Antártida

continente polar

La Antártida[2]​ o continente antártico (del adjetivo latino antarcticus, y este a su vez del griego ανταρκτικός antarktikós, ‘opuesto al Ártico’),[2]​ también denominada Antártica en Chile,[2]​ es el continente más austral de la Tierra. Está situada completamente en el hemisferio sur, casi enteramente al sur del círculo polar antártico, contiene el Polo Sur geográfico y está rodeada por el océano Antártico. Con 14 000 000 km², es el cuarto continente más grande después de Asia, América y África.[1]​ En comparación con Australia, la Antártida es casi dos veces su tamaño. Alrededor del 98 % de la Antártida está cubierta de hielo, que tiene un promedio de 1,9 km de espesor,[3]​ que se extiende a todos los puertos, excepto a los más septentrionales de la península Antártica.

Antártida
Gentilicio: antártico/a
Antarctica (orthographic projection).svg
Superficie Total: 14 000 000 km²[1]
Área libre de hielo durante el verano: 280 000 km²
Costa 17 968 km [1]km²
Población Temporalmente 1000-5000 hab.
Densidad 0,0003571 hab/km² de media todo el año y 0,000142 en los meses fríos hab./km²
Países Islas entre la convergencia antártica y el paralelo 61° Sur (de situación antártica discutida)
Sin reclamo con reserva
Reclamos territoriales
Instalaciones científicas
Zona horaria Todas
Internet TLD .aq
Organizaciones regionales Tratado Antártico
Emblema adoptado en 2002 para representar al Tratado Antártico.
[editar datos en Wikidata]

La Antártida, de promedio, es el continente más frío, seco y ventoso, y tiene la altitud media más alta de todos los continentes.[4]​ La Antártida es un desierto, con precipitaciones anuales de sólo 200 mm en la zona costera y mucho menos tierra adentro.[5]​ La temperatura en la Antártida ha alcanzado los –89,2 °C, aunque la media del tercer trimestre (la parte más fría del año) es de –63 °C. Hacia 2016, había alrededor de 135 residentes permanentes, pero en las estaciones de investigación dispersas en todo el continente residen entre 1000 y 5000 personas durante todo el año. Los organismos nativos de la Antártida incluyen muchos tipos de algas, bacterias, hongos, plantas, protistas, y ciertos animales, tales como ácaros, nematodos, pingüinos, pinnípedos y tardígrados. La vegetación, que se produce, es la tundra.

A pesar de los mitos y las especulaciones sobre Terra Australis (“la Tierra Desconocida del Sur") que se remonta a la antigüedad, la Antártida fue la última región de la Tierra en ser descubierta y/o colonizada por los humanos, siendo avistada por primera vez en 1820 por el explorador ruso Fabian Gottlieb von Bellingshausen y Mijaíl Lázarev en el Vostok y Mirny, que descubrieron la barrera de hielo Fimbul. El continente, sin embargo, permaneció abandonado casi todo el siglo XIX debido a su ambiente hostil, a la poca accesibilidad de los recursos fácilmente, y al aislamiento. En 1895, el primer desembarco confirmado fue dirigido por un grupo noruego.

La Antártida es de facto un condominio, que se rige por el Tratado Antártico que tiene estatus de consultoría. Doce países firmaron el Tratado Antártico en 1959 y treinta y ocho lo han firmado desde entonces. El tratado prohíbe las actividades militares y la extracción de minerales, prohíbe las explosiones nucleares y la eliminación de residuos nucleares, apoya la investigación científica, y protege la ecozona en el continente. Se encuentran en curso experimentos conducidos por más de 4000 científicos de varias naciones.

Índice

EtimologíaEditar

Ártico proviene del vocablo griego αρκτικως arktikōs, ‘de la osa’, en referencia a la constelación boreal llamada Osa Menor, en la que se encuentra la estrella polar, que señala al Polo Norte, mientras que ανταρκτικως antarktikos significa ‘opuesto a la osa’; es decir, se alude al Polo Sur, que se encuentra ubicado en este continente.

Historia de la exploraciónEditar

 
Mapamundi antiguo —de origen grecorromano— según Claudio Ptolomeo, notar como en la Antigüedad se suponía que las tierras del Polo Sur eran continuación del África (entonces llamada Libia por los grecolatinos).
 
Mapamundi de Abraham Ortelius (1570). En el sur la Terra Australis Incognita.
 
Mapa-esbozo de la Antártida realizado en 1912, las líneas negras zigzageantes aunque con tendencias convergentes trazadas en los océanos indican las rutas de las principales expediciones marinas hasta ese año en busca de la Antártida.

La Antártida no tiene población indígena y no hay evidencias de que fuera descubierta por los seres humanos hasta el siglo XIX. Sin embargo, la creencia en Terra Australis Ignota —un vasto continente en el extremo sur del globo para "equilibrar" las tierras septentrionales de Europa, Asia y el África del Norte— había existido desde los tiempos de Claudio Ptolomeo (siglo I d. C.), quien sugirió la idea de la simetría para equilibrar todas las masas terrestres conocidas en el mundo. Incluso a finales del siglo XVII, después de que los exploradores descubrieran Sudamérica y Australia no eran partidarios de la legendaria "Antártida", los geógrafos creían que el continente era mucho más grande que su tamaño real.

La historia del origen del nombre “Antártida" parte de un inmenso error, por no haberle otorgado el nombre de Terra Australis —nombre que fue entregado a Australia en vez de designarle otro— y fue debido a la creencia de que no era posible encontrar una masa terrestre importante más al sur de Australia. El explorador Matthew Flinders, en particular, se ha acreditado con la popularización de la transferencia del nombre Terra Australis a Australia. Justificó la titulación en su libro Voy. Terra Austral (1814) escribiendo en la introducción:

No hay ninguna probabilidad de que algún otro cuerpo separado de la Tierra, de extensión casi igual, se encuentre en una latitud más meridional; el nombre Terra Australis seguirá siendo descriptivo de la importancia geográfica de este país y de su situación en el mundo: tiene antigüedad para recomendarlo; y sin tener ninguna referencia a ninguna de las dos naciones demandantes, parece ser menos molesto que cualquier otro que pudiera haber sido seleccionado.[6]

Los mapas europeos continuaron mostrando esta tierra hipotética hasta que los barcos del capitán James Cook, HMS Resolution y HMS Adventure, cruzaron el círculo polar antártico el 17 de enero de 1773, en diciembre de 1773 y de nuevo en enero de 1774.[7]​ Cook se acercó a unos 120 kilómetros de la costa antártica, antes de retirarse de la capa de hielo en enero de 1773.[8]​ La primera observación confirmada de la Antártida se puede reducir a las tripulaciones de los barcos capitaneados por tres individuos. Según varias organizaciones (la Fundación Nacional para la Ciencia,[9]​ la NASA,[10]​ la Universidad de California en San Diego[11]​ y otras fuentes),[12][13]​ los buques capitaneados por tres hombres, avistaron la Antártida o su plataforma de hielo en 1820: Fabian Gottlieb von Bellingshausen (un capitán de la Armada Imperial Rusa), Edward Bransfield (un capitán de la Marina Real británica), y Nathaniel Palmer (un cazador de focas). La expedición conducida por von Bellingshausen y Lazarev en los barcos Vostok y Mirny alcanzó un punto dentro de 32 kilómetros de la Tierra de la Reina Maud y registró la visión de un estante de hielo en 69°21′28″S 2°14′50″O / -69.35778, -2.24722,,[14]​ que se conoció como la plataforma de la barrera de hielo Fimbul. Esto sucedió tres días antes de que Bransfield avistara la tierra, y diez meses antes de que Palmer lo hiciera en noviembre de 1820. El primer desembarco documentado en la Antártida fue por el capitán estadounidense de un barco cazador de focas John Davis, al parecer en la bahía de Hughes, cerca del Cabo Charles, en la Antártida Occidental el 7 de febrero de 1821, aunque algunos historiadores discuten esta afirmación.[15][16]​ El primer aterrizaje registrado y confirmado fue en el Cabo Adair en 1895.[17]

El 22 de enero de 1840, dos días después del descubrimiento de la costa oeste de las islas Balleny, algunos miembros de la tripulación de la expedición (1837-40) de Jules Dumont D'Urville desembarcaron en la isleta más alta[18]​ de un grupo de islas rocosas, a unos cuatro kilómetros del cabo Géodésie en la costa de Tierra Adelia, donde tomaron muestras de minerales, algas y animales.[19]

En diciembre de 1839, como parte de la Expedición exploratoria de los Estado Unidos (a veces llamada "Ex. Ex.” o "Expedición Wilkes") de 1838-42 conducida por la Marina de los Estados Unidos, partió de Sídney, Australia en el océano Antártico, y comunicó el descubrimiento “del mismo continente antártico al oeste de las Islas Balleny" el 25 de enero de 1840. Aquella parte de la Antártida fue más tarde llamada “Tierra de Wilkes”, nombre que conserva a día de hoy.

El explorador James Clark Ross pasó a través de lo que ahora se conoce como el mar de Ross y descubrió la isla de Ross (le pusieron su nombre tras su paso) en 1841. Navegó a lo largo de una enorme pared de hielo que más adelante fue nombrada la barrera de hielo de Ross. El monte Erebus y el monte Terror reciben el nombre de dos barcos de su expedición: HMS Erebus y Terror.[20]​ Mercator Cooper desembarcó en la Antártida Oriental el 26 de enero de 1853.[21]

En 1900, el Reino Unido volvió a enviar una expedición a la Antártida, bajo el mando del capitán Robert Falcon Scott. La expedición fue popularmente conocida por el nombre de su navío, el Discovery. La expedición exploró el mar de Ross y la tierra de Eduardo VII, y alcanzó el punto más meridional que ningún hombre había alcanzado hasta la fecha, cuando el 31 de diciembre de 1902 Scott, Ernest Shackleton y el doctor Edward Adrian Wilson alcanzaron la latitud 82º17'.

En 1902, el sueco Otto Nordenskjöld, el noruego Carl Anton Larsen y el argentino José María Sobral quedan atrapados en el continente, separados cada uno con su grupo expedicionario, cuando el buque Antartic de la Expedición Antártica Sueca queda encallado. Tras sobrevivir al invierno antártico y posteriormente reagruparse, son rescatados en 1903 por la corbeta argentina Uruguay al mando del capitán argentino Julián Irízar.

