Asiria es una antigua región del norte de Mesopotamia, que toma su nombre de la ciudad de Aššur —del mismo nombre que su deidad tutelar—, a orillas del Tigris, que data de 2600 a. C.. originalmente una de una serie de ciudades de habla acadia en la región. En los siglos XXV y XXIV a. C., los reyes asirios fueron líderes pastorales. Desde finales del siglo XXIV a. C., los asirios se convirtieron en súbditos de Sargón de Acad, que unió a todos los pueblos acadios y sumerios de Mesopotamia bajo el Imperio acadio, que duró desde ca. 2334 hasta 2154 a. C..[1]​ A partir de esa región se formó, en el II milenio a. C., un poderoso reino que luego se convirtió en un imperio, que por antonomasia se asocia con Asiria. También fue conocido como Subartu y, tras su declive, como Athura, Syria (griego antiguo), Assyria (latín) y Assuristan. En el momento de máxima expansión, en los siglos VIII y VII  a. C., Asiria controlaba un territorio que hoy son, en todo o en parte, los países de Siria, Líbano, Turquía, Irak e Irán.

Asiria
Región histórica de Asia suroriental
Assyrie general es.png
En rojo: el corazón del imperio asirio, con las principales ciudades asirias. En naranja: la extensión máxima del imperio bajo el reinado de Assurbanipal (668-627 aC).
Localización geográfica
Continente (o sub) Asia suroriental

País(es) Bandera de Siria Siria
Bandera de Líbano Líbano
Bandera de Turquía Turquía
Flag of Iraq.svg Irak
Flag of Iran.svg Irán
Características geográficas
Tipo Región histórica

Límites geográficos Armenia (N); Caldea (S); Media y los montes Zagros (E); Siria y la llanura de Mesopotamia (O)

Ciudad(es) Aššur, Kalkhu (Nimrud), Dur-Sharrukin (Khorsabad) y Ninive
Hechos y evolución histórica
 •  siglo XX - principios del siglo XIV a. C. período paleo-asirio (ciudad-estado)
 •  hasta 911 a. C. período medio-asirio (Imperio asirio)
 •  hasta 612-609 a. C. período neo-asirio (Imperio Neoasirio)
Coordenadas 36°00′N 43°18′E / 36, 43.3Coordenadas: 36°00′N 43°18′E / 36, 43.3

La asiriología —disciplina que estudia la Asiria antigua y más ampliamente la Mesopotamia antigua—, distingue tres fases en la historia asiria, sabiendo que antes de alrededor del 700 a. C. las fechas son aproximadas: el período paleo-asirio, desde el siglo XX a principios del siglo XIV a. C.; el período medio-asirio, hasta 911 a. C.; y el período neo-asirio, hasta 612-609 a. C., fecha del final del reino asirio. Esquemáticamente, durante el primer período, Asiria se resume a la ciudad-estado de Aššur, conocida principalmente por el dinamismo de sus mercaderes. El segundo período vió el nacimiento del reino asirio como tal, un poderoso estado territorial, que, sin embargo, se debilitó significativamente en el cambio del II al I milenio a. C.. El tercer período vio a Asiria convertirse gradualmente en un imperio, gracias en particular a su formidable ejército. Fue este período por el que Asiria es más conocida, gracias a los descubrimientos del siglo XIX en las capitales sucesivas, Aššur, Kalkhu (Nimrud), Dur-Sharrukin (Jorsabad) y Ninive (destruida en 612 a. C.; sobre gran parte de sus ruinas se asienta Mosul). Fue también el poderío de este Imperio y de sus soberanos lo que permitió que la memoria de Asiría continuara a través de la tradición de la Biblia hebrea y de los autores griegos clásicos.

La gran cantidad de documentación epigráfica y arqueológica recogida del período asirio durante casi dos siglos permite conocer muchos aspectos de este reino, que fue un componente esencial de la civilización mesopotámica antigua, al igual que el que se convirtió en su rival al sur, el reino de Babilonia. Esta fue la última fase del reino que, sin embargo, es con mucho la más conocida. Se puede dibujar una imagen importante de varios aspectos de la administración del reino, de las actividades económicas, de los componentes de la sociedad, de la cultura asiria, incluida la religión y el arte. Muchas áreas grises permanecen porque la documentación no se distribuye homogéneamente según los lugares, los períodos y los aspectos de la vida de los antiguos asirios, debido tanto a la desaparición de muchas fuentes desde la Antigüedad, comotambién porque que los descubrimientos se refieren principalmente al medio de las élites.

