató a sangre fría en Monte Tumbledown a un soldado argentino herido a bayonetazos. El incidente seria confirmado en la película para la televisión británica Tumbledown hecha en 1988 y protagonizada por el actor Colin Firth. Según el Mayor Bob Leitch fueron en realidad dos los soldados conscriptos argentinos bayoneteados sin pieded al final de los combates en Tumbledown:

Bajo este alero bajo, una Argie muerto con un abrigo gris estaba atascado horizontalmente en una profunda grieta en las rocas. Le habían disparado por la espalda, o tal vez lo habían clavado con una bayoneta y luego le dispararon para liberar la bayoneta. Dos de los prisioneros argentinos consiguieron cuerdas y lo sacaron amarrando la cabeza y el tobillo. Entonces apareció otro tipo debajo, que había recibido un disparo. Parece que el primer hombre después de que le dispararon a su compañero, lo había empujado a la hendidura de la roca. Luego, cuando las guardias escoceses aparecieron corriendo por sus posiciones, él se tumbó por encima para protegerlo, y alguien lo mató, dejando que el primer hombre muriera más tarde … Pensé cómo podrían hacer esto, bastardos: matar a un tipo indefenso mientras protege a su compañero.[143]

Otro soldado paracaidista que nombran los historiadores Adrian Weale y Christian Jennings en su libro Green-Eyed Boys (HarperCollins, 1996) es Kevin Connery que, supuestamente por piedad, ejecuta a tres soldados conscriptos argentinos heridos que yacían a sus pies, que agonizaban y pedían ayuda hacia el final de la Batalla de Monte Longdon.

En 2012, el soldado paracaidista Tony Banks confirmó el fusilamiento de un soldado conscripto argentino capturado durante la Batalla de Wireless Ridge.[144]

Investigaciones y causas en la OEAEditar

En 2015 la Corte Suprema de Argentina cerró la investigación judicial sobre delitos aberrantes cometidos durante la Guerra de Malvinas por el suboficial Jorge Eduardo Taranto, al rechazar el recurso extraordinario que cuestionaba un fallo de la Cámara declarando la prescripción, argumentando que no se trataban de delitos de lesa humanidad, sino de delitos comunes.[128]

El Centro de Ex Combatientes de Malvinas (CECIM) apeló el fallo de la Corte Suprema a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y solicitaron continuar las investigaciones con respecto a los demás militares denunciados.[123]​ El caso fue identificado como Petición P-460-15.[133]

El Estado argentino contestó la petición solicitando abrir el mecanismo de soluciones amistosas (artículo 48.1.f de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y artículo 40 del Reglamento de la CIDH), para alcanzar un acuerdo con el CECIM. El 8 de mayo de 2018 se iniciaron las reuniones entre el CECIM y el Estado argentino para alcanzar una solución amistosa, sin que las gestiones hubieran finalizado hacia septiembre de 2019.[145]

Otras denunciasEditar

Soldados argentinos denunciaron torturas, vejámenes, coacciones, amenazas, lesiones graves, lesiones leves, abuso de autoridad y antisemitismo por parte de sus oficiales.[146]​ Las torturas eran de carácter punitivo.[146]

Veteranos de guerra argentinos denunciaron el asesinato de cinco soldados argentinos que estaban en retirada por parte de soldados británicos después de la rendición.[147]

En 2009, el infante de marina Silvano Décima de la Compañía de Ametralladoras Browning desplegado en defensa de Puerto Argentino, afirma que, como prisionero de guerra, los paracaidistas británicos violaron a un conscripto de su unidad e intentaron hacer lo mismo con él. Cuando Décima se negó, un suboficial británico le golpeó el costado de la cara con la culata de su fusil, dejando al soldado conscripto argentino por muerto.[148]

Influencia en la cultura popularEditar

Cine y televisiónEditar

La guerra es citada en las películas This Is England, La dama de hierro en 2011 y ese mismo año en la película Un cuento chino.[149]​ Además se la describe en las películas argentinas Los chicos de la guerra, Iluminados por el fuego, Cartas a Malvinas, la serie de televisión Combatientes y Soldado argentino solo conocido por Dios mientras en el lado británico la cinematografía de la guerra es variada, como por ejemplo la película de televisión An Ungentlemanly Act, Tumbledown, Resurrected, Por la reina y la patria, entre otras.

En 2003, la novela Costumbres Argentinas reflejó los años 1980, década en la que transcurrió la guerra. Uno de los personajes protagonistas de la novela es reclutado para luchar. Otro de ellos, muere en el crucero ARA General Belgrano.

MúsicaEditar

El rock argentino reflejó en sus canciones la repercusión del conflicto con canciones de numerosos artistas y conjuntos.[150]

LiteraturaEditar

En la literatura, lo más relevante es la novela Los Pichiciegos de Rodolfo Fogwill, que narra la historia de un grupo de desertores argentinos que se esconden en la isla para evitar pelear. Carlos Gamerro escribió Las islas, un excombatiente descubre en los archivos de inteligencia, diez años más tarde de sucedida la guerra, que el conflicto bélico sigue latente.