Durante la Expedición Nimrod dirigida por Ernest Shackleton en 1907, el equipo encabezado por Edgeworth David se convirtió en el primero en subir el monte Erebus y llegar al Polo Sur Magnético. Douglas Mawson, que asumió el mando del equipo en su peligroso regreso del Polo Magnético, dirigiendo varias expediciones más hasta su retirada en 1931.[22]​ Además, el propio Shackleton y otros tres miembros de su expedición fueron pioneros entre diciembre de 1908 y febrero de 1909: fueron los primeros seres humanos en atravesar la barrera de hielo de Ross, la primera en atravesar las montañas Transantárticas (a través del glaciar Beardmore) y la primera en pisar la meseta Antártica.

La expedición Amundsen del buque Fram se convirtió en la primera en llegar al Polo Sur geográfico el 14 de diciembre de 1911, utilizando una ruta desde la bahía de las Ballenas y el glaciar Axel Heiberg.[23]​ Un mes más tarde, el 17 de enero, la expedición Terra Nova de Scott que partió de la Isla de Ross alcanza también el polo.

Richard Evelyn Byrd dirigió varios viajes en avión a la Antártida en las décadas de 1930 y 1940. Se le atribuye la implementación del transporte terrestre mecanizado en el continente y la realización de extensas investigaciones geológicas y biológicas.[24]​ Las primeras mujeres que pusieron pie en la Antártida lo hicieron en la década de 1930 con Caroline Mikkelsen aterrizando en una isla de la Antártida en 1935,[25]​ e Ingrid Christensen pisando el continente en 1937.[26][27][28]

No fue hasta el 31 de octubre de 1956 cuando alguien pisó de nuevo el Polo Sur; ese día un grupo de la Marina de los Estados Unidos liderado por George J. Dufek aterrizó un avión con éxito.[29]​ Las primeras mujeres que pisaron el Polo Sur fueron Pam Young, Jean Pearson, Lois Jones, Eileen McSaveney, Kay Lindsay y Terry Tickhill en 1969.[30]

La primera persona en navegar sola en la Antártida fue el neozelandés David Henry Lewis, en 1972, en el barco de vela Ice Bird de 10 metros.

GeografíaEditar

Costa antártica[31]
Tipo Frecuencia
Barrera de hielo 44 %
Muro de hielo 38 %
Corriente glaciar 13 %
Roca 5 %
Total 100 %

La superficie total de la Antártida cubre un total de 14 millones de kilómetros cuadrados, lo que se traduce en el cuarto continente más extenso, sensiblemente superior a Europa y Oceanía.[32][A]​ Tiene una línea de costa de 17 968 km y sus formaciones de hielo son su principal característica.[32][31]​ La Antártida se encuentra ubicada alrededor del Polo Sur de forma asimétrica y mayoritariamente en el interior del círculo polar antártico,[32]​ lo que le convierte en el continente más meridional de todos. Asimismo, está rodeado por el océano mundial, que implica al Atlántico, Índico y Pacífico.[33]​ Además, en el territorio también existen algunos ríos y lagos, como el río Onyx —el más largo con 32 km—[34]​ o el lago Vostok, descubierto bajo la base del mismo nombre,[35]​ que se trata del más grande de los subglaciales con 14 000 km².[36]​ De este último se piensa que su cuerpo acuático se fue sellando durante 500 000 o un millón de años, pero un estudio publicado en 2006 teoriza que existen corrientes que mueven el líquido de un lago a otro.[37]​ Existen al menos setenta lagos por todo el continente,[38]​ aunque la cifra puede ser superior debido a que se estudia la posibilidad de que haya más bajo las capas de hielo.[39]

 
Mapa de la Antártida con el relieve en falso color (más intensidad de rojo implica una altitud mayor).

Las montañas Transantárticas dividen el continente cerca del «cuello» que se forma entre el mar de Ross y el de Weddell. La parte oeste al mar de Weddell y al este al de Ross es conocida como la Antártida Occidental (o Menor), mientras que la restante es la Antártida Oriental (o Mayor),[40]​ porque corresponden aproximadamente a los hemisferios occidental y oriental según el meridiano de Greenwich.[41]​ Alrededor del 98 % de su superficie está envuelta por la cubierta de hielo antártica,[42]​ que tiene un espesor promedio de más de una milla (≃1.6 km).[B]​ De hecho, la región contiene aproximadamente el 90 % de hielo que hay en el mundo y en consecuencia el 70 % del agua dulce. Es más, si todo el hielo se fundiese, se estima que el nivel del mar aumentaría 61 m.[44]​ La parte oeste está escondida bajo la cubierta de hielo de la Antártida Occidental, que ha causado preocupación debido a que estudios como el de la Universidad de Maine demuestran que hay posibilidades reales de que colapse —con el consecuente aumento del nivel del mar— en un período geológicamente corto.[45]​ Varias corrientes glaciares, que suponen alrededor del 10 % del hielo total, circulan hacia algunas de las numerosas plataformas de hielo que hay por el continente.[46]​ Por su parte, el área este está revestido por la cubierta de la Antártida Oriental[47]​ y es donde se encuentran las tierras de Coats,[48]Enderby,[49]Mac. Roberston,[50]Reina Maud,[51]Victoria[52]​ y Wilkes.[53]

 
Vista del macizo Vinson, el punto más elevado del continente.

El macizo Vinson se localiza en los montes Ellsworth y es el punto más alto del territorio, ya que cuenta con una altitud de 4892 m.[32]​ También existen más montañas, tanto en el continente como en las islas vecinas, como por ejemplo el Erebus en la isla de Ross, que es el volcán activo más austral.[54]​ También existe otro volcán en la isla Decepción muy reconocido, ya que en 1970 entró en una erupción muy violenta.[55]​ Desde entonces, con frecuencia se han observado numerosas erupciones —mucho más leves—, aunque todavía hay volcanes ocultos que pueden ser potencialmente activos,[56]​ tal y como se demostró en 2004 con el descubrimiento de uno (aunque inactivo) bajo las aguas de la península antártica por parte de investigadores canadienses y estadounidenses.[57]​ Por contra, el punto más bajo de la Antártida se encuentra en la fosa subglacial de Bentley a 2540 m de profundidad, lo que en total da una elevación media de 2300 m.[32]​ Además de las ya mencionadas, la Antártida cuenta con varias islas o archipiélagos mayoritariamente concentrados en el área de la península antártica,[58]​ como son la isla Alejandro I —la de mayor tamaño con 49 070 km²—, la Berkner, la Thurston[59]​ o el archipiélago de las Orcadas del Sur.[60]

ClimaEditar

La Antártida es el continente más frío de la Tierra y es ahí donde se registró la temperatura más baja desde que hay registros (-89.2 ºC) el 21 de julio de 1983, en la base rusa —en aquel entonces soviética— de Vostok. Esta temperatura superó el récord de la anterior registrada el 24 de agosto de 1960, con un valor de -88.3 ºC.[61]​ Por comparar, el registro más extremo con el que contamos es 10.7 ºC más frío que la sublimación del hielo seco a una atmósfera de presión parcial, aunque desde que el CO2 solo compone el 0.039 % del aire, serían necesarias temperaturas inferiores a -140 ºC para provocar nieve de hielo seco en la Antártida.[62]​ Hay que mencionar que en 2010 mediante satélite se registró una temperatura más baja todavía, de -135.8 ºF (≃-93.22 ºC); sin embargo, esta pudo haber sido influenciada por las temperaturas del suelo y no se registró a 7 pies (≃2.13 m) sobre la superficie, tal y como se requiere para mantenerse en los registros oficiales.[63]​ En términos generales, el continente se trata de un vasto desierto helado con escasas precipitaciones;[64]​ de media, en el polo sur solo se registran 10 mm. Las mínimas suelen ser de alrededor de 80 ºC bajo cero en el interior durante el invierno,[65]​ mientras que las máximas suelen estar alrededor de los cero grados en la costa durante el verano.[66]​ Asimismo, las quemaduras de sol son algo frecuente en esta zona debido a que la superficie de nieve refleja los rayos ultravioleta que llegan desde la estrella. Debido a su latitud, según el momento del año existen períodos de total oscuridad y otros de luz permanente, lo que provoca climas a los que el ser humano no está acostumbrado a experimentar en la mayoría de partes del mundo.[64]


La Antártida Oriental es más fría que su contraparte occidental debido a su mayor elevación. Los frentes climáticos raramente penetran en el continente, dejando el centro frío y seco. A pesar de la falta de precipitaciones en la parte central del continente, el hielo dura mucho tiempo. Las fuertes nevadas son comunes en la parte costera del continente, donde se han registrado nevadas de hasta 1,22 metros en 48 horas.

En el borde del continente, los fuertes vientos catabáticos de la meseta Antártica a menudo soplan con fuerza de tormenta. En el interior, las velocidades del viento son típicamente moderadas. Durante los días claros en verano, la radiación solar llega a la superficie en el Polo Sur más que en el ecuador debido a las 24 horas de luz solar cada día en el Polo.[67]

La Antártida es más fría que el Ártico por tres razones. En primer lugar, gran parte del continente se encuentra a más de 3.000 m sobre el nivel del mar, y la temperatura disminuye con la elevación de la troposfera. En segundo lugar, el Océano Ártico cubre la zona polar norte: el calor relativo del océano se transfiere a través de la bolsa de hielo y evita que las temperaturas en las regiones árticas alcancen los extremos típicos de la superficie terrestre de la Antártida. Tercero, la Tierra está en el afelio en julio (es decir, la Tierra está más lejos del Sol en el invierno antártico), y la Tierra está en el perihelio en enero (es decir, la Tierra está más cercana al Sol en el verano antártico). La distancia orbital contribuye a un invierno antártico más frío (y un verano antártico más cálido) pero los dos primeros efectos tienen más impacto.[68]

La aurora austral, es un resplandor que se observa en el cielo nocturno cerca del Polo Sur creado por los vientos solares llenos de plasma que pasan por la Tierra. Otro espectáculo único son los prismas de hielo, una nube a nivel del suelo compuesta por diminutos cristales de hielo. Generalmente se forma bajo cielos claros o casi claros. Y el parhelio, es un fenómeno óptico atmosférico frecuente que consiste en una reflexión/reflación de la luz producto de una gran cantidad de partículas de hielo en las nubes cirro.[69]

GeologíaEditar

 
El monte Erebus, el más famoso volcán activo de la Antártida, se encuentra en la isla Ross del sector reclamado por Nueva Zelanda.