La región de Asiria cayó luego bajo el control sucesivo de los imperios medo, aqueménida, macedonio, seléucida, parto, romano y sasánida. Entre mediados del siglo II a. C. y finales del siglo III surgió un mosaico de pequeños reinos asirios independientes en la forma de Ashur, Adiabene, Osroene, Beth Nuhadra, Beth Garmai y Hatra. La conquista islámica árabe a mediados del siglo VII finalmente disolvió Asiria (Assuristán) como una entidad única, después de lo cual los restos del pueblo asirio (ya entonces cristianos) gradualmente se convirtieron en una minoría étnica, lingüística, cultural y religiosa en la tierra asiria, sobreviviendo hasta el día de hoy como un pueblo indígena de la región.[2][3]

Índice

GeografíaEditar

El territorio donde se asentaron los asirios era una extensa llanura aparentemente lisa pero interrumpida en algunas zonas por terreno ondulado y por el afloramiento de algunas rocas grises. Tenían tierra fértil en las riberas de los ríos pero además consiguieron mantener huertos y sembrados gracias a un sistema de riego por canales que llevaban agua tomada de los cursos de agua.[4]​ Ocupaba el norte de la antigua Mesopotamia en el valle del río Tigris, mientras que Babilonia ocupaba la parte sur. Sus límites fueron: al norte una extensión de terreno en terrazas hasta llegar a la región armenia; al sur Caldea; al este la Media y los montes Zagros; al oeste Siria y la llanura de Mesopotamia.[5]

El clima de la parte baja de esta región era seco y agobiante. En la comarca se producía el cereal (sobre todo trigo); no había árboles. En los valles de los afluentes del Tigris crecían los bosques de nogales, plátanos, encinas y sicomoros. Durante tres meses había lluvia abundante y a veces incluso nieve en las montañas. En el término se encontraban las magníficas canteras de arenisca blanda, alabastro fácil de trabajar y sacar lajas, y mármol. En las montañas del noreste se encontraban las minas de hierro, cobre, plomo y plata. Contaban con una abundante fauna de animales salvajes en las llanuras del desierto: leones, leopardos, avestruces, gacelas; en las montañas podían encontrase osos, gamos y rebecos.[4]

HistoriaEditar

Antecedentes históricosEditar

 
Oriente Medio hacia 2300 a. C.

Entre las cuencas fluviales de los ríos Éufrates y Tigris fueron apareciendo los primeros asentamientos de nómadas semíticos que conquistaron la región y desarrollaron una gran cultura. Por los años 3000 a. C. surgieron muchas poblaciones pequeñas que fueron evolucionando a ciudades estado, establecidas en una tierra fértil que con el tiempo se conocería como Mesopotamia. La historia de estas ciudades estado se desarrolló formando dos nuevos imperios: Babilonia en el sur y Asiria en el norte junto al río Tigris y en su centro la ciudad de Assur. Durante el III milenio a. C., la región de Asia Occidental estuvo bajo la influencia de la civilización sumeria establecida en la llanura sur de Mesopotamia. Con los sumerios se inició la escritura sobre tablillas de barro que se cocía y se conservaba como un registro que comprendía diversos temas. Al crear la escritura los sumerios crearon el concepto de Historia.[6]

Gracias al gran invento de la escritura y sus consecuencias Sumeria adquirió un gran poder y las regiones del norte de Mesopotamia quedaron más atrasadas en cuanto a cultura y civilización y tuvieron que someterse a los sumerios.[7]​ Es posible que algunos colonos sumerios se desplazaran hacia el norte del río Tigris tras una hipotética catástrofe climatológica y allí fundaran la ciudad de Assur que dio nombre a toda la región. Fue entonces el nacimiento de Asiria.[8]

Con la llegada del pueblo nómada de los acadios por el sur de Mesopotamia y el gobierno de su rey llamado Sargón ambos pueblos (sumerios y acadios) se fusionaron. Los acadios adoptaron la cultura sumeria dando lugar a una cultura sumero-acadia. Después el prestigio de la lengua acadia empezó a tomar importancia mientras se iniciaba la decadencia de la lengua sumeria.[9]

Sargón I de Acad murió c. 2215 a. C.; llegó a dominar Sumer, Acad y Asiria. Su nieto Naram-Sin, llamado “rey de las cuatro partes del mundo” continuó la labor de su abuelo y llevó a su pueblo hasta lo más alto. Después de su muerte se fue sucediendo la llegada de los nómadas conquistadores, pueblos que estuvieron siempre a la expectativa hasta encontrar el momento propicio de irrumpir y guerrear.[10]​ Así sucedió la embestida de los Guti desde los montes Zagros, la supremacía de los elamitas más tarde hacia el año 2000 a.C., y de los semitas llamados amurro o amorreos procedentes de Siria que conquistaron casi todo el territorio de Mesopotamia incluida Asiria.[11]

Muchos de estos pueblos nómadas del norte de Mesopotamia, conquistadores, se fueron uniendo hacia el 1500 a. C. hasta constituir un reino llamado Mitani (o Mitanni) que llegó a ser una gran potencia.[12]​ Incluso Asiria se vio obligada a rendir tributo a pesar de que su vieja monarquía seguía sosteniéndose. Tal situación se prolongó hasta que subió al trono el asirio Ashur-uballit I (1365 a. C.-1330 a. C.) que invadió y saqueó la capital del reino mitani en un momento de su historia en que ya se encontraba debilitado. Con este rey se inició la fuerza y el poder de Asiria.[13]​ Entre 1318 y 1050 a. C. los asirios organizaron su imperio, el llamado en la historiografía «imperio medio asirio».[14]