PinturaEditar

El conflicto motivó a numerosos trabajos pictóricos, tanto de ambos países como de terceros. Del lado argentino se produjeron las obras de Exequiel Martínez[151]​ y de Carlos Adrián García.[152]

Del lado británico existen los trabajos de Charles David Cobb.[153]

NumismáticaEditar

En el año 2012, el Banco Central de la República Argentina puso en circulación una moneda de 2 pesos conmemorativa de la guerra de las Malvinas, que fuera diseñada por un veterano de guerra voluntario.[154]

En 2014, durante el acto de conmemoración, la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner descubrió el boceto del billete de 50 pesos, con la imagen de las islas en el anverso y la figura del Gaucho Rivero en el reverso.[155]

Véase tambiénEditar

Notas y referenciasEditar

  1. El brigadier general Omar Domingo Rubens Graffigna fue reemplazado por el brigadier general Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo el 17 de diciembre de 1981.[17]
  2. En la etapa de planeamiento la operación se denomino Carlos, después adquirió el nombre Azul; el teniente coronel Mohamed Alí Seineldín propuso —y se aceptó— el nombre Rosario, invocando a la Virgen del Rosario para que el día del desembarco el mar estuviera calmo.[30]​ También se la suele denominar Operación Malvinas.
  3. En 1980, Jorge Rafael Videla rehusó plegarse al embargo de cereales dispuesto por los Estados Unidos como sanción por la invasión de Afganistán.[39]
  4. El Ejército Argentino prestó apoyo al golpe de Estado en Bolivia de 1980, liderado por el general Luis García Meza.[40]
  5. La Fuerza de Tareas 317 se conformó por el Grupo de Tareas 317.8: Grupo de Batalla de Portaaviones (CBG), al mando del contraalmirante Woodward; el Grupo de Tareas 317.0: Grupo Anfibio, al mando del comodoro Michael Clapp, comodoro de Guerra Anfibia; el Grupo de Tareas 317.1: Grupo de Desembarco, conducido por el brigadier Julian Thompson, comandante de la 3.ª Brigada Comando; el Grupo de Tareas 317.9: Grupo de Georgias, conducido por el capitán Brian Young, comandante del destructor HMS Antrim; y el Grupo de Tareas 324.3: Grupo de Submarinos, a cargo del oficial jefe de Submarinos vicealmirante Peter Herbert.[49]
  6. El equipamiento incluyó 4700 toneladas de pistas de aterrizaje metálicas desplegables; misiles AIM-9L Sidewinder y AGM-45 Shrike; 50 millones de litros de combustible de aviación; 8 sistemas de defensa aérea portátiles FIM-92 Stinger; radares para misiles Sea Wolf; indicadores de objetivos láser; misiles Harpoon; equipos de detección antisubmarinos; munición de diversos tipos y cantidades; facilidades de comunicaciones; criptográficos y de guerra electrónica y equipos de visión nocturna.
  7. Existen varios nombres para esta batalla: en inglés la denominación más común es «The battle of Darwin-Goose Green», mientras que en castellano no hay una denominación oficial, en muchos periódicos de habla española se tradujo desde las agencias en inglés como «Ganso Verde» al traducir erróneamente la palabra «green» como verde y no como prado. El historiador Isidoro J. Ruiz Moreno propone «batalla de Prado del Ganso» en su obra Comandos en acción (ver bibliografía), aunque «Pradera del Ganso» también es una denominación que se utiliza comúnmente, incluso más que la anterior. De todas formas, en este artículo utilizaremos indistintamente «Prado del Ganso» y «Pradera del Ganso».
  8. El ataque motivó a los británicos a la planificación de varias operaciones para destruir al escuadrón argentino que poseía este arma: Mikado, Kettledrum y Plum Duff.

ReferenciasEditar

  1. Yofre, 2011, pp. 201, 480-481.
  2. «Malvinas veterans suicide rate “14 times higher”» (HTML). Merco Press (en inglés). 8 de marzo de 2006. Consultado el 3 de mayo de 2014. 
  3. 1.657 heridos 1.308 del Ejército 303 de la Armada 46 de la Fuerza Aérea. Historia Marítima Argentina, p. 137, Argentina. Departamento de Estudios Históricos Navales Cuántica Editora, 1993
  4. «Argentinos recuerdan a veteranos y caídos en Guerra de las Malvinas» (HTML). telesurtv.net. 2 de abril de 2010. Consultado el 3 de mayo de 2014. 
  5. «UK 'regret' over Falklands dead» (HTML). news.bbc.co.uk (en inglés). 6 de mayo de 2011. Consultado el 3 de mayo de 2014. 
  6. «Shocking suicide toll on combat veterans». independent.co.uk. Consultado el 28 de enero de 2015. 
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  8. "Fifty percent of the veterans reported some symptoms of PTSD, while 22% reported symptoms indicative of the complete PTSD syndrome." PTSD Research Quarterly, Volume 1, Issue 1, The Center, 1990
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BibliografíaEditar

PublicacionesEditar

En líneaEditar

Enlaces externosEditar