Historia geológica y paleontologíaEditar

Hace más de 170 millones de años, la Antártida formaba parte del supercontinente Gondwana. Con el tiempo, Gondwana se rompió gradualmente y la Antártida se formó, como la conocemos hoy en día, hace unos 25 millones de años. La Antártida no siempre fue fría, seca y con capas de hielo. En varios puntos de su larga historia, estaba más al norte, experimentaba un clima tropical o templado, estaba cubierto de bosques y habitada por varias formas antiguas de vida.[70]

 
El supercontinente Pangea incluyendo la placa antártica (en color rojoanaranjado) antes de que esta se escindiera debido a la deriva continental o tectónica.

Era Paleozoica (540-250 Ma)Editar

Durante el período Cámbrico, Gondwana tenía un clima templado. La Antártida Occidental estaba parcialmente en el hemisferio norte, y durante este período se depositaron grandes cantidades de arenisca, caliza y lutita. La Antártida Oriental estaba en el ecuador, donde los invertebrados del suelo marino y los trilobites florecieron en los mares tropicales. Al comienzo del período Devónico (416 Ma), Gondwana estaba en latitudes más meridionales y el clima era más frío, sin embargo, se tiene conocimiento de fósiles de plantas terrestres desde ese momento. La arena y el limo se depositaron en lo que ahora son los montes Ellsworth, en las montañas Horlick y las montañas Pensacola. La glaciación comenzó al final del período Devónico (360 Ma), ya que Gondwana se centró en el Polo Sur y el clima se enfrió, aunque la flora permaneció. Durante el período Pérmico, la tierra fue dominada por plantas de semilla como Glossopteris, un pteridófito que creció en pantanos. Con el tiempo estos pantanos se convirtieron en depósitos de carbón en las montañas Transantárticas. Hacia el final del período Pérmico, el calentamiento continuo llevó a un clima seco, caliente sobre gran parte de Gondwana.[71]

Era Mesozoica (250-66 Ma)Editar

Como resultado del calentamiento continuo, las capas de hielo polar se derritieron y gran parte de Gondwana se convirtió en un desierto. En el este de la Antártida, los helechos de semilla o pteridospermas se hicieron abundantes, y en ese momento se acumularon grandes cantidades de arenisca y pizarra. Los sinapsidos o terópsidos, comúnmente conocidos como "reptiles mamiferoides", eran comunes en la Antártida durante el Triásico Inferior e incluían formas como listrosaurios. La península Antártica comenzó a formarse durante el período Jurásico (206-146 Ma), y las islas se levantaron gradualmente fuera del océano. Los árboles Ginkgo, las coníferas, los bennettitales, las colas de caballo, los helechos y las cícadas fueron abundantes durante ese período. En la Antártida Occidental, los bosques de coníferas dominaron todo el período Cretáceo (146-66 Ma), aunque una especie de fagales se hicieron más prominente hacia el final de este período. Los amonites eran comunes en los mares alrededor de la Antártida, y los dinosaurios también estaban presentes, aunque sólo tres tipos de dinosaurios antárticos (Cryolophosaurus y Glacialisaurus, de la Formación Hanson,[72]​ y Antarctopelta) se han descrito hasta la fecha.[73]​ Fue durante esta era que Gondwana comenzó a romperse.

Sin embargo, hay alguna evidencia de glaciación marina antártica durante el período Cretáceo.[74]

Separación de Gondwana (160-23 Ma)Editar

El enfriamiento de la Antártida sucedió paso a paso, ya que la propagación continental cambió las corrientes oceánicas, igualando la temperatura de las corrientes ecuatoriales longitudinales con las corrientes latitudinales, que preservaron y acentuaron las diferencias de temperatura en latitud.

África se separó de la Antártida en el Jurásico, alrededor de 160 Ma, seguido por el subcontinente indio en el Cretácico inferior (aproximadamente 125 Ma). Al final del Cretácico, alrededor de 66 Ma, la Antártida (entonces conectada a Australia) aún tenía un clima y flora subtropicales, con una fauna marsupial.[75]​ En la época del Eoceno, alrededor de 40 Ma Australia-Nueva Guinea se separaron de la Antártida, de modo que las corrientes latitudinales pudieron aislar la Antártida de Australia y el primer hielo empezó a aparecer. Durante la extinción Eoceno-Oligoceno hace unos 34 Ma, se ha encontrado que los niveles de CO2 son de aproximadamente 760 ppm,[76]​ habiendo disminuido desde niveles de miles de ppm en épocas anteriores.

Alrededor de 23 Ma, el pasaje de Drake se abrió entre la Antártida y América del Sur, dando lugar a la corriente Circumpolar Antártica que aisló completamente el continente. Los modelos de los cambios sugieren que la disminución de los niveles de CO2 se hicieron más importantes.[77]​ El hielo comenzó a extenderse, reemplazando los bosques que cubrían el continente.

Período Neógeno (23-0.05 Ma)Editar

Desde hace aproximadamente 15 Ma, el continente ha sido cubierto principalmente de hielo.[78]

El bioma de la formación del desierto MeyerEditar

Las hojas fósiles Nothofagus, en la formación del desierto Meyer, se observaron intermitentemente durante los períodos cálidos, lo que permitió que los Nothofagus se aferrasen a la cordillera Dominio hasta la época del Plioceno (hace unos 3-4 Ma).[79]​ Después de eso, la edad de hielo del Pleistoceno cubrió todo el continente y destruyó toda la vida vegetal.[80]

En la actualidadEditar

El estudio geológico de la Antártida ha sido muy difícil por todo el continente, debido a la gruesa capa de hielo que lo cubre permanentemente.[81]​ Sin embargo, nuevas técnicas como la detección remota, el radar de sondeo terrestre y las imágenes de satélite han comenzado a revelar las estructuras bajo el hielo.

Geológicamente, la Antártida Occidental se parece mucho a la cordillera de los Andes de América del Sur.[81]​ La península Antártica se formó por metamorfismo y elevación de los sedimentos del lecho marino durante las eras Paleozoica tardía y la Mesozoica temprana. Este levantamiento de sedimentos fue acompañado por roca ígnea y roca volcánica. Las rocas más comunes en la Antártida Occidental son la andesita y riolita volcánica formadas durante el período Jurásico. También hay evidencia de actividad volcánica, incluso después de que la capa de hielo se hubiese formado, en la Tierra de Marie Byrd y la isla Alejandro I. La única área anómala de la Antártida Occidental es la región de los montes Ellsworth, donde la estratigrafía es más similar a la Antártida Oriental.

La Antártida Oriental es geológicamente variada, que data del supereón Precámbrico, con algunas rocas formadas hace más de 3 mil millones de años. Se compone de roca metamórfica e ígnea que es la base del escudo continental. Encima de esta base, está el carbón y varias rocas modernas, tales como la arenisca, la caliza y el esquisto, establecidas durante los períodos Devónico y Jurásico para formar las montañas Transantárticas. En zonas costeras como la cordillera Shackleton y la Tierra de Victoria se han producido algunas fallas.

El principal recurso mineral conocido en el continente es el carbón.[78]​ Fue registrado por primera vez cerca del glaciar Beardmore por Frank Wild en la Expedición Nimrod, y ahora se descubrió carbón de baja calidad en muchas zonas de las montañas transantárticas. Las montañas del Príncipe Carlos contienen depósitos significativos de hierro. Los recursos más valiosos de la Antártida se encuentran en alta mar, los yacimientos de petróleo y gas natural que se encuentran en el Mar de Ross descubiertos en 1973. La explotación de todos los recursos minerales están prohibidos hasta 2048 por el Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente.

PoblaciónEditar

Varios gobiernos mantienen estaciones permanentes de investigación tripuladas en el continente. El número de personas que llevan a cabo y apoyan la investigación científica y otros trabajos en el continente y sus islas cercanas varía entre 1.000 en invierno y alrededor de 5.000 en verano, lo que le da una densidad de población entre 70 y 350 habitantes por millón de kilómetros cuadrados en estos momentos. Muchas de las estaciones cuentan con personal durante todo el año, el personal de invierno que normalmente llega de sus países de origen para una asignación de un año. Una iglesia ortodoxa -la iglesia de la Santa Trinidad, abierta en 2004 en la Base Bellingshausen- es atendida durante todo el año por uno o dos sacerdotes, que también rotan cada año.[82][83]

Los primeros habitantes semipermanentes de las regiones cercanas a la Antártida (zonas situadas al sur de la convergencia antártica) fueron los cazadores de focas británicos y estadounidenses que solían pasar un año o más en Georgia del Sur, a partir de 1786. Durante la época ballenera, que duró hasta 1966, la población de esa isla varió de más de 1.000 en verano (más de 2.000 en algunos años) a unos 200 en invierno. La mayoría de los balleneros eran noruegos, con una proporción creciente de británicos. Los asentamientos incluyeron Grytviken, Puerto Leith, base King Edward Point, Stromness, Husvik, puerto del Principe Olav, puerto Nueva Fortuna y Buen Arroyo. Los gerentes y otros oficiales superiores de las estaciones balleneras a menudo vivían juntos con sus familias. Entre ellos estaba el fundador de Grytviken y la Compañía Argentina de Pesca, el capitán Carl Anton Larsen, un destacado ballenero y explorador noruego que, junto con su familia, adoptó la ciudadanía británica en 1910.[cita requerida]

La primera niña nacida en la zona frontal polar antártica fue la noruega Solveig Gunbjörg Jacobsen, nacida en Grytviken el 8 de octubre de 1913, y su nacimiento fue registrado por el magistrado británico residente en las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Era hija de Fridthjof Jacobsen, subgerente de la estación ballenera, y de Klara Olette Jacobsen. Jacobsen llegó a la isla en 1904 y se convirtió en la directora de Grytviken, sirviendo desde 1914 hasta 1921; dos de sus hijos nacieron en la isla.[84]