El pueblo asirioEditar

Eran de la misma raza que el pueblo caldeo que habitaba más al sur, es decir, semitas. Se desconoce la composición étnica de los primeros asentamientos prehistóricos pero se cree por los estudios realizados que tal vez pertenecieran a un pueblo conocido como subarios que hablaban una lengua aglutinante. Después llegarían los nómadas semitas que al conquistar la región cambiarían dicha lengua por la suya flexiva que era muy parecida a la babilonia, hablada en tierras caldeas. También la escritura asiria era muy parecida a la escritura cuneiforme de Babilonia. Escribían sobre tablillas de arcilla.[15]

En el siglo VII a. C., este pueblo era ganadero y agricultor. Construían como vivienda unas chozas de arcilla bien compactada, algunas bastante grandes, con cuatro habitáculos y un horno redondo. Sabían tejer y trabajaban la obsidiana y el sílex para fabricar herramientas y otros utensilios. También modelaban muy bien la arcilla, muchos de cuyos objetos han llegado hasta nuestros días. Solían enterrar a sus muertos en flexión, con las rodillas cerca del pecho. No tenían un lugar determinado que utilizasen como cementerio sino que los enterraban en los espacios cercanos a las chozas.

El pueblo asirio obedecía a su rey que a la vez era gran sacerdote del dios Assur. Al principio de su historia estos reyes fueron tributarios de los caldeos (de Babilonia), pero después consiguieron hacerse independientes e incluso llegaron a someter a los reinos de alrededor. El rey era además comandante en jefe del gran ejército que llegaron a tener; en teoría era monarca absoluto, aunque los nobles y gobernantes de las tierras conquistadas asumían casi siempre las decisiones en su nombre. Esta situación fue decisiva en los últimos reinados pues se sucedieron las revueltas e intrigas palaciegas, debilitando de este modo la organización y la administración del Estado que poco a poco fue perdiendo todo poder. Asiria se fue convirtiendo en el centro de un nuevo imperio. Los reyes de los pequeños reinos vecinos no tenían otra opción que declararse súbditos del rey asirio y de pagar a modo de regalo grandes cantidades de oro, plata y piedras preciosas.[5]

Imperio antiguo. Dinastía AmorreaEditar

Imperio asirio

Imperio

(1270 a. C.)  
(1595 a. C.)  

1813 a. C.-609 a. C.

  (609 a. C.)

En rojo, la región original de Asiria. En naranja, en tiempos de Assurbanipal (668-627 a. C.)
Capital Assur, Nínive
Idioma principal El acadio, con sus dos variantes: el asirio y el babilonio.
Otros idiomas Arameo, Cananeo, Neoegipcio
Religión Politeísta, siendo Assur su dios principal.
Gobierno Monarquía
Historia
 • Establecido 1813 a. C.
 • Disolución 609 a. C.

Entre los años 1814 y 1781 a. C., Asiria alcanzó la categoría de imperio. Fue el primer Imperio asirio, de la mano del amorreo Shamshiadad I hasta que en el año 1760 a. C., Hammurabi de Babilonia derrotó y conquistó a los asirios que pasaron a formar parte del Imperio de Babilonia.

Los amorreos fueron unos nuevos invasores que llegaron del oeste y del sur. Hablaban una lengua semítica tan parecida a la acadia que no les costó nada asimilar esta cuando se asentaron en Mesopotamia; esta cuestión lingüística fue uno de los motivos para que los amorreos fueran aceptados en lugar de considerarlos extranjeros.[16]

El amorreo Shamshiadad I (1813-1781 a. C.) se hizo con el poder y creó una dinastía que se mantuvo hasta c. 1726 a. C. Su mandato dio lugar a la formación de una Asiria muy fuerte y temida y su dominio se extendió por toda la Mesopotamia septentrional.[17][18]​ Pero a la muerte de este rey subió al trono su hijo Ishme-Dagan (1780-1741 a. C.) que fue derrotado por el rey Hammurabi de Babilonia en 1760 a. C. y tuvo que someterse y pagar tributo.[17][19]​ Aun así conservó el trono y la dinastía de Shamshiadad se salvaguardó hasta Asinum (c.1726 a. C.).