Emilio Marcos Palma, nacido en la base Esperanza (de Argentina), en la península antártica, fue la primera persona nacida en el continente antártico y su nacimiento es el más austral que se registra en la historia.[85][86]​ También es el único hombre de quien se sabe que nació por primera vez en un continente. Por tales motivos, está registrado en el Libro Guinness de Récords.[87][88][89]​ María de las Nieves Delgado fue la primera niña antártica, nacida en la Base Esperanza el 27 de marzo de 1978, hija de Juana Paula Benítez de Delgado y el Sargento Cocinero Néstor Antonio Delgado.[90]​ Para 1980 habían nacido seis niños más en la base:[87]​ Rubén Eduardo de Carli (21 de septiembre de 1979), Francisco Javier Sosa (11 de octubre de 1979), Silvina Analía Arnouil (14 de enero de 1980), José Manuel Valladares Solís (24 de enero de 1980), Lucas Daniel Posse (4 de febrero de 1980) y María Sol Cosenza (3 de mayo de 1983).[90][91]

El gobierno de Chile, que reclama la soberanía del mismo territorio, seis años más tarde también envió a ciudadanos chilenos para tener su propio «bebé antártico». En 1984, Juan Pablo Camacho nació en la Base Presidente Eduardo Frei Montalva, convirtiéndose así en el primer chileno oriundo de la Antártida. Luego nacieron otros dos antárticos chilenos,[92]​ el último de ellos, Ignacio Alfonso Miranda Lagunas, nacido en 1985, que hasta el momento es el nacimiento antártico más reciente.[93]

BiodiversidadEditar

AnimalesEditar

Pocos vertebrados terrestres viven en la Antártida, y los que lo hacen se limitan a las islas subantárticas.[94]​ La vida invertebrada incluye ácaros microscópicos como el Alaskozetes antarcticus, piojos, nemátodos, tardígrados, rotíferos, kril y colémbolos. El mosquito Belgica antarctica no puede volar, tiene un tamaño de hasta 6 mm, es el animal más grande puramente terrestre de la Antártida.[95]​ El petrel níveo es una de las tres únicas aves que crían exclusivamente en la Antártida.[96]

Algunas especies de animales marinos existen y dependen directa o indirectamente del fitoplancton. La vida marina antártica incluye pingüinos, ballenas azules, orcas, calamares colosales y focas peleteras. El pingüino emperador es el único pingüino que se reproduce durante el invierno en la Antártida, mientras que el pingüino adelaida se reproduce más al sur que cualquier otro pingüino. El pingüino de penacho amarillo tiene plumas distintivas alrededor de los ojos, dando la apariencia de unas pestañas elaboradas. Pingüinos rey, pingüinos barbijo y pingüinos papúa también se reproducen en la Antártida.

El lobo marino antártico fue muy perseguido en los siglos XVIII y XIX por su piel por cazadores de los Estados Unidos y el Reino Unido. La foca de Weddell un “fócido“, que lleva el nombre de James Weddell, comandante de las expediciones británicas de cierre en el mar de Weddell. El krill antártico, que se concentra en grandes cardúmenes, es la especie clave del ecosistema del océano Antártico, y es un importante alimento de ballenas, focas, focas leopardo, lobos marinos, focas peleteras, calamares, blénidos antárticos, pingüinos, albatros y muchas otras aves.[97]

En 2010 se publicó un censo de la vida marina realizado durante el Año Polar Internacional, en el que participaron unos 500 investigadores. La investigación es parte de la vida marina en los polos y ha revelado algunos hallazgos notables. Más de 235 organismos marinos viven en ambas regiones polares, habiendo salvado la brecha de 12000 km. Grandes animales como algunos cetáceos y aves hacen el viaje de ida y vuelta anualmente. Más sorprendentes son las pequeñas formas de vida como las holoturias y los caracoles que nadan libremente en ambos océanos polares. Varios factores pueden ayudar en su distribución - las temperaturas bastante uniformes de las profundidades de los océanos en los polos y el ecuador, que no difieren en más de 5 °C, y los principales sistemas actuales o la circulación termohalina que transportan los huevos y las etapas larvales.[98]

KrilEditar

Entre las especies que viven en el océano Antártico, destaca el kril, un pequeño crustáceo de 4 cm de longitud que es la base de la cadena ecológica antártica y la fuente alimenticia original de casi todas las demás especies (lobos marinos, focas, ballenas, aves, pingüinos, etc.).

Uno de los programas de investigación que se realizan es la evaluación de la abundancia del kril y su fauna asociada en los alrededores de las Islas Shetland del Sur, en el marco de un Programa Internacional para evaluar la abundancia del kril en el océano Antártico.

HongosEditar

 
Un Lichen squamulose sobre basalto en Ulupo, Kailua, en O'ahu, Hawai'i. Se conocen unas 400 especies de líquenes en la Antártida.

Se han registrado unas 1150 especies de hongos de la Antártida, de las cuales, 400 son líquenes y 750 no lo son.[99]​ Algunas de estas especies son cryptoendolitos como resultado de la evolución bajo condiciones extremas, y han contribuido significativamente a dar forma a las impresionantes formaciones rocosas de los Valles Secos de McMurdo y las cordilleras montañosas circundantes. La morfología aparentemente simple, las estructuras escasamente diferenciadas, los sistemas metabólicos y las enzimas todavía activas a temperaturas muy bajas, y los ciclos de vida reducidos que presentan estos hongos, los hacen especialmente adecuados para ambientes agresivos como los Valles Secos de McMurdo. En particular, sus células de paredes gruesas y fuertemente melanizadas las hacen resistentes a la luz UV. Estas características también pueden observarse en algas y cianobacterias, lo que sugiere que se trata de adaptaciones a las condiciones prevalecientes en la Antártida. Esto ha llevado a especular que, si la vida ocurriera en Marte, podría ser parecida a la de los hongos antárticos como cryomyces antarcticus y cryomyces minteri.[100]​ Algunos de estos hongos también son aparentemente endémicos de la Antártida. Los hongos antárticos endémicos también incluyen ciertas especies que habitan en el estiércol y que han tenido que evolucionar en respuesta al doble desafío del frío extremo mientras crecían sobre el estiércol, y la necesidad de sobrevivir por el paso a través del intestino de los animales de sangre caliente.[101]

FloraEditar

Hace unos 298 millones de años atrás, los bosques pérmicos comenzaron a cubrir el continente, y hubo tundras hasta hace 15 millones de años,[102]​ pero el clima de la Antártida actual no permite que se forme una extensa vegetación. Una combinación de temperaturas heladas, mala calidad del suelo, falta de humedad y falta de luz solar inhiben el crecimiento de las plantas. Como resultado, la diversidad de vida vegetal es muy baja y su distribución es limitada. La flora del continente está formada en gran parte por briofitas. Hay alrededor de 100 especies de musgos y 25 especies de hepáticas, pero sólo tres especies de angiospermas, todas las cuales se encuentran en la Península Antártica: pasto antártico, clavel antártico y pastito de invierno.[103]​ El crecimiento se limita a unas pocas semanas en verano.[104]

El clima actual de la Antártida inhibe a la variación de formas vegetales. Una combinación de temperaturas de congelación, tierra de pobre calidad (escasas en materia orgánica, falta de humedad y la falta de crecimiento al ser pobre la insolación o luz solar que reciben las plantas). Como resultado de lo antedicho, la diversidad de vida de las plantas es muy baja y limitada en la distribución dentro del continente llamado Antártida.
Existen siete centenares de especies de algas, la mayoría de los cuales son parte del fitoplancton (es decir algas marinas u oceánicas). Las multicolores algas de nieve y las diatomeas son especialmente abundantes en las regiones costeras durante el verano; muchas veces áreas nivales costeras o influidas por el océano se encuentran coloreadas de rojo, verde o amarillo por otra alga, la: Chlamydomonas nivalis llamada «alga de la nieve». Por otra parte corresponde hacer mención de las «algas terrestres» siendo la más notoria la Prasiola crispa que se encuentra frecuentemente sobre las rocas.[105]​ Recientemente se han descubierto viviendo atrapados en las profundidades de los glaciares antiguos ecosistemas compuestos por varios tipos de bacterias (consideradas las bacterias formas muy elementales de flora) . Una comunidad autótrofa está compuesta en su mayoría de los protistas.[cita requerida]

La flora del continente se compone en gran parte de las briofitas. Hay alrededor de 100 especies de musgos y 25 especies de hepáticas del tipo Marchantiophyta ), pero solo existen conocidas en el 2014 dos especies de plantas con flores (fanerógamas), las cuales se encuentran en la península antártica: Deschampsia antarctica (pasto antártico) y Colobanthus quitensis (clavel antártico).[99][105]​ En la actualidad, debido a las condiciones extremas del clima, en la Antártida existe poca vegetación, y de formas muy simples, como algas, musgos (como el Saniania uncinata), y líquenes (como el Xantonia elegans), sin embargo la zona costera septentrional de la península antártica y las Antillas del Sur poseen dos plantas autóctonas vasculares y fanerógamas: el clavel antártico y el pasto antártico, ambas plantas crecen formando tundras y (en las zonas más septentrionales de las islas) pequeños colchones de tussoks; la Deschampsia antarctica se destaca por su resistencia a las radiaciones ultravioletas y, por los compuestos que sintetiza se estudia su uso terapéutico para distintos tipos de cáncer de piel. El crecimiento de las plantas con flores al aire libre se limita a un par de semanas en el verano.

Otros organismosEditar

 
Flujo rojo en las Cascadas de Sangre del glaciar Taylor, en realidad el color rojo se debe a las importantes concentraciones de hierro que pueden pigmentar a las bacterias de las aguas.

Existen setecientas especies de algas, la mayoría de las cuales son fitoplancton. Las algas multicolores de la nieve y las diatomeas son especialmente abundantes en las regiones costeras durante el verano.[105]​ Se han encontrado bacterias que viven en el frío y la oscuridad a una profundidad de hasta 800 m bajo el hielo.[106]

Recursos minerosEditar

La presencia de muchos recursos mineros ha sido revelada por estudios geológicos detallados. Se han verificado la existencia de yacimientos de carbón. Los montes Transantárticos contienen parte de lo que puede ser el manto carbonífero más grande del mundo y existen grandes reservas de hierro en los montes Príncipe Carlos, cerca de la costa de la Antártida Oriental; Un líquido de color rojo se derrama en las Cascadas de Sangre del glaciar Taylor, durante mucho tiempo se creyó que el color se debía a la presencia de algas rojas aunque luego se ha descubierto que se debe a la presencia de altas dosis de óxido de hierro. También se ha descubierto antimonio, cromo, oro, molibdeno, uranio, petróleo —este en las zonas litorales de la Antártida Occidental— y diamantes ;[107]​ pero hasta el momento ha sido antieconómico explotarlos como también potencialmente dañino para el frágil medioambiente. Las condiciones climáticas, la gruesa capa de hielo, y las restricciones del Tratado Antártico mantienen muy limitadas las prospecciones. En 1990 se acordó prohibir la explotación minera por 50 años.[108]

Vida en la AntártidaEditar

La NASA halla vida a 190 metros de profundidad en la Antártida.
 
Mapa que muestra, acorde a los fósiles actualmente encontrados, cómo fluyeron las especies animales en el supercontinente de Gondwana.

Los primeros registros actualmente conocidos (agosto de 2014, manteniendo dataciones de 2008) de plantas en el continente antártico datan de hace unos 400 millones de años (período Devónico). Después, durante el Paleozoico, proliferaron bosques de helechos arborescentes llamados glossopteridales. El Mesozoico se caracterizó por la presencia de helechos Dicroidium, mientras que en el Cretácico aparecieron plantas con flores (Angiospermas).

Hace unos 100 millones de años, durante el Cretácico, el territorio de la Antártida se separó por primera vez de la Patagonia al formarse una cuenca marina llamada Cuenca Rocas Verdes, tal cuenca se cerró hace unos 85 millones de años volviendo a reunirse entonces la Antártida con la Patagonia, esto explica la existencia de alguna diferenciación de especies de flora y fauna durante ese periodo.

Durante el Cenozoico y hace unos 60 millones de años —cuando aún el actual continente antártico estaba unido a Gondwana— abundaron bosques de gigantescos árboles (principalmente fagáceas, caducifolias), helechos arborescentes y quizás cicadáceas entre los cuales proliferaba una fauna de monotremas, marsupiales, y reptiles primitivos de la familia de la tuátara (Sphenodontidaes). El paisaje habría sido muy semejante al actual del sur de la Tierra del Fuego, Tasmania y Nueva Zelanda.

Al desaparecer el gran istmo que unía a la Antártida con América hace unos 58 millones de años ya se habían establecido grupos de mamíferos placentarios herbívoros dotados de pezuñas cuyos restos de hace más de 55 millones de años han sido descubiertos en las inmediaciones de la base argentina Marambio por científicos argentinos del CONICET; esto significa que tras la extinción global masiva ocurrida hace 65 millones de años, la cual hizo desaparecer a los dinosaurios en el planeta, hubo un desplazamiento por el antiguo megacontinente de Gondwana de mamíferos placentarios correspondientes al ya extinto orden de los Litopterna (de gran difusión en Sudamérica durante el Cenozoico) y más precisamente de la familia Sparnotheriodontidae.[70]

Hasta hace unos 55 millones de años la mayor parte de la Antártida se ubicaba (por la deriva continental) en latitudes menos elevadas (en este caso, más al norte) y por tanto más cálidas. Esto, unido a una inclinación menor que la actual del eje de la Tierra, facilitó que este extenso territorio se encontrara cubierto por densas forestas. Según los investigadores, hace unos 52 millones de años la Antártida estaba cubierta por densas forestas cálidas que incluían palmeras y especies afines a los baobabs.[109][110]

Hace unos 37 millones de años que la Antártida comenzó a quedar gradualmente cubierta por hielos y sus costas estuvieron pobladas por pingüinos gigantes de 2 m de altura y 155 kg de peso de la extinta especie Palaeeudyptes klekowskii.[111]

Hace 23 millones de años se originó la actual corriente marina Circumpolar Antártica la cual, junto a la deriva tectónica hacia el polo sur del continente, facilitó aún más el enfriamiento de estos territorios. Sin embargo hasta hace solo 3,5 millones de años crecían aún algunos bosques a casi 500 km del Polo Sur. Recientes investigaciones sugieren que los fríos actuales bosques antiboreales del sur de Argentina y Chile, con presencia de coníferas, fagáceas, caducifolias etc. tienen su origen en las antiguas florestas de la Antártida antes de que ésta se congelara. Es de notar que según algunos autores tales formaciones arbóreas no serían exclusivamente bosques (es decir foresta con el predominio de una sola especie) sino selvas frías (forestas con imbrincación de varias especies arbóreas y presencia de importante sotobosque).[112]

 
Montañas Transantárticas.

En el año 2016 se ha encontrado vida subglacial (artrópodos, peces etc.) bajo algunos de los gigantescos glaciares antárticos.[113]

TurismoEditar

 
El hielo azul cubriendo el lago Fryxell, en los montes Transantárticos, procede de los glaciares de agua de deshielo del glaciar Canadá y otros glaciares más pequeños.
 
Centro Antártico Internacional en Punta Arenosa, Punta Arenas

La Antártida, el último continente de la Tierra en ser descubierto y el más riguroso y exótico, recibe turismo desde los años 1950, aunque el turismo regular se viene desarrollando desde la segunda mitad de la década de 1960 cuando la empresa estatal naviera ELMA inauguró los cruceros turísticos al sector antártico reclamado por la Argentina; en la actualidad son bastante frecuentes los cruceros que hacen como última escala preantártica en Ushuaia y en las Malvinas, estos cruceros son casi siempre, hasta el presente, de cabotaje, visitando por mar las costas y bases de la península antártica y la gran multitud de archipiélagos anexos (por ejemplo las Antillas del Sur). Punta Arenas, capital de la Región de Magallanes busca transformarse en la "puerta de entrada al continente antártico". Desde esta ciudad salen diversas compañías de cruceros antárticos y vuelos directos a través de Aerovías DAP, los cuales conectan directamente el continente americano con la Antártida.

InvestigaciónEditar

 
Kril antártico (Euphausia superba)

A raíz del Tratado Antártico prácticamente (al menos formalmente) todas las actividades humanas (exceptuando un limitado turismo y una limitada pesca) se reducen a la investigación científica, centrada principalmente en la meteorología y climatología, aunque el abanico de ciencias se ha ampliado: el ecosistema antártico es importante para estudiar los organismos extremófilos incluso con proyecciones a la exobiología, existen en diversas zonas del continente antártico lagos subglaciales, esto es cuencas de agua líquida cubiertas perennemente por capas de hielo de al menos 5 m de espesor, el agua de tales lagos subglaciales se suele mantener líquida por el calentamiento derivado de fenómenos volcánicos, uno de los aspectos más interesantes de estas cuencas es la existencia de vida psicrófila (‘amante del frío’). Uno de los tipos de vida extremófila que pudiera tener semejanzas con las posibles formas de vida extraterrestre en astros donde las temperaturas dominantes son inferiores al punto de congelación del agua. Investigaciones publicadas en la revista Science en noviembre de 2009 afirmaban la existencia de más de 10 000 formas de virus en el lago limnopolar.[114]

La atmósfera de las áreas centrales de la Antártida es la más translúcida de la Tierra por lo que allí se encuentran instalados observatorios astronómicos. El indlandsis o calota de hielo abarca la mayor parte de la criosfera terrestre y sus hielos en las capas profundas tienen antigüedades de millares de años, por lo que en ellos se pueden hacer registros paleoclimáticos (principalmente observando las burbujas de aire atrapadas en el hielo antiguo). En ciertas zonas el hielo antártico adquiere características tan cristalinas y diáfanas que en la base del Polo Sur se ha establecido un profundo observatorio astrofísico subglaciar para detectar neutrinos (el Antartic Impulse Trasient Antenna/Antena Antártica de Impulso Transitivo o ANITA y el IceCube). También resulta capital el estudio de la actividad magnética al encontrarse en la Antártida el Polo Sur Magnético e influir este en la formación de auroras polares o en las modificaciones de la ionosfera. Por otra parte la atmósfera en la Antártida al ser la más seca del planeta Tierra es también la más diáfana motivo por lo que se ha instalado un gran observatorio con telescopio óptico en la base Amundsen-Scott. Dicho telescopio explora y cartografía la bóveda celeste del hemisferio sur.

Desde la ciudad de Punta Arenas trabajan al menos los programas antárticos de 10 países (España, Brasil, China, Estados Unidos, Perú, Ecuador, Colombia, Corea del Sur, entre otros). En esta ciudad se encuentra en construcción el Centro Antártico Internacional, administrado por Instituto Antártico Chileno y la Universidad de Magallanes, en el cual trabajarán más de 500 científicos de todo el mundo, con un centro de convenciones mundial y el Museo Interactivo Antártico más grande del mundo.

MeteoritosEditar

 
Meteorito encontrado en la Antártida denominado ALH84001, procede del planeta Marte

Los meteoritos hallados en la Antártida son un importante material de estudio ya que están formado a comienzos del sistema solar; la mayoría de los científicos considera que tales meteoritos proceden de asteroides, aunque algunos tienen su origen en grandes planetas como Marte. El primer meteorito fue encontrado en 1912, y recibió el nombre de meteorito Tierra Adelia. Los hielos suelen conservar casi intactos pequeños y medianos meteoritos como el famoso ALH84001 que procede de Marte. Bajo la capa de hielo se considera que existen grandes cráteres de impacto como el posiblemente gigantesco Cráter de la Tierra de Wilkes.

En 1969, una expedición japonesa descubrió nueve meteoritos. La mayoría de estos meteoritos han caído sobre la capa de hielo en el último millón de años. El movimiento de la capa de hielo tiende a concentrar los meteoritos en sitios donde el deslizamiento del hielo se ve bloqueado por accidentes del relieve como los son las cadenas montañosas; con la erosión del viento tales meteoritos van siendo expuestos a la superficie tras haber estado siglos bajo la nieve acumulada. En comparación con los meteoritos recogidos en las regiones más templadas de la Tierra, los meteoritos antárticos están muy bien conservados.[115]​ Aunque no está aún cerciorado que sea un cráter de impacto meteorítico, en la Antártida Occidental bajo la calota glacial o indlandsis se encuentra el mayor cráter del planeta Tierra conocido sobre el nivel del mar.[116]

Bases antárticasEditar

 
Mapa de la Antártida, mostrando los sectores reclamados por Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido (Hacer clic para ampliar).