Imperio medio asirio o Periodo medio asirioEditar

El siglo XVI a. C. fue un periodo de invasiones y gran confusión por toda Mesopotamia. Asiria se vio bajo el control de unos y otros invasores (los mitani y los hititas sobre todo); pero en el siglo XIV a. C. apareció otra figura de gran empuje, el rey Ashur-uballit I que reinó entre 1364 y 1328 a. C. se liberó de sus opresores e incluso llegó a agrandar los límites de sus tierras.[20]​ Los sucesores de este rey, en especial su nieto Salmanasar I —o Sulmanu-Asarid— (1274-1245 a. C.) ampliaron más las fronteras y supieron enfrentarse a los pueblos de alrededor: urarteos, hititas, babilonios y lullubis.[17]​ Bajo el mandato de Salmanasar (casi treinta años de reinado) Asiria recuperó todo el territorio que había llegado a poseer en tiempos del primer rey amorreo. Las conquistas fueron grandiosas y los botines cuantiosos así como la captura de esclavos que se empleaban en obras de embellecimiento de las dos ciudades importantes: Asur y Nínive. No conforme con la grandiosidad de estas ciudades, Salmanasar fundó a orillas del río Tigris una más que la hizo capital y que recibió el nombre de Calach.[21][22]

 
Oriente Próximo hacia 1400 a. C.

Tukultininurta I (1244-1208 a. C.) fue su sucesor con cuarenta años de reinado. Sus campañas guerreras llegaron hasta los montes Zagros, hasta las estribaciones del Cáucaso. Por el sur derrotó a los casitas sometiéndoles a tributo, se hizo con el territorio de Elam y debilitó el poder de los hititas. Fue un rey muy prestigioso y afamado en su época, protagonista de poemas épicos.[23]​ A Tukultininurta se le ha llegado a relacionar con Nemrod, el robusto cazador que se menciona en los relatos bíblicos (Génesis 10, 8-11). Murió asesinado por su propio hijo en 1208 a. C.[24]

Los Pueblos del MarEditar

Hacia el año 1200 a. C., una oleada de pueblos procedentes de la península balcánica, conocidos como los Pueblos del Mar fueron los causantes del final del Imperio hitita y del debilitamiento del Imperio egipcio. Uno de estos pueblos, llamado mushki, se asentó al este de Anatolia y fue una constante amenaza para Asiria. Otro pueblo nómada y semita, el arameo, hostigaba continuamente a los asirios por el oeste. Asiria se hizo fuerte y resistió el empuje de estos pueblos, y endureció su ejército que a partir de entonces fue famoso por su crueldad y temido por sus enemigos, de tal manera que al verse amenazados y ante su proximidad no les quedaba más remedio que huir; la gente que quedaba en las aldeas o las ciudades atacadas era masacrada o llevada a Asiria como esclavos. Las ciudades eran saqueadas y después arrasadas, pero no se anexionaban al Estado asirio.[25][17]

Imperio Nuevo Asirio o NeoasirioEditar

Este sistema de lucha y conquista fue variando con el tiempo. A finales del siglo X a. C. los reyes asirios ya anexionaron varios territorios de los arameos que estaban situados al este del río Jabur (en el valle central del Éufrates) y de los de la región de los ríos Gran Zab y Pequeño Zab.[26][17]

A comienzos de este siglo X, en 911 a. C. y bajo el mandato de Adad-nirari II, (911 a. C.-891 a. C.) Asiria anexionó para sí el estado arameo con todos sus principados creados en la Media Luna Fértil.[27]​ Durante este periodo los asirios contaron con más suministros de hierro lo que favoreció en gran medida la fabricación de armas y por tanto el fortalecimiento del ejército. El empleo del hierro fue acrecentando y cuando subió al trono el hijo de Adad-nirari llamado Tukultininurta II (891-883 a. C.) con la ayuda del ejército que estaba muy bien equipado con esas armas de hierro consiguió una gran fama guerrera. Asiria fue desde entonces y durante dos siglos el terror de sus enemigos.[26][17]

 
Fragmentos de las puertas de Balawat del Walters Art Museum.

Tan importante como el uso el hierro fue para los asirios el cambio de táctica de guerra y asedio de ciudades. Hasta el momento era muy difícil tomar una ciudad por asalto y por eso el sistema preferido era aislar e impedir la admisión de alimentos lo cual suponía una larguísima espera y el consiguiente debilitamiento por ambas partes. El nuevo sistema de ataque consistió en la invención de nuevas máquinas pesadas y con ruedas, blindadas y protegidas y equipadas con arietes. Los soldados aprendieron su manejo y eran capaces de abrir grandes fisuras en las murallas dando paso a la entrada del resto del ejército. Los sitiados caían así en una trampa de la que no podían salir victoriosos, añadiendo además la imposibilidad de huir. A continuación se desataba el pillaje, el abuso, el saqueo y todo tipo de crueldades. Con Asurnasirpal II (883-859 a. C.), hijo del anterior se emplearon estos métodos de guerra con gran éxito.[28]​Este rey reconstruyó la ciudad de Kalhu y la nombró su capital, en sustitución de la antigua Aššur. La arqueología llevada a cabo en este lugar ha dado un verdadero tesoro en inscripciones halladas en los monumentos, sobre el devenir de este rey. Se sabe de él entre otras cosas que sus campañas bélicas fueron numerosas, devastadoras y brutales.[29][17]