La mayoría de los países miembros del Tratado Antártico mantienen estaciones de investigación científica en la Antártida. Algunas de ellas operan durante todo el año, mientras otras son de carácter temporario y operan solo en verano. Existe una notable concentración de las bases en la mitad norte de la zona de la península Antártica. La más antigua en operación continua es la estación argentina Orcadas (desde el 22 de febrero de 1904 (113 años). La Base McMurdo de Estados Unidos (ubicada al sur de Nueva Zelanda), que disponía hasta hace unos años de una microcentral atómica, es la mayor de todas. La estación estadounidense Amundsen-Scott está situada casi en el Polo Sur geográfico (89°59'51"S-139°16'22"E), mientras que la rusa Vostok (78°28'00"S-106°48'00"E) y la francoitaliana Concordia (75°06'06"S, 123°23'43"E) son las más cercanas al polo geomagnético sur.

Durante el invierno austral de 2014, 40 bases de 20 naciones operaron en la Antártida y otros 10 países se sumaron en el verano antártico. Estas bases abiertas todo el año pertenecen a:

Otros países operan estaciones científicas solamente en verano austral, como:

Entre las bases de verano operadas por países que también mantienen bases en invierno, se encuentran:

Tratado AntárticoEditar

 
Un avión C-141 Starlifter sobrevolando la Antártida.

Fue firmado el 1 de diciembre de 1959 en Washington y entró en vigencia el 23 de junio de 1961. Establece el marco legal para la gestión de la Antártida, y su ejecución se administra a través de reuniones consultivas (bianuales hasta 1991, anuales desde entonces). El Tratado dispone que:

  • El área antártica solo debe usarse con fines pacíficos. Se prohíben las actividades militares, tales como las pruebas de armamento, pero se permite el uso de personal y equipo militar en apoyo de actividades científicas u otros propósitos pacíficos;
  • Continuará la libertad de investigación científica y la cooperación establecida en el Año Geofísico Internacional de 1957;
  • Se intercambiará de la forma más amplia posible información y personal para fomentar la cooperación y eficiencia entre los Estados firmantes y en cooperación con las Naciones Unidas y otros organismos internacionales;
  • No se disputan ni se afirman reclamaciones territoriales previas a la firma del Tratado, ni se admiten nuevas reclamaciones mientras el Tratado esté en vigencia;
  • Se prohíben las explosiones nucleares y el depósito de residuos radiactivos;
  • Se incluyen bajo la jurisdicción del Tratado todas las tierras y las barreras de hielo al sur de los 60°00' de latitud Sur, pero no el alta mar al sur de ese paralelo;
  • Los observadores de los Estados miembros tendrán libre acceso a cualquier área, incluyendo el derecho de observación aérea, y podrán inspeccionar todas las estaciones, instalaciones y equipo;
  • Se deberá notificar por anticipado toda actividad, así como la introducción de personal militar;
  • Los observadores, científicos de intercambio y personal de apoyo de estos quedan bajo la jurisdicción del Estado del cual son ciudadanos;
  • Se realizarán reuniones consultivas frecuentes entre los estados miembros, pero para enmendar el Tratado se requiere unanimidad;
  • Los Estados miembros desalentarán las actividades de cualquier país en la Antártida que sean contrarias a los objetivos del Tratado;
  • El Tratado quedará abierto a la adhesión de cualquier Estado que sea miembro de las Naciones Unidas, o de cualquier otro Estado que pueda ser invitado a adherirse al Tratado con el consentimiento de todas las Partes Contratantes;
  • Las disputas serán resueltas amistosamente por las partes involucradas y, en última instancia, por la Corte Internacional de Justicia.
 
El nunatak (pico solitario) Atanasoff.

Existen además unas 170 recomendaciones adoptadas en las reuniones consultivas y ratificadas por los estados miembros, incluyendo las Medidas Acordadas para la Conservación de la Fauna y la Flora Antártica (1964), la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas (1972), la Convención sobre la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos (1980), un acuerdo sobre recursos minerales que fue firmado en 1988 y luego rechazado, y el Protocolo sobre Protección Ambiental, firmado el 4 de octubre de 1991 y en vigencia desde el 14 de enero de 1998. Este Protocolo procura proteger el medioambiente antártico mediante cinco anexos específicos sobre contaminación marina, fauna y flora, evaluaciones de impacto ambiental, gestión de residuos, y áreas protegidas; también prohíbe todas las actividades relacionadas con recursos minerales excepto la investigación científica.

El Tratado Antártico considera dos clases de miembros: los consultivos o plenos (con voz, voto y veto en la toma de todas las decisiones vinculadas al espacio austral) y los miembros no consultivos, o adherentes, que cuentan solo con derecho a voz.

Son miembros consultivos Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Chile, China, Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, India, Italia, Japón, Nueva Zelandia, Noruega, Países Bajos, Perú, Polonia, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Ucrania y Uruguay.

Son miembros no consultivos Austria, Bielorrusia, Canadá, República Checa, Colombia, República Popular Democrática de Corea, Cuba, Dinamarca, Eslovaquia, Estonia, Grecia, Guatemala, Hungría, Mónaco, Papúa Nueva Guinea, Portugal, Rumania, Suiza, Turquía y Venezuela. [117]

La Secretaría del Tratado Antártico tiene sede en Buenos Aires, Argentina. El secretario en mayo de 2005 era el alemán Dr. Manfred Reinke.

Reclamaciones territorialesEditar

 
Mapa de Europa superpuesto sobre un mapa de la Antártida (comparativo).

Siete de los estados miembros consultivos del Tratado Antártico mantienen reclamaciones sobre sectores del territorio antártico. Como consecuencia de la firma del tratado, existe un virtual «congelamiento» de los litigios antárticos a causa de la prohibición de actividades militares no vinculadas con la investigación científica, lo que eliminó el peligro de incidentes y guerras, junto con el espíritu de cooperación y entendimiento. Mientras esté en vigencia el tratado, las reclamaciones de soberanía territorial sobre la Antártida que fueron hechas valer antes de la firma del mismo mantendrán su vigencia, pero no pueden ser ampliadas ni se permiten nuevas reclamaciones de soberanía. El tratado las menciona pero no las reconoce ni las rechaza, conservándose los derechos de todas las partes.

En general, ni las reclamaciones territoriales, ni los derechos a hacerlas, son reconocidas por otros países ni por las Naciones Unidas y casi todas se apoyan en la teoría de los sectores polares. Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido, Noruega, y Francia se reconocen mutuamente sus reclamaciones antárticas. Argentina y Chile también se reconocen mutuamente derechos antárticos, sin establecer el límite común y denominan al conjunto de sus territorios antárticos como Antártida Sudamericana.

Los siete países que mantienen reclamaciones de soberanía son:

             
Argentina Australia Chile Francia Nueva Zelanda Noruega Reino Unido

Interesados en participar en un futuro reparto territorial de la AntártidaEditar

Dos firmantes originales del tratado habían previamente rechazado las reclamaciones territoriales de otros países, reservado su derecho a realizarlas en cualquier momento si otros países hicieran valer las suyas:[118][119]

  • EE. UU. Por las expediciones del almirante Richard Evelyn Byrd hubo especulaciones de que los Estados Unidos reclamarían el sector de la Tierra de Marie Byrd y tácitamente le fue reservado por el Reino Unido y otros países reclamantes, pero no se llevó a cabo por aplicación de la doctrina establecida en 1924 por el entonces Secretario de Estado Charles Evans Hughes.[120]
  • Unión Soviética (sus derechos y obligaciones bajo el tratado fueron asumidos por Rusia). País que hizo una declaración de soberanía sobre parte de la Antártida antes de adherirse al Tratado Antártico.

Algunos países hicieron reserva de derechos al adherir al Tratado Antártico sin especificar qué tipo de derecho:

  • Brasil reservó «direito de proteger seus interesses diretos e substanciais na Antártida».[121]
  • Perú hizo una «reserva de sus derechos de territorio amparándose en el principio de defrontación e influencia antártica en su clima, ecología y biología marina, aduciendo, además continuidad geológica y vínculos históricos».[122]
  • Uruguay reservó «los derechos que le correspondan en la Antártida de acuerdo con el Derecho Internacional».[123]

Metallica en la AntártidaEditar

El 8 de diciembre de 2013, la banda Metallica realizó por primera vez un concierto para «concienciar sobre la importancia de la Antártida para el planeta», en la Base Antártica Carlini. Fue para aproximadamente un centenar de asistentes; también fueron convocados asistentes de bases cercanas como: Uruguay, Chile, Polonia, Corea del Sur, Rusia, Brasil y Alemania. El recital fue sin usar amplificadores y se utilizó un riguroso protocolo sobre impacto ambiental.[124][125][126]

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. Sería el quinto más grande si consideramos América del Norte y América del Sur como continentes separados.
  2. El grosor de la cubierta de hielo es muy variable según la región de la Antártida. Por ejemplo, hay partes que pueden llegar a tener hasta 3 millas (≃4.8 km) de espesor.[43]