Su sucesor fue su hijo Salmanasar III (858-824 a. C.) cuyo reinado duró treinta y cinco años a lo largo de los cuales llegó a realizar treinta y dos batallas. Venció a Siria e Israel que se habían aliado contra su enemiga Asiria y les obligó a pagar tributo. Existe como testimonio un obelisco negro encontrado en las ruinas de Calach; en él se representa a Jehú de Israel besando los pies de Salmanasar; también se encontraron unas placas de bronce batido que se conocen como Puertas de Balawat[30][31]

 
Emisario del rey Jehu u Oseas del antiguo y norteño Reino de Israel, o acaso uno de ellos, rinde tributo ante Salmanasar III. Reconstrucción del segundo registro del Obelisco Negro.

Siglo VIII a. C. y fin del imperioEditar

 
Expansión del Imperio asirio entre 824 a. C. y 671 a. C.

Hasta mediados del siglo VIII Asiria se vio envuelta en una guerra civil que junto con la peste estaban devastando el país, y muchas de las colonias más septentrionales de Asiria en Asia Menor habían sido arrebatadas por Urartu. Asiria se debilitaba pero en 746 a. C. el general asirio que se hizo llamar Tiglatpileser III (744-727 a. C.) se hizo con el poder y la situación cambió de tal manera que el país llegó a alcanzar la categoría de imperio mundial. El nuevo rey no pertenecía a la realeza pero supo ejercer muy bien como tal empezando por adoptar el nombre de Tiglatpileser en recuerdo de aquel que había sido un antiguo conquistador.[32][33]

Comenzó su gobierno con mucho ímpetu llevando a cabo importantes reformas en la administración y en la política. Uno de los cambios más importantes y que tuvo mayor repercusión fue la renovación del ejército que se nutrió con soldados profesionales mercenarios tanto asirios como extranjeros y que vino a sustituir las levas del campesinado. Consiguió así que el ejército se mantuviera siempre en forma y a la espera de ser requerido. Esto supuso un encarecimiento para la economía pero lo solventó haciendo que recayera sobre los tributos de los territorios sometidos.[32]​ En sus campañas consiguió dominar a Israel, haciéndolo país tributario, expulsó a los urarteos que nunca más recuperaron su poder; puso fin y anexionó los estados de Arpad y Damasco y él mismo llegó ser el gobernante de Babilonia.[33]

 
Deportación de israelitas por el imperio asirio.

Una característica del gobierno de este rey fue su política de deportaciones que consistió en exiliar a los líderes de las naciones sometidas y reemplazar a estos con repobladores llegados de otros lugares.[34]​ Este sistema hizo que quedara anulado el sentimiento de identidad y nacionalidad además del debilitamiento del individuo debido a la colonización forzada de pueblos conquistados en el imperio.[35]​ Las deportaciones trajeron consigo el fenómeno de las lenguas: los arameos exiliados llevaron consigo su propia lengua aramea que poco a poco sustituyó a la lengua acadia de la misma manera que un siglo atrás el acadio había sustituido al sumerio.[32]

A Tiglatpileser III le sucedió su hijo Salmanasar V que reinó cinco años débilmente pero en estos momentos de crisis apareció un personaje de origen desconocido que usurpó el poder y se hizo llamar Sargón II. Con él se fundó la dinastía de los Sargónidas. Trasladó su séquito a una nueva ciudad llamada Dur Sharrukin (Fuerte de Sargón, al norte de Nínive). Las ciudades se embellecieron con magníficos monumentos a costa de los cuantiosos tributos cobrados a los pueblos sometidos.[36]​ Sargón aplicó la política de deportaciones comenzada por Tiglatpileser III en la que fueron incluidos los líderes israelitas que representaban las Diez Tribus. Las campañas de este rey fueron fructuosas consiguiendo que Asiria se extendiera desde la frontera de Egipto a los montes Zagros y desde los montes Tauro al golfo Pérsico. Todo el territorio de la Media Luna Fértil fue incorporado a Asiria. Los pueblos de Asia Menor, la isla de Chipre y el pequeño reino de Judá pagaban tributo.[37]​ Al norte del mar Negro vivían unas tribus nómadas llamadas cimerios. En uno de sus recorridos llegaron a invadir Asia Menor. Sargón organizó entonces una campaña en su contra y murió en combate (705 a. C.).[36]

 
Organización territorial Asiria a la muerte de Asurbanipal, en verde oscuro se muestran los pahitu/pahutu (provincias), en amarillo los matu (reinos sujetos), en color crema el reino de Babilonia, los puntos amarillos muestran otros reinos sujetos, los puntos negros las provincias de Babilonia, y las letras café provincias que existieron anteriormente.