ReferenciasEditar

  1. a b c CIA. «Antártida - Geografía - Libro Mundial de Hechos». Consultado el 23 de febrero de 2017. 
  2. a b c RAE (2005). «Diccionario panhispánico de dudas - Antártida». lema.rae.es. Consultado el 15 de febrero de 2013. «Para denominar el conjunto de tierras situado en el polo sur terrestre son válidas las denominaciones Antártida y Antártica. La forma etimológica Antártica [...] es de uso mayoritario en Chile [...]. La forma Antártida [...] es la única usada en España y la preferida en la mayor parte de América». 
  3. British Antarctic Survey. «Bedmap2: improved ice bed, surface and thickness datasets for Antarctica» (PDF). The Cryosphere journal: 390. Consultado el 6 de enero de 2014. 
  4. National Satellite, Data, and Information Service. «National Geophysical Data Center». Government of the United States. Archivado desde el original el 13 de junio de 2006. Consultado el 9 de junio de 2006. 
  5. Joyce, C. Alan (18 de enero de 2007). «The World at a Glance: Surprising Facts». The World Almanac. Archivado desde el original el 4 de marzo de 2009. Consultado el 7 de febrero de 2009. 
  6. Flinders, Matthew. A voyage to Terra Australis (Introduction). Consultado el 25 de enero de 2013.
  7. «Age of Exploration: John Cook». The Mariners' Museum. Archivado desde el original el 7 de febrero de 2006. Consultado el 12 de febrero de 2006. 
  8. Cook, James: The Journals, edited by Philip Edwards. Penguin Books, 2003, p. 250.
  9. U.S. Antarctic Program External Panel of the National Science Foundation. «Antarctica—Past and Present» (PDF). Government of the United States. Archivado desde el original el 17 de febrero de 2006. Consultado el 6 de febrero de 2006. 
  10. Guthridge, Guy G. «Nathaniel Brown Palmer, 1799-1877». Government of the United States, National Aeronautics and Space Administration. Archivado desde el original el 2 de febrero de 2006. Consultado el 6 de febrero de 2006. 
  11. «Palmer Station». University of the City of San Diego. Archivado desde el original el 10 de febrero de 2006. Consultado el 3 de marzo de 2008. 
  12. «An Antarctic Time Line: 1519-1959». South-Pole.com. Archivado desde el original el 10 de febrero de 2006. Consultado el 12 de febrero de 2006. 
  13. «Antarctic Explorers Timeline: Early 1800s». Polar Radar for Ice Sheet Measurements (PRISM). Consultado el 12 de febrero de 2006. 
  14. Erki Tammiksaar (14 de diciembre de 2013). «Punane Bellingshausen» [Red Bellingshausen]. Postimees. Arvamus. Kultuur (en estonio). 
  15. Bourke, Jane (2004). Amazing Antarctica. Ready-Ed Publications. ISBN 1-86397-584-5. 
  16. Joyner, Christopher C. (1992). Antarctica and the Law of the Sea. Martinus Nijhoff Publishers. p. 5. 
  17. Primary society and environment Book F. Australia: R.I.C. Publications. 2001. p. 96. ISBN 1-74126-127-9. 
  18. (en francés) Proposition de classement du rocher du débarquement dans le cadre des sites et monuments historiques, Antarctic Treaty Consultative meeting 2006, note 4
  19. (en francés) Voyage au Pôle sud et dans l'Océanie sur les corvettes "l'Astrolabe" et "la Zélée", exécuté par ordre du Roi pendant les années 1837-1838-1839-1840 sous le commandement de M. J. Dumont-d'Urville, capitaine de vaisseau, Paris, Gide publisher, 1842-1846, Vol. 8, pp. 149-152, gallica.bnf.fr, BNF.
  20. «South-Pole – Exploring Antarctica». South-Pole.com. Archivado desde el original el 14 de febrero de 2006. Consultado el 12 de febrero de 2006. 
  21. «Antarctic Circle – Antarctic First». 9 de febrero de 2005. Archivado desde el original el 8 de febrero de 2006. Consultado el 12 de febrero de 2006. 
  22. «Tannatt William Edgeworth David». Australian Antarctic Division. Archivado desde el original el 29 de septiembre de 2010. Consultado el 27 de septiembre de 2010. 
  23. «Roald Amundsen». South-Pole.com. Archivado desde el original el 5 de febrero de 2006. Consultado el 9 de febrero de 2006. 
  24. «Richard Byrd». 70South.com. Archivado desde el original el 11 de octubre de 2007. Consultado el 12 de febrero de 2006. 
  25. "Women in Antarctica: Sharing this Life-Changing Experience", transcript of speech by Robin Burns, given at the 4th Annual Phillip Law Lecture; Hobart, Tasmania, Australia; 18 June 2005. Retrieved 5 August 2010.
  26. «The first woman in Antarctica». www.antarctica.gov.au (en inglés australiano). Australian Antarctic Division. 2012. Consultado el 27 de junio de 2016. 
  27. Jesse, Blackadder, (1 de enero de 2013). Illuminations : casting light upon the earliest female travellers to Antarctica. 
  28. Bogen, H. (1957). «Main events in the history of Antarctic exploration.» Sandefjord: Norwegian Whaling Gazette, p. 85.
  29. «Dates in American Naval History: October». Naval History and Heritage Command. United States Navy. Archivado desde el original el 26 de junio de 2004. Consultado el 12 de febrero de 2006. 
  30. «First Women at Pole». South Pole Station. Consultado el 24 de agosto de 2016. 
  31. a b Scott Polar Research Institute, ed. (1983). Antarctica: Glaciological and Geophysical Folio (en inglés). Universidad de Cambridge. ISBN 9780901021045. 
  32. a b c d e «Antarctica». The World Factbook (en inglés). Washington D. C.: Agencia Central de Inteligencia. Consultado el 10 de noviembre de 2017. 
  33. Rosenberg, Matt (12 de abril de 2017). «The New Fifth Ocean». ThoughtCo (en inglés). Consultado el 10 de noviembre de 2017. 
  34. «Yet Complex». The Antartic Sun (en inglés). Programa Antártico de Estados Unidos. 27 de noviembre de 2013. Consultado el 10 de noviembre de 2017. 
  35. «Andrey Kapitsa dies in Moscow» (en inglés). Sociedad Geográfica Rusa. 3 de agosto de 2011. Archivado desde el original el 31 de agosto de 2011. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  36. «Facts about Subglacial Lakes» (en inglés). Universidad de Columbia. Archivado desde el original el 2 de enero de 2012. Consultado el 10 de noviembre de 2017. 
  37. Briggs, Helen (19 de abril de 2006). «Secret rivers found in Antarctic». BBC News (en inglés). Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  38. «Newly Discovered Antarctic Lakes» (en inglés). Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio. 4 de febrero de 2006. Consultado el 13 de noviembre de 2011. 
  39. Wheeling, Kate (19 de abril de 2017). «The hidden lakes of Antarctica». Pacific Standard (en inglés). Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  40. Gleadow, A. J. W.; Fitzgeralg, P. G (1987). «Uplift history and structure of the Transantarctic Mountains: new evidence from fission track dating of basement apatites in the Dry Valleys area, southern Victoria Land» (PDF). Earth and Planetary Science Letters (en inglés) (Ámsterdam: Elsevier Science Publishers B.V) 82. doi:10.1016/0012-821X(87)90102-6. 
  41. «Map Of The Worlds Hemispheres» (en inglés). Worldatlas.com. Consultado el 11 de noviembre de 2017. 
  42. Davies, Bethan. «Antarctica» (en inglés). Antarctic Glaciers.org. Consultado el 11 de noviembre de 2011. 
  43. Smith, Reiss (29 de noviembre de 2016). «How thick is Antarctic ice? Why are polar ice caps melting and ice sheets breaking up?». Express (en inglés). Consultado el 11 de noviembre de 2017. 
  44. «If the polar ice caps melted, how much would the oceans rise?» (en inglés). HowStuffWorks. Consultado el 12 de noviembre de 2017. 
  45. Hughes, Terence, J. (1981). «The Weak Underbelly of the West Antarctic IceSheet» (PDF). Earth Science Faculty Scholarship (en inglés) (Orono, Maine: Universidad de Maine). Paper 156. 
  46. Greve, Ralf; Blatter, Heinz (2009). Dynamics of Ice Sheets and Glaciers (en inglés). doi:10.1007/978-3-642-03415-2. 
  47. «Ice Sheets in Antarctica». British Antarctic Survey (en inglés). Natural Environment Reearch Council. Archivado desde el original el 9 de enero de 2014. Consultado el 12 de noviembre de 2017. 
  48. «Coats Land». SCAR Gazetteer (en inglés). Comité Científico para la Investigación en la Antártida. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  49. «Enderby Land». SCAR Gazetteer (en inglés). Comité Científico para la Investigación en la Antártida. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  50. «Mac. Robertson Land». SCAR Gazetteer (en inglés). Comité Científico para la Investigación en la Antártida. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  51. «Queen Maud Land». SCAR Gazetteer (en inglés). Comité Científico para la Investigación en la Antártida. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  52. «Victoria Land». SCAR Gazetteer (en inglés). Comité Científico para la Investigación en la Antártida. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  53. «Wilkes Land». SCAR Gazetteer (en inglés). Comité Científico para la Investigación en la Antártida. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  54. «Monte Erebus: un mundo de contrastes». National Geographic. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  55. Rey Salgado, Jorge. «Isla Decepción: fuego bajo los glaciares». Armada Española. Consultado el 13 de noviembre de 2017. 
  56. «Volcanoes». British Antarctic Survey (en inglés). National Environment Research Council. Archivado desde el original el 11 de julio de 2007. Consultado el 13 de noviembre de 2011. 
  57. «Scientists Discover Undersea Volcano Off Antarctica» (en inglés). Arlington, Virginia: Fundación Nacional para la Ciencia. 20 de mayo de 2004. Consultado el 13 de noviembre de 2011. 
  58. «Antarctic Research Atlas» (en inglés). Servicio Geológico de Estados Unidos. Consultado el 14 de noviembre de 2011. 
  59. «The 10 Largest Antarctic Islands» (en inglés). Worldatlas.com. Consultado el 14 de noviembre de 2017. 
  60. «Geological Map of the South Orkney Islands» (PDF). British Antarctic Survey (en inglés). Natural Environment Research Council. Consultado el 14 de enero de 2017. 
  61. Osborn, Liz. «Coldest Temperature Ever Recorded on Earth» (en inglés). Current Results. Consultado el 21 de noviembre de 2017. 
  62. Agee, Ernest; Orton, Andrea; Rogers, John (2012). «CO2 Snow Deposition in Antarctica to 3 Curtail Anthropogenic Global Warming» (PDF). Department of Earth & Atmospheric Sciences (en inglés) (West Lafayette, Indiana: Universidad Purdue). ISSN 1558-8424. doi:10.1175/JAMC-D-12-0110.1. 
  63. Rice, Doyle (10 de diciembre de 2013). «Antarctica records unofficial coldest temperature ever». USA Today (en inglés). Consultado el 21 de noviembre de 2017. 
  64. a b «Weather in the Antarctic». British Antarctic Survey (en inglés). Consultado el 21 de noviembre de 2017.  Parámetro desconocido |ediorial= ignorado (ayuda)
  65. «South Pole, Antarctica» (en inglés). Weatherbase. Consultado el 21 de noviembre de 2017. 
  66. «McMurdo Sound, Antarctica» (en inglés). Weatherbase. Consultado el 21 de noviembre de 2017. 
  67. United States Central Intelligence Agency (2011). «Antarctica». The World Factbook. Government of the United States. Consultado el 22 de octubre de 2011. 
  68. The Earth's Elliptical Orbit Around the Sun – Aphelion and Perihelion. Geography.about.com. Retrieved on 21 October 2013.
  69. British Antarctic Survey. «Weather in the Antarctic». Natural Environment Research Council. Consultado el 9 de febrero de 2006. 
  70. a b «Encuentran los restos más antiguos de mamíferos en la Antártida». laplata-conicet.gov.ar. CONICET. 30 de agosto de 2014. Consultado el 1 de agosto de 2015. 
  71. Stonehouse, B., ed. (junio de 2002). Encyclopedia of Antarctica and the Southern Oceans. John Wiley & Sons. ISBN 0-471-98665-8. 
  72. Smith, Nathan D.; Pol, Diego (2007). «Anatomy of a basal sauropodomorph dinosaur from the Early Jurassic Hanson Formation of Antarctica» (PDF). Acta Palaeontologica Polonica 52 (4): 657-674. 
  73. Leslie, Mitch (diciembre de 2007). «The Strange Lives of Polar Dinosaurs». Smithsonian Magazine. Consultado el 24 de enero de 2008. 
  74. Bornemann, Norris R. D., Friedrich, O., Beckmann, B., Schouten, S., Damsté, J. S., Vogel, J., Hofmann, P., Wagner, T., I«sotopic evidence for glaciation during the Cretaceous supergreenhouse.» Science. 2008 Jan 11;319(5860):189-92. doi: 10.1126/science.1148777.
  75. Reinhold, Robert (21 de marzo de 1982). «Antarctica yields first land mammal fossil». New York Times. 
  76. «New CO2 data helps unlock the secrets of Antarctic formation». Physorg.com. Archivado desde el original el 15 de julio de 2011. Consultado el 26 de julio de 2011. 
  77. DeConto, Robert M.; Pollard, David (16 de enero de 2003). «Rapid Cenozoic glaciation of Antarctica induced by declining atmospheric CO2». Nature 421 (6920): 245-9. Bibcode:2003Natur.421..245D. PMID 12529638. doi:10.1038/nature01290. Consultado el 19 de octubre de 2009. 
  78. a b Trewby, Mary, ed. (septiembre de 2002). Antarctica: An Encyclopedia from Abbott Ice Shelf to Zooplankton. Firefly Books. ISBN 1-55297-590-8. 
  79. Retallack, G. J.; Krull, E. S.; Bockheim, J. G. (2001). «New grounds for reassessing palaeoclimate of the Sirius Group». Journal of the Geological Society, London 158 (6): 925-35. doi:10.1144/0016-764901-030. 
  80. Stefi Weisburd (marzo de 1986). «A forest grows in Antarctica. (an extensive forest may have flourished about 3 million years ago)». Science News. Consultado el 2 de noviembre de 2012. 
  81. a b «Antarctica's geology». Royal Geographical Society (with the Institute of British Geographers) in partnership with the British Antarctic Survey and the Foreign and Commonwealth Office. Archivado desde el original el 22 de noviembre de 2014. Consultado el 31 de octubre de 2014. 
  82. «Flock of Antarctica's Orthodox temple celebrates Holy Trinity Day». Serbian Orthodox Church. 24 de mayo de 2004. Consultado el 7 de febrero de 2009. 
  83. (en ruso) http://pravoslavye.org.ua/index.php?action=fullinfo&r_type=&id=22495.  Parámetro desconocido |script-title= ignorado (ayuda); Falta el |título= (ayuda) (Vladimir Petrakov: "Antarctic is a special world, full of very interesting people"). Interview with Father Vladimir Petrakov, a priest who twice spent a year at the station.
  84. Headland, Robert K. (1984). The Island of South Georgia. Cambridge University Press. pp. 12, 130. ISBN 978-0-521-25274-4. OCLC 473919719. 
  85. «Life found under S Pole ice shelf». The Times. 10 de enero de 1978. 
  86. Nuestra Argentina - Primer Diccionario Enciclopédico Escolar Billiken. Tomo II (Angli-Arqui). Buenos Aires: Billiken (Editorial Atlántida). 2004. p. 8-9. ISBN 9500828685. 
  87. a b «El primer antártico es argentino». Fundación Marambio. 
  88. The Guinness Book of Records. 1986. p. 17. 
  89. «Im ewigen Eis kam jetzt erst das erste Kind zur Welt» (en alemán). Arbeiter-Zeitung (Viena). 10 de enero de 1978. 
  90. a b «60 años de Base Esperanza». Fundación Marambio. 
  91. «Registro civil "Base Esperanza"». Sitio web oficial del Ejército Argentino. Archivado desde el original el 17 de enero de 2010. 
  92. «Chile en la Antártica: a treinta años del primer chileno nacido en el fin del mundo». 24 Horas (Chile). Archivado desde el original el 8 de diciembre de 2014. 
  93. «Born Freezing: Meet Antarctica’s First Citizen». Web Ecoist. 
  94. British Antarctic Survey. «Land Animals of Antarctica». Natural Environment Research Council. Archivado desde el original el 7 de octubre de 2008. Consultado el 25 de abril de 2017. 
  95. Sandro, Luke; Constible, Juanita. «Antarctic Bestiary – Terrestrial Animals». Laboratory for Ecophysiological Cryobiology, Miami University. Consultado el 22 de octubre de 2011. 
  96. «Snow Petrel Pagodroma nivea». BirdLife International. Consultado el 20 de octubre de 2009. 
  97. «Creatures of Antarctica». Archivado desde el original el 14 de febrero de 2005. Consultado el 6 de febrero de 2006. 
  98. Kinver, Mark (15 February 2009). «Ice oceans 'are not poles apart'». BBC News (British Broadcasting Corporation). Consultado el 22 October 2011. 
  99. a b British Antarctic Survey. «Plants of Antarctica». Natural Environment Research Council. Archivado desde el original el 7 June 2011. Consultado el 12 July 2011.  Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; el nombre "basplants" está definido varias veces con contenidos diferentes
  100. Onofri, S.; Selbmann, L.; Zucconi, L.; Scalzi, G.; Venkateswaran, K.J.; de la Torre, R.; de Vera, J.-P.; Ott, S.; Rabbow, E. & Horneck, G. «Survival of Black Fungi in Space, Preliminary Results». Consultado el 13 March 2013.  Parámetro desconocido |last-author-amp= ignorado (ayuda)
  101. de Hoog, G.S. (2005). «Fungi of the Antarctic: evolution under extreme conditions». Studies in Mycology 51: 1-79. 
  102. «Antarctica was once green: Scientists». 15 April 2017. 
  103. Chwedorzewska, K.J. (2015). «Poa annua L. in the maritime Antarctic: an overview». Polar Record 51 (6): 637-643. doi:10.1017/S0032247414000916. 
  104. Australian Antarctic Division. «Antarctic Wildlife». Government of Australia. Archivado desde el original el 28 August 2010. Consultado el 27 September 2010. 
  105. a b c Australian Antarctic Division. «Antarctic Wildlife». Government of Australia. Archivado desde el original el 28 de agosto de 2010. Consultado el 27 de septiembre de 2010.  Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; el nombre "aadplants" está definido varias veces con contenidos diferentes
  106. Gorman, James (6 February 2013). «Bacteria Found Deep Under Antarctic Ice, Scientists Say». The New York Times. Consultado el 6 February 2013. 
  107. http://www.abc.es/sociedad/20131217/abci-antartida-diamantes-investigacion-201312171939.html En busca de diamantes bajo los hielos de la Antártida
  108. Egan, Victoria (1997). El libro del mundo. Argentino S.A. OCLC 987-9153-04-9. 
  109. «La Antártida estuvo cubierta de palmeras». bbc.com. BBC. 1 de agosto de 2012. Consultado el 1 de agosto de 2015. 
  110. «Cuando la Antártica era un paraíso tropical». bbc.com. BBC. 19 de julio de 2011. Consultado el 1 de agosto de 2015. 
  111. «Restos fósiles muestran que los pingüinos fueron tan altos como el ser humano». clarin.com. 6 de agosto de 2014. Consultado el 1 de agosto de 2015. 
  112. Falcon-Lang, Howard (9 de febrero de 2011). «Los bosques secretos de la Antártica». bbc.com. BBC. Consultado el 1 de agosto de 2015. 
  113. http://www.abc.es/ciencia/20150129/abci-vida-bajo-glaciar-201501291544.html Vida bajo glaciar.
  114. «10.000 virus en el Polo Sur.»
  115. «Meteorites from Antarctica». NASA. Archivado desde el original el 6 de marzo de 2006. Consultado el 9 de febrero de 2006. 
  116. «Hallan el cráter más grande jamás visto.» ABC.
  117. Sitio del Secretariado del Tratado Antártico
  118. Cia. The World Factbook. 2014
  119. Funag. Pág. 37-44
  120. El descubrimiento de tierras desconocidas para la civilización, aun cuando se acople con una formal toma de posesión, no abona una reivindicación válida de soberanía si no es seguido por el asentamiento real en el territorio descubierto. U. S. Department of State (1924). Papers Related to the Foreign Relations of the United States - 1924. Tomo 2 pp. 519-20. Washington, D.C.: Government Printing Office.
  121. Funag. pág. 224
  122. La Antártida. Autor: Diego Ribadeneira. Pág. 26
  123. ATS. pág. 503
  124. El País (9 de diciembre de 2013). «Tres uruguayas en un concierto inédito de Metallica en la Antártida». Consultado el 9 de diciembre de 2013. 
  125. «Mira lo que fue el inolvidable concierto de Metallica en la Antártida». 9 de diciembre de 2013. Consultado el 9 de diciembre de 2013. 
  126. Milenio (9 de diciembre de 2013). «Metallica elveva clima en la Antártida». Consultado el 9 de diciembre de 2013. 

Enlaces externosEditar