A Sargón II le sucedió Senaquerib (705-681 a. C.), (célebre por el relato bíblico). Hizo de Nínive la última capital oficial del imperio y allí trasladó todo el aparato administrativo; se construyó un nuevo palacio. En el 689 a. C. consiguió la caída de Babilonia. Le sucedió Asarhaddón (681-669 a. C.), quien reinó en los primeros años del siglo VII a. C., y llegó hasta Egipto y tomó la capital, Menfis. Su hijo Asurbanipal (668-627 a. C., cuarto rey de la dinastía sargónida) llegó más lejos, hasta Tebas, ciudad que saqueó, e hizo campañas militares en Susa (Shush, Irán) que por entonces era la capital de los elamitas; trasladó la corte a Harrán en Siria. Asurbanipal fue un gran rey y un general incansable. Además fue un hombre de gran cultura que amaba la lectura y la escritura.[38]​ Sargón II había comenzado la instalación de una biblioteca con una buena colección de tablillas de arcilla en las que se escribió parte de la Historia de Asiria. Asurbanipal fue el continuador de esta gran obra y llegó a reunir hasta 22 000 tablillas que se encontraron en las excavaciones del palacio de Nínive. Son tratados de religión y temas científicos y literarios; entre esas obras estaba el poema épico de Gilgamés.[39]

A la muerte de este rey hubo una revolución interna. Después de estos acontecimientos hay pocas noticias históricas.[40]

El ejército asirioEditar

 
Un gran ariete asirio de ruedas con una torrecilla de observación ataca las paredes derrumbadas de una ciudad sitiada, mientras que los arqueros de ambos lados intercambian flechas.
 
Grabado del ejército asirio durante el reinado de Tiglatpileser II.

Los asirios supieron organizar un gran ejército compuesto por infantería y caballería. Estaba nutrido por militares que se habían educado para la guerra y que se habían especializado en diversos grupos de buenos profesionales: soldados de infantería, arqueros, soldados con espadas (todos estos protegidos por un escudo, casco cónico, coraza de metal), caballeros con lanza y espada corta, zapadores, artilleros con sus máquinas de guerra (carros y arietes). El jefe máximo del ejército era el propio rey que mandaba al frente del Estado Mayor.[41]

Fue el primer ejército conocido que utilizó armas de hierro que tenían siempre preparadas para sus campañas y que eran muy numerosas. En las excavaciones se llegaron a encontrar en una sola habitación de un edificio de Sargón veinte toneladas de estas armas de hierro.[42]

La infantería estaba integrada por arqueros y piqueros que vestían protegiendo el cuerpo con una coraza hecha con trozos de cuero; la cabeza estaba defendida por un casco o yelmo de metal coronado por una cimera (se llama así a la cima del yelmo, generalmente adornada de plumas u otros ornamentos). El escudo era redondo. Empleaban como armas un arco curvado, flechas cortas, lanza y espada también corta.[43][44]​ La caballería contaba con unos caballos de poca alzada y cola ancha. No usaban estribo, ni silla, aunque a veces ponían una manta especial sobre el animal.[45]​ Fue Assurnasirpal II (883-859 a. C.) el primero en introducir en el ejército la caballería que poco a poco fue sustituyendo a los carros, no solo por ser un caballo más fácil de manejar sino por cuestión económica.[46]​ Introdujo además las dos máquinas de guerra las torres de asedio y los arietes móviles.[47]​ Los guerreros más ricos peleaban sobre un carro de guerra de dos ruedas, tirado por dos o tres caballos que iban espléndidamente enjaezados. El carro era muy ligero y estaba cerrado por delante.[45]​ Empleaban también algunas máquinas de guerra como el ariete, que consistía en una viga gruesa que terminaba en una figura de cabeza de ser fantástico y monstruoso. Se daba a la viga un movimiento de vaivén para que la cabeza diese contra el pie de la muralla con el fin de abrir una perforación. Otra máquina era la torre cuadrada, hecha de madera y muy alta para poder dominar la cerca enemiga; los guerreros se trasladaban dentro de este artefacto, que se deslizaba sobre una plataforma con ruedas. Abrían galerías subterráneas que llegaban hasta los muros defensivos y trincheras que situaban frente a la fortaleza.[48]

Cuando estaba bien definido el campamento militar lo rodeaban y protegían con un muro construido con tierra. En este recinto se organizaban las tiendas de tela sostenidas por un palo. Se saben todos estos detalles y más gracias a los bajorrelieves encontrados en las excavaciones, en que se pueden ver escenas cotidianas: los soldados dentro de sus tiendas, un soldado preparándose la cama y otro que coloca objetos sobre una mesa.[45]

Cada año por primavera el rey al frente de su ejército emprendía una campaña guerrera que consistía en la invasión de un pequeño reino el entorno. Como primera medida procedían a talar los campos. Si los asirios salían triunfadores demostraban su fiereza y crueldad con una serie de actos que se convirtieron en costumbre por lo que los reyezuelos de estos pequeños reinos optaron por no pelear y en su lugar pagar un tributo. Por lo pronto decapitaban a los enemigos muertos y encadenaban a los prisioneros; algunos llevaban colgadas de su cuello las cabezas decapitadas de sus jefes. La mayoría de estos prisioneros se convertían en esclavos o sencillamente eran ejecutados. Una vez terminada la batalla campal los hombres asirios vencedores entraban en la capital y se dedicaban al pillaje en templos, palacios y casas. Reunían a los ciudadanos junto con los animales y los llevaban al paso de los prisioneros. Recogían el botín de enseres, incendiaban lo que quedaba de la ciudad y emprendían el regreso a casa. A su alrededor solo quedaban campos yermos y desolación. En Asiria repartían el pillaje entre el rey y los guerreros.[39]

Este gran ejército contribuyó a que entre los años 1318 a. C. y 1050 a. C., el Imperio asirio se convirtiera en el primer gran imperio militar de Mesopotamia. Con su gran profesionalidad consiguieron llegar hasta el lago Van en Armenia y por el oeste hasta el mar Mediterráneo.

La industriaEditar

Los pueblos de Oriente comenzaron a utilizar el bronce hacia el año 2000 a. C. Fabricaron sus armas con esta aleación, haciéndolas mucho más eficaces. Los hititas propagaron el hierro hacia el siglo X a. C., así es que los asirios en su época de apogeo del siglo VIII a. C. estaban ya bien abastecidos con las nuevas y destructoras armas hechas con este metal que eran más duraderas y proporcionaban mejores resultados.[42]

El algodón o árbol de la lana, se conocía en la India desde tiempos remotos. Fue introducido en Asiria por el rey Senaquerib (hijo de Sargon II), que reinó desde el 705 a. C. al 681 a. C.[42]

ReligiónEditar

 
Toro alado androcéfalo del palacio de Dur Sharrukin en Asiria.

Los dioses eran muy numerosos en todo el territorio de Asiria. Eran muy parecidos a los hombres en muchos aspectos, pero tenían una autoridad ilimitada. Era común a todos los pueblos de esta región el temor a los dioses. Asiria estaba llena de grandes templos donde los sacerdotes ofrecían sacrificios. Había siempre una construcción mayor, un templo que sobrepasaba en altura a los demás, con forma de torre escalonada; es lo que se conoce como zigurat.La religión en general en toda Asiria no era como la de Egipto, optimista y con esperanza en el más allá. Por el contrario se vivía con un temor permanente y miedo a los espíritus malignos y la muerte era muy temida pues el espíritu del hombre se marchaba a una penumbra eterna donde de ningún modo era feliz.[49]

En Asiria el dios principal era Assur que dio nombre a la región, a la tribu y a una ciudad. El símbolo de Assur era el árbol de la vida, pues él era el dios de la vida vegetal. Más tarde cuando Asiria fue ya un imperio militar, Assur se convirtió en un dios guerrero y se le identificó con el Sol. Su símbolo fue entonces un disco con alas, el mismo que tenían los hititas y que a su vez habían recibido de Egipto. La diosa principal era Ishtar, diosa del amor, de la guerra y la fecundidad. Se le daban las advocaciones de «Primera entre los dioses», «Señora de los pueblos», y «Reina del cielo y la tierra» entre otras.[50][39]

En la ciudad asiria de Nínive se encontraron unas listas pertenecientes a la biblioteca de Asurbanipal en que se podían contar hasta 2500 nombres de divinidades, entre las que había pequeñas deidades locales. Los dioses mayores que se adoraban en las ciudades eran: Anu dios del cielo, Enlil señor de los vientos y tempestades, Ea señor de las aguas. El dios-sol Shamash era señor de la luz que asegura la vida y permite juzgar las acciones humanas con claridad. Era por tanto el dios de la justicia. Marduk era un dios de Babilonia, pero fue adoptado y adorado en toda Mesopotamia. Llegó a ser un dios universal, dueño del mundo y primero entre los dioses.

Existían además unas criaturas al servicio de los dioses: los genios y los demonios que podían ser tanto benefactores como maléficos. Su misión era proteger o castigar a los hombres. Estos demonios cuando castigaban lo hacían de manera cruel y atormentadora. Podían golpear a los hombres convirtiéndose en fantasmas, hombres de la noche, devoradores de niños, etc.

Arte y urbanismoEditar

Los asirios cultivaron la belleza de sus ciudades y dentro de ellas consiguieron que sus palacios estuvieran decorados y labrados con delicados y elegantes relieves. La azulejería de vidrio policromado tuvo una primordial calidad, así como las grandes esculturas. Pusieron así mismo mucho cuidado en la construcción de muebles que a menudo decoraban con marfiles.[34]

 
Escultura asiria.

El arte asirio (escultura, arquitectura, pintura y cerámica) se conoce a través de las excavaciones y posteriores estudios hechos en Nínive (Mossul) y otras ciudades del norte de Mesopotamia, que formaron parte de la civilización del pueblo asirio. Los arqueólogos que trabajaron en Mesopotamia estudiaron antes las antigüedades asirias que las babilónicas por razones de simple facilidad. Les era más sencillo acceder y seguir el rastro de las excavaciones de la ciudad de Nínive, donde se conservaban los cimientos en piedra casi intactos que en Babilonia, donde abundaba el adobe muy destruido por el paso de los siglos. Después de los estudios exhaustivos de los palacios, templos y trazados de las ciudades asirias fue más fácil para ellos seguir un plan practicado de antemano en ciudades mesopotámicas demolidas y casi totalmente destruidas.[51]

Sargón II construyó al nordeste de Nínive su residencia llamada Dur-Sarrukín donde vivían 80 000 personas. La ciudad estuvo protegida por una muralla de cinco km de extensión a lo largo del río Tigris. Los palacios eran grandes edificios con triple entrada guardada por toros con cabeza humana, de alabastro. El frente estaba decorado con azulejos esmaltados en colores y los zócalos mostraban las hazañas guerreras o de caza. En cuanto a la representación de figuras de animales salvajes, los asirios demostraron ser unos verdaderos artistas.[39]

Los verdaderos creadores del arte mesopotámico fueron los antiguos sumerios (pueblo del que tan solo se sabe que su origen no es ni semita (ni siquiera pertenecen a la macrofamilia afroasiática) ni tampoco indoeuropeo ni tampoco elamo-drávida (grupo, este último, al que pertenecían los elamitas, por ejemplo)), quienes poblaron estas tierras hacia el año 4000 a. C. El estilo de estas gentes fue asimilado después (desde el año 3000 al 1500 a. C.) por el pueblo semita de los acadios que también llegó a habitar esta región y se fundió con los habitantes anteriores y fue asimilado igualmente por los babilonios. Entre los siglos XI y VII a. C. el estilo sumerio adquiere pleno desarrollo con la civilización asiria y la neobabilónica.[52]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Roux, 1964, pp. 161–191.
  2. Parpola, Simo (2004). "National and Ethnic Identity in the Neo-Assyrian Empire and Assyrian Identity in Post-Empire Times" (PDF). Journal of Assyrian Academic Studies (JAAS)
  3. Frederick Mario Fales (2010). «Production and Consumption at Dūr-Katlimmu: A Survey of the Evidence». En Hartmut Kühne. Dūr-Katlimmu 2008 and beyond. Harrassowitz Verlag. p. 82. 
  4. a b Seignobos, 1930, p. 101-102.
  5. a b Seignobos, 1930, p. 106.
  6. Asimov, 2017, pp. 32 a 35.
  7. Asimov, 2017, p. 35.
  8. Asimov, 2017, p. 52.
  9. Asimov, 2017, pp. 51 a 52.
  10. Asimov, 2017, p. 55.
  11. Leick, 2002, p. 174.
  12. Leick, 2002, p. 337.
  13. Asimov, 2017, pp. 84 y 88.
  14. Ogg, 1987, p. 24.
  15. Pijoán, 1931, p. 202.
  16. Asimov, 2017, p. 66.
  17. a b c d e f g Enciclopedia Encarta, 2001, p. 3.
  18. Asimov, 2017, p. 68.
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  21. Leick, 2002, p. 332.
  22. Asimov, 2017, pp. 89-90.
  23. Asimov, 2017, p. 90.
  24. Asimov, 2017, p. 91.
  25. Asimov, 2017, p. 93.
  26. a b Asimov, 2017, p. 99.
  27. Leick, 2002, p. 255.
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  29. Asimov, 2017, p. 102.
  30. Asimov, 2017, p. 106.
  31. E. Cassin, J. Bottéro, J. Vercotter. Los imperios del antiguo oriente. La primera mitad del primer milenio, pp. 21 y 23.
  32. a b c Asimov, 2017, p. 115 y ss.
  33. a b Leick, 2002, p. 259.
  34. a b Rodríguez Fischer, 2002, p. 162.
  35. Leick, 2002, p. 294.
  36. a b Leick, 2002, p. 274.
  37. Asimov, 2017, p. 121.
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  39. a b c d Aguado Bleye, 1935, p. 86.
  40. Leick, 2002, pp. 273, 275, 276, 277, 280.
  41. Meuleau, 1963, p. 73.
  42. a b c Aguado Bleye, 1935, p. 84.
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  44. Sáez Abad, 2004-2005, p. 21.
  45. a b c Seignobos, 1930, p. 109.
  46. Sáez Abad, 2004-2005, p. 20.
  47. Sáez Abad, 2004-2005, p. 13.
  48. Seignobos, 1930, p. 110-111.
  49. Pijoán, 1931, p. 207.
  50. Pijoán, 1931, p. 205.
  51. Pijoán, 1931, p. 201.
  52. Pijoán, 1931, p. 204.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar