Fernando I del Sacro Imperio Romano Germánico

Rey de Hungría y Bohemia, Archiduque de Austria e Infante de España

Fernando I de Habsburgo (Alcalá de Henares, 10 de marzo de 1503-Viena, 25 de julio de 1564) fue infante de España, archiduque de Austria, rey de Hungría y Bohemia y, a partir de 1558, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Fernando I de Habsburgo
Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Rey de Hungría y Bohemia
Infante de España
Archiduque de Austria
Hans Bocksberger der Aeltere 001.jpg
El emperador Fernando I, retratado por Hans Bocksberger el Viejo
Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
12 de marzo de 1558[1][2]​ – 25 de julio de 1564
Predecesor Carlos V
Sucesor Maximiliano II
Información personal
Nacimiento 10 de marzo de 1503
Alcalá de Henares, Corona de Castilla
Fallecimiento 25 de julio de 1564 (61 años)
Viena, Sacro Imperio Romano Germánico
Entierro Cripta de la Catedral de San Vito (Praga)
Familia
Casa real Casa de Habsburgo
Padre Felipe el Hermoso
Madre Juana la Loca
Consorte Ana de Bohemia y Hungría
Descendencia Véase Matrimonio e hijos

Firma Firma de Fernando I de Habsburgo
Coat of Arms of Ferdinand I, Holy Roman Emperor-Or shield variant.svg
Fiat justitia et pereat mundus ('Hágase justicia aunque perezca el mundo').[nota 1]

Era hijo de Felipe el Hermoso y de Juana I de Castilla y, por lo tanto, resultado de la estratégica política matrimonial de su abuelo Maximiliano I de Habsburgo.[3]​ Junto a su hermano mayor Carlos, era el potencial heredero de extensos dominios en Europa Occidental de la casa de Habsburgo, la casa de Borgoña y la casa de Trastámara y de nuevo gracias a la planificación de su abuelo paterno, tuvo la ocasión de aspirar a los reinos de la dinastía Jagellón en Europa Central gracias a su matrimonio con Ana de Bohemia y Hungría.

Aunque su hermano Carlos fue el heredero de la mayoría de las tierras y títulos de sus padres, la complicación de administrar tan variados territorios y en especial la problemática política imperial en el Sacro Imperio Romano Germánico durante las guerras de religión del siglo XVI y la amenaza turca llevó a Fernando a terminar heredando el núcleo patrimonial Habsburgo en Europa Central. Gracias a su matrimonio unió a este núcleo las tierras de la Corona de Bohemia y, entre disputas con el imperio otomano y otros pretendientes, los títulos de la corona de San Esteban. Esta unión sentó las bases del a veces llamado imperio Habsburgo, que devendría con el tiempo en el imperio austríaco y el subsecuente imperio austro-húngaro.

Su gobierno estuvo marcado por continuas guerras contra los protestantes alemanes, la aristocracia y ciudades reacias al poder central en sus dominios, los reyes rivales que estos apoyaban y el imperio otomano en su frontera oriental. En estos conflictos recibió el apoyo clave de su hermano mayor, el emperador Carlos V, del que a su vez fue un aliado estratégico contra protestantes y turcos.[4]​ Pese a ello, ambos hermanos tuvieron también una rivalidad por el reparto de la herencia y la priorización de las recursos dinásticos en medio de los perpetuos conflictos de su época. Cuando tras décadas de reinado su hermano abdicó de sus títulos en 1556, Fernando le sucedió en el trono imperial, consolidándose la separación de la casa Habsburgo entre los Austrias españoles y sus primos centroeuropeos.

Su reinado como emperador estuvo caracterizado por su diplomacia, su intento de crear estructuras estatales y su promoción de la contrarreforma en sus dominios, sentando las bases de la política regional en el siglo siguiente. Ha sido considerado el mejor organizador de la Casa de Austria y el fundador de su administración imperial. Si bien su implicación militar directa fue escasa, sus dotes organizativas fueron claves en la revolución militar del siglo XVI que creó el ejército imperial austríaco.

A su muerte en 1564 sus territorios fueron repartidos entre sus hijos Maximiliano II, Fernando II y Carlos II, lo que marcaría la dinámica imperial en las siguientes generaciones hasta que su nieto Fernando II de Habsburgo reunificó el imperio.

Primeros años de vidaEditar

Familia, nacimiento y primeros añosEditar

 
El emperador Maximiliano con su familia, por Bernhard Strigel. El cuadro muestra a Fernando junto a su abuelo paterno, sus padres y sus hermanos.

Fernando fue hijo de Felipe el Hermoso, duque de Borgoña e hijo del emperador Maximiliano I de Habsburgo, y de su mujer Juana de Trastámara, hija de los Reyes Católicos. Tras el fallecimiento de sus tíos Juan e Isabel, sus padres habían ido a España en 1502 a ser reconocidos ante como herederos de sus abuelos maternos, reyes de las coronas de Castilla y Aragón, ante las cortes de las respectivas coronas. Mientras que su padre, Felipe de Borgoña, regresó a sus dominios en los Países Bajos, su madre embarazada se quedó a petición de sus padres.

Fernando de Habsburgo nació así en el palacio arzobispal de Alcalá de Henares el 10 de marzo de 1503, siendo nombrado en honor a su abuelo materno, en cuyo cumpleaños vino al mundo. Su abuela Isabel, a sugerencia del cardenal Cisneros, daría una exención fiscal a Alcalá de Henares en honor al evento.[5]​ Juana regresaría después con su esposo, dejando a su segundo hijo pasar los años siguientes en la corte de su abuela en Arévalo y Segovia.[6]​ Fernando quedaría así en manos de Catalina de Hermosillo, ama del infante, y Diego Sarmiento, veedor responsable de la casa del mismo.[7]

Tras la muerte de su abuela Isabel de Castilla en 1504, su madre se convirtió finalmente en reina de Castilla pese a que su abuelo Fernando mostró sus recelos a dejar el poder a su yerno extranjero, Felipe el Hermoso, y a su inestable hija Juana.[8]​ Igualmente, la administración flamenca de Felipe fue foco de tensiones en el país. Felipe arregló que su segundo hijo fuera criado en Simancas.[8]​ La pronta muerte de Felipe I en 1506 dejó un vacío de poder en Castilla con Juana como reina nominal y el joven Carlos, siendo educado en la corte borgoñona, como teórico corregente. El joven Fernando fue entonces foco de un enfrentamiento entre el gobernador flamenco de Tordesillas, Charles de Poupet, y la Chancillería de Valladolid. Ambos deseaban hacerse con el control del infante, único miembro varón de la casa reinante presente en el país durante el vacío de poder. Fernando acabó en Valladolid mientras el cardenal Cisneros establecía una regencia con el retorno de Fernando el Católico.

Infancia y educaciónEditar

En ese contexto, Fernando parece haber sido el nieto preferido de Fernando el Católico y fue educado a la española bajo la tutela de su abuelo aragonés.[9]​ Dicho abuelo designó a Pedro Núñez de Guzmán como ayo del niño, a cargo de una corte propia para el infante.[8]​ El nieto acompañaría a su abuelo en sus viajes por España en 1508-1511, visitando como príncipe diversas localidades de Castilla y Andalucía como Medina del Campo, Olmedo, El Espinar, Toledo, Córdoba, Sevilla, Cáceres, Madrigal de las Altas Torres, Valladolid, Madrid y Burgos.[10]​ Durante este periodo Fernando pasó dos años con fiebres.[11]

Fernando de Habsburgo se crio con el español como lengua materna[12]​ y no aprendería el idioma alemán de sus futuros súbditos hasta ser mayor. Sus maestros fueron el dominico y poco después obispo de Astorga Álvaro Osorio[13]​ y el humanista y médico Juan de la Parra.[14]​ Su educación se basó en la escolástica hispana y en los ideales caballerescos hispanos.[14]​ Sus primeras amistades serían miembros de la nobleza hispana, como los hijos de Martín Sanz de Salinas, antiguo secretario de su abuela Isabel, o los de Sancho de Paredes, antiguo camarero de la misma. Fernando se mostró muy unido a ese círculo y Osorio escribió que mostraba desagrado a que se le tratara con deferencia entre ellos por su nacimiento.[13]

Los autores contemporáneos y posteriores han reseñado la influencia duradera de esta infancia en España. Así, apuntan cómo sus escritos en español a sus embajadores y sus secretarios muestran su educación hispana.[12]​ Fernando mantendría una afición personal por las novedades de América que circulaban por España[12][15]​ e incluso años después de haber dejado la península ibérica Fernando seguía con interés la literatura publicada en España.[16]​ También han señalado que Fernando mostró una inclinación personal por los caballos españoles (antecedente de la Escuela Española de Equitación de Viena)[12]​ y como sus futuros súbditos veían extranjera su forma de cabalgar.[17]​ Fernando fue además aficionado la caza con ballesta a la española.[12]​ Igualmente se han señalado influencias en sus palacios debidas a los jardines españoles que había conocido en su juventud[18]​ y un favoritismo por frutales típicos de España en los jardines que construyó.[12]

Fernando de Habsburgo recordaría en el futuro las enseñanzas de su abuelo homónimo y su ejemplo al lidiar con los estamentos para crear un estado moderno[19]​ y al administrar un conjunto de múltiples territorios.[20][21]​ Es bastante posible que fuera también en esta formación que desarrollara su interés por la artillería, que estaba cambiando las artes bélicas y que en el ejército de su abuelo había empezado a ser empleada en la guerra de Granada y en las guerras italianas. Como era habitual entre los aristócratas varones de su era, Fernando también mostraría durante toda su vida gran afición por la colección de armaduras[22]​ y por la caza.[18]

La disputa por la herenciaEditar

Fernando fue investido como regente de su abuelo materno en un testamento dado en 1512,[23]​ que además le reservaba el maestrazgo de las ricas órdenes militares hispanas,[24]​ si bien la posterior intervención de Adriano de Utrecht, tutor de Carlos, llevó a dicho abuelo a reconsiderar el nombramiento en favor de Carlos. Fernando de Aragón tuvo intenciones de volver a cambiar su testamento en favor de su nieto homónimo pero el anciano rey revocó finalmente la regencia de Fernando tras ser convencido por sus consejeros en 1516,[25]​ terminando de consolidarse su hermano Carlos como heredero de los tronos hispánicos. Fernando el Católico parece sin embargo haber aspirado a dotar un reino en Italia para su segundo nieto durante las guerras italianas de sus últimos años,[26]​ fuera en feudos del reino de Nápoles[27]​ o en tierras conquistadas a Milán o Venecia.[16]​ Incluso en el testamento en que nombraba a Carlos heredero, el rey católico reservó para su nieto Fernando rentas de 50.000 ducados anuales a cuenta de su rico reino napolitano.[28][29]

Mientras, la victoria polacolituana en la batalla de Orsha frente al principado de Moscú cambió el escenario político en Europa Oriental. Su otro abuelo, Maximiliano I de Austria había hasta entonces usado a los moscovitas para contrapesar el poder jagellón en las fronteras de Austria. Dada la victoria de su rival, Maximiliano celebró en 1515 una entrevista con los reyes Jagellón, Segismundo I Jagellón el Viejo de Polonia-Lituania y Vladislao II de Bohemia y Hungría donde se concertó una alianza habsburgo-jagellón. Los términos de esta alianza marcarían la vida de Fernando al incluir el compromiso, dentro de las bodas entre ambas dinastías, de Ana Jagellón de Hungría y Bohemia con uno de los nietos del Maximiliano, que debería recibir el título de rey.[30]​ Algunas fuentes de la época mencionan sin embargo que el nieto en cuestión sería Fernando, que se habría comprometido por poderes con la princesa en 1515.[31]​ El acuerdo incluía un acuerdo de herencia entre las dinastías si una de ellas se extinguía.

 
Este grabado de 1521 de Alberto Durero, artista de la corte de Maximiliano, mostrando guerreros irlandeses con su vestimenta tradicional es típicamente vinculado con la estancia de Fernando en Irlanda tres años antes y las descripciones sobre la indumentaria irlandesa que trajo tras ello a la corte imperial.[32]

A la muerte del rey católico en 1516, Carlos le sucedió en la Corona de Aragón. Fernando, que se encontraba en Guadalupe, se vio sorprendido por la anulación del testamento con su regencia.[33]​ Tanto Adriano de Utrecht, en nombre de su hermano Carlos, como el cardenal Cisneros, regente de la administración del difunto rey, se disputaron el poder.[34]​ Tratando de asegurar el trono, Carlos separó en 1517 a su joven hermano Fernando de su corte mediante un decreto emitido desde Midelburgo.[35]​ Carlos aisló a su hermano, rozando el maltrato,[36]​ debido los conflictos en auge, incluyendo disturbios en Zaragoza,[37]​ entre un sector de la alta nobleza castellana que defendían los derechos de Juana y Carlos y otro sector que agrupaba la administración del difunto rey católico y la nobleza aragonesa. La corte en torno al infante fue particularmente un foco de oposición a Carlos.[38]​ Carlos acusó a la corte que rodeaba a su joven hermano de malversar los fondos del infante[39]​ así como de desacato al nuevo gobierno[40]​ y, pese a las quejas del infante, su corte fue finalmente dispersada y él mismo puesto bajo guardias leales a su hermano en Aranda.[41]

La gestión no presencial de Carlos y su apoyo en sus hombres de confianza flamencos hizo a Carlos perder apoyos también en Castilla y poco después, en el verano de 1517, Carlos llegó personalmente a España. Ambos hermanos se vieron por primera vez en persona en octubre en Mojados.[40]​ El clima político en España evidenciaba ya oposición a la presencia de flamencos en la administración en las Cortes de Valladolid de 1518. Significativamente, dichas cortes incluyeron peticiones de que Fernando, heredero aparente por falta de hijos de Carlos, no abandonara el país lo que mostraba que Fernando era efectivamente bien visto por sectores del país.[42][25]​ En la corona de Aragón, los nobles y prelados realizaron similares peticiones durante la visita de Carlos.[43]​ Fernando seguía mientras en Aranda a cargo de un mayordomo borgoñón llamado Borrebot.[44]

Pese a ello, el infante fue mandado a Flandes, con Juan de la Parra como uno de los pocos de la reducida corte que se le permitió, probablemente para evitar que cristalizara el descontento en su nombre.[45][16]​ Oficialmente Carlos arguyó que con él en España sus dominios flamencos le reclamaban la presencia de un príncipe de sangre real, si bien escondió el plan al propio Fernando.[46]​ En su despedida fue nombrado caballero de la orden del Toisón de Oro.[47]​ El infante Fernando partió desde Santander,[48]​ donde se le introdujo ya a la lengua, cultura y cocina francesas típicas en Flandes.[49]​ Durante el trayecto pasó el infante cuatro días en Kinsale (Irlanda) debido a que una tormenta desvió la ruta de la flota antes de llegar finalmente a su destino.[32]

Estancia en los Países BajosEditar

Fernando quedó así relegado políticamente bajo la tutela de su tía Margarita de Austria.[46]​ Su tía, una experimentada política que había tenido conflictos con su sobrino Carlos por su independencia como gobernadora, sería otra importante influencia en la formación de Fernando.[50]​ Margarita no solo fue una importante consejera en política, sino que como mecenas influyó notablemente en el interés del joven infante que conservaría esa faceta durante toda su vida.[51]​ Su corte era uno de los epicentros culturales de Europa y Fernando se vería influido por los espectáculos, torneos y cacerías.[18]

 
Fernando, de adolescente aún y recién llegado de España

Otra gran influencia de su estancia en los Países Bajos sería Erasmo de Róterdam, el antiguo tutor de su hermano.[52]​ Las ideas de Erasmo mostraban apertura hacia la necesidad de una reforma de la iglesia, precursoras en cierto sentido de la reforma protestante que siguió, pero sin embargo rechazaban la doctrina de Lutero. Fernando a lo largo de su reinado mostró tendencias ecumenistas que se pueden ver enraizadas en las ideas erasmistas. A pesar de eso, Erasmo rechazó ser directamente el tutor de Fernando.[53]

La nueva corte personal de Fernando estaba compuesta principalmente de flamencos, a los que se añadían algunos restos de su antiguo entorno hispano y algunos italianos y germanos de otros dominios habsburgo.[49]​ Carlos también nombró un mayordomo de origen austríaco para la nueva corte borgoñona de su hermano, Wilhelm von Roggendorf, que sería en el futuro uno de sus consejeros de confianza.[54]​ En este periodo, el joven príncipe habsburgo añadió al español y latín que había aprendido con su abuelo, el manejo del francés y el flamenco, lenguas de los Países Bajos, y rudimentos de italiano y alemán.[55]

Fernando volvió a la escena política con la muerte de su otro abuelo, el emperador Maximiliano I, que dejaba a sus dos nietos como coherederos que debían repartirse la herencia austríaca y borgoñona.[56]​ Pese a que Maximiliano I había planeado integrar los territorios patrimoniales habsburgo en un reino para Fernando, inspirado en el estado borgoñón de su fallecida esposa, el proyecto terminó descartado por la oposición de Carlos a que de esa forma se pudiera fragmentar el liderazgo de la dinastía.[57][58]​ Igualmente, Carlos abortó la idea de su tía de que Fernando concurriera en 1519 a la elección por el trono imperial que Maximiliano había dejado vacante, si bien tratando de apaciguar los ánimos prometió a su familia que le cedería parte de las posesiones de Maximiliano una vez elegido.[59][60]​ Pese a todo ello, Fernando rechazó enfrentarse a su hermano.[46]​ Con los años, su relación pasaría a ser comparada por ambos como una de padre e hijo, más que fraterna.[61][62]​ Desde 1519, también Erasmo de Róterdam mostró más favoritismo por Fernando, que veía como el más intelectual de los hermanos mientras que Carlos había caído en la senda política de su otro maestro, Adriano de Utrecht.[63]

Aunque Carlos fue finalmente elegido emperador en 1520, siguió sin ceder el dominio de ningún territorio a su hermano como había prometido. Además, una vez en el trono imperial, Carlos no deseaba personalmente casarse con Ana de Bohemia y Hungría mientras la incertidumbre sobre su herencia de Fernando hacía que careciera del estatus pactado en el compromiso.[64]​ Como consecuencia la boda pactada se demoraba y la alianza con los Jagellón quedaba en peligro.[64]​ Mientras, Solimán el Magnífico se convirtió en 1520 en el nuevo sultán del Imperio otomano, iniciando una nueva etapa de ofensivas turcas en los Balcanes y el mar Mediterráneo contra las que los Jagellón húngaros aparentaban el primer objetivo.[65]​ A principios de 1521 representantes de ambos hermanos se reunieron en Colonia y de nuevo en abril en Worms para discutir la herencia que le correspondía a Fernando.[60]

Archiduque de AustriaEditar

El acceso a su herenciaEditar

Austria y Austria InteriorEditar

 
El joven Fernando I en 1521, por Hans Maler.

Poco después, con el edicto en Worms de 21 de abril de 1521,[49]​ un Carlos que se encontraba ya enfrentando en paralelo revueltas en España (guerra de las Comunidades y germanías), Países Bajos (Arumer Zwarte Hoop) y Austria (con la expulsión de la administración municipal Habsburgo de Viena en 1519), conflictividad generalizada en Alemania por la extensión de las doctrinas de Martín Lutero y una guerra contra Francia, le cedió a Fernando la posesión del núcleo patrimonial principal habsburgo que Maximiliano había planteado dejarle, si bien demoró en lo posible la transferencia pactada e inicialmente la mantuvo secreta bajo una formalidad de "regencia".[58]

Esos territorios, los quinque ducatus o cinco ducados a ser gobernados como archiduque[49]​ y que fueron la base de la Erblande o tierras patrimoniales de los Habsburgo, eran la Alta y Baja Austria,[nota 2]Estiria, Carintia y Carniola.[60]​ Estos abarcaban la Marca oriental, la zona de frontera sureste del imperio germano frente a Hungría y frente a los estados eslavos de los Balcanes.[60]​ Con los años, estos territorios habían absorbido al este al antiguo Condado de Cili (integrado en Estiria), el Condado de Ortenburg (integrado en Carintia) y a la antigua Marca Víndica (integrada en Carniola) y los eslovenos habían llegado a ser una parte significativa de la población de Carniola y Carintia. Fernando heredaba también las localidades fronterizas húngaras que habían sido empeñadas a su abuelo en el Tratado de Wiener Neustadt,[nota 3]​ de las que especialmente Güns sería relevante como fortaleza fronteriza en el Este.

La capital de facto de todos estos territorios era Viena, en la Baja Austria,[67]​ en la cuenca del río Danubio sobre el que se terminaría articulando gran parte de la acción política de Fernando. Viena era un emporio comercial que centralizaba productos de Centroeuropa (Hungría, Polonia y Bohemia) y desde donde la región enlazaban con los mercados italiano y francés.[68]​ En esa ribera en la Alta y Baja Austria se encontraban otros núcleos de población menores pero relevantes como Steyr, Wels, Sankt Pölten, Krems, Klosterneuburg y Linz.[69]​ Un poco al sur se encontraba Wiener Neustadt (Nueva Viena), que había sido sede de la corte de Maximiliano por la gran autonomía municipal de Viena, y funcionaría también inicialmente como corte de Fernando. El joven archiduque pronto construyó una armería y unos jardines en su nueva corte en la ciudad.[18]​ Esa Alta y Baja Austria tenían una población de aproximadamente 900 000 habitantes, mientras que los otros tres ducados (la llamada Austria Interior: Estiria, Carintia y Carniola) sumaban otros tantos.[70]

Pese al peso de Viena, cada ducado mantenía su propia dieta e instituciones en Linz, Graz, Klagenfurt y Laibach (actual Liubliana),[nota 4]​ respectivamente.[71]​ Fernando viajaría a menudo entre ellas, especialmente visitando Linz y Graz.[18]Gmunden, en la Alta Austria, Judenburg, en Estiria, y Sankt Veit an der Glan en Carintia, completaban la red urbana del territorio,[72]​ que envolvía numerosos exclaves de los obispados con inmediación imperial de Freising, Bamberg y Salzburgo dentro de la Austria Interior.[73][nota 5]​ Los obispos de Viena, Lavant, Seckau y Laibach eran en cambio vasallos de los respectivos ducados mientras que el estatus del obispado de Gürk era más ambiguo, pues tenía un voto en la dieta imperial pero el duque tenía un vogtei o protectorado sobre el territorio.

Pese a su menor densidad de población Austria Interior era igualmente relevante por sus recursos económicos. La minería europea tenía uno de sus principales focos en el Eisenwurzen, una zona minera que extraía hierro y que se extendía por Estiria y zonas vecinas. La minería y la posterior transformación del hierro en herramientas y armas para la exportación a Alemania, Venecia y Europa Oriental era una de las principales ocupaciones en los nuevos estados de Fernando y los impuestos sobre este sector fueron otra de sus principales fuentes de ingresos, complementaria a las típicas rentas feudales agrícolas dado que el Bergregal o derecho sobre el subsuelo era del soberano. También importante era la mina de mercurio de Idria en Carniola. Un último foco económico para Fernando fue el monopolio estatal sobre la sal,[74]​ que había sido una importante fuente de ingresos para su abuelo Maximiliano al controlar Salzkammergut en la Alta Austria.[75]

Boda y contexto geopolíticoEditar

 
Medalla conmemorativa de la boda de Linz acuñada en 1523, en el museo de la moneda de Múnich.

El cambio en su fortuna reactivó el proyecto matrimonial con los Jagellón[64]​ y el 26 de mayo tenía lugar la boda de Linz con su prometida Ana. Esto no solo suponía un alivio económico para Fernando al poder financiarse con la dote de su mujer,[76]​ valorada en 200 000 ducados,[77]​ sino que era de interés diplomático[78]​ y garantizaba la alianza de los Habsburgo con los Jagellón, especialmente con su ahora doblemente cuñado Luis II de Bohemia y Hungría, cuyos extensos estados limitaban al norte, este y sureste con los nuevos territorios de Fernando.

Pese a la teórica potencia del reino de Luis, los otomanos eran una amenaza en auge que Hungría estaba teniendo problemas en controlar, esperando los Jagellón el apoyo habsburgo. Luis II estaba fuertemente endeudado y parte de la nobleza en las zonas fronterizas en ambos países empezaba a apostar por dicho apoyo.[79]​ En Hungría existía una facción de la corte partidaria de una política más cercana a los Habsburgo que habían encabezado los obispos y cancilleres Jorge Szatmári y Tomás Bakócz. Mientras en Austria los condes de Hardegg, los señores de Starhemberg o los de Harrach, nobles austríacos con posesiones en la frontera norte del archiducado también tenían intereses en Bohemia, mientras que otros habían recibido las fortalezas húngaras en prenda. Al sur, con Bosnia en manos otomanas las incursiones turcas estaban empezando a llegar a través de Croacia hasta Carniola, Carintia e incluso el Friuli. El Türkengefahr o temor turco fue un notable foco de la política germana del siglo XVI y significativamente había supuesto que las ciudades y nobles de Austria Interior hubieran aceptado un mayor poder ducal.[80]​ Bajo el gobierno de Fernando, se fue desarrollando la cooperación entre la nobleza croata y la de Austria Interior para afrontar las razias turcas.

Al noroeste estaban los duques de Baviera Guillermo IV y Luis X, también opuestos a los Habsburgo. Además de ser la principal dinastía rival en la región, Maximiliano I les había arrebatado recientemente Kufstein, Kitzbühel, Rattenberg, Mondsee y el Zillertal, cuya devolución deseaban.[81]​ Fernando en consecuencia respaldaría al tercer hermano, Ernesto de Baviera, excluido de la sucesión por Guillermo y Luis. Como estados frontera se encontraba el arzobispado de Salzburgo de Mateo Lang de Wellenburg, cercano a los Austrias pero impopular en medio del auge del protestantismo en su principado, y el condado de Schaunberg, que los duques de Austria habían tratado de reducir a vasallo pero que mantenía a menudo una política propia. Tanto Baviera como Salzburgo también controlaban salinas en la misma zona que Fernando, siendo competidores por el mercado centroeuropeo de la sal.[82]​ Fuera de sus nuevos dominios, las ciudades imperiales o eclesiásticas en la parte bávara y suaba de la cuenca del Danubio como Passau, Ratisbona, Núremberg y Augsburgo eran estatégicas para los Habsburgo[83]​ y serían visitadas habitualmente por Fernando como lugar de dietas imperiales o negociaciones con los príncipes, especialmente en el comienzo de su reinado.

Los problemas con el reparto inicial de la herenciaEditar

 
El círculo austríaco, distrito imperial que agrupaba las tierras patrimoniales de los Habsburgo, finalmente heredadas en 1521-1522 por Fernando I, junto a algunos pequeños estados vinculados como Brixen o Trento. La primera división de la herencia dejaba a Fernando solo como regente de parte de esos territorios, dado que Carlos se reservaba zonas estratégicas como Tirol o Trieste.

El carácter de marca fronteriza de estos territorios austríacos implicaba elevados costes militares, sobrepasando los ingresos obtenidos localmente de los propios estados. Su abuelo Maximiliano había acumulado copiosas deudas pese a haber logrado de las dietas del Sacro Imperio el pago de subvenciones a cargo de impuestos imperiales.[84]​ Con unos ingresos anuales de aproximadamente 500 000 florines en Austria, Maximiliano dejaba cerca de seis millones de florines en deuda,[84]​ que sería repartida entre Carlos y Fernando.[85]​ La deuda patrimonial se había incrementado también por los gastos de la elección imperial de Carlos.[86]

Su hermano Carlos además de la corona imperial había heredado los ricos territorios de Borgoña, gran fuente de ingresos de los Habsburgo que llegó a rentar casi siete millones de florines anuales, por lo que tuvo que subvencionar a Fernando durante todo su reinado para poder mantener segura la frontera suroriental del imperio.[84]​ Ya en 1521 los hermanos inventariaron y fundieron las joyas y otros objetos de valor que Maximiliano conservaba en Wiener Neustadt para pagar deudas.[87]

Dado el carácter ad hoc de los impuestos imperiales y ducales y las concesiones exigidas a cambio por los estamentos feudales, esa necesidad de ingresos suponía para Fernando también una importante debilidad política. Así, la ciudad de Viena y los condes de Hardegg habían acumulado notable poder en Austria durante los reinados de Maximiliano y Carlos.[73]​Las dietas ducales no solo eran importantes financieramente, sino también militarmente para convocar los lehnsaufgebot y landesaufgebot, las levas feudales provinciales. Estas requerían la aprobación de la dieta, algo políticamente complejo para campañas que no fueran defensivas. Por el contrario, desde la derrota de su bisabuelo Carlos de Borgoña en la batalla de Nancy (1477) y, especialmente desde la época de su abuelo Maximiliano y su victoria en Guinegate (1479) se había empezado a extender el uso de costosos ejércitos profesionales de infantería. En el imperio se había extendido el uso de fuerzas mercenarias llamadas lansquenetes mientras que en las guerras italianas se habían extendido los llamados condotieros. Fernando hubo de recurrir a estas fuerzas mercenarias para la mayoría de sus campañas con gran coste para sus arcas, suplementadas por las levas feudales correspondientes cuando se podía disponer de ellas.

Durante los comienzos de su reinado, Fernando hubo de recurrir a las rentas napolitanas del testamento de su abuelo materno para sufragar su corte y administración, e incluso a endeudarse con príncipes alemanes como el rico margrave de Hohenzollern de Ansbach Jorge de Brandeburgo-Ansbach[87]​ o con los banqueros de la vecina Augsburgo, donde la minería de metales había generado un pujante mercado de capitales.[28][88]​ Tanto dicho margrave como los banqueros con intereses en la minería, como los Fugger, los Welser, los Hochstetter, los Herwart o los Manlich serían personajes recurrentes en la vida de Fernando.

Las disputas por la división de la herenciaEditar

 
Escudo de armas usado por el infante Fernando. Además de los símbolos de los Habsburgo incluye los de la Casa de Borgoña y los de las coronas de Castilla y Aragón.

Fernando, que aunque fuera de la sucesión imperial quedaba como sucesor en la práctica de Maximiliano, aspiraba a una mayor fracción de la herencia de su abuelo paterno y notablemente mantuvo pretensiones a los ricos territorios borgoñones que habían sido la fuente de la riqueza de este. Mantuvo en su lista oficial de títulos los de duque de Borgoña, de Brabante y de Luxemburgo y el de señor de Salins así como el uso de simbología de la casa de Borgoña.[35]​ En documentos entre hermanos le solicitó la cesión del Franco Condado y del vizcondado de Auxonne.[89]​ Fernando igualmente continuó la labor propagandística y artística de su abuelo, patrocinando la finalización y publicación de los grabados de Durero como el Triumphzug, que glosaban las victorias de Maximiliano.[90]​ Las dietas de los ducados austríacos también mostraron su oposición a la división que Carlos había hecho, pues retenía parte de los estados que habían sido de los Habsburgo dividiendo zonas históricamente vinculadas.[91]

El 30 de enero y 7 de febrero de 1522, tras las conversaciones de Bruselas, se llegó a unos pactos de familia:[92]​ Carlos retendría los codiciados territorios de la casa de Borgoña, pero le transferiría a Fernando el resto del patrimonio habsburgo. Con ello, Carlos le otorgaba también la costa que había separado de Carniola y Carintia en el primer reparto así como el Tirol y la Austria Anterior en Suabia y Alsacia cuya reunificación con Austria había sido uno de los éxitos del reinado de Maximiliano. Fernando fue también nombrado vicario imperial o representante de su hermano en el imperio.[46]​ Los compromisos entre hermanos para repartir la herencia aspiraban a que Fernando fuera nombrado rey de romanos o heredero presunto de Carlos en el Sacro Imperio, pero dado que Carlos aún no había sido formalmente coronado por el papa y la elección de Fernando podía menoscabar la posición de su hermano, el alcance del pacto quedó secreto.[93]​ Fernando seria inicialmente titulado solo como representante de su hermano (Statthalter).[94]​ Carlos también limitó las cesiones en Alsacia a la vida de Fernando, debiendo revertir tras su muerte a la rama hispano-borgoñona de la dinastía por su interés estratégico.[92]

Económicamente, Fernando asumiría solo 800 000 florines de la deuda de Maximiliano.[86]​ Fernando así se responsabilizaría de las hipotecas y cargas sobre los títulos que recibía pero Carlos asumiría el resto y, especialmente, las deudas con Jorge de Sajonia,[95]​ con quien los Habsburgo tenían una fuerte deuda que se remontaba a tiempos de Maximiliano. Roggendorf, que había gestionado la corte de Fernando por designación de Carlos, fue apartado, entre sospechas de haber abusado de la confianza de Fernando.[85]​ Carlos también elevó a 60 000 ducados las rentas napolitanas de Fernando,[28]​ a cambio de su aceptación de la invalidación del testamento de su abuelo aragonés.[92]​ Carlos, en conflicto con los regentes que había dejado el rey católico, deseaba anular dicho testamento pero no quería reabrir disputas sucesorias con Fernando.

Tirol y VorarlbergEditar

 
Fernando como conde del Tirol en una ilustración del Landesordnung o código legal de 1526, con símbolos principescos y rodeado por los escudos de armas de los Habsburgo.

Territorialmente, Fernando añadió a su parte de la herencia la Austria Anterior, un conjunto de posesiones territoriales dispersas de los Habsburgo en sus tierras de origen en Alsacia y Suabia. El más notable territorio de esa Austria Anterior era el condado de Tirol, con la capital de su abuelo Maximiliano, Innsbruck, que albergaba su palacio con otro tesoro que Fernando pronto fundiría para repagar deudas.[87]​ Si bien Fernando viajaría a menudo entre las capitales de sus dominios,[96][97]​ Innsbruck sería la residencia habitual de su familia[98][18]​ y su residencia predilecta.[99]

Innsbruck y el Tirol eran además estratégicos al controlar una histórica ruta alpina entre Italia y Alemania,[100]​ valiosa por sus peajes y su interés militar, y por ser la base de la industria armamentística que su abuelo había desarrollado.[101]​ El condado incluía también la importante mina de plata de Schwaz en manos de la familia Fugger de Augsburgo que había sido clave para la financiación de su abuelo Maximiliano y ya lo estaban siendo para las empresas de su hermano Carlos y para las de Fernando. Fernando obtendría aproximadamente unos 250 000 florines anuales gracias a la mina.[102]​ A su alrededor se había generado también una ceca en Hall in Tirol que era un punto crítico del comercio de metales[28]​ y de la sal.[103]

El condado, pese al nombre, tenía inmediación imperial como condado principesco (Gefürsteter Graf) y por tanto tenía una posición en la dieta imperial similar a los ducados de Fernando en vez de a los condados normales. Su extensión era también similar, abarcando desde Kufstein y las conquistas de Maximiliano al norte hasta Bolzano y Merano en el sur ya en los límites de Italia, si bien la población de esta zona alpina era menor que en el archiducado, rondando aproximadamente 100 000 habitantes.[69]​ Los obispados de Trento y Brixen eran independientes del condado pero el conde actuaba como vogt o protector militar de estos según regulaba el landlibell.[nota 6]

Tirol era contigua a los territorios que Fernando ya poseía pero esa Austria Anterior que le era cedida en 1522 también incluía pequeños estados discontinuos en Suabia y Alsacia fruto de los antiguos intereses de la dinastía, sus matrimonios con otras casas de la zona y su compra de títulos. Así, inmediatamente junto al Tirol Fernando recibía los señoríos de Feldkirch y Hohenegg, la mitad del condado de Bregenz y los derechos señoriales sobre ocho valles parcialmente integrados en las ligas suizas, todo ello comprado a la casa de Montfort además de los señoríos de Sonnenburg y Bludenz, adquiridos a otras dinastías.[104]​ Como exclave del Tirol en los valles suizos obtuvo Tarasp. Esos territorios, con una población de aproximadamente 30 000 habitantes[69]​ en la frontera entre Tirol, Suiza y Suabia formaban el área conocida como Vorarlberg.

Austria Anterior y SuabiaEditar

Los Habsburgo también habían tenido fuertes intereses en Suabia, que la que se habían llegado a autoproclamar príncipes. Así, también como exclaves pero separados tanto de Suiza como del Tirol por el lago Constanza, Fernando recibió el reichslandvogtei de Altdorf, que agrupaba propiedades alrededor de los núcleos de Altdorf y Gebrazhofen, y el condado de Nellenburg en torno a Stockach, que serían reforzados por la compra que hicieron Carlos y Fernando ese mismo año del cercano pero discontiguo condado de Tengen. Pese a sus limitaciones económicas, para Fernando consolidar sus posesiones en la zona era estratégicamente importante pues, aunque mantuviera el título nominal de conde de Kyburgo, su patrimonio quedaba aislado en la región dada la pérdida de los antiguos dominios habsburgo en Turgovia frente a los suizos. Era a través de esa zona y de la ciudad imperial libre de Lindau que los dominios de Fernando conectaban con el Oeste.[68]

Más al norte, Fernando recibía más títulos fragmentados por Suabia y separados del Tirol por diversos estados suabos. Así obtuvo el margraviato de Burgau en el curso alto del Danubio con Burgau y Günzburg como principales localidades, al que se habían asociado los pequeños condados de Berg-Schelklingen y de Kirchberg-Weißenhorn[92]​ además de la abadía de Wiblingen. Los territorios seguían en la ribera con las cinco villas del Danubio (Mengen, Munderkingen, Riedlingen, Saulgau y Waldsee) así como el vogtei sobre el monasterio de la Santa Cruz. Fernando también ganó el condado de Hohenberg[92]​ en el tramo alto del Neckar con Rottenburg, Horb y Oberndorf como principales poblaciones además del señorío de Binsdorf y el exclave del Alto Hohenberg al sur.

Al norte de Hohenberg Carlos le cedía finalmente el ducado de Wurtemberg, cuyo último duque había sido depuesto por la liga de Suabia.[77]​ Su territorio, con capital en Stuttgart en la misma cuenca de Neckar, había sido vendido en 1520 por la liga a Carlos dado su valor estratégico para poder consolidar esas posesiones y permitir una posible conexión entre las tierras de Fernando y Borgoña.[105]​ Dicho territorio era extenso, habiendo absorbido previamente el ducado de Teck y el condado palatino de Tubinga y conquistado tierras fronterizas del Palatinado, y con 300 000-400 000 habitantes, densamente poblado. Sin embargo la colosal deuda que Ulrico dejó había forzado el tratado de Tubinga que daba gran poder a los estados de Wurtemberg a cambio de que estos repagaran la deuda, dejando solo 22 000 florines de renta al duque.[106]

 
Relieve en mármol y madera con el busto de Fernando. La inscripción, además de sus títulos nobiliarios lo menciona como Caes. Locumtenens o representante del emperador.

Suabia se trataba de una zona altamente conflictiva, pues la consolidación de los microestados imperiales en entidades protoestatales había generado tensiones entre los grandes magnates, los pequeños barones y caballeros imperiales cuyo poder desaparecía y los campesinos. La Confederación Suiza formada como alianza contra los Habsburgo y especialmente su cantón de Zúrich, que seguía aspirando a expandirse por Constanza[107]​ así como el desposeído Ulrico de Wurtemberg, ahora reducido a conde de Montbéliard pero deseoso de recuperar su antiguo ducado eran focos de oposición a Fernando. La extensión del anabaptismo, que con Ulrico Zuinglio había llegado al poder en Zúrich, y de la doctrina de Lutero amenazaban cualquier acción política de los Habsburgo en la zona, sumándose a la tensión política. Particularmente, las ciudades imperiales libres de Suabia eran focos de las nuevas doctrinas.

Asimismo el propio Carlos siguió dilatando el acceso de Fernando a su herencia cuando le fue posible[58]​ y de acuerdo con los pactos de Bruselas Fernando hubo de cargar con numerosas hipotecas de esos territorios que databan de la época de Maximiliano y reducían muchas veces sus poderes a una autoridad nominal. Ese era el caso en el margraviato de Burgau, empeñado a los obispos de Augsburgo, aunque numerosos subfeudos y derechos señoriales habían sido hipotecados a banqueros o pequeños poderes locales.[108]​ Así los Fugger tenían una hipoteca sobre Kirchberg-Weißenhorn y los Waldburg tenían en prenda las ciudades del Danubio mientras que Ehingen y Schelklingen estaban empeñadas a Luis de Freyberg. Los estados locales de Burgau había recibido la baja justicia a cambio de impuestos excepcionales.[108]

En favor de Fernando, la Liga de Suabia agrupaba a la nobleza del sur del Imperio y habían sido tradicionalmente un respaldo de los Habsburgo. Los pequeños nobles de Suabia combinaban feudos independientes con inmediación imperial y por tanto solo dependientes de la administración imperial de Carlos, con subfeudos y cargos en los nuevos dominios temporales de Fernando. Así ministeriales y pequeños condes como los Montfort, von Waldburg, Furstemberg, Werdenberg, Sulz, Hohenems o von Helfenstein, e incluso los más importantes condes de Hohenzollern y los margraves de Baden-Baden y Baden-Durlach formaban parte de la red de influencias de los Habsburgo en Suabia y serían parte del reinado de Fernando durante todo su gobierno.

Alsacia y BrisgoviaEditar

 
El gran almacén histórico de Friburgo era la sede mercantil de la principal ciudad de Fernando en la Selva Negra. La fachada del edificio, remodelada en 1530 durante su reinado, está decorada con estatuas de su abuelo, su padre, su hermano y él mismo.

Al oeste Fernando obtuvo la cesión vitalicia de las tierras alsaciana de los Habsburgo.[92]​ Estas abarcaban el histórico landgraviato habsburgo en Alsacia de Sundgau, en la margen izquierda del Rin al sur de la ciudad de Mulhouse. El territorio había crecido con los años, incorporando al oeste el condado de Ferrette en Alsacia con Ferrette y Belfort como principales ciudades y ahora llegaba hasta la puerta de Borgoña en contacto con el Franco Condado que Carlos retenía.[109][110]​ En esa orilla del Rin se sumaban al norte los pequeños señoríos de Ensisheim, Issenheim, Haut-Koenigsbourg y Weiler[111]​ y los derechos sobre el landvogtei de Haguenau en prenda de las multas del Palatinado. Este landvogtei, que había absorbido a su vez el reichsvogtei de Kaysersberg, abarcaba cuarenta villas y aldeas imperiales (Reichsdörfer y Reichsweiler)[73][nota 7]​ repartidos por Alsacia del norte así como otras propiedades como el bosque de Haguenau o el castillo de Kaysersberg y ciertas prerrogativas sobre diez ciudades imperiales independientes.[nota 8]

Al otro lado del Rin, el territorio se había extendido por Brisgovia al incluir la estratégica posición de Breisach, la ciudad de Friburgo, el vogtei sobre la abadía de San Trudberto y los señoríos de Triberg,[112]Kenzingen, Neuenburg, Endingen y Herbolzheim. Particularmente Breisach y Friburgo eran claves para controlar los tráficos en Renania, tanto norte-sur hacia los Países Bajos como este-oeste hacia el resto de Austria Anterior.[83]​ Al sur, se encontraba el condado de Hauenstein[112]​ (que incluía el vogtei sobre las abadías de San Blas y Säckingen) y las villas del bosque en el valle del Fricktal (Rheinfelden, Laufenburg, Säckingen y Waldshut), últimos restos de la Argovia habsburgo.[113]​ Como exclaves de este núcleo se encontraban el vogtei sobre la abadía de Schuttern al norte[114]​ y los señoríos de Villingen y Bräunlingen al este.[112]​ Al igual que en la otra orilla, Maximiliano había arrebatado al Palatinado su mitad del landvogtei de Ortenau con una serie de posesiones imperiales en el sur de Renania alrededor de las ciudades imperiales libres de Offenburg, Gengenbach y Zell.[115]

La situación política era tan complicada como en Suabia. Como landvogt o administrador imperial, Fernando pasaba a ser el representante imperial ante las ciudades imperiales libres y autoridades eclesiásticas en Alsacia más allá del control directo de las aldeas imperiales del landvogtei. Dichas ciudades habían formado una liga para preservar sus derechos y eran fuertemente independientes. La Confederación Suiza, especialmente el cantón de Basilea y la recientemente incluida ciudad de Mulhouse, complicaban el panorama político.[116][117]​ Montbeliard, en manos del depuesto duque de Wurtemberg​, ocupaba una posición estratégica para conectar o aislar muchos de esos estados. La casa del Palatinado aspiraba igualmente a recuperar el landvogtei de Alsacia que había perdido recientemente.

El territorio estaba tan hipotecado como en Suabia. Era habitual que los territorios fueran cedidos como prenda de préstamos para cubrir los intereses con las rentas generadas, lo que dejaba en manos de los prestamistas los derechos señoriales (Pfandherr) y era otra causa de descontento social.[118]​Entre otros casos, el condado de Ferrette había sido empeñado a los Reich von Reichenstein, mientras que la ciudad en sí estaba hipotecada a su concejo municipal, los señoríos de Belfort y Delle a los barones de Morimont y los de Rougemont y Altkirch a los condes de Sulz. El landvogtei de Ortenau a su vez estaba empeñado a la casa de Furstemberg y al obispado de Estrasburgo.[119]​ Finalmente, cabe mencionar como las ciudades de Rheinfelden y Laufenburg estaban como prenda en manos de Ulrich von Habsberg, un importante señor local de una rama lejana de los Habsburgo.[120]

El gobierno solía ser delegado en un untervogt o gobernador nombrado de entre la pequeña nobleza alsaciana vasalla de los Habsburgo, que muchas veces recibía como territorios en prenda por financiar las actividades del gobierno. Como en Suabia, la pequeña nobleza local de Alsacia, Renania o Wetterau había colaborado habitualmente con los Habsburgo.

El litoral adriáticoEditar

 
Trieste era el principal puerto de los Habsburgo. Carlos inicialmente se lo había reservado por su vinculación con Italia, pero Fernando logró en 1522 obtener el puerto después de las quejas de la dieta de Carniola por romper la vinculación entre Istria y la provincia.[91][121]

Finalmente, los territorios que Carlos le cedía en febrero de 1522 le daban una pequeña salida al mar fuertemente relacionada con Carniola[122]​ que abarcaba los señoríos en el norte de Istria de Trieste, Pazin y Rijeka. Justo al norte, la Marca Víndica se extendía en los valles hacia Carniola. El litoral se completaba al oeste por el pequeño condado de Gorizia, que Maximiliano había heredado gracias al apoyo del magnate local Virgil von Graben. El condado de Gorizia incluía Lienz en el Tirol oriental y el valle del Isonzo que por Duino y Cormòns llegaba hasta la ciudad de Gorizia junto a Istria.

El último elemento de ese litoral era la frontera recientemente arrebatada por su abuelo Maximiliano a la República de Venecia durante la guerra de la Liga de Cambrai. El territorio conquistado incluía Rovereto junto al Tirol, las localidades en el Isonzo de Cortina d'Ampezzo, Plezzo, Tolmin y Gradisca, así como la ciudad de Aquilea y el fuerte de Marano en la costa y siete aldeas en Istria.[nota 9]​ Al igual que en otros territorios, algunas de estas localidades habían sido hipotecadas por Maximiliano, como Cormòns al elector de Sajonia[124]​ o el castillo de Heinfels a Virgil von Graben.

Carlos había inicialmente retenido todas estas zonas así debido a la influencia del obispo triestino Pietro Bonomo, que deseaba preservar la independencia de su tierra natal y había defendido el asociarlos a las tierras italianas de Carlos. Pese a ello, la división había generado fuertes críticas de los estados en Carniola[91][121]​ y el reparto final de Bruselas incluyó el traspaso de estos territorios a Fernando.[125]​ Bonomo sí logró de Fernando que su ciudad recibiera exenciones de impuestos y confirmación de sus privilegios tradicionales[121]​ y pasaría a ser el primer canciller de Fernando.

La adquisición era importante para la economía de los estados de Fernando dado que le daba el control de puertos para la exportación del ganado, mineral y manufacturas que se producían Austria Interior,[126]​ pero también condicionó fuertemente su política exterior. Pese al tratado de Noyon, Gradisca era reclamada por la república de Venecia, pues además de haber sido conquistada hace poco convertía Monfalcone en un exclave.[127]​ El sur de la península de Istria también estaba en manos venecianas y fue otra fuente de continuas fricciones durante el reinado de Fernando. Especialmente fueron focos de conflicto los bosques de Valbona alrededor de la abandonada fortaleza veneciana de Rašpor,[128]​ la llegada de colonos leales a una u otra potencia dada la permeabilidad de las fronteras y el hecho de que las fronteras eclesiásticas no coincidían con las políticas (notablemente haciendo depender el monasterio franciscano de Pazin de la provincia franciscana de Dalmacia, controlada por Venecia).[129]​ A su vez, Fernando mantuvo las reclamaciones al señorío de Pordenone, en el Friuli, que había sido de su abuelo antes de ser perdido en esos conflictos con Venecia.

Fernando comenzó su reinado con un antagonismo contra Venecia por ello.[130]​ Venecia estaba en 1522 apoyando a Francia en la guerra contra los Habsburgo aunque en abril la victoria imperial en Bicoca abortó amenazas inmediatas contra los dominios de Fernando. Los principados-obispados en la órbita habsburgo de Brixen y Trento y la bailía de An der Etsch actuaban como estados frontera.

El primer gobierno de FernandoEditar

Consolidación en el tronoEditar

 
Las ejecuciones de Wiener Neustadt, por Josef Ferdinand Waßhuber (s. XIX).

Fernando pronto consiguió limitar de nuevo la autonomía de sus estados, que a la muerte de Maximiliano I había aumentado considerablemente por la ausencia de Carlos.[84]​ Desde 1522 nombró procuradores como Markus Beck y Johannes Cuspinian que se enfrentaron a los poderes locales que veían como traidores. El modelo era similar a los corregidores que sus abuelos españoles habían utilizado para establecer la autoridad central sobre las villas y municipios.[131]​ En las ejecuciones de Wiener Neustadt de junio de 1522 Fernando hizo ejecutar a Martin Siebenbürger, burgomaestre de Viena, junto a varios seguidores con los que había tomado de facto el poder en la ciudad tras la muerte de Maximiliano y habían sido responsables de los eventos de 1519 contra Carlos V. También fueron ejecutados Hans von Puchheim y Michael Eitzing, miembros de la pequeña nobleza que se habían significado en la oposición al absolutismo habsburgo desde las dietas de la Alta y Baja Austria, respectivamente.

Fernando se esforzó con ello en crear una autoridad central que asegurara la consistencia interna de sus territorios y centralizara la administración.[132][133]​ Para ello, en 1522, recuperó los Regiments u organismos ejecutivos en nombre del monarca que Maximiliano había establecido en el pasado.[134]​ Fernando mantuvo el esquema de dos Regiments distintos que había usado su abuelo, con uno en Viena para Austria y Austria Interior y otro en Innsbruck para la Austria Anterior.[134]​ Además, Fernando suspendió los fueros de Viena, acabando con su autonomía.

El gobierno de Salamanca y política económicaEditar

 
El burgalés Gabriel de Salamanca fue una de las principales influencias en los primeros años del reinado de Fernando.

El joven príncipe ha sido caracterizado por los historiadores como inteligente e inquieto, aunque temperamental y manipulable por su corte.[135]​ Al comienzo de su reinado, Fernando se apoyó en el español Gabriel de Salamanca, antiguo canciller de Maximiliano y muy bien relacionado con la corte que Fernando había tenido como infante. Salamanca había sido el representante de Fernando durante las negociaciones de la herencia[77]​ y sería ahora su principal ministro. Salamanca subió los impuestos para afrontar las deudas pero se enfrentó al rechazo local, tanto por sus medidas fiscales como por su origen extranjero. Esta oposición a Salamanca permitió a la nobleza contraria al absolutismo de Fernando canalizar la oposición al archiduque sin enfrentarse frontalmente a él tras las ejecuciones de Wiener Neustadt. El joven archiduque era orgulloso y ambicioso, visto por la población como extranjero y con un primer ministro igualmente extranjero.[136]

En estos comienzos en el gobierno, Fernando delegó, además de en Salamanca, Beck y en su corte personal hispanoflamenca, en antiguos miembros de la administración de Maximiliano, como Siegmund von Dietrichstein y Ludwig von Helfenstein-Wiesentheid que formaban parte de su familia al estar casados con hijas bastardas del difunto emperador. Ambos ocuparían papeles importantes como interlocutores con los príncipes imperiales, ante los que Fernando era un extranjero. Un último familiar en el que Fernando se apoyaría seria su tío Jorge de Austria, hijo bastardo de Maximiliano y destinado a la vida religiosa.

Otros miembros de la corte de su abuelo continuarían con Fernando en los comienzos de su reinado como el diplomático Sigismund von Herberstein, que representaría a Fernando ante Moscovia y otras potencias de Europa Oriental. Mientras, los ya mayores von Starhemberg, señores fronterizos con Bohemia y Schaunberg y antiguos partidarios de Maximiliano, dieron paso a una nueva generación con Hans von Starhemberg representando a Fernando en Praga. El obispo de Laibach, Cristófer Rauber, no sólo había sido empleado por Maximiliano sino también por su hermano Carlos y Fernando continuó confiando en él, especialmente como embajador ante Hungría.[137]​ El consejero de Wurtemberg Beato Widmann, que había colaborado con Maximiliano durante los conflictos con el duque Ulrico también se convirtió en parte del circulo interno de Fernando, siendo influyente en su política en el ducado pero también en la cancillería tirolesa y como embajador.

Mejorar situación económica fue complejo.[138]​ En agosto de 1522 Fernando creó Reitkammers para gestionar las finanzas de cada Regiment. Las reformas administrativas que realizó en Wurtemberg, destinadas a reforzar la recaudación de impuestos, fueron la mayor aportación de su administración al ducado.[139]​ También en 1522 se intentó explotar una nueva mina de mercurio en Idria, directamente propiedad de Fernando (el Fürstenbau o pozo del príncipe) aunque su rentabilidad fue problemática[140]​ y Fernando finalmente pasó a apoyar un monopsonio de facto de los Hochstetter, restringiendo importaciones de Bohemia y Suabia y garantizándole el suministro de Idria a cambio de más de 80 000 florines anuales.[141]​ En 1523 Fernando reemprendió la acuñación de moneda en la ceca de Hall in Tirol gracias a adelantos de plata de los comerciantes de plata a cuenta de las monedas a acuñar.

Comienzos en la política imperial y política exteriorEditar

Fuera de sus dominios directos, el joven Fernando tuvo escaso éxitos en sus primeros escarceos en la política imperial durante la dieta de Núremberg de 1522-1523. No pudo, carente de fondos y fuerzas militares, afrontar la revuelta de los caballeros en Trier que fue suprimida por Luis del Palatinado y Felipe de Hesse pese a ser Fernando el teórico representante del emperador.[142]​ Finalmente, los intentos de una reforma fiscal imperial fueron abortados por la apelación de las ciudades a Carlos, que rechazó los nuevos impuestos y las medidas antimonopolio defendidas por Fernando en la dieta.[143]

 
Fernando hacia 1524, retratado por Hans Maler. El título lo describe como infante de España, archiduque de Austria y vicario imperial.

Además, su delegado von Dietrichstein no logró convencer a los estados germanos de apoyar decisivamente a Hungría, que estaba sufriendo una presión otomana en auge que llegaba a suponer una amenaza para los estados imperiales vecinos.[144]​ En 1521 Solimán había tomado la ciudad de Belgrado, que había sido el baluarte sur del reino húngaro en las décadas precedentes.[65]​ Las fuerzas húngaras comandadas por el noble Pablo Tomori siguieron combatiendo a los otomanos aunque las incursiones turcas en Croacia, Carniola y Carintia comenzaron a incrementarse. En 1522 una ofensiva turca arrebató a los croatas Knin y Skradin[79]​ y una de sus incursiones llegó hasta Carniola.[145]​ Especialmente en Croacia, la nobleza local llegó a pedir ayuda directamente a Fernando, que había llegado a enviar tropas a Croacia desde Austria ante la débil respuesta de Luis.[79]​ Fernando tuvo una delicada situación diplomática tratando de no enemistarse con su cuñado respondiendo a las demandas croatas, si bien comenzó a desarrollar una red de influencias e inteligencia en Croacia con Bernardin Ričanin.[146]

Bajo el gobierno de Salamanca, Fernando continuó restableciendo su autoridad entre los dominios y en 1523 recuperó la regencia de Ensisheim, una antigua institución que Segismundo I había usado como capital de Alsacia. Supeditada a la cámara de Innsbruck, sirvió como gobernación de Fernando para sus dominios alsacianos y de la Selva Negra, que a una semana de Viena y cuatro días de Innsbruck formaban la zona más alejada de sus regimientos.[147]​ Pese a estas medidas, la ambigüedad sobre el reparto de la herencia limitaría la acción de la administración fernandina en Alsacia hasta tan tarde como 1525.[148]

En la cuaresma de 1523 otra incursión turca asoló Carniola.[145]​ Fernando celebró una dieta en Augsburgo, donde se afrontó la debilidad del sistema defensivo de la provincia ante el avance turco. De acuerdo a los relatos de los enviados carnios, la provincia había sufrido una gran despoblación por las incursiones turcas ante los que las escasas guarniciones ducales no podían oponer resistencia.[145]​ Para remediarlo, se aprobaron impuestos y partidas presupuestarias para poner en orden la frontera contra los turcos comprometiendo a todos sus estados en Austria.[149]​ Con ello se debía mantener un contingente de caballería ligera en la frontera con Croacia y poner el castillo de Liubliana en condiciones.[149]​ Al mando de esta quedó Johann Katzianer, un señor local carnio que se convertiría en uno de los más influyente dirigentes militares de Fernando durante los comienzos de su reinado. En paralelo comenzó en la frontera de Gorizia, Carniola y Estiria el desarrollo de una red de hogueras para alertar de incursiones (Grmada en esloveno) y de refugios rurales (tabori).[150]

Pese al aumento de los ingresos Fernando siempre mostró una actitud favorable al gasto, recurriendo a endeudarse cuando hiciera falta.[151]​ Así, por ejemplo en 1523 subvencionó al conde Rodolfo de Sulz para mantener la red clientelar habsburgo en Suabia y Voralberg. Rodolfo era señor independiente de varios castillos estratégicos frente a Suiza que reforzaría con esta ayuda de Fernando, y nombrado su gobernador en Austria Anterior defendería la zona para los Habsburgo.[152]​ En septiembre del mismo año Fernando también compró a Hugo de Montfort-Bregenz su parte del condado de Bregenz para consolidar su dominio de Voralberg. En octubre de ese año se reunió en Wiener Neustadt con su cuñado Luis II de Hungría y le prometió asistencia contra los turcos.

Vicario imperialEditar

Fernando mientras adecuó sus intereses a la política de su hermano el emperador si bien este estuvo ausente de los asuntos imperiales ocupado por la guerra italiana de 1521-1526. Como su regente, hubo de maniobrar diplomáticamente para evitar que los príncipes protestantes se sumaran a Francia contra los Habsburgo.[153]​ Las intenciones de Carlos de que Fernando abriera un nuevo frente contra Francia en Borgoña muestran el alejamiento del emperador de la realidad política en el Sacro Imperio y de la precaria situación de su hermano.[154]​ Un sector de la nobleza germana prefería a Luis del Palatinado como vicario imperial y otro sugería directamente la abolición del vicariato[155]​ mientras que Fernando encontraba barreras por su juventud, sus costumbres hispanas y su escaso dominio del alemán.[156]

 
Moneda acuñada en Viena en 1524, con el retrato de Fernando, sus títulos (infante de España, duque de Borgoña y archiduque de Austria) y su escudo de armas.

Religiosamente, Fernando había mostrado durante su estancia en Flandes una relativa tolerancia por influjo del erasmismo y de los humanistas.[157]​ Más práctico en los asuntos políticos que su hermano Carlos, se convenció pronto de la imposibilidad de acabar con el luteranismo por la fuerza[158]​ y buscó la solución del conflicto religioso mediante el diálogo. Con este espíritu participó en abril en la dieta de Núremberg de 1524 y en la asamblea de príncipes católicos de Ratisbona de julio de 1524, que decidió una primera reforma católica en el sur de Alemania que pasaba por una disminución de las fiestas de precepto, criticadas por los protestantes, y la entrega a los príncipes laicos del quinto de las rentas eclesiásticas. Aun así, la tendencia de Carlos a desautorizar a Fernando pese a ser su representante en el imperio frenó las reformas fiscales y religiosas aprobadas en la dieta de Núremberg.[159][160]​ Aprendiendo de ello, Fernando ocultó hasta el último momento a Carlos las deliberaciones de Ratisbona, tratando de obtener del cardenal Campeggio el apoyo de la iglesia contra los turcos.[161]

Más inflexible se mostró Fernando con el anabaptismo, ejecutando en sus dominios al predicador calvinista Caspar Tauber en septiembre de 1524 y enjuiciando a otros como Johann Eggenberger, Hans Voystler, Jakob Peregrin y Johann Väsel. Fernando se apoyó en un Consejo de Fe de los Doce, que incluían al obispo de Viena, Johann von Revellis y al futuro obispo Johann Fabri, así como en su tío Jorge de Austria, que fue nombrado obispo de Brixen. Para mediados de 1524 Fernando ya estaba previendo la fragmentación de la Reforma más allá de Lutero,[162]​ y muchas de las nuevas fes mostraban tendencias más revolucionarias en lo político que el luteranismo. Pese a ese foco en el anabaptismo, Fernando desaprobó la conversión de su hermana Isabel de Austria al luteranismo en 1524.

Las guerras en Italia, Croacia y Austria AnteriorEditar

 
La batalla de Pavía, tildada por Carlos V de una victoria tan de Fernando como de Carlos.[163]​ Tapiz de Bernard van Orley, Museo de Capodimonte.

En Italia, el ducado de Milán en manos francesas se había convertido en el principal punto de disputa entre Francia y los Habsburgo. Fernando, recuperando los proyectos de sus abuelos, propuso a su hermano que se incorporara a sus estados, que eran vecinos por el norte.[164][165]​ Entre octubre de 1524 y enero de 1525 Fernando envió a su hermano refuerzos desde el Tirol, pese a su precaria situación económica y militar.[166]​ Aproximadamente la mitad de las fuerzas en la batalla de Pavía habían sido enviadas por Fernando y Carlos tendría una mejor relación con su hermano después de su providencial ayuda en Italia.[167]

No era el único frente abierto para Fernando. En octubre de 1524 una incursión turca volvió a asolar Carniola, llegando casi hasta Carintia.[145]​ Las medidas tomadas el año precedente se revelaron insuficientes y solo una victoria de Tomori contra los incursores evitó males mayores.[145]​ La debilidad de la frontera cristiana en Croacia se revelaba crítica y el mismo octubre de 1524 Fernando recibió nuevas peticiones de tropas desde Croacia, vetadas por Luis, y que se volverían a repetir al año siguiente.[168]​ Fernando enviaría fuerzas y fondos de forma no oficial a través de Iván Karlović y Nicolás Jurišić,[169]​ mientras extendía su red de agentes al sur de la frontera con el senador de la república de Ragusa, Michael Bocignolo o el comandante serbio al servicio otomano, Petar Ovčarević.

Al mismo tiempo, al oeste de Fernando la confederación suiza (y particularmente el radical cantón de Zúrich, que tenía ambiciones de expandirse en la frontera), era un foco de problemas. A finales de 1524 un predicador radical respaldado por los suizos, Baltasar Hubmaier, se hizo con el poder en Waldshut, ciudad de los dominios de Fernando pero en la frontera con Suiza. Tanto Waldshut como Rheinfelden estaban geográficamente expuestas a una posible expansión suiza,[148]​ pero la lealtad del resto de ciudades del Fricktal al gobierno de Fernando[170]​ y la oposición del magnate local Ulrich von Habsberg a los anabaptistas frenó el problema.[171]

Ulrico de Wurtemberg, mientras, había levantado un ejército para recobrar su ducado con apoyo suizo[172]​ pero la victoria de Carlos V en la batalla de Pavía en febrero de 1525 hizo que los suizos retiran las tropas por miedo a que las fuerzas del emperador, que estaban ocupando el Milanesado, llegaran a sus fronteras.[26][173][174]​ En su lugar, los mercenarios landsquenetes desocupados tras la victoria imperial reforzaron el ejército del mariscal de Wurtemberg, Jorge de Waldburg, frente las fuerzas campesinas que había congregado Ulrico.[173]​ En marzo, el líder mercenario Guillermo de Furstemberg era el que arrebataba a Ulrico y vendía a Fernando los señoríos de Héricourt, L'Isle-sur-le-Doubs y Clémont, territorios de Montbeliard colindantes con el Franco Condado.[175]​ Fernando los empeñaría a su valido Gabriel de Salamanca.

Las guerras campesinasEditar

Los comienzosEditar

 
El castillo de Weinsberg, episodio de uno de los eventos más famosos de la guerra de los campesinos

Sería durante la guerra de los campesinos alemanes de 1525 cuando Fernando llegaría a estar personalmente más en peligro. En medio del descontento imperante, tras la proclamación de los Doce Artículos en febrero, las insurrecciones campesinas habían ido al alza en el sur del Sacro Imperio. Estas tenían un carácter anticlerical, rechazando diezmos y jerarguías eclesiásticas, y opuesto a la introducción del derecho romano, que codificaba las obligaciones serviles, frente al consuetudinario tradicional.

Fernando trató de ejecutar a los líderes de las protestas y cedió en temas como el mantenimiento de los derechos tradicionales pero insistió en que se cumplieran el pago de los impuestos aprobados desde 1523.[176]​ A eso se sumó la movilización de la Liga de Suabia ese mismo marzo.[177]​ En los dominios de Fernando se produjeron en abril de 1525 alzamientos en localidades de Alsacia como Eschentzwiller, Helfrantzkirch y Habsheim. En Suabia el truchsess (senescal) de Suabia Jorge von Waldburg dispersó una banda de campesinos en Leipheim pero uno de los gobernadores de Fernando en Wurtemberg, su tío Ludwig von Helfenstein, fue asesinado durante los tumultos en Weinsberg y se perdió el control de la capital del ducado, Stuttgart.

Las revueltas se extendían por Suabia, el Palatinado, Franconia y otras zonas más lejanas del imperio. La situación fue personalmente difícil para Fernando, dada la extensión del anabaptismo y el descontento campesino en Wurtemberg, Voralberg y el Tirol. En la práctica, Fernando apenas podía considerarse seguro fuera de su residencia preferida, Innsbruck.[26]​ Sin embargo, la masacre en Weinsberg puso a la opinión pública en contra de los levantamientos, siendo condenados por Lutero y atrayendo la acción de la Liga de Suabia y la intervención de príncipes como Antonio de Lorena, Luis del Palatinado, Felipe de Hesse y Jorge de Sajonia contra las bandas en sus respectivos dominios.

Con las fuerzas llegadas de las guerras italianas, Jorge von Waldburg, que ya había sido responsable de la supresión de las revueltas campesinas del pobre Konrad en años anteriores, fue reconduciendo la situación en Würtemberg y Suabia. Ese abril venció a otra banda de campesinos en la batalla de Wurzach y logró con una paz en Weingarten la desmovilización de parte de los rebeldes. Además, las tropas austríacas entraron en Füssen, ciudad del obispado de Augsburgo clave para impedir que los rebeldes de Austria Anterior, el Tirol y Salzburgo pudieran reunirse y que ni el obispo ni los bávaros mostraban interés en defender.[178]

Pese a ello, muchos nobles menores en el sur eludieron la llamada a las armas de Fernando como vicario imperial y de la Liga de Suabia[179]​ y pese a que se intentaron organizar entre sí, los recelos entre austríacos y bávaros supusieron problemas para enfrentarse unidos a los rebeldes.[180]​ La liga, mientras, demoraba el declarar una movilización general.[181]​ Dada la inseguridad, la misma elección de un lugar para el consejo de la Liga fue un problema, pues los príncipes preferían evitar riesgos no acudiendo a emplazamientos lejanos. Fernando, particularmente objetó a desplazarse a Mühldorf para un consejo.[182]​ Igualmente las levas locales era de dudosa lealtad, por lo que Fernando recurrió principalmente a tropas profesionales de Italia.[183]​ Para poder pagarlas, se endeudó con los Fugger.[184]

La fase suabaEditar

 
Ferdinandstein (Piedra de Fernando) con una inscripción recordando su reconstrucción de Bad Wildbad.

Los rebeldes, pobremente armados y poco coordinados entre sí, fueron así poco a poco enfrentados con ventaja por las tropas profesionales de los príncipes imperiales en varias provincias, pese a la respuesta principesca igualmente descoordinada. Estas acciones contra los rebeldes no impidieron que Friburgo, una de las principales ciudades de Fernando en Brisgovia, fuera asediada el 2 de mayo y cayera unos días después. Las autoridades municipales sin embargo lograron negociar un estatus neutral, explicitando que la ciudad no se opondría a Fernando.[185]​ Un progromo contra los Fugger, Salamanca y los obispos tiroleses saqueó igualmente el 14 de ese mes la estratégica Hall in Tirol, en la mismísima vecindad de Innsbruck.[186]​ En Alsacia, la clave ciudad de Belfort también cayó ante rebeldes, si bien obteniendo un acuerdo como el de Friburgo.[185]

Sin embargo, otros príncipes imperiales lograron éxitos en mayo contra otras bandas campesinas en Turingia, donde Felipe de Hesse y Jorge de Sajonia lograron una significativa victoria en Fvon Rankenhausen. En las inmediaciones de los dominios de Fernando, destacó Antonio de Lorena contra los rebeldes alsacianos,[187]​ a los que derrotó decisivamente en Saverne el 17 de mayo y de nuevo unos días después en Scherwiller. Sin embargo, como rival local de Fernando, no continuó la campaña contra las bandas rebeldes en territorio habsburgo. [188]

En paralelo von Waldburg reestableció en mayo el control de Stuttgart y aniquilaba otra banda rebelde en Böblingen, restaurando el orden en Wurttemberg. La Baltringer Haufen, una de las principales bandas campesinas, fue derrotada por von Waldburg en Baltringen mientras que la Compañía Negra, considerada la banda con más fuerza militar, fue también expulsada de Suabia por Waldburg y su líder Jäcklein Rohrbach, responsable de la masacre de Weinsberg, quemado en la hoguera. Muchos otros líderes campesinos fueron ejecutados o, como el predicador radical Christoph Schappeler, exiliados a Suiza. La compañía negra sería finalmente derrotada en Ingolstadt en Baviera a finales de mayo mientras que Luis del Palatinado acababa con las revueltas en sus dominios a finales de mes.

Para junio de 1525 el orden imperial estaba en general repuesto y Fernando estaba en Füssen negociando una paz con los últimos rebeldes suabos[189]​ para terminar de pacificar Austria Anterior a cambio de acabar con el estatus de villanos de los campesinos.[190]​ Otros príncipes llegaron también a acuerdos con los últimos insurrectos en el sur del Imperio y gracias a la mediación de la ciudad de Basilea se obtuvo un armisticio con los campesinos que seguían en armas en Alsacia.[191]​ Fernando asimismo patrocinó en 1525 la reconstrucción de Bad Wildbad en Würtemberg, que había sido quemada durante el conflicto y en la que se conserva una fuente (Ferdinandbrunnen) y una inscripción en piedra (Ferdinanstein) rememorando su papel.

Como parte de las medidas, Fernando ocupó temporalmente territorios eclesiásticos contra los que los campesinos tenían quejas como Füssen o las bailías de los caballeros teutónicos.[192]​ Los territorios ocupados por Fernando serían devueltos a sus dueños por la presión de la Liga de Suabia y de Baviera, a cambio de una indemnización por los gastos bélicos.[193]​ La única ganancia territorial duradera sería la mediatización del monasterio de San Pedro en la Selva Negra cerca de Friburgo.[194]​ Pese a las treguas firmadas, las fuerzas de Fernando derrotaron y capturaron a comienzos de julio a Hans Müller von Bulgenbach, líder del grupo de rebeldes de la Selva Negra que había tomado Friburgo.

La fase tirolesaEditar

 
Vidriera de la Catedral de Friburgo de Brisgovia, una de las principales ciudades de la Austria Anterior. Pacificada con el final de las revueltas campesinas, en 1526-1529 Hans Burgkmair amplió esta vidriera de Maximiliano con la imagen de Fernando junto al patrón de los Habsburgo, San Leopoldo.

Pese a estas victorias, hasta diciembre de 1525 continuaron los coletazos en los territorios austríacos. Mientras Fernando estaba en Füssing, la dieta tirolesa reunida en Merano había aprobado una serie de reclamaciones antieclesiásticas con el apoyo de mineros y campesinos.[186]​ En Salzburgo los campesinos se hicieron con el poder expulsando al obispo, mientras que se producían nuevos levantamientos en dominios vecinos de Fernando. En Estiria el gobernador Dietrichstein fue derrotado y capturado por rebeldes en Schladming el 3 de julio mientras que en Carniola y Carintia los nobles locales pronto reprimieron levantamientos en su territorio,[195]​ con la caballería ligera de Katzianer ocupando preventivamente Krainburg. Las negociaciones con los campesinos del gobernador de Carintia, Veit Welzer, calmaron la situación en sus estados permitiendo enviar refuerzos a Salzburgo y Estiria. Dietrichstein se libró de ser ejecutado y terminó siendo liberado entre negociaciones para que los rebeldes de Salzburgo depusieran las armas.

La mayor amenaza directa a Fernando se vio neutralizada por las divisiones internas de los rebeldes, con los campesinos de Tirol de Sur enfrentados a los de Tirol del Norte y no logrando consolidarse como una amenaza a largo plazo. En julio Fernando promulgó un nuevo Landsordnung o código legal[196]​ y ocupó temporalmente el obispado de Brixen calmando la situación. Baviera a su vez ocupó varios territorios eclesiásticos en el Danubio, mientras Fernando tenía una pugna con sus ellos por el control de Salzburgo.[197]​ Hubo de ser de nuevo la Liga de Suabia la que devolviera el principado al arzobispo pues ni Fernando ni sus rivales mostraban interés en la vuelta de Lang.[198]

Los dominios de Fernando fueron uno de los pocos sitios en el Imperio donde tras las revueltas se produjeron ciertas reformas para mejorar las condiciones de los campesinos[26][199]​ y en los años siguientes la situación política en el Tirol se estabilizó. Fernando proscribió al antiguo líder de la revuelta en el Tirol, Michael Gaismair, que sin embargo escapó de prisión y huyó a territorio suizo. Gasmair, cercano al predicador radical Zuinglio y al anabaptismo,[186]​ intentaría a lo largo de los años siguientes reclutar un ejército con apoyo suizo para reemprender la revolución en Tirol. Fernando mantendría durante el resto de su reinado una política de nula tolerancia con el anabaptismo que había abanderado la revuelta expulsando de sus dominios en los siguientes años a predicadores como Jacob Hutter.

En agosto el antiguo líder campesino Müller, cautivo desde su derrota, fue torturado y ejecutado. Heinrich Wetzel, otro líder campesino agraviado por el incumplimiento del armisticio de junio, se volvió a levantar en armas en Alsacia. Aunque la nueva revuelta logró la extensión de los armnisticios al Sungau en septiembre, Wetzel fue finalmente derrotado en noviembre y obligado a refugiarse como Gasmair en el extranjero.[200]​ En diciembre era Baltasar Hubmaier el que era finalmente derrotado y exiliado a Suiza, recuperando Fernando el control de Waldshut.[174]​ Tanto Suabia como en Alsacia, campesinos y municipios fueron condenados a pagar multas como compensación por los costes de la guerra.[185]

La paz en Italia, Viena la dieta de Espira de 1526 y la batalla de MohácsEditar

 
La muerte de Luis II de Hungría, ahogado al caer su caballo en la batalla de Mohács, activaría los proyectos dinásticos para Fernando que su abuelo Maximiliano había trazado.

Su hermano Carlos, mientras, renegó de los proyectos familiares de consolidar un reino en el norte de Italia a sumar a las tierras Habsburgo gestionadas por Fernando.[163]​ Pese a escribirle a Fernando que la victoria de Pavía había sido de ambos, en julio de 1525 Carlos había entregado a los Sforza, sus antiguos señores, el codiciado territorio de Milán a cambio de un sustancioso pago.[163][58][201]​ Asimismo, Carlos llegó a una paz con la república de Venecia, aceptando una multa en vez de la entrega de territorios a Fernando.[163]​ Fernando recibió la promesa de una parte de dichos ingresos y Carlos quedaba en disposición de intentar su deseada reconquista del ducado de Borgoña. Algunos autores especulan que Carlos tenía dudas de la capacidad de su hermano para gobernar tan disputados territorios, dada su juventud y su débil posición en el imperio.[202]​ Fernando seguiría en los años siguientes insistiendo en la cesión de Milán, proponiendo una reorganización de Italia para pacificar el país. De esa forma, Fernando en Lombardía y Carlos en Nápoles se repartirían Italia en los esquemas fernandinos.[203]​ Pese a ignorar esos planes, en 1526 Carlos nombró a su hermano también su vicario o representante en Italia.[46]

Consolidado en el trono, Fernando repuso en marzo la autonomía de Viena con una Stadtordnung que se mantendría en vigor hasta el siglo XVIII. Pese a formalizar una administración municipal, contenía importantes cambios con respecto a los privilegios anteriores: los gremios de artesanos quedaron excluidos de la administración y se confirmaban los poderes de supervisión de los enviados del duque.

En agosto, Fernando participó como representante del emperador en una nueva dieta en Espira, donde se aprobaron medidas tolerantes con el luteranismo que volvieron a ser ignoradas por Carlos. Significativamente, se incluyó por sugerencia de Erasmo,[53]​ a través de Faber y Fernando, la petición de un concilio eclesiástico.[204]​ Aunque el papa también desoyó la medida, sería el comienzo de un proyecto que Fernando perseguiría todo su reinado hasta culminar en el Concilio de Trento. También se admitía una división territorial de confesiones, que Fernando recuperaría décadas después en su paz de Augsburgo.[205]​ Finalmente Fernando lograba la aprobación de un ayuda militar para su cuñado Luis.[206]

Dicha ayuda fue sin embargo aprobada demasido tarde. Solimán mientras había decidido enfrentarse finalmente a los húngaros y planeó una ofensiva militar a gran escala. El 29 de agosto de 1526 Solimán venció a Luis II de Hungría en la batalla de Mohács, en la que falleció gran parte de la alta aristocracia del reino, antes de que Fernando pudiera enviar la ayuda aprobada en Espira. Particularmente el propio Luis II murió en la batalla sin haber dejado descendencia, lo que abrió una disputa sucesoria. Fernando reclamó los tronos de Bohemia y Hungría a través de su esposa Ana y los pactos entre los Habsburgo y los Jagellón.

Rey Fernando IEditar

Ascenso al tronoEditar

Elección al trono bohemioEditar

 
Tierras de la Corona de Bohemia, de las que fue elegido rey en 1526

A sugerencia de su tía Margarita de Austria, Fernando inició una campaña diplomática para ganarse la elección por las diferentes dietas.[207]​ Eso encajaba tanto en el escenario político, donde el reconocimiento de los privilegios locales era clave para ganar el apoyo popular,[208]​ como en el militar dado que Fernando tenía la totalidad de sus recursos movilizados en un ejército bajo Jorge de Frundsberg en apoyo de su hermano en Lombardía.[209]

Fernando empezó buscando el trono bohemio y la corona de San Wenceslao, que abarcaba más territorios que la propia Bohemia, pues las tierras de la Corona de Bohemia se habían expandido en los siglos precedentes con la marca de Moravia, la Alta y Baja Lusacia, los ducados de Silesia y la comarca de Egerland. La población, que rondaba 3,6-4 millones de habitantes frente a los dos millones de los ducados austríacos,[70][210]​ incluía diferentes grupos eslavos occidentales y germanos. Se trataba de un territorio de gran complejidad política dado el poder de la nobleza en la elección de los reyes y la difusión de las doctrinas husitas alejadas de la ortodoxia europea a las que ya se estaba sumando el protestantismo. Estos estaban organizados con un conjunto de dietas y lugartenientes reales independientes que compartían un mismo rey.[211][212]

En Bohemia sus embajadores, Hans von Starhemberg y Siegmund von Dietrichstein aconsejaron a Fernando reconocer la electividad del título.[213]​ Los bohemios lo eligieron rey en la dieta del 24 de octubre, gracias especialmente al respaldo del canciller Adam de Hradce, la división de la oposición en múltiples candidaturas alternativas[26]​ y que geoestratégicamente solo Fernando parecía poder asumir las cargas económicas y militares que dejaba Luis sin convertir Bohemia en un nuevo campo de batalla.[214][215]​ Fernando juró respetar las leyes locales y la autoridad de la dieta,[216][217]​ comprometiendo en dádivas buena parte de los recursos de Bohemia.[218][219][220]​ Fernando heredaba asimismo cerca de 300.000 florines en deudas por los gastos bélicos de sus predecesores Jagellón.[219]​ Sin embargo esta victoria enconó la rivalidad que mantenía con los duques de Baviera, que también habían intentado llevarse la corona.[221][222]

El reino de BohemiaEditar

Bohemia era un territorio predominantemente checo cuya población había sido en gran medida partidaria del reformador Jan Hus, lo que había acabado con la estructura eclesiástica católica en el reino. Tras las subsiguientes guerras husitas, los husitas se habían dividido en grupos como los utraquistas, moderados abiertos a la reconciliación con la iglesia católica y la Hermandad de Moravia de línea más radical y que simpatizaba con los luteranos. Mientras que intentaría reconciliar a los utraquistas, con los que incluso compartía personalmente simpatías por su erasmismo,[223]​ Fernando mostraría una actitud más dura con otros credos.

Políticamente, Bohemia se caracterizaba por una fuerte nobleza regional agrupada en la dieta y un débil poder regio, a lo que se sumaban dietas de distrito (círculos) locales. Algunas zonas, como Egerland o Kladsko, participaban sólo en sus dietas locales en vez de en las del reino, aunque se consideraban parte de este. Egerland, un territorio germano más recientemente adquirido por la corona, también mantenía una asamblea local y fuertes relaciones con la zona germana del Vogtland. Así el señorío de Asch, técnicamente parte del Alto Palatinado fuera de las fronteras del reino, estaba en manos de nobles checos mientras que la casa germana de Plauen, expulsada de sus dominios en Sajonia, estaba refugiada en sus otros feudos bohemios. Kladsko era un condado creado por los premislidas en la frontera con Silesia y que gozaba de gran autonomía frecuentemente tildado de "territorio exterior" (vnější kraj).

 
El palacio de verano de la reina Ana, parte del castillo de Praga fue la residencia de verano favorita de la mujer de Fernando. Fernando residiría habitualmente en Praga y mandó construir dicho palacio y los jardines reales.

La fuerza de esta pequeña nobleza no impedía que algunos grandes magnates del reino, que se repartían los doce grandes cargos de la corona, monopolizaran el poder en una fuerte posición frente a Fernando. Estos incluían a los Rosenberg, señores de Český Krumlov y primer linaje de Bohemia, a Zdeněk Lev de Rosental, burgrave de Praga y considerado en 1526 uno de los principales políticos del país, al conde de Schlick, enriquecido por la minería de plata en Joachimsthal y que había pasado a acuñar moneda (los famosos táleros), Václav de Wartenberg, heredero de extensos estados en Česká Lípa, y a la casa austríaca de los Hardegg, que habían adquirido el condado de Kladsko. Particularmente, el rey de Bohemia contaba con pocos ingresos estables, dependiendo de la dieta para poder financiar cualquier cosas más allá del mínimo funcionamiento de las instituciones reales. Igualmente las fuerzas militares bohemias debían llegar a un acuerdo con el rey antes de actuar fuera de sus fronteras.[224]​ Eso había dado a los nobles la ocasión de negociar privilegios a cambio de impuestos extraordinarios o apoyo militar y algunas actividades que en Austria eran potestad exclusiva del soberano, como la minería, la acuñación de moneda, el cobro de aranceles o la alta justicia, eran en Bohemia compartidas con la nobleza. La regalia o patrimonio regio que Fernando obtenía se reducía principalmente a la ceca y minas de plata de Kutná Hora, su parte en peajes internos y las contribuciones de las ciudades reales.

No sólo la nobleza era un problema sino que las numerosas ciudades reales, que para 1526 rondaban la cuarentena, gozaban de gran autonomía con sus autoridades municipales escapando al poder efectivo del monarca. Aunque sus impuestos (census) eran la principal fuente de ingresos regular del soberano, tenían su propio autogobierno y voz en las dietas. Además muchas corporaciones municipales eran dueñas de amplios territorios como señores feudales. Algunas de estas ciudades, las ciudades de la reina, tenían sus ingresos comprometidos como dote de la reina de Bohemia, que en este caso era su hermana viuda María.

Pese a todos estos problemas, el reino de Bohemia era un territorio rico y poblado, que sumaba aproximadamente 1,6 millones de habitantes.[70]​ Su capital Praga, en la que Fernando residiría con frecuencia tras su elección, era un importante centro cultural con una reputada universidad. El reino, además de uno de los principales y más autónomos estados del Imperio,[225]​ era un electorado y por tanto clave en la elección de futuros emperadores.[226]

La corona de BohemiaEditar

Los otros territorios de la corona, que no habían participado en la dieta bohemia que eligió a Fernando por mantener sus propias instituciones, le confirmaron posteriormente como rey a título de su esposa Ana.[227]​ Así poco después, la dieta moravia eligió igualmente a Fernando en un parlamento en Olomouc celebrado de 11 a 18 de noviembre. Moravia era otro territorio checo con 800 000 habitantes[70]​ y muchas características en común con Bohemia. Vecina a Austria, se estaba convirtiendo en un refugio para los anabaptistas que Fernando expulsaba al sur y acogería en los siguientes años a Balthasar Hubmaier y Jacob Hutter. Fernando continuó en Moravia la persecución de los anabaptistas que ya había empezado en su archiducado, incluso pese a los reproches de su mentor Erasmo.[228]​ Aunque la visitaría menos que Praga, Brno actuaba como sede real con las dietas alternando entre Olomouc y dicha ciudad.[18]​ Al igual que en Bohemia, había numerosas ciudades reales autónomas (destacando, además de las ya mencionadas Brno y Olomouc, Jihlava, Znojmo, Uničov y Hradiště), una pequeña nobleza que se repartía la mayoría del territorio y un gobernador (capitaneus terrae Moraviae, Moravský zemský hejtman) en nombre del rey. En 1526 Juan III de Pernstein era el gobernador de Moravia y seguiría siendo uno de los grandes magnates del margraviato durante todo el reinado de Fernando junto al obispo de Olomouc, que a su vez era el señor de un territorio semiautónomo[229]​ con centro en Kroměříž.

Lusacia se componía de los territorios históricos de los sorbios, eslavos pero en el siglo XV más germanizados y relacionados con las vecinas Sajonia[225][230]​ y Brandeburgo.[230]​ Así por ejemplo dependía eclesiásticamente de la diócesis de Meissen en Sajonia y estaba sometida a una fuerte influencia protestante dada la predicación de Lutero en la vecina Wittenberg que ya se veía en las ciudades y monasterios de la región. Con 150 000-200 000 habitantes, era el más pequeño de los territorios de la corona y se dividía en una Baja Lusacia al norte y una Alta Lusacia al sur, siguiendo la topografía. El poder real se ejercía desde Bautzen[18]​ con un landvogt para cada Lusacia, que en 1526 eran ejercidos por Heinrich Tunkel von Bernitzko y Carlos de Münsterberg. Aunque sin una elección como tal, las Lusacias pasaron igualmente al control de Fernando.

La Baja Lusacia contaba con cuatro ciudades en manos del soberano (Calau, Guben, Lübben y Luckau) además de numerosos Standesherrschaft o feudos directos de la corona exentos de impuestos feudales y de los monasterios de Dobrigluk y Neuzelle. Sin embargo, Brandenburgo había adquirido en la paz de Lübben como exclaves bajo teórica soberanía bohemia las localidades de Cottbus, Peitz, Teupitz y Bärwalde y tenía una hipoteca sobre Beeskow. La Alta Lusacia compartía con la vecina Bohemia un importante movimiento municipal encabezado por la Liga Lusacia, que confederaba seis ciudades: Bautzen, Görlitz, Kamenz, Lubań, Löbau y Zittau. Estas disputaban el poder regional con la nobleza local y con los monasterios de Marienthal, Marienstern y Lubań.

Finalmente, la dieta silesia también aprobó la elección de Fernando el 5 de diciembre en una sesión en Leobschütz a cambio de su promesa de respetar sus privilegios tradicionales. Silesia era un territorio de origen polaco con aproximadamente 1 200 000 habitantes,[70]​ dividida en pequeños ducados herederos de la descomposición de la dinastía de los Piastas que aspiraban a la inmediación imperial para escapar del vasallaje a Bohemia.[231]​ La capital de Silesia era Breslavia, sede de las instituciones reales[18]​ que incluían un Oberlandeshauptmann o gobernador y un obispo católico. Habían sido territorios de poca influencia husita gracias a la fuerza dicho obispo, pero dadas las relaciones con el norte del Sacro Imperio estaban sufriendo una considerable influencia luterana. El gobernador en 1526, Federico II de Legnica, fue un destacado introductor de la Reforma.

Así, algunos ducados seguían en manos de diferentes ramas piasta, como el ya mencionado Federico II (Legnica-Wohlau-Brzeg), Juan II (Opole-Racibórz) o Casimiro II (Teschen-Oels-Glogovia-Troppau) o de la antigua casa real bohemia de Poděbrady como Carlos (Münsterberg-Oels). Pero muchos otros habían acabado en manos de potencias vecinas con aspiraciones sobre la región,[232]​ como Sajonia (ducado de Sagan), Polonia (ducados de Auschwitz y Zator además del ducado de Siewierz en manos del arzobispo de Cracovia), el margraviato de Brandeburgo-Ansbach (ducados de Jägerndorf y de Beuthen y baronía de Bohumín) o el margraviato de Brandeburgo (ducado de Crossen). La fragmentación y venta de los títulos también habían llevado Nysa a manos del obispo de Breslavia y Pless a la casa húngara de los Thurzó.

El conflicto en HungríaEditar

 
Juan Zápolya, aquí en un grabado de Erhard Schön, fue el gran rival de Fernando. La disputa entre ambos por la corona húngara daría pie a que los otomanos terminaran ocupando gran parte de Hungría.

En Hungría Fernando enfrentó a un competidor por el trono: Juan I de Zápolya, conde por herencia de Szepes cuyos dominios en el norte de Hungría se extendían por los vecinos condados de Liptó, Sáros, Torna y Trencsén. Contaba además con lazos dinásticos con el sur de Polonia, que era otra fuerte influencia en el norte de Hungría. Juan Zápolya había sido además nombrado voivoda de Transilvania por el difunto Luis II, lo que le convertía en virrey de una de las provincias más autónomas del reino así como en titular de diversos mandos militares fronterizo como el condado de los sículos o el banato de Severin. Era así uno de los principales magnates del reino y había sido el principal enemigo del recientemente fallecido canciller Jorge Szatmári, partidario de un acercamiento a los Habsburgo. Deseoso de emparentar con la casa real, Zápolya había pretendido en el pasado la mano de la hermana del rey, finalmente desposada con Fernando.[26]

Juan Zápolya se había librado de la derrota en Móhacs al llegar demasiado tarde para participar en la batalla, tras lo que había sido proclamado rey el 10 de noviembre en Székesfehérvár en una dieta dominada por la nobleza magiar que Fernando no reconoció aludiendo que no había seguido los procedimientos establecidos. Juan era apoyado entre otros por el prestigioso nádor o palatino de Hungría, Esteban Werbőczy, que era la máxima autoridad del país después del rey y que como tal ejercía de conde y juez en la capital. Igualmente fue reconocido por la liga de Cognac, que agrupaba a Francia, Venecia, Baviera y otros enemigos de los Habsburgo.[233]

Las tierras en disputa eran amplias e incluían un amplio tramo de la cuenca del Danubio poblado por magiares o húngaros, pero también por grupos jász y cumanos. Al norte abarcaba también el antiguo ducado de Nitra que además de magiares era habitado por una numerosa población eslava y germana, al este Transilvania con una mezcla de magiares, valacos, sículos y colonos sajones y al sudeste los remanentes del despotado de Serbia en el Banato y Sirmia. Al sur se encontraba el reino eslavo de Croacia, Eslavonia y Dalmacia en unión personal pero reteniendo parlamentos (sabor), gobernadores (banes) e instituciones propias tanto para Croacia como para Eslavonia.

El territorio rondaba los cuatro millones de habitantes y estaba organizado en condados donde la autoridad era ejercida por un ispán, a veces nombrado por el rey y a veces hereditarios o asociados a otros títulos. Pese a la victoria turca, Solimán no había podido ocupar estos territorios efectivamente y se había conformado con saquearlos, consolidar su control de la clave fortaleza de Belgrado y las tierras fronterizas al sur del río Sava e incorporar Petrovaradin aguas arriba en el Danubio. Eso apuntaba al río como eje de la futura expansión turca hacia Buda y Viena. Mientras, las fuerzas otomanas continuaron el asedio de las fortalezas en Bosnia y Croacia que formaban los últimos restos de la línea defensiva sur del reino.

La creación de un partido fernandino en HungríaEditar

 
María Habsburgo, retratada en 1522 como reina de Bohemia y Hungría por Hans Krell. María sería clave para las aspiraciones de Fernando a Hungría y durante las décadas siguientes sería crítica para mantener las relaciones familiares cuando Fernando y Carlos tuvieron desavenencias.

Frente a Zápolya Fernando contaba en cambio con apoyos claves como el de su hermana, la reina viuda María de Habsburgo que tras Mohács había avisado a Fernando en septiembre de la situación,[234]​ creyendo necesario para el reino su apoyo contra los turcos. En torno a ese proyecto se agrupaba buena parte de la alta administración del fallecido rey Luis, como Tomás Nádasdy, de la noble familia húngara Nádasdy y antiguo secretario real, el archidiácono Nicolás Olahus de Komárom, también antiguo secretario real y en aquel entonces secretario de la reina o los también secretarios de la reina Gaspar Serédi, Ferenc Újlaki y Georg von Reicherstorffer.[235]​ Igualmente contaba con el apoyo de Tomás Szalaházi, clérigo que había servido en la cancillería real y que nombrado obispo de Veszprém formaba parte del séquito de la reina. También apoyaron a Fernando los hermanos Imre y Ferenc Bebek, miembros de una de las casas nobles más antiguas del reino con intereses cerca de Kassa y Eger y que habían servido en la secretaría real. Algunos miembros del servicio de la reina[236]​ y de la secretaría real[237]​ respaldaron sin embargo a Zápolya.

María, con la colaboración clave de Nádasdy,[237]​ logró el respaldo a Fernando de Esteban VII Báthory, que había sido nombrado nádor por Luis II antes de ser depuesto por la nobleza en favor de Esteban Werbőczy. Báthory a su vez fue crítico para convencer a su antiguo secretario Ferenc Révay y al preboste de Pécs László Macedóniai,[237]​ así como a su lugarteniente Imre Nagy.[238]​ Finalmente la suma de Esteban al partido de Fernando trajo el respaldo de sus hermanos, Andrés y Jorge Báthory, que detentaban el título de conde de Somogy y el control de la fortaleza de Babócsa.

María y Nádasdy obtuvieron asimismo el apoyo de nobles como la familia Batthyány, señora de feudos en la frontera con Austria como Németújvár, de György Cseszneky, castellano de Tata, o los hijos del barón de Szent-Györgyi, señor de propiedades en la frontera con Moravia y Austria como Bazin y Szent-Györgyi. También ganaron el apoyo de Gáspár Horváth, casado con una de las damas de María.[239]​ Algunos, como los Batthyány, mostraron sin embargo cierta equidistancia inicial entre Fernando y Zápolya.[239]​ Aunque Fernando prometió resarcir a sus partidarios de gastos y pérdidas derivadas de su apoyo,[239]​ la facción prohabsburgo padecía escasez de fondos.

Fernando contaba además con las simpatía de varias ciudades reales. Así contaban con una fuerte presencia en Pozsony (conocida como Presburgo en alemán y actualmente llamada Bratislava por su nombre en eslovaco), importante ciudad del noroeste del reino junto a la frontera y donde estaba refugiada su hermana. Otra ciudad donde la candidatura de Fernando logró respaldos fue Kassa, segunda ciudad del reino y cabeza de la Alta Hungría. Ahí Fernando sumó el apoyo del juez real Mihály Kakuk y de la minoría germana. También lograron apoyos en la ciudad de Pécs, capital de Baranya y clave para las comunicaciones en el sur del país.[240]​ Contaban en dicha ciudad con los probostes László Macedóniai y Alberto Peregi,[241][242]​ pese a que el obispo era partidario de Zápolya. Finalmente, la ciudad de Sopron, en la frontera, también era inclinaba por la facción habsburgo dada la presencia de tropas germanas.[239]

Este apoyo a Fernando estaba especialmente concentrado en el norte y el oeste del país, contiguas con los dominios de Fernando y donde muchos como la familia Thurzó, señores moravios como los Pernstein,[243]​ o el margrave de Ansbach tenían intereses a ambos lados de la frontera. Notablemente el margrave Jorge de Ansbach, que ya había financiado a Fernando en años pasados, había heredado de su difunta mujer las posesiones hunyadi en el condado de Bekes. Su hermana María además había recibido en dote amplias áreas en Moson, Zolyom, Borsod y en Máramaros. Elek Thurzó, conde de Körmöcbánya y camarero real, era otro importante propietario en la zona minera del noreste con lazos con los Fugger, la corona de Bohemia y Polonia y fue junto a Estaban Bathory el otro gran magnate que respaldó a Fernando.[238]

Otro gran foco de apoyo a Fernando fueron las zonas fronterizas con los otomanos como Croacia, donde había interés en el apoyo habsburgo para detener las incursiones turcas. Sin embargo, en Eslavonia el ejército intacto de Zápolya había sido providencial para evitar más pérdidas tras Mohács y los sentimientos en la región favorecían a Juan I por temer que Fernando atrajera el foco turco.[244]​ Pese a ello, también en Eslavonia logró sumar partidarios como Luis Pekry. Valentín Török, antiguo ban del histórico bastión antiturco de Belgrado, también fue reclutado para el partido de Fernando si bien inicialmente mantuvo una aparente cooperación con Zápolya. Seguía al mando de Subotica en la frontera serbia y cerca de los feudos familiares de Ferenc Révay.

Fernando finalmente contaría con las simpatías de la minoría germana en las ciudades mineras del norte y en Transilvania donde Zápolya era visto como el candidato de la población eslava.[245]​ Aunque los eslavos eran la mayoría de la población en el norte, los germanos formaban un patriciado urbano que controlaba el gobierno municipal en localidades como Bartfa, Nagyszombat o Moder[245]​ además de en siete ciudades transilvanas. La familia sajona Pemfflinger eran además barones con posesiones en la Alta Hungría y buenas relaciones con la reina viuda.[238]​ Pese a todos estos apoyos, la posición de Fernando en Hungría era débil comparada con la de Zapolya.[246]​ Fernando era un candidato extranjero y solo en Croacia tenía un apoyo popular generalizado.[247][248]

Las dietas de Presburgo y Cetin y la coronación en PragaEditar

Nádasdy, junto a Matías Majláth y Juan Szalai, llevó a cabo un gran servicio a Fernando al obtener para él las joyas de la corona real húngara, requisito para una ser coronado rey de Hungría según las tradiciones del reino. Juan Bornemisza, el guardián de la corona de San Esteban,[249]​ se encerró en el castillo de Presburgo junto a la reina tras enterarse de la derrota de Mohács y no estaba dispuesto a entregarla a nadie, ni siquiera a la reina viuda María de Habsburgo. Bornemisza únicamente se la entregaría a aquel que fuera legítimamente elegido como rey húngaro. Sin embargo, pronto murió y la corona pasó en 1527 a manos de Fernando. Tomás Nádasdy recibió parte de las propiedades de Bornemisza por mantener Presburgo bajo el control de Fernando y proteger los tesoros reales, que fueron entregados al monarca tras su coronación.[238]​ Fernando fue así finalmente también elegido rey de Hungría en una dieta rival controlada por su hermana en Presburgo el 17 de diciembre de 1526.[250][251][239]

A su vez Fernando maniobró para evitar posibles intervenciones del rey Segismundo I Jagellón el Viejo de Polonia, primo del fallecido rey Luis él mismo y vinculado matrimonialmente con Zápolya a través de su fallecida esposa, Bárbara de Zápolya. Fernando continuó con la política matrimonial de su abuelo y para dar continuidad a la alianza concertada en 1515 prometió a su hija Isabel con el hijo y heredero de Segismundo, Segismundo II Augusto.[252]​ El matrimonio de su hija mayor fue infeliz, pues Isabel, tímida y enfermiza,[253]​ no encajó ni con su prometido[254]​ ni con su poderosa suegra, Bona Sforza. La boda fue sin embargo imperativa para Fernando, pues la política exterior polaca estaba dividida entre una facción favorable a la alianza con los Habsburgo (incluyendo el rey Segismundo I o magnates de la Pequeña Polonia fronteriza) y otra enemiga de ellos (como la reina Bona, que tenía intereses dinásticos en Italia opuestos a los de Fernando,[255]​ los parientes de los Zápolya en Polonia o los magnates de la Gran Polonia que aspiraban a expandirse al noroeste a costa del Sacro Imperio[256]​). Isabel fallecería por su mala salud a los pocos años en Polonia pero fue apreciada por su suegro[257]​ y por la nobleza recelosa del poder de Bona[258]​ contribuyendo a mantener a Polonia fuera de las alianzas contra Fernando.

 
Carta del Parlamento de Cetin, en el que la nobleza croata eligió a Fernando como su rey. El documento se conserva en los Archivos Estatales Austríacos.

Poco después, los nobles croatas le confirmaron como rey de Croacia, Dalmacia y Eslavonia en una elección en Cetin en enero de 1527.[259]​ En compensación, Fernando prometió respetar las leyes y costumbres tradicionales del reino y sufragar los costes de la defensa contra los turcos,[260]​ aportando 200 jinetes, 200 infantes y financiación para 800 jinetes croatas más.[261]​ A diferencia de los reinos de Bohemia y Hungría, cuyos títulos eran electivos, Fernando logró el reconocimiento de que la sucesión pasara por sus herederos.[259]​ El mantenimiento de esta frontera sur fue complicado, dado que requirió a Fernando desviar los ya escasos fondos de sus feudos austríacos[262][263]​ mientras que la fuerza de la dieta de sus nuevos territorios bohemios impedía nuevos impuestos para fines fuera de su territorio.[264]​ Tampoco la nobleza croata estaba dispuesta a ceder las fortalezas en la frontera al rey para su defensa.[247]​ Los turcos, que seguían avanzando, tomarían esa primavera Obrovac y Udbina[247]​ y Banja Luka y Jajce antes de final de año.[265]

Pese a ello, Zápolya seguía contando con el apoyo en Croacia del obispo de Zagreb, Simón Erdődy, así como de su hermano Pedro Erdődy y de parte de la nobleza eslavona del oeste donde la presencia magiar era mucho más fuerte. Apenas cinco días después de la elección en Cetin Christoph Frankopan, parte de una rama de los Frankopan, una de las principales casa nobles croatas, reunió en Dubrava a la dieta de Eslavonia para proclamar rey a Juan I.[266]​ Fernando, con sus fuerzas ocupadas con la guerra de la Liga de Cognac en Italia, llevó a cabo maniobras diplomáticas dilatorias proponiendo un arbitraje por un árbitro independiente.[267]

Fernando mientras partió de Viena el 21 de enero a una entrada real en sus nuevos dominios bohemios. Entró en Moravia por Znojmo y pasó por Budwitz y Brtnice, jurando el 30 de enero respetar las leyes de la corona en Jihlava en la frontera entre Moravia y Bohemia.[268]​ Continuó por Německý Brod y visitó las minas de Kutná Hora antes de seguir a Český Brod y finalmente hacer una entrada en la capital el 5 de febrero.[268]​ En Praga recibió las llaves de la ciudad, confirmó las libertades de los utraquistas y de la universidad carolina y fue formalmente coronado como rey de la corona de Bohemia en una ceremonia el 24 de febrero.[268]​ Mientras, en el Sacro Imperio se empezaba a ver el riesgo de la fractura de la reforma, pues el teólogo Zuinglio había roto con Lutero por diferencias doctrinales en lo que era el origen de una nueva confesión radical en Suiza, cerca de las fronteras de Fernando.[269]​ Fernando mandaría ejecutar al anabaptista Baltasar Hubmaier, que ya había expulsado de Austria y que se había refugiado en Bohemia[270]​ y a Michael Sattler, predicador anabaptista de Horb am Neckar. En la primavera Fernando visitó Breslau para asistir a la dieta silesia, alarmándose por la extensión del luteranismo en la zona y dejando como sus gobernadores a Carlos de Münsterberg-Oels en Silesia y a Zdislav Berka en Lusacia.

La ofensiva de FernandoEditar

En mayo de 1527 Tomás Nádasdy y György Cseszneky iniciaron una campaña militar contra Zápolya y ocuparon posiciones en Hungría noroccidental pero sin poder tomar muchas fortalezas en la ribera del Danubio. Contra ellos el partidario de Zápolya, Gaspar Ráskai, aseguró para Juan I plazas como Gúta, Komárom y Visegrád en el tramo de dicha ribera cercana a la frontera con Austria. En Croacia, empezó una guerra similar entre la nobleza croata, partidaria de Fernando y encabezada por Ferenc Batthyány e Iván Karlović, y la facción eslavona de Frankopan, que tenía el respaldo de los obispos de Zagreb y Pécs y del conde de Pozsega Juan Tahy. Lo mismo ocurrió entre los serbios que vivían en el sureste de Hungría. La flota de Révay obtuvo la superioridad en el tramo sur del Danubio con Jovan Nenad y Stefan Berislavić formando un bando fernandino en la Sirmia que los otomanos estaban ocupando mientra Radič Božić y Pavle Bakić lideraban un partido serbio prozápolya en el Banato al sur de Transilvania. Fernando envió recursos a sus partidarios a través de Révay y de Juan Hoberdanecz mientras que Zápolya envió tropas húngaras desde Transilvania para acabar con la revuelta serbia. La guerra en el sureste fue favorable a Zápolya, falleciendo en combate Nenad y adquiriendo poder como magnate local el pariente de Zápolya, Pedro Petrovics.

En julio y pese a las advertencias de cautela de su hermano, que no deseaba provocar a los otomanos, Fernando inició una ofensiva. Los recientes avances habsburgo en Italia habían permitido a Fernando volver a centrarse personalmente en sus intereses orientales.[271]​ La recepción de ayuda financiera de Carlos, que envió 100.000 ducados, fue providencial para Fernando que pudo así reunir fuerzas para perseguir la corona húngara.[272]​ Katzianer cruzó el Danubio a principios de mes tomando sin resistencia Dévény y enlazando con Presburgo. A ello siguió el sitio y toma de Nagyszombat. Las fuerzas húngaras estaban al sur al mando de Nádasdy y Esteban Bathory y tomaron mientras Magyaróvár, Győr y Csesznek.

A finales de mes, Fernando se sumó personalmente a la campaña con un ejército de al menos 10 000 hombres,[273]​ financiados por el propio Fernando con otros 12 000 soldados pagados por los estados imperiales[274]​ según lo aprobado en la pasada dieta de Espira. Pese a la presencia de Fernando el mando de facto estaba sin embargo en manos de generales y príncipes germanos[275]​ como el ya mencionado Katzianer, Casimiro de Brandeburgo, Nicolás de Salm y Wilhelm von Roggendorf.

Tra cruzar el Danubio con sus fuerzas germanas y reunirse con sus partidarios húngaros, la campaña de Fernando siguió por el Danubio con la toma de Pannonhalma y la fortaleza clave de Komárom. Un contingente bajo Katzianer marchó desde ahí hacia el norte a tomar Gúta y Érsekújvár y abrir la ruta hacia Kassa. Tras dispersar el contraataque de algunas fuerzas zápolya en Galgóc y tomar Nitra, Fernando se aseguró la frontera con Moravia.

Mientras, Nádasdy siguió avanzando con éxito al sur hacia la capital húngara, Buda, y aseguró Tata aunque otras fortalezas como Estrigonia y Visegrad resistieron a las fuerzas habsburgo. Sin embargo, Juan I abandonó Buda el 15 de agosto de 1527 sin haber sido asediado ante su inferioridad numérica y se retiró al este por Gyöngyös y Hatvan al encuentro de los refuerzos que esperaba desde su base de poder en Transilvania. Con la retirada de Juan I de Zápolya empezó a colapsar su partido en Pécs y Eslavonia al quedar aisladas del resto de territorios que le eran leales.[244]​ Törok de Enying controlaba el sur, ya abiertamente como partidario de Fernando,[276]​ que le nombró conde de Temes.[277]​ Entre la nobleza húngara y las fuerzas serbias comenzó a haber deserciones en favor de Fernando, especialmente ante la ausencia de respuesta turca y las expectativas de lograr concesiones del nuevo rey.[277]​ Entre otros nobles que se unieron a Fernando cabe mencionar Gaspar Paksy, conde de Arad. Estrigonia y Visegrád se rindieron, permitiendo a las fuerzas fernandinas reabrir la ruta fluvial por el Danubio.

Al suroeste Fernando se aseguró en la zona del lago Balatón el castillo de Sümeg y Veszprém gracias a Tomás Szalaházi y a su pariente András Chorón de Devecser. Tras sus vacilaciones iniciales, Batthyány acabó respaldando finalmente a Fernando.[278]​ Tras acabar con una revuelta campesina que había surgido ante el vacío de poder, un contingente estirio se hizo también con Szombathely. Desde marzo, el señor de la guerra local László Móré, de origen eslavonio y castellano de Kaposvár, también respaldaba a Fernando. Frente a ellos se encontraban las posesiones de los Erdődy, una familia croato-húngara con intereses en el sur de Hungría y en Eslavonia.

La batalla de Tokaj, el sitio de Varaždin y la coronación de SzékesfehérvárEditar

 
Ana Jagellón, esposa de Fernando desde 1521, fue una notable influencia para Fernando.[279]​ Fue a través de ella que Fernando reclamó los tronos de Hungría y Bohemia. Juntos tuvieron 15 hijos. Tras su muerte, Fernando no se volvería a casar.[280][279]

Los lansquenetes de Fernando persiguieron a Zápolya hasta Eger, donde Ferenc Dobó había organizado la zona para Juan I. Las fuerzas fernandinas ocuparon Eger, aunque su general Casimiro de Brandeburgo falleció de enfermedad y sufrieron la política de tierra quemada de Dobó. Ahí enlazaron con los partidarios de Fernando en los condados de Gömör y Torda como los hermanos Bebek o Gaspar Hórvath. Finalmente se produjo un enfrentamiento en campo abierto frente a Juan Zapolya en septiembre con la batalla de Tokaj. La derrota de Zápolya fue aplastante[281]​ y tras la batalla fue abandonado en favor de Fernando por algunos de sus aliados como el arzobispo de Estrigonia Pablo Várdai, el obispo de Nitra Esteban Podmaniczky y el obispo de Vác Juan Országh, o el influyente noble Pedro Perényi, tesorero real y señor de propiedades en Abaúj y Temes.[282]​ Mientras sus fuerzas ocupaban Tokaj, Tállya, Regéc y Boldogkő, Fernando confió a Gaspar Serédi la pacificación de la Alta Hungría y otorgó a sus aliados Thurzó el título de conde de Szepes de los Zápolya. Las propiedades de Ráskai y otros partidarios en la zona de Zápolya fueron repartidas para ganarse a otras casas nobles en el oriente de Hungría, como el ya mencionado Perenyi, György Maghy, László Kenderesy y László Parlaghy. Juan Zápolya escapó a sus dominios en Transilvania.[274]

Al mismo tiempo había fallecido en combate Frankopan cuando trataba de arrebatar Varaždin al partidario de Fernando, Esteban Báthory. Los eslavonios nombraron finalmente rey a Fernando en un sabor o parlamento en Križevci el 6 de octubre. En otoño la ciudad de Kassa y más nobles de la Alta Hungría como los Kékedy se decantaron finalmente por Fernando. El 3 de noviembre de 1527 Fernando fue formalmente coronado según la tradición húngara en la basílica de Székesfehérvár. Numerosos nobles húngaros asistieron a la coronación de Fernando, siendo premiados con la confirmación de las concesiones que habían recibido de Zápolya o nuevos títulos. Ese fue el caso de los hermanos Thuróczy, condes y grandes propietarios del condado de Turóc, de Juan Lengyel de Somogy, de Antal Losonczy, hermano del capitán de Temesvár y bien relacionado con la hermana de Fernando, y de Imre Országh, hermano del obispo de Vác.[282]​ Pavle Bakic también abandonó el bando de Zápolya a cambio de la castellanía de Győr. Para 1528 los embajadores de Fernando, Georg von Reicherstorffer, Sigmund Gross y Martin Mauer estaban logrando con cierto éxito el apoyo de los sajones de Transilvania contra Zápolya.[283]

La administración fernandinaEditar

Las institucionesEditar

 
Sede de la cancillería bohemia de Fernando en el castillo de Praga. Fernando desarrolló un conjunto de instituciones para sus diferentes reinos bajo la coordinación central de su corte en Viena.

Fernando intentó desde diciembre de 1527 desarrollar la estructura estatal en sus dominios, con una corte en Viena para el archiducado de Austria e introduciendo instituciones similares a las de Viena en Innsbruck para la Austria Anterior, Praga para Bohemia y Buda para Hungría.[284]​ Fernando publicó la Hofstaatsordnung codificando su administración. Creó un Geheimrat o Consejo Privado para la política exterior común para sus dominios, separado tanto del Hofrat o Consejo de Gobierno preexistente,[84]​ que permaneció como cámara judicial, como de los Regiments con funciones ejecutivas en representación permanente suya en cada territorio.

Igualmente extendió sus Cámaras de Cuentas (Reitkammer en alemán, Česká komora en checo, Udvari Kamarát en húngaro) a Viena, Innsbruck, Praga y Buda para gestionar las finanzas de sus estados,[284]​ complicadas por las capacidades de veto de cada dieta. Todas ellas quedaron bajo el control de una nueva Hofkammer en Viena. Fernando contó para ello con Florián Gryspek, leal oficial de los Habsburgo en Innsbruck que pese a las reticencias de los nobles checos se convirtió en pieza fundamental de su administración bohemia, y con Nicolás Gerendi, parte de la corte de su hermana que Fernando designó obispo de Transilvania.

Ese sistema permitió a Fernando mantener su control incluso pese a sus frecuentes desplazamientos. Para asegurar el funcionamiento de estas instituciones, Fernando prestó especial atención a la gestión documental, desarrollando un sistema de archivos basados en las innovaciones de la corte de Maximiliano en Innsbruck.[285]​ Asimismo creó una cancillería ducal en Viena o Hofkanzlei encargada de los documentos y comunicaciones, solucionando las deficiencias de épocas anteriores en las que se dependía de la cancillería imperial. Aunque Fernando intentó centralizar la cancillería para todos sus dominios, hubo de sumar otra en Praga dado el papel del cargo como garante de que los procedimientos eran de acuerdo a la legalidad bohemia.[286]​ En Hungría, Fernando nombró canciller a Tomás Szalaházi, con base en Presburgo en las cercanías de Viena. Todas estas instituciones se podían enviar correos gracias a la red que Gabriel von Taxis, maestro postal desde tiempos de Maximiliano, iba desarrollado desde Innsbruck al crecer los dominios de Fernando.

La burocracia fernandinaEditar

 
Bernardo Clesio reemplazó a Salamanca en 1528 como primer ministro de Fernando. Como canciller dirigió la política de Fernando de 1528 hasta su muerte en 1539.

Fernando también reemplazó a Gabriel de Salamanca, su impopular favorito español, con nobles locales. Así, ganó notable poder Bernardo Clesio, obispo de Trento, como canciller y principal consejero de Fernando pero también se integraron en su consejo miembros de la pequeña nobleza austríaca como su nuevo tesorero Hans Hofmann von Grünbühel, los landeshauptmann o gobernadores Leonhard von Völs, Cyriak von Polheim, Veit Welzer o Hans Ungnad von Sonnegg, los comandantes militares Johann Katzianer, Wilhelm von Roggendorf (cuyo cuñado Nicolás de Salm también entró al servicio de Fernando) y Cristoph de Waldburg o la familia Khevenhüller. Carente de experiencia militar de primera mano,[14][62]​ Fernando se apoyó en esos generales durante su reinado. Gracias a la germanización de su administración, Fernando logró que las dietas aprobaran levas y contribuciones para la campaña de Hungría.[220]

Fernando siguió sin embargo usando e integrando en su administración nobles españoles como el propio Gabriel de Salamanca, que nombrado conde de Ortenburg permaneció en el consejo y fue nombrado bailío de Ensisheim. También españoles eran sus embajadores en Bruselas, Madrid, Roma e Inglaterra, Martín de Guzmán, Martín de Salinas, Gabriel Sánchez y Luis de Tovar y muchos cargos personalmente cercanos a Fernando o su familia, como sus secretarios Cristóbal de Castillejo y Juan de Castillejo, sus camareros Martín de Paredes y Juan de Hoyos, sus caballerizo Pedro Laso de Castilla y Bernardino de Meneses, su falconero y cazador mayor Alfonso de Mercado, los miembros de la casa de la reina Francisco y Pedro Laso de Castilla y Alonso de Meneses o su boticario, Antonio Calvo. Aunque muchos de esos cargos fueran cortesanos, se trató del círculo de confianza personal de Fernando, que los usó habitualmente en misiones diplomáticas y los recompensó con nombramientos en órdenes militares, matrimonios con la nobleza local austríaca y títulos nobiliarios vacantes. Los españoles siguieron siendo así un grupo significativo de su administración en Viena, superando en número a la colonia húngara en la capital y el italiano, el español y el francés eran idiomas habituales.

También fueron habituales los flamencos que habían venido con él de los Países Bajos, especialmente entre los músicos y artistas de su corte. La etiqueta de la corte de Fernando, como la de Carlos, seguiría las costumbres borgoñonas.[287]​ Fernando también usaría flamencos como embajadores como llegaría a ser el caso de Gerard Veltwijck o Ogier Ghiselin de Busbecq en etapas finales de su reinado. Sin embargo, en los comienzos fueron habituales los italianos en su diplomacia,[288]​ como Jerónimo Adorno, Giovanni Maria Malvezzi o Niccolò Secco, dada la preponderancia de estos en las rutas comerciales con Oriente, la importancia del imperio otomano en la política exterior de Fernando y la dificultad de encontrar agentes capaces dispuestos a asumir los riesgos del puesto. Eso le llevó a veces a emplear incluso a embajadores de sus antiguos enemigos, como Jerónimo Laski. Muchos de estos alemanes, españoles y flamencos alternaron su servicio a Fernando y a su hermano Carlos, con intereses repartidos entre todos los dominios Habsburgo.

Fernando llevó a cabo una deliberada política de integrar a la nobleza en sus nuevos dominios, favoreciendo los matrimonios entre la nobleza austríaca y bohemia,[289][290]​ la dispersión de sus intereses a lo largo de los diferentes territorios[291]​ y el uso de comités y asambleas generales que reunieran ambas dietas.[289]​ Se preocupó también de que sus propios hijos, especialmente su sucesor Maximiliano (nacido en 1527), aprendieran diferentes lenguas de sus dominios incluyendo el italiano, alemán, checo y húngaro.[98]

Los retos pendientesEditar

Sin embargo, y pese a que con las reformas fiscales de Fernando llegaría con el tiempo a duplicar la recaudación obtenida,[84]​ los magros austríacos no daban para sufragar los efectivos movilizados para la guerra en Hungría. Fernando trató de introducir contribuciones excepcionales para financiar la defensa contra los otomanos (Türken Steuer, aprobadas en 1524, 1526 y 1529) y para cubrir el déficit, recurrió a la ayuda de su hermano Carlos, a fundir las joyas y tesoros que había dejado su difunto cuñado[292]​ y a endeudarse con los Fugger.[293]​ Buscando mejorar sus ingresos, Fernando expandió su monopolio estatal sobre la sal a Bohemia, que era uno de los mayores territorios de Centroeuropa sin minas de sal propias.[294]​ Implementar este esquema impositivo le obligó a tratar de evitar las importaciones de sal desde las minas del sur de Polonia. También intregró las actividades mineras en Bohemia y Croacia[295]​ dentro de los esquemas que ya había organizado en Austria.

Sería en Bohemia donde primero intentó dar pasos para centralizar la administración. Desde 1528 trató de limitar la gran autonomía de los burgos y municipios en el reino.[227]​ Contaba con el apoyo de pequeñas dinastías en auge como los ya mencionados señores de Hradec, pero también con los señores de Weitmühl, los de Pernštejn, los Popels de Lobkovicové y los Berkas de Dubá, que encontraron oportunidades de carrera en la burocracia real.[227][221]​ Con ellos, fue limitando el poder de los municipios y de los principales magnates. Entre otras cosas, acabó con las asambleas de círculos locales como instrumento legislativo,[296]​ requirió que el rey convocara las dietas y aprobara los acuerdos de estas como condición para que se aprobaran leyes[297]​ y se apropió para corona de la ceca de Joachimsthal,[227]​ cuyo dueño, el conde de Schlick, había muerto en la batalla de Mohács. También trató de evitar la extensión del anabaptismo en Bohemia y Silesia, expulsando a Caspar Schwenckfeld y Jacob Hutter. En Silesia Fernando aprovecharía la muerte en diciembre de 1528 de Casimiro II de Teschen para tomar los ducados de Glogovia y Troppau.

El contraataque de ZápolyaEditar

Recuperación de Transilvania y Hungría OrientalEditar

Ante la neutralidad del rey de Polonia Segismundo I Jagellón el Viejo y la tibia ayuda de la liga antihabsburgo de Francisco de Francia, Venecia, el papa Clemente VII y Enrique VIII de Inglaterra,[298]​ Zápolya acudió ante el sultán turco Solimán. El 27 de enero de 1528 firmó un tratado con él y lanzó un intento de retomar Kassa. Sin embargo fue derrotado por las tropas de Fernando en marzo de 1528 en Szina, lo que fue seguido por la toma del castillo de Szepes, una de las principales bases de Zápolya en la Alta Hungría.[299]​ Juan I hubo de refugiarse al norte entre sus simpatizantes en Polonia, lo que motivó quejas de Fernando ante Segismundo.[300]

La situación no era sin embargo fácil para Fernando, rodeado de enemigos. Ese marzo una conspiración de Otto von Pack, basada en documentos falsificados que decían que la conquista de Hungría era un primer paso antes de volcarse contra los luteranos, estuvo a punto de causar una guerra con los príncipes protestantes en el Sacro Imperio.[301]​ Igualmente en marzo, los turcos lanzaron otra incursión desde Bosnia contra Croacia y Carniola.[302]​ Tras haber roto el año previo la línea de defensa croata en Bosnia, los otomanos tomaron ese año Gospić y devastaron Lika y Carniola. En abril otra razia turca asoló Szeged antes de ser derrotada por Hoberdanecz y retirarse a Sirmia. Fernando sin embargo estaba endeudado y debía soldadas a sus tropas de la campaña previa, lo que limitaba su capacidad de respuesta.[248]

En junio, Zápolya obtuvo finalmente una victoria en la batalla de Földvar gracias a las tropas valacas y moldavas vasallas de los otomanos. A cambio de ceder algunas fortalezas fronterizas a los vasallos turcos, Zápolya aseguró Transilvania. Algunos nobles como Matías Majláth, que Fernando había nombrado conde de Fogaras en el sur de Transilvania pasaron a su bando. La victoria en Földvar y la represión subsiguiente en Transilvania acabaron en la práctica con el apoyo de los sajones a Fernando si bien algunos focos como Brassó, Földvar, Segesvár o Nagyszeben, siguieron resistiendo a Zápolya durante años. Todo ello arruinó el plan de Fernando de zanjar las deudas generadas por la campaña entregando a sus acreedores las minas de sal de Transilvania.[28]

Juan I también se aseguró zonas vecinas. Pedro Perenyi, cuyas posesiones familiares en los condados de Temes y Abauj lindaban con Transilvania y que había tenido fricciones con los sajones, se volvió al partido zápolya.[283]Imre Czibak, obispo de Nagybánya, en el también vecino condado de Bihar, fue otro sólido apoyo de Zápolya. Con simpatías en Polonia y entre nobles magiares y eslavos como los Kostka y los Drugeth, Zápolya también se aseguró localidades en la Alta Hungría en los condados de Zemplen y Ung o la región de Považie.

El impás de 1528-1529Editar

Siendo típico que las campañas otomanas empezaran en primavera, Fernando pasó el verano de 1528 explorando alianzas para contener la esperada contraofensiva turca.[303][304]​ Su hermano Carlos, enfrascado en su guerra con Francia, rechazó invertir más recursos en Hungría y Fernando tanteó posibles alianzas con Polonia, Inglaterra, Escocia o el papado.[305]​ Sin embargo, solo hubo otra incursión de saqueo turca contra Croacia y Carniola,[306]​ mientras el obispo de Zagreb se convertía en el nuevo foco del partido zápolya en Eslavonia[248]​ y buscaba el apoyo de potencias extranjeras como Venecia.[307]​ En septiembre Fernando pudo reunir un nuevo contingente de cinco mil soldados contra Erdödi pero terminaron centrados en la amenaza otomana.[248]​ En octubre el ban de Croacia, Iván Karlović, derrotó en Belaj con fuerzas croatas y carniolas una tercera incursión de fuerzas irregulares turcas, que aún volverían a atacar en noviembre pero sin que hubiera intervenido el ejército imperial otomano.[308]​ Las incursiones turcas no solo motivaron la progresiva restauración y ampliación de las fortalezas en Carniola y Croacia, sino su dotación por tropas de todos los ducados austríacos[309]​ y mercenarios españoles.[310][311]

 
Medalla con el retrato de Fernando, fechada en 1529.

Fernando fue fijando su corte en Viena en una posición más alejada de la primera línea y céntrica a sus diferentes intereses, frente al mayor uso de Innsbruck y Wiener Neustadt en los comienzos de su reinado. Para Bohemia, Fernando designó capitanes y gobernadores que detentaban la representación del rey cuando no estaba presente. En Hungría, Fernando aprovechó la muerte del nádor o palatino Esteban VII Báthory para evitar de facto el cargo y nombrar un gobernador (locumtenens palatinalis) de designación regia pero sin el carácter vitalicio del título nádor.[312]​ También volvió a involucrarse en la política imperial, en paralelo a la húngara dado los sucesos de marzo.

La dieta de Espira de marzo de 1529, en la que participó como representante de su hermano el emperador, fue un fracaso. Fernando, frustrado con el avance del luteranismo tras las concesiones de las dietas anteriores y receloso de los protestantes tras la conspiración de von Pack, mantuvo una línea dura contra los protestantes pese a las recomendaciones de Carlos, centrado en Italia, y Erasmo, que para enojo de su pupilo tenía puntos comunes con los protestantes.[313]​ Los protestantes sin embargo no estaban unidos, dadas las diferencias de doctrina entre Lutero y Zuinglio. Las tesis de Zuinglio no solo lo oponían a los luteranos, sino que alarmaron a los cantones suizos católicos que temían una resurgencia de Zúrich y buscaron el apoyo de Fernando.[314]​ Ese mismo año, la primera guerra de Kappel terminó con una victoria protestante frente a los cantones católicos suizos que Fernando respaldaba,[228]​ en buena parte por la falta de apoyo de un Carlos V ocupado con los conflictos en Italia.[315]​ Más éxito tuvo Fernando en Zagreb, donde fuerzas hispanogermanas derrotaron al obispo partidario de Zápolya esa primavera.[316]

La campaña de SolimánEditar

 
Grabado contemporáneo del sitio de Viena, mostrando a las tropas turcas acampadas frente a los muros de la ciudad (Museo de Viena).

En el verano de 1529 un numeroso ejército otomano, que según las crónicas alcanzaba el cuarto de millón de soldados y tres cientos cañones,[317]​ invadió el reino húngaro y barrió a las fuerzas de Fernando en Hungría. En Eslavonia y el sur de Hungría, las promesas turcas de parar las incursiones de años previos y devolver áreas fronterizas causaron que la región volviera a respaldar a Zápolya si bien Croacia siguió respaldando a Fernando. Fernando mientras, siguiendo el consejo de su tía, evitó el enfrentamiento en campo abierto contra un enemigo tan superior en fuerzas.[318]​ Fernando en cambio congregó en Linz a las dietas austríacas y a la dieta de Moravia, logrando la aprobación de levas generales.[319]​ La dieta bohemia, a diferencia de estas, se negó a desplazarse a Linz por lo que Fernando se trasladó personalmente a Praga.[320]

La capital de Buda fue tomada por Solimán a principios de septiembre y entregada a Juan I. El cambio de suertes en el conflicto trajo un cambio de lealtades entre los nobles húngaros, perdiendo el bando fernandino a Tomás Nádasdy, que fue capturado durante la toma de Buda y pronto se cambió al partido del rey Juan I de Hungría. Solimán continuó tomando la vecina Pest y avanzando a lo largo del Danubio a través de Visegrád, Estrigonia, Komárom, Tata, Gyor y Magyaróvár antes de llegar ante Viena.

Fernando afrontó su mayor prueba con el sitio de Viena que siguió, si bien él personalmente permaneció en Praga en negociaciones con la dieta bohemia. La llegada de refuerzas imperiales a Krems impidió que los turcos pudieran cruzar más allá en el Danubio y las fuerzas en el castillo de Presburgo rechazaron intentos hacia el norte, dejando a los otomanos estancados en Viena. El asedio finalmente terminó con una victoria austríaca gracias a la efectividad de las contraminas de los defensores y el impacto de las inclemencias meteorológicas sobre los sitiadores. En octubre, tras fracasar un último y costoso asalto a gran escala, los otomanos se retiraron de Viena ante las noticias de que se estaba congregando un ejército imperial para liberar la ciudad. La dieta bohemia en Praga había aprobado finalmente sumarse a la campaña y Carlos, tras la firma de la paz de las Damas en agosto, se había trasladado a Espira y había logrado la movilización de los príncipes imperiales para levantar el sitio.

La victoria en el sitio sería un gran símbolo para Fernando en el futuro, que usaría para presionar a las dietas en favor de nuevas ayudas bélicas.[321]​ Con ayuda bohemia y moravia, Fernando comenzó la reconstrucción de la ciudad, que había sufrido un incendio en 1525 y había quedado asolada por el sitio. Fernando comenzó con la modernización del Palacio Imperial de Hofburg, antiguo castillo medieval.[322]​ Pese al éxito militar Fernando perdió a su principal general, el conde Nicolás de Salm, por las heridas sufridas durante el sitio. Los Habsburgo también mandarían un embajador en 1529 a la Persia safávida, rival de los turcos en el Este, para tratar de abrir un segundo frente, si bien la alianza no terminó de dar frutos.[323]

La contraofensiva de FernandoEditar

 
Escultura de Fernando en 1530, obra de Hans Sixt von Staufen destinada a ser exhibida en Friburgo.

En 1530, tras la retirada de Solimán y una complicada negociación de enero a febrero con las múltiples dietas para financiar una nueva campaña,[324]​ una contraofensiva de Fernando retomaba algunas ciudades fronterizas como Magyaróvár, Gyor, Komárom y Estrigonia. Al norte, Szepes y Tokaj también volvieron a manos de Fernando. Los recursos de Zápolya estaban tan agotados como los de Fernando, lo que supuso que el frente se estancara. Pese a que la situación bélica se estabilizó tanto Fernando como Juan I de Hungría aún reclamaban la corona y la totalidad del reino.

En el sur, la situación era caótica, con razias turcas saqueando tanto la Croacia leal a Fernando como la Eslavonia donde el obispo de Zagreb era partidario de Juan[325]​ y algunos partidarios de Fernando como Luis Pekry negociando con los zápolya ante su superioridad numérica y el miedo a que los turcos los apoyaran.[248]​ En marzo, los estados de Austria Interior volvieron a aprobar un despliegue conjunto para enfrentar las incursiones turcas, que para octubre habían sido desplegadas.[326]​ Los dirigentes locales, especialmente el mariscal carnio Katzianer y el gobernador de Estiria von Ungnad, adquirieron gran importancia con el mando de esta fuerza.[327]

Aunque no se produjo ninguna división formal de Hungría, de facto el dominio húngaro de Fernando se limitó a lo que organizó como Baja Hungría (las ciudades mineras eslavas del noroeste con el área alrededor de Presburgo, Nitra y Trenčín con las ricas minas de cobre de Besztercebánya propiedad de mercantes de Augsburgo como los Fugger,[28]​ actual Eslovaquia Occidental), los condados fronterizos entre Austria y el lago Balatón (Estrigonia, Komárom, Moson, Gyor, Sopron, Vas y, parcialmente, Zala) y la Croacia alrededor de Zagreb, protegida por una línea de fortalezas que pasaba por Varasdin, Sisak, Bihać y Senj.[262]​ Zapolya mientras reinaba en el centro y el oriente del reino como vasallo de los turcos, que pusieron a Alvise Gritti como primer ministro para mantener su influencia en el país.

La frontera militarEditar

 
Grabado de Lorenz Stör mostrando dos jinetes turcos con cautivos de una de sus expediciones en Austria Interior, c. 1530

Además, el imperio otomano lindaban directamente a través de sus dominios en Bosnia con la Croacia de Fernando. Las fuerzas regulares turcas estaban suplementadas por los akıncı, soldados irregulares que vivían del botín y cuyas expediciones eran habituales incluso en tiempos de paz. En los años previos ya habían llegado desde Bosnia a Croacia, Carniola y Carintia y en 1530 se vivieron nuevas incursiones en Croacia.[316]​ Los obispos de Senj y Zagreb se pasaron al partido fernandino ante el miedo a las incursiones turcas en Croacia, si bien hasta 1534 aún mantuvieron una posición ambivalente.[248]

Fernando así continuó con las reformas empezadas en los años previos en Carniola y alrededores y creó una frontera militar,[328]​ donde expropió las fortalezas de la nobleza de la zona por motivos bélicos,[329]​ construyó nuevas fortificaciones actualizando los castillos medievales a baluartes aptos para la guerra con artillería (gracias a ingenieros italianos como Domenico dell'Allio) y asentó a colonos en condiciones favorables en la frontera a cambio del compromiso de su servicio militar como Wehrbauer (campesinos militares).[330]​ Graz, Laibach, Agram (Zagreb) y Viena fueron usadas como depósitos de armas para esta frontera.[101]Ferenc Batthyány, leal partidario de Fernando en Croacia, había recibido fortalezas en la frontera entre Austria y Hungría (actual Burgenland), que donde asentó colonos dando lugar a los croatas de Burgenland.[331]​ Numerosos croatas habían tomado parte en la defensa de Viena de 1529 y volverían a participar en la defensa contra las siguientes campañas turcas contra las posiciones en el Danubio.

Aprendiendo de las lecciones de Viena, donde esas fortalezas solas no habían podido parar a los otomanos, Fernando persuadió en mayo a las dietas de sus dominios austríacos para sufragar parte de los gastos de secciones de la frontera que servían como defensa avanzada de sus estados aunque las tropas y fortificaciones estuvieran fuera de su territorio.[325]​ Con ello pudo complementar los recursos de los que disponía en Croacia y Hungría. No logró sin embargo el apoyo de la dieta imperial, reacia al creciente poder habsburgo.[316]​ Entre otras medidas para obtener fondos adicionales, Fernando recibió un préstamo del patrimonio de su esposa,[76]​ vendió la ciudad morava de Jemnice a un noble checo y empeñó propiedades en Suabia. Así Haguenau, Kaysersberg y Ortenau volvieron al Palatinado como pago por sus deudas con ellos, reservándose Fernando un derecho de recompra. Felipe del Palatinado-Neoburgo había dirigido junto a Salm la defensa de Viena y la casa del Palatinado volvía a estar alineada políticamente con los Habsburgo. Pese a todo ello, las deudas de Fernando con sus banqueros crecían[332]​ y los Fugger, que tras una bancarrota de los Hochstetter en 1529 habían pasado a ser los principales financiadores de los Habsburgo, terminaron embargando en 1530 las rentas napolitanas del testamento de su abuelo aragonés.[28]

Gracias a ello el leal Jurišić, nombrado capitán de Rijeka con mando sobre las defensas al sur de Austria, pudo afrontar una reforma de las defensas en Croacia. Buscando asentar la población en la zona, que ya había sufrido en la pasada guerra con Venecia y que ahora quedaba expuesta a los turcos, Fernando concedió en 1530 un estatuto o carta de población a Rijeka. Para neutralizar la amenaza de incursiones navales otomanas desde Obrovac se construyó en 1530 un castillo en la costa en Bakar, un importante puerto entre Rijeka y Senj, lo que fue seguida por la expropiación de las fortalezas de los Frankopan en la comarca costera de Vinodol y el desarrollo en Senj de una guarnición costera con soldados austríacos.[262]​ Al sur, el exclave de Klis seguía en manos croatas gracias al uscoco Petar Kružić.

Desde Senj la línea zigzabeaba en el interior siguiendo el curso del río Una, en cuyas orillas se encontraban los castillos del lugarteniente de Fernando en Croacia, Ivan Karlović, (Mutnik), de su cuñado Nicolás III Zrínyi (Zrin, Kostajnica), de varias ramas de los Frankopan (Brinje, Tržac, Cetin, Skrad o Slunj) y destacadas fortalezas reales como Ripač, Bihać, Krupa y Otočac.[248]​ Las fortalezas reales fueron dotadas de fondos para su defensas mientras que algunas fortalezas nobiliarias como Brinje fueron confiscadas por Fernando con el permiso del sabor croata para organizar la defensa.[262]​ Tras la desembocadura del Una en el Saba, la línea cubría las ciudades de Sisek y Zagreb gracias a fortalezas entregadas por Fernando al ban Karlović como Medvedgrad, Lukavec y Rakovec, las posesiones de Pedro Keglević, un veterano de las guerras contra los turcos que había adquirido Kostel, Krapina, Blinja, Bijela Stijena, Pakrac, Novi Grad y Lobor y las de los Ernuszt, que habían emparentado con Keglević y que eran dueños de Čakovec, Đurđevac, Molve y otras posesiones en Međimurje.

Para consolidar esta frontera, Fernando asentó a uscocos (eslavos de la Bosnia y Croacia otomanas que habían formado bandas en la costa aún libre del dominio turco),[150]​ refugiados croatas y serbios que huían del avance turco en Sirmia y Eslavonia, y valacos[333][101]​ (poblaciones de lengua romance de los Balcanes y el Danubio, habitualmente de tradición trashumante).[nota 10]​ La primera oleada de dichos colonos comenzó en la década de 1530, con las poblaciones desplazadas de los últimos avances turcos en Bosnia y el sur de Croacia. En la propia Croacia, el asentamiento de estas poblaciones era vital dado que la defensa contra las incursiones irregulares se articulaba en torno al refugio en las fortalezas, que los akıncı no podían tomar al carecer de la artillería del ejército profesional, y la insurrectio o leva temporal convocada por el ban entre los habitantes de las cercanías para emboscar a los incursores, especialmente cuando el botín o las fortalezas los frenaban.

Rey de RomanosEditar

Ascenso al trono y estabilizaciónEditar

Elección como rey de romanosEditar

 
Grabado de Fernando I, por Barthel Beham (c. 1531)

Mientras, la división entre luteranos y reformistas en Alemania y la vuelta del papa a la alianza con los Habsburgo en el tratado de Barcelona habían permitido a Carlos ser por fin coronado en 1530. Aunque su hermano Carlos ya se había servido de Fernando como representante y defensor de su política en el imperio durante sus largos periodos de ausencia, fue a partir de esta coronación imperial en febrero de 1530 que se comenzó a desarrollar el reparto pactado entre hermanos. En septiembre Carlos le confirió formalmente el título de archiduque de Austria en una ceremonia según el Privilegium Maius, una falsificación de sus antepasados que pretendía igualar el estatus de Austria con el de los electores.[335]​ En diciembre de 1530 fracasó un sitio de Buda liderado por Wilhelm von Roggendorf, deteniendo los avances en Hungría.

Materializando los acuerdos previos con su hermano Carlos, Fernando fue finalmente elegido como rey de Romanos por los electores el 5 de enero de 1531 si bien sufrió a la oposición a su nombramiento de los principales líderes protestantes, Felipe de Hesse y Juan Federico de Sajonia,[336]​ a los que se sumaron en la alianza de Saalfeld sus enemigos católicos, los duques de Baviera. El resto de electores apoyó el nombramiento, que al igual que la elección de Carlos fue acompañada de sustanciosos pagos[337]​ financiados por los Fugger, banqueros de Fernando.[28]​ El 11 de enero era coronado como rey de romanos según el ceremonial imperial. Desde ese momento pasó a gestionar con más protagonismo los asuntos imperiales en nombre de su hermano, cada vez menos presente en el Sacro Imperio.[338]​ La ejecución del pacto de la herencia consolidó la relación de los hermanos, pasando Fernando a ser un fiel ejecutor en el Imperio de la política de Carlos.[68]

El 21 de enero Gritti acordó en Visegrád una tregua en Hungría. Sin embargo, Fernando seguía envuelto en conflictos. En febrero de 1531 se formó una liga protestante en Esmalcalda que aglutinaba a la oposición a los hermanos Habsburgo. En Hungría mientras la guerra seguía detenida, con Juan I y Fernando intentando repetidas veces una solución diplomática. Así en marzo se celebraron negociaciones en Babócsa y Bélvár, con ambos bandos proponiendo diferentes sedes para nuevas entrevistas. Estas negociaciones no fructificaron antes de que llegaran noticias de que Solimán planeaba una nueva campaña. Fernando trasladó la Cámara de Cuentas húngara y su gobernador de Buda a Presburgo en 1531, que pasó a actuar como la capital de facto de la Hungría Real de Fernando.[339]​ En el Danubio, Fernando creó gracias a un préstamo de su hermano una flota de sloops con base en Kómarom. Los otomanos mientras continuaban su expansión tomando Kobaš en Eslavonia ante la inacción de Katzianer.[340]

En esa complicada situación, Fernando afrontó en junio de 1531 la sucesión del duque piasta Juan II, duque de Opole y Racibórz, que había dejado como heredero al margrave Jorge de Brandeburgo-Ansbach. Acosado por las deudas, Fernando aceptó la herencia como prenda de un importante préstamo del margrave. En octubre de 1531, sin embargo, los cantones suizos católicos vencieron en la segunda guerra de Kappel, lo que trajo la muerte del reformador religioso Ulrico Zuinglio y el predominio católico en los valles alpinos de la frontera occidental de Fernando.[315][341]​ Con eso y con la muerte en abril de 1532 del histórico líder de los campesinos anabaptistas tiroleses, Michael Gaismair, asesinado por dos soldados que deseaban cobrar la recompensa que Fernando había ofrecido, se alejaron parte de las amenazas sobre sus dominios.

La paz en HungríaEditar

Fernando seguía pese a ello acosado simultáneamente por los luteranos en los dominios imperiales y por los otomanos en Hungría. Sufrió la presión de los protestantes demandando una paz con los turcos[342]​ en la dieta de Ratisbona de abril de 1532. Políticamente, los príncipes imperiales rechazaban aportar fondos para intereses de los Habsburgo fuera del imperio mientras que religiosamente Lutero creía que los turcos eran el castigo de Dios por la corrupción de la iglesia, lo que hacía la lucha contra los turcos de los Habsburgo un desafío a Dios.[342]​ Los príncipes protestantes sumaron a su causa a las potencias vecinas enemistadas con los Habsburgo. En mayo, el embajador francés concluyó una alianza con ellos en Scheyern, sumándose a Federico I de Dinamarca, que había depuesto al cuñado de Fernando, Cristián II. A cambio de mantener las ayudas económicas para la guerra contra los turcos, Fernando concedió en julio de 1532 la paz de Núremberg prometiendo respetar las conversiones mientras no se celebrara un concilio como se había pedido en Espira.[343]​ Su propio hermano Carlos le alentó, ante la falta de fondos para mantener el esfuerzo bélico, a buscar la paz con los turcos.[262]​ Para el final de la guerra, Fernando llegó a deber casi un millón de florines a los Fugger.[28]

 
Los hermanos Fernando y Carlos, en una medalla de 1532.

Mientras, las fuerzas de Fernando abortaron una segunda campaña contra Viena con una victoria estratégica en el sitio de Güns en agosto de 1532. La fortaleza, bajo el mando de Nicolás Jurišić, demoró tanto el avance otomano contra Viena que los ejércitos imperiales congregados hicieron a los turcos suspender su avance contra Viena. El principal contingente otomano emprendió la retirada saqueando el territorio. Solimán asedió durante la retirada Graz y Marburgo, sin éxito, lo que fue seguido en septiembre por una aplastante victoria imperial en la batalla de Leobersdorf sobre una fuerza turca que se había separado y posteriormente por la derrota de otro contingente otomano en Wiener Neustadt.[344]​ En Unterdrauburg, las fuerzas locales lograron rechazar un intento de otra fuerza turca de atravesar los pasos de montaña hacia Carintia. Los restantes efectivos otomanos se retiraron a sus dominios en los Balcanes. En general, la costosa línea de defensa sur en Croacia logró durante las siguientes décadas impedir incursiones turcas contra Carniola y Austria.[345][264]

Mientras Fernando enfrentaba la campaña turca, la flota habsburgo del Danubio sufrió ese mes en paralelo una derrota en Komárom frente a las más numerosas embarcaciones de Juan I pero sin consecuencias territoriales en el Danubio dada la retirada del ejército otomano y la incapacidad del ejército de Zápolya de tomar la fortaleza sin apoyo turco. Zápolya sí logró ese año ampliar su control de Pécs y Eslavonia y con ello de la crítica ruta comercial que conectaba Hungría con el mar.[346]

Fernando redobló sus esfuerzos de obtener una alianza con los safávidas enviando una nueva embajada en 1532.[323]​ Mientras, el mar dio varios triunfos a los Habsburgo: los uscocos de Fernando en Senj incendiaron el puerto en manos turcas de Obrovac en una incursión, los de Klis quemaron en septiembre la cercana fortaleza otomana de Solin y el condottiero Andrea Doria, que recientemente se había pasado al servicio de Carlos V, abrió en otoño un frente en la retaguardia otomana con la toma de Patras y Corona.

Con un creciente peligro persa en su frontera oriental,[262]​ Solimán accedió primero a una tregua en enero de 1533.[347]​ La tregua dio tiempo a Solimán para afrontar el problema de las fortalezas griegas que Andrea Doria había tomado, cuyo destino era negociado a cambio de acabar la guerra en Hungría.[348]​ Pese a las pretensiones de Fernando y la necesidad de desviar recursos a Grecia y la frontera oriental,[349]​ Solimán se negó a abandonar a Zapólya por haberle dado su palabra.[350]​ Mientras Fernando a su vez seguía tomando medidas para reforzar la frontera sur. Así se ordenó al gobernador de Istria que asentara a morlacos, un grupo valaco, para reforzar la posición.[351]​ Zápolya mientras siguió consolidando Pécs y con ello su control de Eslavonia, incluso amenazando Zagreb.[352]

Finalmente Solimán y Fernando llegaron a una paz con mediante el tratado de Constantinopla de junio de 1533, que confirmó la división de facto del reino húngaro a cambio del acuerdo de un tributo de 30.000 florines. El tratado fue una humillación diplomática de los Habsburgo, dados la negativa otomana a reconocer el título imperial de Carlos como igual al padishá turco, y el hecho de que Fernando hubo de entregar las llaves de Estrigonia como muestra de derrota,[353]​ solo para que Solimán pudiera devolvérselas en apariencia de generosidad. Solimán pudo entonces centrarse en campañas contra Persia[354]​ y contra Corona, a cuya guarnición española permitiría sin embargo evacuar la ciudad. Fernando volvería a mandar otra embajada a Persia a 1533, con la que los Habsburgo trataban de establecer una alianza que contrarrestara en el futuro la creciente cercanía entre otomanos y franceses.[323]

El ducado de Wurttemberg y la paz con los protestantesEditar

 
Ulrico de Wurttemberg fue otro destacado enemigo de Fernando. Durante doce años (1522-1534) intentó recuperar el ducado de Wurttemberg en manos de Fernando. Fernando hubo de ceder en 1534, aunque mantendría durante las décadas siguientes sus propias aspiraciones a recuperar el ducado.

Ahuyentada la amenaza turca, la política imperial mantuvo ocupado a Fernando en 1534. El depuesto Ulrico de Wurtemberg seguía reclamando el ducado de Wurtemberg y durante su exilio había logrado el respaldo del líder protestante Felipe de Hesse. En enero de 1534 Francia, que llevaba años interesada en Felipe como líder mercenario en el Imperio, respaldó a ambos tras una entrevista con Felipe en Bar-le-Duc y en febrero la Liga de Suabia, fragmentada en los últimos años entre católicos y protestantes, se disolvió dejando a Fernando sin aliados en su frente occidental.

En mayo, 24.000 soldados invadieron el ducado de Wurtemberg defendido por apenas 11.000 soldados de las guarniciones de Fernando en Austria Anterior dirigidas por Felipe del Palatinado-Neoburgo. Tras ser derrotadas las fuerzas de Fernando en Lauffen el día once, Ulrico recuperó al fin el ducado mientras el emperador Carlos rechazó intervenir en favor de su hermano Fernando en un intento de mantener la paz en el imperio. La tensión con Francia, la guerra del Conde en Dinamarca donde los católicos intentaban recuperar el poder en Escandinavia con apoyo de Carlos[355]​ y una nueva expedición del corsario otomano Barbarroja en el Mediterráneo tenían los recursos Habsburgo al límite. Héricourt, en manos de Salamanca desde los sucesos de 1525, quedó como una plaza estratégica para evitar que la amenaza se extendiera contra el Franco Condado de Carlos o el condado de Ferrette de Fernando, si bien Salamanca deseaba vender el señorío por los costes de mantenimiento y los Habsburgo hubieron de subsidiarle.[124]

Finalmente se llegó el 29 de junio a la paz de Kadan que zanjó el conflicto de Wurtemberg al admitir como duque a Ulrico bajo un vasallaje nominal a Fernando y la aceptación de Fernando como rey de romanos por los protestantes.[26]​ En la misma paz se negoció la exclusión de los temas religiosos de las competencias del Tribunal de la Cámara Imperial, dado que los bienes eclesiásticos en territorios protestantes se convertían ante el tribunal en una disputa partidista por su composición católica. Dicha paz no solo evitó que los príncipes protestantes se aliaran con potencias extranjeras mientras Enrique VIII estaba creando la iglesia anglicana,[26][356]​ sino que también previno que los estados católicos usaran ese mecanismo para controlar obispados en el imperio como podía ser el caso de Baviera con Augsburgo, cerca de la frontera de los estados de Fernando.[26]​ Desde ese año Fernando recuperaría una política más conciliadora con los luteranos, llamando a su lado a predicadores erasmistas como Friedrich Nausea.

La paz con BavieraEditar

Fernando también tuvo éxito ese mismo año en ganar la alianza de los duques católicos de Baviera Guillermo IV y Luis X, que volvieron al partido imperial. Los duques eran hermanos de Sabina de Baviera, la mujer de Ulrico cuyo maltrato había causado originalmente la deposición del duque. Eran además fervientes católicos, frente al protestantismo que traían Felipe de Hesse y Ulrico. Pese al conflicto dinástico precedente, tras una entrevista en Linz de los hermanos con Fernando en septiembre se llegó a un entendimiento.[357]

Los duques de Baviera aceptaron así el nombramiento de Fernando como rey de romanos, renunciaron a sus reclamaciones sobre el trono de Bohemia y sobre Kufstein e indemnizarían a su hermano Ernesto por su renuncia a la herencia.[357]​ A cambio, se pactó una alianza política como principales potencias católicas en el sur de Alemania tras el final de la Liga de Suabia sellada con el compromiso de la segunda hija de Fernando, Ana, con su heredero Teodoro, con la concesión de que la casa de Baviera heredaría Austria en caso de extinción de la línea masculina de los Habsburgo.[357]​ También se mantuvieron las exenciones aduaneras a los productos bávaros,[357]​ críticas al ser Austria y Baviera competidoras en el mercado de la sal.[82]

El matrimonio no se ejecutaría por la temprana muerte de Teodoro en 1534 y pronto surgieron diferencias entre Fernando y los duques de Baviera. Fernando era partidario de una política contemporizadora con los luteranos mientras que los duques de Baviera eran partidarios de una línea dura católica ante el auge que el luteranismo estaba teniendo en el sur de Alemania tras la introducción de la reforma en Würtemberg. Pese a ello, la entrevista de Linz supuso un reordenamiento de las alianzas en el sur del imperio y los duques respaldarían a los Habsurgo desde entonces.

Política imperialEditar

Una última fuente de distensión para Fernando fue la muerte en septiembre de 1534 del ambicioso Alvise Gritti. El representante de los otomanos en Hungría había acumulado poder en el país hasta el punto de que los nobles húngaros creían que aspiraba a la corona para él mismo. Había sido además un importante eslabón en los intentos de cerrar una alianza franco-otomana y en alentar a los príncipes protestantes contra los Habsburgo para tratar de crear un segundo frente que permitiera otra ofensiva de Solimán. Sin embargo su intento de hacerse con el poder frente a la nobleza húngara causó un levantamiento contra él que terminó con la muerte de Gritti y sus hijos. Su muerte supuso que Zapólya, libre de la presión directa turca, estuviera receptivo a nuevas negociaciones con Fernando.[358]

En 1535 Carlos se centró en preparar una expedición masiva contra los turcos en Berbería, delegando en Fernando la política imperial.[359]​ La carga, que incluía prevenir nuevos conflictos mientras las fuerzas habsburgo estuvieran ocupadas, amenazaba con sobrepasar los recursos de Fernando.[360]​ Entre otros temas, hubo de lidiar con las guerras de Güeldres, donde el duque de Jülich reclamaba el ducado de Güeldres que Carlos había tomado para sí, la continua amenaza de Francia o del electorado de Sajonia, líder de los luteranos.[360]​ También hubo de gestionar la implementación de la paz de Kadan negociada el año anterior.[361]​ El duque Ulrico seguía siendo un fuente de tensión en el imperio por su enfrentamiento con Baviera y por su apoyo a Francia, pese a acudir ese verano a reunirse con Fernando.[362]​ Igualmente Fernando hubo de vigilar al landgrave Felipe de Hesse, que sin embargo estuvo ocupado con la rebelión anabaptista de Münster.[363]

 
Página del receso de Viena, que zanjaba las disputas entre el los archiduques de Austria y los arzobispos de Salzburgo (Archivos Estatales Austríacos).

Fernando también hubo de mantener la paz con Venecia, con la que había un compromiso de arbitraje para delimitar la frontera en el Friuli[124]​ y con los suizos que colaboraban con Francia y con los que había disputas sobre los ingresos de monasterios fronterizos.[364]​ Los Habsburgo llegaron finalmente, mediante un pacto en Trento en junio de 1535, a una paz con la república de Venecia, que terminó con la devolución de Aquilea a su antiguo patriarca. Belgrado y Castelnuovo d'Istria siguieron sin embargo siendo disputados entre Fernando y Venecia.[124]

En 1535 Fernando también afrontó la cuestión de Salzburgo. Los arzobispos de Salzburgo, eran príncipes con inmediación imperial y por ende independientes de las posesiones del archiduque de Austria. Sin embargo, eran los propietarios de diversos castillos en Estiria, enclavados en los dominios de Fernando. Si esas localidades se consideraban parte de Salzburgo en vez de propiedades en Estiria, estarían exentas de la ley y, significativamente, de los impuestos del ducado de Fernando. En base a eso, sus contribuciones habían sido irregulares en los años anteriores, habitualmente dependiendo del apoyo eclesiástico a Fernando en cada momento dado. Sin embargo, el sitio de Güns de 1532 había evidenciado lo crítico que el sistema defensivo sufragado por los estados de Estiria era para todos y las demandas de que las localidades se integraran en el sistema fiscal estirio iban en auge.

Fernando había obtenido en enero de 1535 un acuerdo con el obispo de Bamberg, también dueño de propiedades en Carintia y Estiria, en el que el obispado confirmaba sus exclaves como parte de los ducados austríacos. Finalmente, Fernando logró en octubre de 1535 el receso de Viena, que zanjaba las propiedades de Salzburgo en Estiria como feudos del ducado y por ello, parte de su dominio. Como parte del acuerdo también se zanjó la primacía austríaca al nominar al obispo de Gurk en Carintia, que sería elegido dos veces por Austria frente a una por Salzburgo.

Ese octubre de 1535 también se vio marcado por la muerte del último Sforza, recomenzando los conflictos en Italia tras la expedición de Túnez. Pese a los proyectos de Fernando,[365]​ su hermano Carlos finalmente reclamó para sí el ducado de Milán, comenzando una nueva guerra en la que Francia a su vez ocuparía el Piamonte. La cuestión de Milán volvió a tensar las relaciones entre Fernando y Polonia, pues la reina Bona era otra potencial heredera del ducado. Mientras, en Croacia la dieta amenazó con nombrar a otro rey si Fernando no garantizaba la defensa contra los turcos.[331]

Política domésticaEditar

Respecto a sus propios estados, Fernando aprovechó la paz para continuar el desarrollo de un estado que cohesionara sus dominios lo que le llevo numerosas negociaciones con los estados feudales. Uno de sus grandes logros fue profesionalizar su administración, introduciendo en sus dominios el concepto de jurista profesional frente al empleo de clérigos en la burocracia.[366][367]​ Otro gran avance de Fernando fue el lograr uniformizar el procedimiento administrativo de las diferentes dietas, empezando en 1535 en Carniola.[134]

En 1535 se construyó un edificio para la regencia de Ensisheim en Alsacia, desde la que se gestionaba la parte más occidental de Austria Anterior (los cuatro países o Alsacia, Sundgau, Brisgovia y Selva Negra) y en 1536 se celebró un parlamento en Altdorf como primera asamblea conjunta de los restantes y dispersos territorios suabos.[368]​ Las negociaciones con los estados eran complejas y Fernando solo logró del parlamento suabo una fracción de los impuestos que pedía. Tanto la diputación alsaciana como la suaba (desde 1537 mencionada como landvogtei de Suabia en vez de landvogtei de Altdorf) dependían de la regencia de Innsbruck, que pese a la pérdida de Wurtemberg seguía tratando de consolidar sus dominios en la zona. Entre otras medidas, los gobernadores de Fernando en Suabia trataron de mediatizar las abadías de Murbach,[369]Weissenau y Weingarten, el señorío de Morimont[370]​ y las aldeas imperiales de Leutkircher Heide así como apoderarse de las tierras de la recientemente desaparecida casa de Werdenberg. Sin embargo, esta organización motivó ciertas críticas desde los territorios del Voralberg, cuyos representantes se habían reunido por su cuenta en años previos, lo que generó una tercera dieta en Bregenz también dependiente de la regencia de Innsbruck.[371]

 
El castillo de Presburgo (Bratislava) fue desde 1536 la sede de la administración húngara de Fernando. El edificio actual es fruto de una reforma de Fernando en 1552.

Al este, Fernando continuó consolidando la frontera frente a los turcos. Además de resolver la ya mencionada cuestión de los enclaves estirios, en 1535 promulgó un privilegio para los colonos que se asentaran en los montes Žumberak, ofreciéndoles 20 años de exenciones de impuestos y libertades a cambio de su colonización y servicio militar en la zona.[330]​ Empezando por Carniola, desde 1536 se iría dividiendo el territorio de Austria Interior en distritos para organizar la insurrectio o movilización de los campesinos de una zona en caso de incursión enemiga.[150]

En 1536 también se aprobó el traslado de la dieta húngara de Székesfehérvár, sede tradicional pero ocupada por Zápolya, a Presburgo, en el territorio bajo su gobierno. Las negociaciones de Fernando con la nobleza no eran menos difíciles en el este que en el oeste. Sus intentos de que la dieta de Bohemia y las de los estados austríacos también se celebrara en la misma localidad que la húngara fueron rechazados por la oposición de todas las asambleas.[227]​ Linz, sin embargo, fue a veces usada tanto por las dietas austríacas como por las bohemias dada su práctica ubicación cerca de la frontera entre ambos territorios. Fernando también hubo de limitar las competencias del Hofrat a sus dominios austríacos, respetando los sistemas judiciales de Hungría y Bohemia. En Austria, los estados le exigían garantizar la libertad religiosa a cambio de aprobar los necesitados impuestos para aliviar sus finanzas.

Corte y situación económicaEditar

Fernando también expandió y embelleció sus capitales en el periodo de 1533-1537. En el castillo de Praga, residencia de verano preferida de su mujer creó unos jardines reales de estilo italiano[227][372]​ con un palacio de verano para ella,[373]​ además de promover una red de parques forestales como Obora Hvězda u Ovenec[373]​ destinados a la caza a la que tanto Fernando como su mujer eran aficionados.[18]​ En su palacio de Innsbruck, que seguía siendo la residencia de sus hijos, Fernando acometió una reforma y expansión tras haber sufrido incendios en los años previos.

Particularmente en Viena, Fernando creó una corte estable acometiendo la reconstrucción del Hofburg, antiguo castillo habsburgo, como palacio imperial tras la devastación de los sitios. En la ciudad se produjeron obras hidráulicas culminando las obras del Hofburg con la inauguración de una fuente en Burggasse así como la creación de unos jardines o Lustgarten, un pabellón para tenis real (que da nombre a la actual Ballhausplatz) y la construcción de un paseo para acceder al Prater, gran coto de caza cerca de la ciudad. Fernando patrocinó una segunda reforma de su universidad como centro cultural pues tras el sitio apenas quedaban treinta estudiantes. Fernando fue asimismo un conocido mecenas y coleccionista e instaló un gabinete de curiosidades para sus colecciones de arte y curiosidades con Wolfgang Lazius como curador y Jakob Seisenegger como pintor oficial de la corte.

Pese a ello, fue un periodo de profunda precariedad económica para Fernando y su familia, que vivieron incluso estrecheces personales[151]​ que fueron vox populi en la época.[374]​ Particularmente problemáticas fueron sus finanzas húngaras, pues no solo estaba la mayor parte del país en manos de Zápolya, sino que los dominios de Fernando estaban centrados en los territorios que su hermana, la reina viuda María, retenía como dote detrayendo sus impuestos de la hacienda real. Aunque María había sido nombrada por Carlos V en 1530 gobernadora de los Países Bajos, no había recibido rentas para financiar su nueva corte por lo que seguía financiándose de los dominios de Fernando, lo que causaba conflictos entre los hermanos.[375][376]​ Adicionalmente, las minas de cobre de Besztercebánya habían sido concedidas a los Fugger en época de Luis II y Fernando había empeñado buena parte de los ingresos reales como censos para financiar la pasada guerra, debilitando aún más la capacidad recaudatoria del reino.

Sus finanzas bohemias no eran mejores, pues para complementar los escasos ingresos reales durante la guerra precedente había hipotecado las propiedades del patrimonio de la corona.[18]​ El embajador veneciano llegaría a decir que los pocos ingresos que le quedaban al rey eran los peajes en las puertas de Praga.[164]​ Fernando intentó implementar en 1534 un impuesto sobre las ventas basado en la alcabala hispana pero la oposición de la dieta terminó con el proyecto de alkabala.

Una muestra de la importancia que los Fugger habían alcanzado para el mantenimiento de la administración de Fernando y de Carlos es que fueron ennoblecidos en 1536, con Raymund Fugger siendo nombrado conde de Kirchberg, Weißenhorn y Marstetten mientras que Hans Fugger fue nombrado señor de Glött. Aunque las aldeas eran originalmente dependientes del margraviato de Burgau, los Fugger fueron designados como príncipes imperiales.

La recuperación de HungríaEditar

El juego de influencias en Eslavonia, Hungría occidental y la Alta HungríaEditar

 
Fernando de Habsburgo, retratado por Jan Cornelisz Vermeyen.

Desde 1534, Fernando fue logrando diplomáticamente una serie de éxitos en Hungría. Nobles que como Nádasdy habían terminado en el bando de Zápolya tras la última guerra fueron reconciliándose con él, lo que trajo un incremento de su influencia en Eslavonia (siendo Nádasdy nombrado ban de Croacia por Fernando) y Zala en Hungría suroccidental, donde se encontraban los estados de su mujer. Nádasdy no fue el único noble húngaro de la región que se unió al partido fernandino, cabiendo mencionar a Juan Dessewffy, al general Baltasar Bánffy y a los hermanos Maximiliano y Juan Ostrosith, todos originarios del condado de Pozsega. Los hermanos Erdödi también terminaron, ante la amenaza turca, definitivamente en el bando de Fernando.[248][352]​ El conde de Pozsega, Juan Tahy, también se pasó al partido habsburgo.

Veszprém, en la Hungría central entre Austria y el Balatón fue recuperada gracias al obispo Tomás Szalaházi, partidario de Fernando que no dudó en recurrir a la fuerza en Tihany en 1534 para restablecer el control de su diócesis. El serbio Pavle Bakić (Lak, Szombathely, Hédervár) y el húngaro György Cseszneky (Győr), que se habían mantenido leales a Fernando, retenían feudos a ambos lados del Balatón junto a otros nobles húngaros partidarios de los Habsburgo como Lőrinc Nyáry (con Berencs y Korlátkő y el título de condes de Hont) o los Péchy (en el condado de Sáros). Además, la reina viuda María seguía siendo señora de las ciudades mineras de la Hungría noroccidental cedidas en su dote. Alejandro y Juan Thurzó, a los que Fernando había otorgado los feudos de Szepes de los Zapolya también apoyaba a Fernando. Pablo Várdai, arzobispo de Estrigonia tras un tiempo de ambigüedad también terminó definitivamente en el partido Habsburgo.

Mikuláš Kostka se pasó al bando fernandino tras la muerte de su hermano ampliando la influencia habsburgo en Považie (Sztrecsény, Litova, Zsolna). Fernando supo explotar diplomáticamente las ambiciones sobre territorios teóricamente propiedad de su hermana para recompensar a Nádasdy y ganarse a los Lipcsey (con propiedades en los condados de Zemplen y Bereng como Ujhely y Bilke) y los Pemfflinger (familia de origen germano influyente entre los sajones de Transilvania) gracias a concesiones sobre territorios orientales de la dote de su hermana pero de facto en mano de Zápolya como Maramaros, Just o Diósgyőr.[377]Jerónimo Laski, señor de Késmárk y antiguo partidario de Zápolya que había sido encarcelado por sus lazos con Gritti, también pasó al bando habsburgo.

La disputa por la Alta HungríaEditar

Juan Zápolya mientras consolidó su control de Transilvania. Nagyszeben, último bastión de los sajones de Transilvania que habían apoyado a Fernando, cayó finalmente.[377]​ Contaba con el ya mencionado apoyo de Perenyi al oeste de Transilvania así como de los hermanos Podmanitzky (Aszód, Považský Hrad), rivales de los Kostka, y de los Drugeth (con posesiones en los condados de Zemplen y Ung y especialmente la importante ciudad de Ungvár) en la Alta Hungría, así como con la propiedad del castillo de Szepesség y el respaldo de la vecina ciudad de Lőcse, inmersa en un conflicto local contra Késmárk.

Fernando también perdió ese año el apoyo de Valentín Török de Enying, que había ocupado las posesiones de otros nobles en Hungría Occidental y estaba convirtiéndose en un señor semiindependiente.[378]​ Notablemente, estaban en juego los estados del fallecido Esteban Bathory en Varazdin, los de Ivan Karlović en Eslavonia, los de los Kanizsay en Zala y los de los Ernuszt en Međimurje. Todas estas familias no habían dejado hijos varones aunque sí hijas y hermanas casadas con rivales de Törok como los Nádasdy, los Zrínyi y los Keglević, lo que permitió a Fernando recompensar a las familias que formaban la primera línea de defensa contra los turcos.

En respuesta al avance sobre Nagyszeben, Fernando mandó en 1536 un ejército de socorro, que se conformó con saquear algunas localidades en la frontera con Transilvania como Szatmár. Más éxito tuvo Fernando en expulsar a los Tárczay, partidarios de Zápolya en la Alta Hungría, repartiendo sus posesiones (Makovica, Vörösalma, Tarkő) entre partidarios suyos como los Ostrosith, los Dessewffy o los Péchy. Un contraataque de las fuerzas leales a Juan I terminó con una victoria pírrica zápolya pues perdieron a su general Kún Kocsárd si bien lograron evitar que la deserción de Lászlótól Nagy trajera Tállya y Zboró al campo fernandino. También retomó el castillo de Tokaj, que había seguido en manos del gobernador fernandino Gaspar Serédi. En diciembre de 1536 Zápolya impuso su autoridad sobre Kassa,[283][377]​ ciudad que pese a haber sido partidaria de Fernando había quedado rodeada por los dominios de Juan desde la campaña otomana. Tras ello, expulsó a la minoría germana de la ciudad.

Sin embargo en 1537 el general fernandino Leonhard von Völs, hijo del gobernador del Tirol del mismo nombre y veterano del sitio de Viena, encabezó una nueva ofensiva habsburgo en la Alta Hungría. En septiembre tomó tras un asedio Nagysáros, recuperando Tállya y Regéc y llegando hasta Tokaj.[283]​ Tokaj y el castillo Palanok de Munkács volvieron a tener gobernadores fernandinos si bien parece que en algún estatus compartido con Zápolya. Ferenc Bebek, poderoso y autónomo señor en la Alta Hungría (Krasznahorka, Fülek, Salgó, Boldogkő, Szádvár) también se pasó al bando fernandino. Incluso con los avances zápolya, Fernando pasó de recaudar impuestos en siete condados húngaros a hacerlo en una quincena.[379]

El conflicto en DalmaciaEditar

Mientras los Habsburgo y Zapolya se disputaban Hungría, las incursiones turcas continuaban, si bien pasaron de azotar la Croacia y Carniola fernandina a la Eslavonia zápolya, tomando Bosanski Brod y alarmando al obispo de Zagreb.[359]​ La atención turca había estado sin embargo centrada en el mar tras la victoria de Carlos V en la jornada de Túnez de 1535. Buscando contrapesar a los Habsburgo, habían logrado una alianza franco-otomana en 1536 para colaborar en Italia y el Mediterráneo. Fernando intentó sin embargo no provocar a los otomanos y no respondió a la ocupación turca de Slavonski Brod en julio, pese a que los turcos acumulaban artillería y fuerzas de campaña.[340]

 
La fortaleza de Klis, en la costa dálmata, fue refugio de bosnios y croatas que huían del avance otomano.

Fernando se vio finalmente envuelto en el conflicto debido a las tensiones por la piratería en el Adriático y la guerra irregular que los uscocos llevaban contra los gobernadores otomanos. La situación se agudizaba dado los perennes problemas de fondos de Fernando, que hacían que muchas guarniciones cobraran sus sueldos con considerables retrasos y tuvieran que recurrir a actos de piratería o bandidaje para complementar sus ingresos.[380]​ Esta piratería en el Adriático fue un foco de fricciones a tres bandas entre Fernando, la república de Venecia y los otomanos.[381]​ Fernando mostró cierta connivencia, pues no solo permitía sostenerse a las guarniciones sino que había generado una lucrativa economía en Senj que pagaba notables impuestos por la venta del botín.[381]

Así Klis, puerto nominalmente croata pero exclave en territorio turco desde la toma de Bosnia por los otomanos en 1463, se había convertido en un foco de piratería que los otomanos redujeron en un asedio entre agosto de 1536 y enero de 1537. Pese a los intentos de Fernando de salvar la plaza con apoyo papal,[382]​ finalmente se entregó la fortaleza a los turcos, evacuándose a la guarnición y a la población a Senj, donde engrosaron los uscocos de Fernando. Estos nuevos pobladores no solo permitieron que el desarrollo del puerto continuara, sino que también se asentaron colonos en los montes Žumberak en la frontera croata.[383]​ Los otomanos continuaron su campaña por Dalmacia con la guerra turco-veneciana (1537-1540).

A mediados de septiembre y gracias a a la mediación papal se llegó a una Santa Alianza que sumaba a Venecia, los Habsburgo y el papado y a la que se intentó atraer a Zápolya.[384]​ La mediación papal fue también clave para que Francia, que seguía en guerra con los Habsburgo, no interviniera contra esa coalición.[385]​ Los estados italianos y los Habsburgo apoyarían marítimamente a Venecia pero organizar una ofensiva terrestre era problemática. Fernando pedía poder usar los diezmos o financiación imperial para poder hacerlo dados su escasos recursos disponibles mientras que Zápola, directamente expuesto a los turcos vacilaba en tomar partido sin un compromiso de apoyo militar de Fernando.[386]​ El cardenal Morone, personalmente cercano a Fernando, fue un negociador clave para atraerle a una intervención pese a las dudas de sus principales consejeros, el canciller Clesio, el tesorero Hoffmann, el general von Roggendorf y el obispo Fabri.[387]

Eslavonia y el fracaso de OsijekEditar

Buscando esa financiación en 1537 Fernando asistió a las dietas de la corona de Bohemia, con profundos problemas religiosos. En la dieta bohemia de marzo de 1537 Fernando aprobó la compactata, un acuerdo que admitía en Bohemia el utraquismo, versión moderada del husismo local, en un intento de reintegrar a este sector junto a los católicos.[388]​ También avanzaba el luteranismo y en 1537, el duque piasta Federico II de Legnica, gran promotor de dicho credo en Silesia y sin hijos, firmó un contrato para que sus dominios pasaran a su muerte a manos del margrave Hohenzoller de Brandenburgo, destacado líder luterano vecino de la corona bohemia. Los estados que le vendía incluían los ducados de Legnica, Wohlau y Brzeg.

 
Medalla con el retrato de Fernando en 1537, obra de Hans Reinhart el Viejo.

En octubre de 1537, un intento de Fernando de revertir los avances turcos en la frontera eslavona y tomar la base logística otomana en Sirmia de Osijek fue aplastado en la batalla de Gorjani. Contribuyeron a la derrota las disensiones entre sus generales,[389]​ la falta de provisiones por la colaboración del magnate local Törok de Enying con los otomanos[378]​ y el escaso apoyo del obispo de Zagreb. Varios generales de Fernando como Pavle Bakić o Ludovico Lodron fallecieron en la batalla mientras que Katzianer, general en jefe a cargo de Croacia, huyó. La presencia fernandina en Požega colapsó generando otra oleada de refugiados en la frontera croata.[378]​ Morone, delegado papal ante Fernando y uno de los organizadores de la alianza consideró la derrota peor que Mohács, dada la pérdida de artíllería y tropas irremplazables a corto plazo.[390]

El derrotado general en jefe de Fernando, Johann Katzianer, fue arrestado por el fracaso, pero escapó y trató de organizar una conspiración contra Fernando con apoyo turco antes de ser capturado y ejecutado por Nicolás IV Zrínyi, noble croata que representaba la línea más antiotomana en Croacia y que desde entonces se convertiría en uno de los hombres de confianza de Fernando. Fernando con el tiempo aprobaría su adquisición de los estados de los Karlović y nuevas donaciones para permitir a Zrínyi financiar su lucha contra los otomanos.

El avance otomano siguió en 1538 con la toma de Dubica pero, aunque Zagreb llegó a estar amenazada, la recuperación por Nádasdy y Keglević de Jasenovac en abril de 1538 estabilizó la frontera.[391]​ El fracaso militar que supuso Osijek trajo importantes cambios en el enfoque de Fernando. Así, además de recuperar para la frontera sur al héroe de Güns, Nicolás Jurišić, reorganizó la maquinaria militar austríaca con un consejo militar en Pettau en mayo de 1538.[329]​ Este consejo se dedicó a coordinar los recursos, la inteligencia y asegurar comunicaciones entre las distintas fuerzas, especialmente entre los destacamentos enviados por los estados germanos y las fuerzas locales croatas y húngaras.[392]​ En los años siguientes, Nicolás II de Salm, hijo del héroe de 1529, iría transformando ese alto mando en un organismo moderno que reemplazara como mando militar al ban de Croacia, gobernador de origen feudal.[393][394]​ Probablemente influyera también la muerte ese año de su favorito, el obispo Bernhard von Cles pues, aunque fue sustituido por el jurista Georg Gienger von Rotteneck, Fernando nunca volvió a concentrar tanto poder en una misma persona y fue evolucionando a organismos más colegiados. Notablemente, Fernando dejó vacante el cargo de canciller y solo nombró vicecanciller a von Rotteneck. Finalmente, Fernando aprobó en septiembre privilegios para colonos, incluyendo católicos y valacos, que fueran a repoblar localidades en los montes Bilogora como Čazma y Bjelovar por donde se estableció la frontera.

La diplomacia previa a la muerte de Juan ZápolyaEditar

 
Bona Sforza, c. 1540, fue un personaje recurrente en la vida de Fernando. Heredera del ducado de Bari y pretendiente al de Milán, ambos aspiraron de jóvenes a un estado en la turbulenta Italia del siglo XVI y se terminaron casaron según las alianzas pactadas en 1515 por Maximiliano I, pasando a reinar en estados vecinos. Pese a ser suegra de dos de las hijas de Fernando, Bona siempre reclamaría sus derechos en Italia negados por el hermano de Fernando y por las propias aspiraciones de este.[255]

La debilidad militar también hizo a Fernando buscar una solución diplomática, incluso pese a que el orgullo personal de Fernando le hacía rechazar pactar con alguien que veía de peor cuna.[395]​ Zápolya a su vez se encontraba una situación de debilidad frente a los turcos similar, hasta el punto de que los obispos Franjo Frankopan y Esteban Broderics amenazaron con pasarse al bando fernandino.[396]​ Finalmente en febrero de 1538 Juan y Fernando firmaron un tratado en secreto en Nagyvárad. El acuerdo, alcanzado tras largas negociaciones con el primer ministro de Zápolya, Jorge Martinuzzi, se basaba en el principio compartido de la unidad del reino. Puesto que Juan I no tenía hijos, ambos reconocieron sus dominios de facto[397]​ y Fernando le reconoció como rey a cambio de ser reconocido como heredero de Zápolya.

Ante la superioridad bélica otomana, Fernando se desplazó en mayo a Bohemia para solicitar nuevos recursos a las dietas y sellar alianzas con los príncipes imperiales vecinos en Sajonia y Brandeburgo. Particularmente importante le era el apoyo de los Hohenzollern, pues el matrimonio de Beatriz de Frangepán, duquesa húngara, con Jorge de Brandeburgo-Ansbach había dejado a estos con importantes intereses en Silesia y Hungría mientras que la rama principal de la dinastía, ahora dividida entre Joaquín II y su hermano Juan de Brandeburgo-Küstrin habían adquirido en las generaciones previas propiedades en Silesia (Crossen) y Baja Lusacia (Cottbus). Fernando aceptaría finalmente en 1537-1538 la incorporación a Brandeburgo-Küstrin de Crossen y tendría en los margraves de Brandeburgo un aliado clave para sus próximas campañas. Igualmente Joaquín, con una posición moderada entre catolicismo y luteranismo, colaboraría con Fernando en sus proyectos de diálogo religioso en el imperio.[398]

En mayo Fernando visitó Dresde para sus negociaciones con Sajonia.[399]​ En la Baja Lusacia emitió el Privilegium Ferdinandeum, asegurando los derechos de la provincia a cambio del apoyo de su dieta contra los turcos. En su única estancia en Lusacia, prosiguió por Bautzen y Görlitz, en la Alta Lusacia.[399]​ El margrave de Brandenburgo se comprometió a enviar tropas tras reunirse ahí con Fernando, sumándose a una oferta que los duques de Baviera habían hecho en paralelo.[399]​ Fernando finalmente viajó por Bunzlau hasta Breslau, donde convocó a la dieta silesia sin lograr avances dado que la división entre protestantes y católicos hacía que ambos bandos recelaran de mandar sus fuerzas fuera de sus fronteras ante el temor de que su ausencia fuera aprovechada por sus rivales.[399]​ Sin embargo en Breslau Fernando recibió buenas noticias de Zápolya, dispuesto a unirse a ellos contra los turcos a cambio de que las tropas fernandinas guarnecieran Buda.[400]​ Para junio Fernando regresó por Olomouc y Linz a Austria.[399]

Pese a ello, en agosto de 1538 Solimán realizó una campaña contra Moldavia que alarmó a las cortes europeas, que temían que el ejército otomano movilizado atacara Hungría.[401]​ Dada la ausencia de respuesta de Fernando, que temía un ataque contra sus dominios en Eslavonia en vez de contra la Transilvania de Juan, Zápolya pagó un tributo extraordinario al sultán como muestra de sumisión.[401]​ Las acciones navales hispanoitalianas contra los otomanos como Préveza (1538) o Castelnuovo (1539) fueron mientras infructuosas. En paralelo a la diplomacia de Fernando y pese al pacto de Nagyvárad, la reina de Polonia Bona Sforza, enemistada por los Habsburgo al tener reivindicaciones dinásticas sobre Milán, acordó en febrero de 1539 el matrimonio de su hija Isabela con Juan I en búsqueda de un heredero para la dinastía húngara. Tanto Fernando como Solimán fueron invitados a enviar un embajador a la boda, mostrando una actitud ambigua.[401]

Interludio imperialEditar

No solo en Hungría se intentó esta aproximación negociada. En paralelo, los Habsburgo revalidaron en marzo de 1539 la paz con los luteranos en el tratado de Fráncfort. Pese a ese tratado hubo conatos de conflicto en octubre cuando Fernando intervino militarmente en favor del monasterio de San Ulrico de Augsburgo, que había dejado de cobrar los diezmos de Haunstetten por la extensión de la reforma. La liga de Esmalcalda, en cambio, apoyó a las ciudades protestantes del sur de Alemania como Ulm, Memmingen, Heilbronn y Estrasburgo.

Al año siguiente, Carlos se desplazó a Gante para acabar con una revuelta localista. Fernando se reunió con él en la ciudad flamenca en febrero, reafirmándose en mayo el acuerdo entre hermanos sobre la herencia. Notablemente, Fernando logró que la cesión de Alsacia pasara de ser un usufructo de por vida a una cesión total que pudiera legar a sus herederos.[369]​ En junio y julio de 1540 Fernando lideraría el coloquio religioso de Haguenau, tratando de llegar a una solución diplomática a la división entre católicos y protestantes en el Sacro Imperio.

Pese a todos estos planes, pocos días antes de que Juan I muriese el 17 de julio de 1540, su esposa Isabela Jagellón de Hungría dio a luz a Juan Segismundo de Zápolya, a quien Isabela y el primer ministro Martinuzzi hicieron coronar inmediatamente faltando al pacto con Fernando.[402][403][404]

La ofensiva de FernandoEditar

Pese a la coronación, Fernando reclamó en agosto el cumplimiento del tratado de Nagyvárad. Sus fuerzas avanzaron hacia Hungría reclamando el trono y volviendo a ocupar amplias partes del reino. Fernando contaba con el recobrado apoyo de la nobleza húngara, particularmente de Tomás Nádasdy, Franjo Frankopan, Pedro Perényi, Ferenc Bebek y Esteban Ráskay, decepcionada por la influencia de Martinuzzi sobre el rey y, especialmente, su control de las rentas reales.[405]​ La muerte ese año de František Drugeth también supuso el cambio de partido de sus hermanos. La nobleza húngara esperaba que los Habsburgo, tanto Fernando propiamente como su hermano Carlos, gran enemigo de los otomanos, pudieran a cambio proteger Hungría de los turcos.[406]

Martinuzzi, que desconfiaba de la capacidad de Fernando de proteger el reino húngaro frente a los otomanos,[396]​ recurrió en cambio a pedir ayuda al imperio otomano,[407]​ y al padre de Isabela, Segismundo I Jagellón el Viejo. Fernando apostó por mantener su juego de alianzas mandando otra embajada a los safávidas, que seguían en guerra con los turcos, en 1540[323]​ y tratando de mantener la entente Habsburgo-Jagellón. Igualmente envió ante Solimán a su embajador, Jerónimo Laski, para informarle del tratado con Juan I.[408]​ En octubre las fuerzas de Fernando tomaron numerosas ciudades como Visegrád, Vác, Pest, Tata o Székesfehérvár pero no lograron entrar en Buda, frente a la que sus fuerzas se amotinaron por la falta de provisiones.[409]​ A los escasos recursos se sumaban las desavenencias entre alemanes y húngaros, con mandos diferentes que llegaron a enfrentarse entre sí.[410]

Mientras que Segismundo no quiso perturbar las alianza que había sellado con Maximiliano para contener a Moscovia, Solimán encarceló a Laski, siguiendo la costumbre turca de hacer a los embajadores responsables de los actos de sus señores, y envió al ejército otomano en respuesta.[283]​ Durante el invierno de 1540 un contingente turco invernó en Vác, en lo que era la primera presencia otomana en Hungría fuera del periodo de campaña estival.[396]​ Con el renovado apoyo de los vasallos otomanos, el infante Juan Segismundo fue coronado por la dieta de sus dominios húngaros. Francia mientras se alineaba con los otomanos gracias al trabajo de su embajador Constantinopla, Antonio de Rincón, si bien evitó inicialmente intervenir directamente para evitar el escándalo de apoyar a una potencia musulmana contra el emperador. Incapaces de combatir en más frentes, los Habsburgo mantuvieron una actitud conciliadora durante el fracasado coloquio de Ratisbona de principios de 1541 entre protestantes y católicos en el Sacro Imperio.

Fernando mientras volvió a intentar tomar Buda en mayo de 1541 gracias al apoyo del margrave Joaquín II de Brandeburgo, infructuosamente.[411]​ La llegada del ejército otomano en agosto hizo que la campaña fuera un fracaso, muriendo su general Wilhelm von Roggendorf. Las ciudades de Buda y Pest fueron finalmente tomada por los turcos en septiembre, que con la creación del eyalato de Budin comenzaron a ocupar parte de Hungría. Isabela, Juan Segismundo, Martinuzzi y buena parte de la alta nobleza húngara fue capturada por Solimán en la toma de la capital. Solimán se autoproclamó regente en nombre del infante Juan Segismundo para proteger Hungría de Fernando[409]​ y finalmente liberó a los aristócratas que había capturado como gobernadores de los distritos de Hungría Oriental en su nombre. Törok de Enying quedó sin embargo rehén de Solimán.

Las dietas de 1541 y la financiación de la guerraEditar

Fernando finalmente convocó a las dietas austríacas y bohemias en busca de levas e impuestos para sostener una guerra abierta contra los turcos. Significativamente el noble austríaco protestante Hans von Ungnad medió entre Fernando y la dieta en Linz, logrando la aprobación en octubre de un paquete de impuestos plurianual para financiar tres años de guerra a cambio de garantías religiosas en Austria. La dieta bohemia aprobaría posteriormente en Praga contribuir igualmente a la guerra, repartiendo las cargas según la población entre Austria (un tercio) y la corona de Bohemia (los restantes dos tercios).[70]​ Significativamente, Austria Anterior quedó excluida de contribuir gracias a su gran autonomía fiscal[412]​ mientras que Hungría, con un sistema fiscal anticuado que favorecía a la nobleza, contribuía aparte con un impuesto extraordinario llamado dica.[412]​ Tanto en Austria como en Bohemia se pagaba en función de la tierra, medida por el alquiler feudal,[412]​ mientras que la dica húngara era pagada solo por los siervos y por cabeza. En Austria para poder recaudar eficientemente el impuesto se creó un censo de ingresos feudales (Gültbücher).[413]​ En la Baja Austria adicionalmente se instauró un fogaje por casa (Rauchaufangsteur)[412]​ mientras que en Bohemia las ciudades reales tenían una contribución semianual.[224]​ Fernando llegó así a poder levantar 20 000 soldados desde Austria y otros 5 000 desde Bohemia.[414]

Entre otras medidas adicionales, Fernando también empeñó el ducado de Glogovia a Federico II de Legnica y cedió al elector de Sajonia la abadía de Dobrilugk en la Baja Lusacia en pago de deudas, lo que sumado al apoyo de los margraves de Brandenburgo le garantizaba paz y apoyo desde el norte.

A todo eso se sumó un subsidio imperial aprobado en 1541 y que se revalidaría año a año durante la guerra a cambio de prórrogas de la tregua religiosa y cesiones políticas y económicas. Fernando contó con el apoyo del cardenal Morone, providencial para convencer a los príncipes alemanes y al Papa de la necesidad de contrarrestar el expansionismo otomano.[415]​ Incluso encarnizados enemigos de Fernando en el imperio como Felipe de Hesse se alarmaron ante la amenaza turca.[416]​ En las negociaciones con la dieta del Sacro Imperio, Fernando ganó aún más importancia en el imperio como mediador entre los príncipes y Carlos, igualmente necesitado de subsidios para enfrentar sus guerras en el Mediterráneo e Italia. Fernando se distinguió especialmente como patrón de la pequeña nobleza suaba, que no tenía representación directa en la dieta imperial.

Los esfuerzos exteriores de los Habsburgo quedaban sin embargo divididos pues Carlos V primó el teatro mediterráneo frente al apoyo a su hermano en Hungría,[417]​ con un fracaso en octubre en Argel.[418][419]​ Fernando particularmente pidió a su hermano que contribuyera a la expedición de los estados germanos en Hungría con arcabuceros españoles e italianos, tanto por el impacto moral que tenía la contribución personal del emperador como por la experiencia de estos en operaciones anfibias como las que requeriría una campaña en el Danubio y por sus conocimientos sobre fortificaciones pirobalísticas.[420]​ Sin embargo Carlos rechazó comprometer recursos de sus dominios fuera del imperio, especialmente mientras veía la posibilidad de una guerra con Francia.[421]​ Carlos tampoco cumplió la promesa de su vicecanciller de sumarse personalmente a la campaña,[422]​ lo que fue motivo de críticas entre los príncipes imperiales.[423]

La guerra contra los otomanosEditar

La aproximación diplomática de Fernando llegó el 29 de diciembre de 1541 al tratado de Gilău con Martinuzzi, bajo el que se recuperaba el acuerdo de Nagyvárad.[424][283]​ Los Zapólya y la nobleza húngara decepcionada por la ocupación turca de Buda combatirían a los otomanos a cambio de respetar un principado de Juan Segismundo en la Alta Hungría y Transilvania. No todos los nobles húngaros mostraron su apoyo, con algunos tratando de jugar a varias bandas entre los Habsburgo, los Zápolya y los turcos. Los Podmanitzky de Aszód, Matías Basó desde Murányalja o los Bebek en Alta Hungría operaron como señores cuasiindependientes y fueron focos de bandidaje y moneda falsa. Otros magnates como Perenyi, Martinuzzi y Pedro Petrovics trataban de medrar en el conflicto. Así, Pedro Perenyi celebró un cónclave en mayo de 1542 tratando de organizar una conspiración. Fernando le detuvo y le confiscó los castillos de Tata, Estrigonia y Visegrád mientras que otros como Eger en Hungría Oriental pasaban a Zapólya o castellanos independientes.[425]​ Los Zápolya recibieron la promesa de recuperar sus feudos hereditarios en Szepes.[426]

 
El sitio de Pest de 1542, por el grabador italiano Enea Vico.

En junio de 1542, Fernando volvió a intentar tomar Pest para tratar de prevenir nuevos avances turcos.[414]​ Con Carlos ausente, Fernando rehusó el mando de la expedición y se quedó en retaguardia organizando la logística, que había hecho fracasar las campañas de 1538 y 1540 y que seguía siendo problemática dadas las desiguales contribuciones de los estados imperiales.[427]​ Contaba para comandar el frente con el continuado apoyo de Joaquín de Brandenburgo aunque la campaña fue de nuevo infructuosa.[411]​ El avance fue lento, plagado por la escasez de recursos pese a que Fernando financió las fuerzas ante los retrasos en los pagos de los diferentes estados y por la complejidad de coordinar una fuerza multinacional.[428]​ Solo gracias a la intervención de Nicolás Zrínyi durante la retirada se evitó una derrota estratégica.

El fracaso de Fernando en tomar Pest hizo que para diciembre de 1542 los Zápolya renegaran del acuerdo de Gilău. Más allá de una derrota concreta, la campaña había evidenciado que Fernando era incapaz de una victoria decisiva en Hungría sin el apoyo de su hermano, que sin embargo no tenía Hungría entre sus prioridades.[429]​ Los otomanos a su vez rechazaron firmar la paz sin la entrega de las fortalezas alrededor de la capital. Fernando mantuvo sin embargo su esfuerzo diplomático firmando en enero de 1543 un pacto secreto con el príncipe de Valaquia Radu Paisie, vasallo de los otomanos, para tratar de abrir un segundo frente a los turcos.

En la dieta de Besztercebanya de ese año, los estados húngaros entregaron a Fernando fortalezas en la frontera que ya no podían mantener, en un esquema similar al de la frontera croata. Escaso de fondos, Fernando muchas veces las empeñó a nobles leales como Zrínyi (en la linea del Una y en Eslavonia), Hans von Ungnad (en Varazdin al sur del Danubio), Andrés Báthory (Babocsa, en la otra orilla del Danubio), Nadasdy (Nagykanizsa) o el arzobispo de Estrigonia Pablo Várdai (Érsekújvár al norte) a cambio de que estos las repararan y dotaran. Se apostó por la llegada de ingenieros militares italianos, que introdujeron los últimos avances en la técnica bélica. Así al ya presente Domenico dell'Allio, que se encontraba trabajando en la fortaleza de Varaždin (Stari grad) se sumaron otros como Pietro Ferrabosco.

En otro paso hacia la futura organización militar que los Habsburgo retuvieron durante siglos, Fernando dividió la frontera húngara en las capitanías de Cisdanubia y Transdanubia. Poco a poco, el consejo militar liderado por Salm fue integrando las fuerzas enviadas por los estados austríacos y las de la dieta húngara, como ya había pasado en Croacia. Zrínyi, que había sido en los años pasados el líder del sector más antiotomano fue nombrado ban de Croacia en sustitución de Pedro Keglević, cuya posición contra los turcos era vista como ambigua en la corte de Viena.

La internacionalización del conflictoEditar

 
Solimán I, aquí retratado por Tiziano, fue un peligroso adversario de Fernando. Realizaría personalmente campañas contra Hungría en 1521, 1526, 1529, 1532, 1541, 1543 y finalmente en 1566. Buena parte de la política exterior de Fernando se dedicó a tratar de contrarrestar la superioridad militar del ejército otomano.

La guerra se internacionalizó por la alianza franco-otomana y el estallido de la guerra italiana de 1542-1546 que provocó el asesinato del embajador francés y promotor de la alianza turcofrancesa, Antonio de Rincón.[430]​ Además de los conflictos directos entre Francia y España, tanto Francisco I de Francia, en apoyo de los turcos,[431][432][433]​ como Carlos V, en apoyo de Fernando,[434][435]​ enviaron tropas a la guerra por Hungría. Pese a ello, para el emperador Carlos la hegemonía en el Mediterráneo e Italia eran prioritarias frente a Hungría, que sacrificó en el gran juego estratégico cuando fue menester.[417][436][163]​ La amenaza francesa sobre Flandes también hizo que se enfriara el apoyo de su hermana María a la causa de Fernando.[437]

Pese a haber tomado la capital la situación tampoco era completamente favorable a los otomanos. El noble húngaro Imre Werbőczy mantuvo sus fortalezas en el condado de Tolna, lo que obstaculizaba las líneas de suministro otomanas a Buda, y en el sur Nádasdy y fuerzas austríacas continuaron hostigando a los turcos incluso tras la caída de las fortalezas durante ese año.[438]​ Al norte, el principal castillo de los Podmanitzky ardió, con lo que terminaron pasando al bando habsburgo en busca de protección, consolidando el control fernandino del noroeste.

Por ello los turcos dedicaron el verano 1543 a tomar fortalezas claves para crear una zona segura alrededor de Buda y preparar una ruta a Viena.[439]​ Solimán emprendió una nueva campaña tomando Valpó,[439]Atyina,[439]Daruvar y Pakrac en la frontera eslavona, donde cundió un pánico como el que siguió a la derrota de Osijek,[439]​ así como Siklós, Szeged y Pécs[439]​ en el sur de Hungría. La campaña turca siguió al oeste de Buda con Somogyvár, Kaposvár y Battyán. Estrigonia en el norte soportaba mientras un asedio que era visto como prioritario por los consejeros de Fernando dado que la ciudad defendía la ruta a Viena.

La guerra de posiciones resultante con el sistema fronterizo organizado tras 1541 evitó sin embargo más peligros contra Viena: la línea croata en el río Una se extendía al norte con Čazma y Virovitica en Eslavonia entre Sisek y el río Drava, lo que seguía a la otra orilla del río con Babócsa y Nagykanizsa, que resistió un sitio en mayo, hasta el lago Balatón. Al norte del lago, Veszprém, Gyor y Komárom continuaban hasta el Danubio y Érsekújvár al norte de este último cerraba la ruta por los valles de los ríos Nitra y Vag. Algunos autores han sugerido que Solimán evitó deliberadamente una nueva campaña a gran escala contra Viena, ya que la experiencia de 1529 y 1532 hacía suponer que tal amenaza permitiría a Fernando reclutar un nuevo ejército entre los príncipes imperiales.[440]​ Aun así la caída de Estrigonia abrió la ruta del Danubio a los otomanos, que incendiaron las fortalezas de Tata, Gesztes y Vitány, lo que fue seguida por la toma de Székesfehérvár. Komárom se convirtió entonces en la principal posición adelantada habsburgo en el Danubio.

En agosto el ban de Croacia, Pedro Keglević, derrotó una fuerza otomana en Otočac, junto a Senj, mientras Fernando reunía un ejército contra Estrigonia. Sin embargo, carente de fondos y con la falta de apoyo de las dietas bohemias y moravias no logró lanzar una nueva ofensiva en la zona del Balatón. En septiembre, con la llegada del otoño y después de que su caballería tártara sufriera una derrota frente a Zrínyi en Vásárhelyi, Solimán dio por finalizada su campaña. Pese a ello, su gobernador aún logró tomar Brezovica en Eslavonia en noviembre, reclamando el parlamento croata la extensión de la frontera militar a Eslavonia.

En paralelo la armada turca pasó a apoyar a los franceses en sus campañas en Italia contra los aliados de los Habsburgo durante el sitio de Niza de 1543. Buscando estrechar vínculos con sus aliados italianos, Fernando prometió a su hija Catalina con Francisco III Gonzaga, duque de Mantua y marqués de Montferrato.[441][442]​ Junto con el Milanesado en manos de Carlos, esos aliados protegían la frontera meridional de sus estados y la campaña del conde de Enghien de 1543 también amenazaba los dominios de Fernando. Notablemente, ese año cayó por traición la fortaleza de Marano, que fue vendida por un condottiero a la República de Venecia para gran enojo de Fernando.[443]​ En 1544 la derrota de Cerisoles mostró que la posición Habsburgo en el norte de Italia seguía sin ser hegemónica y un contraataque para retomar Marano fracasó, aunque Fernando sí logró recuperar Aquilea.

La tregua de 1545Editar

 
División de Hungría hacia 1544-1545 tras la toma del centro del país por los otomanos y la estabilización del conflicto en la Alta Hungría.

En 1544 los otomanos terminaron de crear un cinturón defensivo en torno a Buda con la toma de Visegrád, Nógrád y Hatvan[283]​ si bien fracasaron en Szécsény. Ese mismo año el ambicioso Valentín Török de Enying, que había sido encarcelado por el sultán, renunció a los dominios que había establecido en Hungría Occidental a cambio de ser liberado. Aunque parte de ellos fueron efectivamente ocupados por los turcos, que establecieron feudos para timariots en Hungría, otras partes volvieron a manos fernandinas. Notablemente, Fernando recuperó la fortaleza de Sziget al norte del Danubio, clave para disputar Eslavonia con Pécs en manos otomanas.[444]​ Mientras Sziget estuviera en manos de Fernando, las incursiones de Zrínyi podía acosar la retaguardia otomana, impidiendo que beys del sur de Hungría y Eslavonia unieran fuerzas y amenazando el abastecimiento de las guarniciones de Buda y alrededores.[445]

Fernando se enfrentaba mientras a una conflictividad interna otra vez en auge. Había hace poco expulsado de Bohemia al predicador Václav Mitmánek y ese mismo año, alarmado por la extensión del luteranismo recuperó el ducado de Glogovia en Silesia de manos del protestante Federico II de Legnica. En el sur, la ciudad de Augsburgo se enfrentó con él apoyando a predicadores luteranos en Mindelaltheim, parte de Burgau.[446]​ Sin embargo, Fernando se impuso gracias a que su posición legal como soberano del territorio hizo que la Liga de Esmalcalda rechazara apoyar a la ciudad.[447]​ Igualmente hubo de intervenir confiscando al polémico señor Hans Wolf von Habsberg las ciudades de Waldshut y Rheinfelden que tenía en prenda ante la amenaza de una revuelta local.[448]​ Sus finanzas seguían exhaustas y ese año tuvo un gran préstamo de los Manlich, además de empeñar Thann a Christoph Herwart y rentas de su monopolio sobre la sal a Hans Hoffman.

Sus oponentes afrontaban problemas similares. Martinuzzi celebró en agosto una dieta de la Hungría Oriental para consolidar el dominio Zápolya de Transilvania y de la Alta Hungría oriental tras tener que suprimir revueltas internas. Solimán se centraba en deponer a Radu Paisie en Valaquia y tenía otra escalada fronteriza contra Persia.[449]​ Ante este contexto, Fernando intentó ya en 1544 negociar una tregua sin éxito. Fue la paz de Crépy de septiembre, que supuso el fin de los conflictos entre los Habsburgo y Francia en Italia, lo que abrió la posibilidad de una paz. Los franceses comenzaron a mediar entre sus aliados otomanos y Fernando, esperando poder recuperar diplomáticamente Milán con una boda con una hija de Fernando según una de las opciones planteadas en Crepy.[450]

En mayo de 1545, los turcos derrotaron a Zrínyi en Konjšćina (Moslavina en Eslavonia), aunque las fuerzas croatas se refugiaron en el castillo y los turcos no lograron tomar Ustilonje. En Hungría la situación no era mejor, con las fuerzas otomanas tomando Döbrököz, última posición de Werbőczy en Tolna. Pese a ello, Nagykanizsa volvió a sobrevivir a otro sitio impidiendo amenazas a los ducados austríacos. Finalmente, Fernando firmó una humillante tregua en 1545.[451]​ El reino húngaro quedó dividido de facto, ahora en tres partes: una occidental bajo el control de los Habsburgo, con escasos avances con respecto a la paz de 1533, una porción central bajo dominio otomano, verdaderos vencedores de la guerra, y un reino Zápolya ahora reducido a una Hungría oriental en torno a la Alta Hungría, el voivodato de Transilvania y los condados vecinos (Temesvar, Hunyad, Bihar, Maramaros), bajo tutela otomana[424]​ y enfrentado a Fernando en una pugna por reunificar Hungría. En el norte de Hungría, muchos señores habían llegado a un estatus semiindependiente, por lo que Fernando logró que su hermano Carlos le cediera un tercio de 2400 soldados bajo Álvaro de Sande para devolver a los Kostka y los Podmanitzky a la obediencia.[452]

Las guerras en el Sacro ImperioEditar

Los intentos diplomáticos y la campaña suabaEditar

La paz de Crépy en Italia en 1544 y la tregua con los turcos en 1545 permitieron a los Habsburgo responder a la creciente amenaza protestante.[403]​ El cambio de política también fue acompañada en 1544 por un cambio de vicecanciller, sustituyendo Johann Ulrich Zasius a Georg Gienger von Rotteneck. En diciembre de 1545 comenzó el Concilio de Trento destinado a plantear una contrarreforma de la Iglesia Católica para responder a los conflictos en aumento. Tras ciertas disputas sobre la sede, se decidió realizar el concilio en Trento, al ser la frontera entre Italia, próxima al papado, y los terrenos alemanes de los protestantes. Se encontraba asimismo en un obispado autónomo, pero fuertemente vinculado a los dominios tiroleses de Fernando.

 
Grabado mostrando un consejo de guerra imperial en 1546, durante la campaña del Danubio. El personaje central es el conde de Salm, hijo del general de Fernando que había defendido Viena en 1529 y futuro general de Fernando durante la campaña de Hungría de 1548-1550.

El conflicto exacerbó también los problemas religiosos internos en Bohemia, donde la nobleza checa seguidora de la Hermandad de Moravia simpatizaba con los protestantes y el descontento contra la política centralizadora y procatólica de Fernando crecía. En mayo de 1546 Fernando anuló la venta de los ducados de Legnica, Wohlau y Brzeg al margrave luterano de Brandenburgo. El incumplido contrato de los Hohenzoller con el duque seguiría sin embargo siendo esgrimido por estos en los siglos siguientes.

Pese a estas negociaciones, en el verano de 1546 estalló el conflicto en Suabia cuando los fuerzas protestantes amenazaron Augsburgo. Los protestantes sobrepasaron a las fuerzas católicas en el sur del Imperio, sitiándolas en Ingolstadt. Sin embargo las disensiones internas en el bando protestante impidieron un acuerdo para atacar los dominios de Fernando, que se mantenía formalmente neutral. Gracias a estar el paso del Tirol bajo control de Fernando, se pudieron congregar las fuerzas de Guillermo IV de Baviera, fuerzas imperiales de Carlos desde los Países Bajos y las fuerzas pontificias de Octavio Farnesio desde Italia. En julio, los Habsburgo formalmente proscribieron a los principales líderes protestantes por haber depuesto al católico Enrique V de Brunswick-Luneburgo en contra del derecho imperial, dando comienzo a una guerra abierta.

Los Habsburgo neutralizaron tras ello a los principales príncipes protestantes en el sur de Alemania como Federico II del Palatinado e impusieron multas y límites al control municipal luterano en las ciudades imperiales de Augsburgo y Ulm. Entre los resultados de la campaña de 1546 estuvo la sumisión del protestante Ulrico de Wurtemberg con el que, pese a los deseos de Fernando de recuperar el ducado, Carlos firmó el tratado de Heilbronn en el que a cambio de fuertes multas, su abandono de la liga y una humillación diplomática le confirmó en el trono. La decisión comenzó un periodo de progresivo distanciamiento entre los hermanos.[453]​ Felipe de Hesse permaneció oponiéndose a los Habsburgo, si bien había consumido sus recursos y dejó de ser una amenaza activa.

La creación de una coalición imperial y la campaña sajonaEditar

Tras los éxitos católicos en Suabia, la resistencia protestante se centró alrededor del elector Juan Federico I de Sajonia en el noreste. Particularmente, la actividad diplomática de Fernando en octubre de 1546 fue crítica para tejer una red de alianzas en Alemania, ganándose entre otros al duque Mauricio de Sajonia, primo de Juan Federico. Además de sus negociaciones con Federico, Fernando casó a sus hijas Ana con Alberto V de Baviera, prominente líder católico en el Imperio con el que Fernando buscaba consolidar lazos, y María con Guillermo de Jülich-Cléveris-Berg, rico duque protestante que con esta alianza se reintegraba a la paz del tratado de Venlo.[442]

 
Medalla con el retrato de Fernando, fechada en 1547.

A principios de 1547 nació Juana, última hija de Fernando, falleciendo su amada mujer Ana Jagellón de Hungría y Bohemia el 27 de enero por complicaciones derivadas del parto. Fernando, muy unido a su mujer, no se volvería a casar.[280][454]​ Tanto Fernando como sus hijos mayores Maximiliano y Fernando participaron personalmente en la campaña de 1547, con Maximiliano empezando a intervenir personalmente en la política habsburgo. Por ello, y dada su reputación de cercano a los protestantes, Fernando y Carlos pactaron su boda con su prima María de Austria y Portugal y un periodo de estancia como regente en España. La relación entre padre e hijo se iría complicando en los años siguientes, con Maximiliano reclamando más dinero para su corte o mostrando recelos con la participación de su hermano Fernando en el gobierno.

Sin embargo Fernando sufrió la rebelión de parte de la nobleza checa, que apoyaba al bando protestante en una guerra en sus mismas fronteras. Dicha nobleza, encabezada por el burgrave de Praga como su líder, se negó a sumarse a las fuerzas congregadas con Mauricio, ejemplo que fue seguido por la Liga Lusacia de la Alta Lusacia y que se terminó extendiendo a la Baja Lusacia y Moravia. Mientras Fernando y las fuerzas de los territorios que le eran leales se reunían con Mauricio en Most, Federico de Sajonia invadió localidades bohemias en la frontera como Přísečnice o Jáchymov.

Para poder realizar la campaña, Fernando negoció con los turcos la extensión de la tregua vigente, obteniendo su embajador prometedores resultados a principios de año a cambio de promesas de tributo.[455]​ Eso dejaba a ambos bandos libres para combatir a sus enemigos en el Sacro Imperio y Persia, respectivamente.[456]​ La muerte en marzo de 1547 del otro gran rival de los Habsburgo, Francisco I de Francia, mantuvo la paz en la frontera occidental de los Habsburgo permitiéndoles continuar su foco en el Sacro Imperio.[457]

Tras recibir ese marzo una desafiante respuesta de la dieta bohemia que exigía limitaciones del poder real, Carlos y Fernando reunieron sus fuerzas en Bohemia, suprimiendo a la nobleza bohemia rebelde y acorralando al elector de Sajonia. La guerra terminó ese año con una victoria católica en dicha campaña en la batalla de Mühlberg en abril de 1547, que forzó la capitulación de Wittenberg. Poco después era capturado el otro gran líder protestante, Felipe de Hesse, aunque las ciudades luteranas de la costa norte alemana lograron resistir a los ejércitos imperiales con una postrera victoria en la batalla de Drakenburg.

La capitulación de WittenbergEditar

 
La situación en Sajonia tras la capitulación de Wittenberg (1547), con los avances de Fernando (en verde) y Mauricio (en rojo). El ducado de Sagan aparece indicado en rojo, pues sería transferido a Fernando en 1549 dentro unos reajustes fronterizos.

Los términos de la paz en Wittenberg depusieron a la rama ernestina del electorado de Sajona en favor de su primo Mauricio, de la rama albertina. En la frontera entre Bohemia y Sajonia, Fernando y Mauricio se repartieron la baronía de Schwarzenberg, aunque el reparto detallado requería negociaciones en los años siguientes.

Otro gran beneficiado fue Enrique IV de Plauen, noble con propiedades en Bohemia y Sajonia, y que como canciller de Bohemia había sido el embajador de Fernando en las negociaciones con Mauricio. Enrique amplió sus posesiones en Vogtland, en la frontera entre Bohemia y Sajonia, recuperando las tierras en Sajonia que habían sido de su padre y recibió el título de príncipe. Fernando también recuperó las tierras de la abadía de Dobrilugk en Lusacia, que Sajonia había tomado en 1541 como compensación por el impago de deudas bohemias. , en las cercanías de Egerland, sería integrado en Bohemia también en los años siguientes.

Fernando, como rey de Bohemia, también reorganizó la situación en Silesia. Tomó para la corona el ducado de Sagan, que estaba igualmente en manos de la rama sajona derrotada, y se hizo con la regencia de los ducados de Opole y Racibórz, del margrave de Ansbach de apenas 5 años de edad Jorge Federico de Brandeburgo-Ansbach, en reemplazo del protestante Alberto de Prusia. El último gran piasta, Federico II de Legnica, había mientras muerto en 1547 y Fernando confirmó la sucesión por sus hijos luteranos, Federico III y Jorge, que se repartieron sus dominios.

En junio se firmó finalmente el tratado de Adrianópolis con los turcos. La paz consolidaba la situación de facto en Hungría y cerraba a favor de Fernando los principales puntos en disputa, como los antiguos dominios de Perenyi[425]​ y Törok de Enying,[458]​ a cambio de un tributo de 30.000 florines anuales. Eso dejaba en manos de Fernando un tramo en el Danubio en la zona de Tata y en el Drava alrededor de Szigetvár, ambas de gran valor estratégico.

La dieta sangrientaEditar

En Bohemia y la Alta Lusacia, siguió una represión (Pönfall según el derecho germano para súbditos que se rebelaban contra la autoridad) del sector protestante. Tras reducir la resistencia de Praga en julio, Fernando entró en la ciudad en agosto y celebró la llamada dieta sangrienta, donde se destacaron actos de humillación pública de las autoridades de Praga, cuatro ejecuciones en la ciudad y veintiséis encarcelaciones de nobles o cargos municipales, incluyendo el obispo Jan Augusta. Además se produjo una centralización de la administración bohemia, al cargo de la que dejó a su segundo hijo Fernando como virrey.[20][291]​ Tras la victoria militar, Fernando pudo introducir funcionarios reales para intervenir en el gobiernos de las ciudades reales y de la reina. La acuñación de moneda pasó asimismo del Nejvyšší mincmistr, uno de los cargos de la corona, a la cámara de cuentas designada por el rey. Fernando también introdujo una corte de apelaciones (rada nad apelacemi) dependiente del rey sobre los tribunales de las ciudades y los señores feudales, creando una justicia regia.[229]​ El nuevo tribunal también evitaba el recurso habitual a la jurisdicción de Magdeburgo o Leipzig, fuera de la corona de Bohemia y ahora en territorio protestante. Finalmente, se restringió la libertad de imprenta en el país.

 
El rey Fernando I, en 1548, por Lucas Cranach el Viejo.

Fernando introdujo un rango principesco en la jerarquía nobiliaria bohemia, para dar cabida a los nuevos territorios de Enrique en Plauen y como posible encaje para los ducados silesios, pese al histórico rechazo que los nobles checos habían mostrado a ello por miedo a que debilitara el poder de la pequeña nobleza en la dieta.[459]​ La nueva posición de Enrique supuso un conflicto con los condes de Rosenberg, que hasta entonces tenían una posición preferente después del rey en jerarquía nobiliaria.

Las propiedades confiscadas a ciudades y nobles encarcelados pasaron al patrimonio regio, fueron otorgadas a aquellos que se habían mantenido leales o vendidas rápidamente para pagar deudas. La cámara de cuentas checa se hizo así cargo de las ciudades de Luby, Čelákovice, Chlumec, Horní Slavkov o Litomysl incrementando las rentas de la corona, que también se hizo con propiedades como los castillos de Loket y Freudenstein o las minas de plata de Jáchymov[460]​ y aumentó la red de palacios y zonas de caza reales con Pardubice, Brandýs nad Labem y Kostelec nad Labem. Las ciudades bohemias que habían mantenido su apoyo a la corona como Pilsen, Budějovice o Ústí nad Labem mantuvieron sus propiedades. Fernando también introdujo un impuesto sobre la cerveza, pujante actividad económica en el país y fácil de gravar, que supuso desde entonces una importante financiación para la corona independiente de la dieta.

Praga, la Liga Lusacia y las ciudades reales vieron así recortados sus poderes tradicionales[461]​ y muchas de sus propiedades confiscadas.[462]​ Así por ejemplo Görlitz perdió su derecho a acuñar moneda, los municipios que conformaban Praga tuvieron capitanes de designación real y la justicia en las ciudades pasó a jueces reales.[463]​ Además las ciudades rebeldes debieron pagar multas para financiar la campaña, lo que unido a las confiscaciones las sumió en la deuda y las anuló como poder político. En la Alta Lusacia, eso acabó con la disputa entre nobleza y ciudades por el poder político en favor de la primera, que se había mantenido leal a Fernando. Las ciudades que Fernando adquirió para la corona fueron consideradas "ciudades de la cámara" (královštíi rychtáři) en vez de ciudades reales y por tanto sin presencia propia en la dieta.[463]

En otros territorios de la corona bohemia, donde el apoyo a los rebeldes había sido más limitado, la represión fue más laxa. En Moravia, Jihlava, única ciudad real que había tomado partido abiertamente por los rebeldes hubo de pagar multas y fueron confiscadas algunas propiedades del recientemente fallecido gobernador y líder del partido noble Juan III de Pernstein, como Kyjov y Nový Bydžov. Sin embargo, la falta de un apoyo más claro de los estados de Moravia y del condado de Glatz a la rebelión y la pronta reconciliación de Pernstein supusieron un trato más suave en esos territorios.

La represión tras la victoria en Bohemia ha sido considerada por algunos autores como una de las principales manchas en el reinado de Fernando,[464]​ con algunos autores apuntando que la dureza e incluso crueldad en su respuesta sería otra muestra del orgullo y temperamento que ya había manifestado de joven y que, si bien fue controlando con la madurez, aún mostraba en situaciones donde sentía ofendido su estatus.[395]​ Otros autores han señalado que fue sin embargo suave comparada con las consecuencias de las previas guerras husitas y han señalado que se buscaron vías de integrar pacíficamente al sector utraquista moderado.[227]​ En los años siguientes, muchos municipios irían recuperando poco a poco su autogobierno y algunas de sus propiedades.

El ínterim de AugsburgoEditar

 
Entrega de la ciudad de Constanza a la Casa de Austria - La emigración de los reformados (1548), pintura de August Friedrich Pecht.

El interim de Augsburgo, proclamado en mayo de 1548 tras la victoria contra Sajonia y que revocaba las concesiones a los luteranos de dietas previas, fue un intento de restaurar el orden imperial tras la victoria católica. Un grupo de protestantes encabezado por Philip Melanchthon estaba dispuesto a aceptar al menos parcialmente el ínterim aunque la mayoría de los predicadores luteranos lo rechazaron. Pese a que la victoria dejó a los Habsburgo sin rival en el imperio, la brecha entre los hermanos continuó creciendo por las discrepancias sobre como tratar a los protestantes derrotados y por el intento de Carlos de replantear la sucesión imperial que se había pactado en 1531 al elegir a Fernando rey de romanos.[465]​ Su hermana María de Hungría fue empezando a actuar como mediadora entre ambos.[466]

El ínterim trajo consecuencias en Suabia. La ciudad imperial libre de Constanza, antigua sede de un obispado que había abandonado la ciudad al convertirse en territorio luterano, rechazó el ínterim y fue proscrita. Aunque rechazó ataques iniciales de tropas españolas en agosto, las fuerzas de la regencia de Innsbruck se sumaron a la campaña y terminaron tomando la ciudad en septiembre, que fue incorporada a la Austria Anterior de Fernando. Asimismo, el condado de Schaunberg, contiguo a la Alta Austria y cuyo soberano se había convertido al luteranismo, perdió su inmediación imperial y quedó finalmente vasallo del duque de Austria. Para finales de 1548, el ínterim de Leipzig suavizó algunos puntos del de Augsburgo, aunque el descontento de los luteranos seguía siendo alto.

Avances en HungríaEditar

La campaña de 1549Editar

 
La armadura de Fernando I, actualmente en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, fue elaborada para el emperador en 1549 y es tenida por un gran ejemplo de las armaduras de placas usada en el periodo. Sus grabados representan el papel de los Habsburgo en la Europa del siglo XVI.

La victoria contra los protestantes dejó a Fernando con fuerzas disponibles para reanudar la guerra en Hungría desde 1548.[467]​ A eso se sumaba la reciente muerte de Francisco I de Francia, que alejaba el riesgo de nuevos conflictos en Flandes, Borgoña e Italia. Sin embargo, Fernando encontró una oportunidad diplomática dado el enfrentamiento entre la regente Isabela y su ministro Martinuzzi. El segundo se mostró desde 1548 abierto a un compromiso para reunificar Hungría según las bases del pasado pacto de Nagyvárad. Con Solimán embarcado en una campaña en Persia y Segismundo II incapaz de asistir a su hermana por problemas internos,[468]​ la situación era favorable a Fernando.

En general en 1548-1549 se produjo una decisiva reorganización. Se empezó el proyecto de la adecuación de las murallas de Viena con modernos bastiones para la guerra con artillería. Por petición de la dieta de Estiria, se empezó un proyecto similar en Graz, fortificando la colina del Schloßberg. Otras ciudades fronterizas cuyas fortalezas se reforzaron incluyen Bad Radkersburg, Marburgo, Pettau y Rann. Los trabajos continuaban en la frontera eslavonia en Varaždin, Koprivnica, Križevci y Ivanić-Grad y el castillo de Hochosterwitz en Carintia. Todo ello tuvo lugar bajo la dirección de dell'Allio, que se apoyó en su hermano y en los comasken o cuadrillas de trabajadores originarios de la región del lago Como lo que fue un importante vector de propagación en los dominios de Fernando de nuevas corrientes estéticas (notablemente de la arquitectura renacentista) y tecnológicas (destacando la incorporación de polvorines o Pulvertürme y de torres diseñadas para su defensa mediante artillería en vez de arqueros).

En Bohemia y Hungría Fernando pactó con su hermana María, viuda de Luis, la reincorporación al patrimonio real de las propiedades que la reina viuda había retenido como su dote.[469]​ Eso incluía las ciudades de la reina en Bohemia (Dvůr Králové nad Labem, Hradec Králové, Chrudim, Jaroměř, Mělník, Polička, Trutnov y Vysoké Mýto), la ciudad húngara occidental de Magyaróvár, que tenía un estatus similar, las ciudades húngaras en las rica zona minera del noroeste que le habían sido dadas como dote (Körmöcbánya, Selmecbánya, Besztercebánya, Bakabánya, Újbánya, Libetbánya, Breznóbánya, Korpona, Zólyom), a los que María había añadido mediante compras posesiones en Eslavonia (Varazdin, Medvedgrad, Lukavec, Rakonok, Verbovk). Al ser Fernando viudo, estas ciudades se reincorporaron al control real, no solo incrementando sus rentas sino reactivando el interés en asegurar la Alta Hungría y sus ricas minas. Gracias a un contrato en 1548 para que la casa comercial Manlich actuara como agente comercial, el tesoro imperial volvió a poner en funcionamiento las ricas minas de cobre de Besztercebánya que los Fugger habían abandonado en 1546.

Mientras, las tropas ahora desocupadas, incluyendo fuerzas alemanas bajo el príncipe Nicolás II de Salm, españolas bajo el maestre de campo Bernardo de Aldana, e italianas bajo Giambattista Castaldo, emprendieron una campaña contra los levantiscos nobles vecinos Melchor Balassa y Matías Basó, ampliando el dominio de Fernando en la Alta y Baja Hungría y extendiendo su control hasta Léva, Sitno, Csábrágvarbók y Murányalja. El mando militar lo detentaba Salm, favorito de Fernando y que arrastraba intereses personales en la zona dada la participación de su familia materna en la minería en Hungría.[470]​ Finalmente Basó fue capturado y ejecutado en 1549. Otros nobles de lealtades variables en la zona como Ferenc Bebek se sumaron finalmente a la campaña como vasallos de Fernando ante su nueva hegemonía regional.

Tras esos avances, Fernando llegó a recibir el respaldo de las ciudades de Ecsed o Just, favorables a su bando pese a que los Zápolya retenían la capital de la Alta Hungría, Kassa, junto a otras ciudades como Eperjes, Nagybánya o Munkács. Otras zonas como Tokaj o Eger cambiaban de manos con frecuencia. Esos éxitos dispararon los ingresos de su hacienda húngara, permitiéndole rescatar propiedades reales en el país que habían sido empeñadas para financiar las guerras previas.[471]​ Con esos nuevos ingresos y con los impuestos mediante corvea o trabajo de los siervos, Fernando empezó una nueva campaña de fortificaciones en la frontera norte.[472]​ La colaboración de las tropas profesionales extranjeras también fue vital, pues permitieron crear nuevas fortificaciones pirobalísticas en la ruta entre la Baja, la Alta Hungría y Transilvania como Szolnok.[473][474]

El tratado de WeissenburgEditar

 
Isabela Jagellón, aquí retratada por Lucas Cranach el Joven c. 1553, fue hija de Bona Sforza y viuda de Juan Zápolya, ambos grandes enemigos de Fernando. Ella continuaría la disputa por Hungría en nombre de su hijo Juan Segismundo.

Mientras, en Hungría el obispo Jorge Martinuzzi, regente de la reina Isabel Jagellón, había llegado a una situación insostenible al caer en desgracia con la reina y con el sultán otomano. Sin muchas más opciones, se había alzado con el poder en 1550[475]​ y, tras rechazar contraataques turcos, ofreció la corona de una Hungría reunificada a Fernando con el tratado de Weissenburg en julio de 1551. En recompensa, Fernando le confirmó como voivoda de Transilvania mientras que el papa Julio III le nombraba cardenal. Isabel obtuvo la promesa de rentas por valor de 100 000 florines con los ducados de Opole, Racibórz y Münsterberg, en Silesia,[476]​ con Kassa en Alta Hungría como prenda hasta la recepción de sus nuevos dominios.[477]​ Igualmente su hijo Juan Segismundo se prometería con la hija menor de Fernando, Juana.[476]​ Para ello, Fernando cambiaría esos ducados a Jorge Federico de Brandeburgo-Ansbach, del que era regente, por el ducado de Sagan y redimiría la hipoteca sobre Münsterberg.

No recibiendo más que una fracción de sus nuevas propiedades silesias por los problemas financieros de Fernando,[478]​ Isabel se refugió con su hijo en la corte polaca de su hermano.[479]​ Si bien el rey de Polonia Segismundo II Augusto Jagellón podía haber asistido a su hermana Isabela contra Fernando, la amenaza de reeditar el antiguo apoyo Habsburgo a Moscú, que bajo Iván el Terrible estaba en auge en su frontera oriental, le llevó a regañadientes a pactar un nuevo matrimonio con Catalina, hija viuda de Fernando, y reeditar la alianza entre los Habsburgo y los Jagellón.[441]​ De nuevo, Fernando se endeudó con los Fugger para pagar la dote del matrimonio.[28]​ Un grupo reducido de fuerzas habsburgo fueron llegando a Kassa, Tokaj y Transilvania e instaurando una línea defensiva oriental con Temesvar como bastión clave.[480]

Sin embargo, la presión de los otomanos contra Hungría continuó aunque sin abrir hostilidades a gran escala por la hegemonía Habsburgo del momento. Tras Mühlberg los protestantes habían dejado de ser una amenaza en el imperio y Francia tampoco era una amenaza activa contra los Habsburgo tras la costosa guerra italiana de 1542-1546 y la muerte de Francisco I. Ambos peligros seguían empero tan latentes como el turco. Los luteranos revivieron su alianza en Torgau en mayo de 1551 con la incorporación de un Mauricio de Sajonia decepcionado por la política de Carlos V y especialmente por la prisión a la que habían sido sometidos los líderes protestantes violando los términos de su rendición. Fernando depuso a su vasallo silesio Federico III de Legnica por sumarse a la liga, si bien los protestantes carecían de capacidad militar para desafiar a los Habsburgo en el imperio.

El asesinato de MartinuzziEditar

Desde ese mismo verano de 1551 y a raíz de la alianza franco-otomana, Francia y los turcos fueron escalando sus acciones contra los Habsburgo en una nueva guerra en el Mediterráneo con los sitios de Gozo (julio de 1551) y Trípoli (agosto de 1551). El objetivo era revertir el predominio naval de Carlos V tras la toma de Mahdía (1550) como preliminares de una nueva guerra italiana donde Francia y los otomanos se enfrentaran a los Habsburgo.

 
El asesinato de Martinuzzi por órdenes de Castaldo el 17 de diciembre de 1551

Martinuzzi, en una Transilvania en la frontera y a la que apenas había llegado una vanguardia,[473]​ mantuvo una política ambigua con los turcos. A su carácter intrigante se unía un conflicto personal con Castaldo, que tras la muerte de Salm en diciembre de 1550 había asumido el mando supremo de las fuerzas fernandinas en Hungría.[481]Csanád, ocupada por un contingente serbio, cayó en octubre sin combatir en manos turcas[482]​ y poco después era un noble transilvano el que rendía Lippa sin lucha.[482]​ El voivoda igualmente demoraba la llegada de otro ejército fernandino que bajo el condotiero Sforza Pallavicini venía a reforzar a Castaldo.[483]​ Las fuerzas de Fernando recuperarían pronto Lippa, logrando Martinuzzi una rendición de las fuerzas turcas a cambio de poder evacuar la plaza en buenas condiciones. Similar ocurrió con Csanád, donde sin embargo las tropas habsburgo no respetaron los términos de la rendición. Sospechando que Martinuzzi cooperaba con los turcos, Castaldo ordenó su asesinato con la connivencia del propio Fernando en diciembre de 1551.[484]

Dado que Martinuzzi había sido nombrado cardenal, el asesinato hizo que tanto Castaldo como Fernando fueran excomulgados por el papa Julio III, que por la política italiana había terminado aliando con Francia. Solo después de la muerte de Julio III y la elección de su sucesor Paulo, y de que Fernando enviara una larga acusación ante el papa, detallando 87 cargos contra Martinuzzi con 116 testigos, fue levantada en 1555 la excomunión.[485]

La reactivación del conflicto en el Sacro ImperioEditar

La sucesión imperialEditar

 
Maximiliano, hijo mayor de Fernando, retratado por Antonio Moro en 1550. Tras una estancia con su tío Carlos, en 1552 estaba de vuelta con su padre. Sus deseos de preservar su herencia frente a su primo Felipe acentuaron el conflicto entre Fernando y su hermano.

La ausencia de Carlos había supuesto que Fernando presidiera casi todas las dietas imperiales. Sin embargo, la política religiosa y el plan de Carlos de dejar en herencia a su hijo Felipe la corona imperial, pese a ser Fernando el heredero aparente (tanto por el pacto de Bruselas de 1522 como por su título de rey de romanos)[486]​, fue distanciando a ambos hermanos durante ese periodo de rearme franco-otomano. Si bien es posible que Carlos pretendiera que Fernando ascendiera al trono imperial con Felipe como su sucesor como rey de romanos (dando comienzo a una alternancia en la corona imperial entre ambas ramas Habsburgo),[26]​ la versión considerada más probable en las cortes germanas era que Felipe sería nombrado directamente emperador relegando a Fernando.

El plan era en general visto con desagrado por las cortes alemanas, que veían otro posible emperador extranjero y ausente y, particularmente por los electores imperiales, cuyas prerrogativas eran ninguneadas.[487]​ Para Carlos, nombrar a su hijo Felipe aseguraba que el emperador tenía los recursos para defender al imperio que aportaban los Países Bajos, España e Italia, mientras que Fernando objetaba a lo que era una violación de la legalidad imperial.[488]​ El plan llevaba a Carlos a replantear de nuevo la cesión de los territorios alsacianos y renanos, claves para crear una zona de frontera con Francia y para permitir las comunicaciones entre Italia, Borgoña y Países Bajos.[489]

El conflicto se agudizó por la posición del hijo mayor de Fernando, Maximiliano. Fernando planeaba repartir sus territorios entre sus tres hijos, lo que ampliaba las desigualdades entre las herencias que esperaban recibir todos los primos Habsburgo.[487][490]​ El carácter de Carlos rara vez había permitido discrepancias en la familia y Maximiliano sentía que su padre siempre sacrificaba sus intereses junto con los de sus hijos ante la voluntad de su hermano.[490][491]​ Desde 1550 Maximiliano había pedido volver al Sacro Imperio, temiendo ser visto en la carrera por el trono imperial como extranjero como había sido el caso de su padre, a lo que Carlos se había opuesto enfrentándose los dos hermanos por el tema.[492]​ Durante un breve periodo en que se le permitió volver en 1550-1551, el joven príncipe sondeó a los electores y a potencias extranjeras como Venecia o Francia para oponerse a los planes de su tío.[493]

Asimismo, Fernando, más pragmático que su hermano, mostró su rechazo a la supeditación que Carlos hacía de la política imperial, tanto en cuanto a mantener la paz interna como en su defensa contra amenazas extranjeras como los turcos, frente a su política borgoñona y religiosa.[494][217]​ Carlos a su vez, en iguales problemas financieros que Fernando, le reprochaba que las contribuciones para la defensa del imperio fueran mayormente a él[491]​ y el poco agradecimiento al apoyo que le había dado durante la reciente guerra de Esmalcalda.[495]​ En 1551-1552 ambos hermanos apenas se hablaban sino a través de su hermana María en los Países Bajos.[496]

Para finales de 1551 un Maximiliano en rebeldía estaba regresando al Sacro Imperio.[497]​ El joven príncipe sería desde entonces el foco de la oposición a los proyectos de su tío en la corte de Fernando.[498]

La crisis de 1552Editar

Pese la tensión en alza entre los hermanos,[486]​ Fernando siguió desempeñando el papel de intermediario entre los príncipes y Carlos V. Lideró el arreglo del conflicto religioso que resurgía a medida que los príncipes protestantes trataban de revertir la hegemonía católica posterior a Mühlberg. Mientras los Habsburgo se dividían por la herencia, los luteranos trataban de solucionar su debilidad militar con una alianza con Francia en enero de 1552, ofreciendo a esta los Tres Obispados en la frontera renana a cambio de su apoyo. Fernando tuvo un encuentro con Mauricio de Sajonia en abril de 1552 para tratar de encontrar una solución diplomática.

Distanciándose de su hermano Carlos, Fernando empezó a tomar una posición cada vez más independiente en su política imperial. Pese a la traición de Mauricio de Sajonia a Carlos en el episodio de la huida de Innsbruck en mayo de 1552, Fernando continuó las negociaciones de la paz de Passau en junio y julio de 1552.[499][500]​ El electorado de Mauricio era vecino del reino bohemio de Fernando y ambos lograron mantener su relación al margen del conflicto entre Mauricio y el emperador[501]​ si bien Carlos siguió rechazando la paz con su enemigo.[500]​ Las negociaciones de Passau mostraron al propio Fernando y a los estados neutrales más próximos a los rebeldes protestantes frente a un gobierno imperial impopular por ser considerado extranjero.[502]​ Particularmente Fernando se mostró partidario de realizar concesiones religiosas, algo que Carlos siempre rechazó, ganándose con ello el apoyo de muchos príncipes imperiales.[503]

Pese a la línea dura de Carlos, se pactó el 2 de septiembre la liberación de los prisioneros protestantes a cambio de la retirada de su apoyo a Francia. Otro tema zanjado fue la herencia de Ulrico de Wurtemberg, fallecido en 1550 y sobre cuyo ducado Fernando seguían teniendo reclamaciones. Su hijo Cristóbal de Wurtemberg hubo de pagar multas por haber incumplido el ínterim de Ausburgo.

La ofensiva turca de 1552Editar

Avance otomanoEditar

 
Fernando I, en armadura

Mientras, los turcos se habían alarmado por el avance de Fernando en Transilvania y en la primavera de 1552 iniciaron una nueva ofensiva. Su campaña fue un éxito, sorprendiendo a un Aldana en el intento de una arriesgada acción contra Szeged en febrero. Los turcos empezaron en abril un sitio contra la principal fortaleza fernandina, Temesvár.

Al suroeste y tratando de aliviar la presión contra Transilvania, Zrínyi logró éxitos iniciales en Eslavonia al tomar y demoler fuertes otomanos en Požega como Gradiška,[504]​ aunque el gobernador de Bosnia tenía fuerzas en reserva. Sin levantar el sitio de Temesvár, los otomanos recuperaron el terreno en Eslavonia y contraatacaron sitiando a Zrínyi en Virovitica.[505]​ Al otro lado del río, los turcos tomaron Görösgalt y amenazaron Szigeth. Al noroeste, Vezprém cayó en junio en manos turcas al desertar parte de la guarnición.

En el este de Hungría los otomanos también siguieron avanzando. Szolnok al noreste también cayó en junio, complicando las líneas de aprovisionamiento a Transilvania. Otras fortalezas cercanas como Eger o Lippa quedaron bajo asedio. Se reclutaron milicias locales (banderia) y Fernando apremió a su hijo Maximiliano, al que había instaurado como gobernador en Hungría, para que se actualizaran las fortificaciones de plazas como Presburgo y Zagreb.[506][445]​ Congregando los recursos de sus diferentes estados, Fernando envió 7.000 soldados de refuerzo al mando de Erasmus Teuffel a Hungría.

Los turcos continuaron su campaña por la Alta Hungría y varias fortalezas de la primera línea defensiva, comenzando con Drégely en julio, cayeron en cadena cuando las guarniciones, escasas y a menudo sin haber recibido sus soldadas,[507]​ desertaron.[508]​ Las fuerzas de Fernando en el área se mostraron descoordinadas, con Erasmus Teuffel no socorriendo Dregely desde su base en Léva. Ipolyság, Germat, Hollókő, Szécsény y Bújak cayeron así en manos tucas en el norte de Hungría.

La caída de Temesvár y la derrota en PalástEditar

 
Miniatura otomana en el palacio de Topkapi, mostrando las consecuencias de la caída de Temesvar en 1552.

Finalmente en julio capituló Temesvár tras una derrota en Szentandrás. Su caída hundió el frente oriental y sucesivamente pasaron a manos turcas Becse, Becskerek, Arad y Lippa en la Hungría Suroriental.[508]​ El frente pasó a la asediada Eger y Gyula, que siguieron en manos de Fernando. La brutalidad de los turcos con la guarnición de Temesvar, en represalia por los eventos de Lippa del año previo, el riesgo de perder las comunicaciones con Hungría sin Szolnok y los disturbios en Transilvania por el asesinato de Martinuzzi dejaron a Castaldo en una precaria situación.

El fracaso de la línea defensiva en Transilvania llevó a un cruce de acusaciones entre los generales de Fernando, incluyendo un juicio por la nueva rendición de Lippa. Particularmente la caída de Szolnok, clave para las comunicaciones con Transilvania y en la que se habían invertido cuantiosos recursos, fue una decepción en la corte de Viena. Castaldo no solo tuvo problemas para colaborar con Martinuzzi sino también con su subordinado, Aldana, con el que arrastraba rencillas de las campañas en Alemania.[473]​ Dicho Aldana, a favor del que intervinieron Carlos V y su hijo Felipe, fue condenado.[509]​ En general, parece que las fuerzas de Fernando, con soldadas atrasadas y dirigidas por un Aldana poco acostumbrado a las complejidades de dirigir una fuerza multinacional,[510]​ rindieron pobremente en la línea defensiva que se había ideado.

Poco después, el restante ejército habsburgo en Hungría fue derrotado en la batalla de Palást (actual Plášťovce) en agosto. La derrota fue casi total, siendo capturados Teuffel y Pallavicino y cundiendo el pánico en la Alta Hungría y las ciudades mineras. El general turco al mando sin embargo regresó a Buda para recibir órdenes de Solimán sin avanzar más al norte. Ese mismo mes de agosto también capitulaba la guarnición de Virovitica,[511]​ y aunque la intervención de Nádasdy salvó Đurđevac, fue seguida por la caída de Čazma,[512]​ poniendo Zagreb y Sisek en peligro.[513]

El sitio de EgerEditar

 
El castillo de Eger, cuya guarnición evitó la derrota de Fernando en la campaña de 1552.

Sin embargo, la guarnición de Eger, comandada por Esteban Dobó, logró vencer contra todo pronóstico en el asedio de 1552 en el norte del país. La fortaleza era clave para proteger la poco fortificada Kassa y evitar el aislamiento de Transilvania y, pese a su inferioridad numérica, la plaza resistió hasta que Mauricio de Sajonia intervino tras la paz de Passau en apoyo de Fernando con un ejército de refresco, salvándola. Esta victoria en Eger supuso un cambio en las suertes bélicas, parando la campaña otomana y dando a Fernando buenas razones para pensar que Hungría aún podía decantarse para su lado.[514]

En octubre una victoria menor de Zrínyi en Biškupac alejaba el peligro de un ofensiva turca contra Croacia[506]​ y en noviembre Radu Ilie Haidăul se hizo brevemente con el trono en el principado de Valaquia con apoyo de las fuerzas de Castaldo en Transilvania, sembrando el caos entre los vasallos otomanos de la zona. Sin embargo, con desavenencias entre Mauricio y Castaldo tampoco hubo nuevos avances a favor de Fernando.[484]​ Con noticias de una nueva ofensiva safávida y de un motín entre las fuerza de su ejército en Oriente en torno a su heredero Şehzade Mustafa, Solimán pactó en otoño otra paz a cambio de un tributo anual.[515]​ Ese conflicto por la sucesión también trajo la caída temporal del poderoso gran visir otomano, Rüstem Pasha, que había sido partidario de mantener la línea más dura en Hungría.

La campaña terminó con el reino Zápolya repartido entre los otomanos, que sumaron a la Hungría otomana el nuevo eyalato de Temesvár y Fernando, que convirtió Eger en un baluarte y pasó a controlar los remanentes de la Alta Hungría y Transilvania bajo amenaza turca. Incluso pese a todas las pérdidas de territorio desde Mohács, algunos autores húngaros sostienen que Hungría era el principal estado por ingresos de Fernando en aquel entonces.[516]​ Otros autores cifran la recaudación de 750.000 florines,[517]​ con estimaciones de la misma magnitud para los ducados austríacos y solo ligeramente inferiores para las tierras de Bohemia.[518]​ La historiografía checa ha señalado en cambio que Bohemia era la corona que más contribuía a gastos fuera de su propio territorio.[412][224]​ En cualquier caso, con unos gastos bélicos que habían llegado a superar el millón y medio de florines anuales, se necesitaban los recursos de los tres territorios para enfrentarse a los turcos.[519]

Pese a la tregua formal, las escaramuzas y conflictos irregulares continuaron a baja escala.[515]​ Fue típico que los gobernadores otomanos cobraran bajo extorsión tributo "voluntario" a localidades en ambos lados de la frontera, para desagrado de los húngaros. Eso adicionalmente supuso disputas internas en la corte de Fernando, pues los aristócratas lejanos a la frontera o en mejor situación solían acusar a los que pagaban dichas extorsiones de pactar con los turcos.[262]​ Asimismo, las fuerzas irregulares prohabsburgo (haiduques) seguían atacando igualmente a las guarniciones provinciales turcas en una guerra de guerrillas[520]​ motivando a veces contraataques de los beyes y pachás turcos contra fortalezas de Fernando pese al armisticio.[515]​ Zrínyi y sus fuerzas, particularmente, siguieron hostigando a los otomanos cuando les fue posible. Para mantener las fortalezas de la frontera, los gobernadores fernandinos también intentaron seguir cobrando impuestos en los antiguos distritos de estas, aunque hubieran quedado en el lado turco de la frontera.

La paz en el imperioEditar

La reconciliación entre hermanosEditar

 
Fernando I de Habsburgo, en un grabado de Martino Rota.

Las relaciones entre Fernando y Carlos continuaban mientras problemáticas. Frente al deseo de Carlos de ganarse a Alberto de Brandeburgo, veterano líder militar que le fue de gran utilidad al emperador contra Francia en el sitio de Metz de 1552-1553 y era uno de sus últimos apoyos en Alemania, la campaña de saqueo de este en Franconia llevó a Fernando a apoyar la liga levantada en su contra en 1553-1554.[500]​ La campaña terminó con el margrave Alberto derrotado a costa de la muerte de Mauricio de Sajonia en 1553. Los estados de Alberto Alcibíades fueron asignados a su pariente, Jorge de Brandeburgo-Ansbach, del que Fernando era tutor. Sin embargo, incluso derrotado Alberto de Brandeburgo Carlos se negó a proscribirlo.[502]

Otro foco de conflicto entre hermanos fue la propuesta de un candidato Habsburgo para desposar a María I de Inglaterra en un intento de ganar otro reino para la dinastía. Fernando propuso a su hijo menor Fernando mientras que Carlos V defendió la candidatura de su hijo Felipe, imponiendose finalmente.[521]​ Su otro hijo Maximiliano siguió mostrando su desagrado con lo que veía como otra imposición de Carlos a Fernando.[522]​ Adicionalmente, el desaire fue visto en las cortes germanas como otro paso en favor de la candidatura de Felipe al trono imperial.[522]

Las diferencias entre Fernando y Carlos continuaron hasta que finalmente Carlos aceptó en 1553 excluir a su hijo Felipe de la sucesión alemana. Incluso aun así Carlos logró imponer ciertas condiciones en favor de Felipe, como la promesa de que fuera nombrado vicario imperial en Italia una vez Fernando fuera emperador.[488]​ Fernando mientras recurrió a medidas como la construcción de una entrada monumental con los símbolos imperiales en su palacio de Viena[90]​ o del cenotafio de su abuelo Maximiliano para enfatizar su herencia imperial.

La paz de AugsburgoEditar

Recuperándose las relaciones entre los hermanos, Fernando intentó conseguir que Roma permitiese la comunión bajo las dos especies en 1554,[523]​ uno de los puntos doctrinales en disputa entre luteranos y católicos y reivindicación histórica de los utraquistas moderados de sus dominios bohemios.[223]​ Posteriormente, se esforzó en atenuar el conflicto religioso durante las negociaciones de la paz en Augsburgo en 1555. Dado que Carlos V no asistió a las negociaciones, delegando en Fernando por negarse personalmente a aceptar cesiones en cuestiones religiosas,[524][525]​ la resultante paz de Augsburgo de 1555 fue así en gran parte obra suya.[526]

 
Portada de la edición impresa de los artículos del tratado, (Maguncia, 1555). La paz de Augsburgo es a menudo considerada el mayor éxito de Fernando I,[527]​ poniendo fin a décadas de guerras religiosas en el imperio

En dicha paz se establecieron las bases firmes de entendimiento para los siguientes sesenta años, en lo que sería la victoria final de la política de Fernando I frente a la de Carlos V:[528]

  1. cuius regio, eius religio (según sea la del rey, así será la religión) estableciendo unidad religiosa dentro de un estado. Aquellos que no quisieran seguir la religión oficial eran libres de marcharse, lo que era una innovación en el siglo XVI.
  2. reservatum ecclesiasticum (reserva eclesiástica) sobre los estados eclesiásticos. En ellos la conversión del prelado soberano no forzaría a sus habitantes a tener que convertirse, sino que el prelado deberá abandonar el cargo. La redacción de este punto fue sin embargo menos cuidadosa y su implementación en las décadas siguientes trajo ciertos debates.
  3. Declaratio Ferdinandei (Declaración fernandina), exceptuaba a los caballeros y ciudades que se hubieran convertido antes de mediados de 1520 de los requisitos de unidad religiosa, permitiendo ciertas zonas de religión mixta. Fue un añadido personal de Fernando en el último minuto, atendiendo a los ruegos de familias y caballeros imperiales,[529]​ que introdujo en ejercicio de su autoridad en la Asamblea como delegado del emperador.[526]

Aunque estos principios fueron la base para el futuro entendimiento de luteranos y católicos, quedaban fuera de su alcance las ottas ramificaciones de la Reforma protestante, como el anabaptismo del sur de Alemania, las doctrinas de Calvino y Zuinglo, populares en Suiza, o el menonismo frisio.[530][531]

Después de la abdicación de su hermano Carlos V a finales de 1555, fue finalmente designado por su hermano como su sucesor como emperador. Fernando se mostró más conciliador que su hermano e impulsó la vigencia de la paz que había negociado en Augsburgo. Así, por ejemplo repuso a su vasallo Federico III en Legnica. En 1556 organizó la alianza de Landsberg como coalición entre estados católicos y protestantes,[84]​ sobre la base de la liga multiconfesional que se había levantado contra el margrave de Brandeburgo en 1552. La liga incluía a los duques de Wurtemberg y Baviera, a los obispados de Wurzburgo, Salzburgo y Bamberg y a las ciudades de Augsburgo y Núremberg, lo que extendió la influencia de Fernando en Baviera y Franconia.[532]​ Igualmente Fernando contaba con lazos matrimoniales con importantes líderes tanto católicos como protestantes.[533]​ Pese a todo, su énfasis en que los obispos conservaran su autoridad secular siguió dividiendo a ambas confesiones.

Más resultados tuvo su patrocinio de los jesuitas para la recatolización de sus dominios.[534]​ Desde 1556 ocuparon una iglesia que Fernando les donó en Praga y en 1561 pudo Fernando recrear una diócesis católica en Praga. El predicador Pedro Canisio, que había popularizado un catecismo para legos en alemán, también fue ganando desde 1554 influencia sobre Fernando aunque le terminó llevando a un conflicto con su hijo Maximiliano, que era un seguidor de Johann Sebastian Pfauser, predicador luterano que Canisio denunciaba.[535][536]​ Pese a esa política, Fernando mostró personalmente gran tolerancia con el luteranismo, favoreciendo y escuchando desde la paz de Augsburgo a teólogos con ideas ecuménicas de reconciliación entre católicos y protestantes como Friedrich Staphylus, Georg Witzel y Jorge Casandro. En 1557, el coloquio de Worms fue un nuevo intento de acercar posturas entre luteranos y católicos liderado por ese sector bajo el patrocinio de Fernando.

Reactivación de la guerra en HungríaEditar

Reorganización de la frontera militarEditar

En Hungría, la situación mientras era precaria. Las fuerzas irregulares de ambos bandos se seguían atacando ocasionalmente. Eran especialmente habituales las incursiones de la guarnición de Szigeth, que desde el Danubio ponían en riesgo la línea de abastecimiento otomana entre Buda y Belgrado. Por la parte otomana, sus gobernadores habían tomado en 1554 por traición la fortaleza de Fülek en el norte. Para 1555 en el imperio otomano Rüstem Pasha había recuperado el puesto de gran visir y logrado en mayo la paz de Amasya con los persas, lo que hacía esperable que se reactivara la guerra. En septiembre un general otomano atacó la frontera, tomando las importantes posiciones de Korotna, Kaposvár y Babócsa.[537]

Sabiendo que la tregua con los otomanos no se iba a renovar con la frontera oriental turca al fin en paz, Fernando tomó medidas para fortalecer su frontera. Pettau, histórico punto de reunión y abastecimiento para las fuerzas de la frontera,[326]​ fue adquirida al obispado de Salzburgo y su fortaleza sería un importante depósito de armas para complementar la red existente. El arquitecto dell'Allio también realizó obras de fortificación en Fürstenfeld. Los estados de Austria Interior acordaron en una asamblea en Cili el crear una fuerza de 3000 hombres en la frontera, pagar los costes de las guarniciones y fortificar Zagreb.[538]

 
Capitanías militares de la frontera en 1572, bajo el hijo y sucesor de Fernando, Maximiliano II. Aunque algunas plazas cambiaron de manos desde 1555, el esquema es básicamente el Fernando dispuso.

La innovación más crítica sería sin embargo la creación en 1556 Fernando del Steter Kriegsrat como un alto mando de los principales generales con autoridad sobre los territorios militarizados de la frontera.[474]​ La frontera en sí fue reorganizada, poniendo bajo ese nuevo mando capitanías individuales cubriendo diferentes sectores y subdivididas en distritos secundarios. Las exenciones de impuestos por veinte años promulgadas en 1535 fueron renovadas a cambio de que las poblaciones establecidas en la frontera mantuvieran su servicio militar.[330]​ Los sectores de la frontera eran:

  • Croacia: con la línea militar sur establecida en 1527 y subsidiada por las vecinas Carniola[539][540]​ y Carintia,[541][540]​ a las que protegía.
  • Eslavonia: con la parte norte de la antigua frontera croata, subsidiada por la vecina Estiria.[542]
  • Gyor: heredera de la capitanía de Transdanubia con los condados de Hungría Occidental y subsidiada por el ducado de Austria.[543]
  • Baja Hungría: protegiendo las ricas ciudades mineras del noroeste, con financiación bohemia.[544]
  • Alta Hungría: protegiendo el noreste del reino húngaro, con Eger como bastión en primera línea y Kassa como cuartel general. Para organizar la zona se creó una cámara con sede en Szepes, inicialmente dependiente de la cámara de Presburgo. El distrito llegaría con el tiempo a recibir financiación desde los ingresos de Silesia.[544]

Esta financiación de la frontera por el hinterland militar de cada distrito permitió mantener las dotaciones en un momento en que las pérdidas territoriales húngaras habían dejado muchas fortalezas desconectadas de las zonas cuyos tributos las habían mantenido en el pasado. En compensación, Croacia había pasado a ser competencia de las cámaras de cuentas austríacas.[545]​ Fernando sufrió la presión de la dieta húngara, que le reprochaba el poco tiempo que pasaba en el país y la ausencia del nádor, cargo que debía actuar en ausencia del rey. Para remediarlo, Fernando nombró nádor a Tomás Nádasdy.

La campaña de 1556Editar

 
La fortaleza de Szigeth es uno de los máximos exponentes de las líneas defensivas creadas por Fernando I. La fortaleza impidió en la guerra de 1551-1562 que los otomanos pudieran volver a atacar Viena. Poco después de la muerte de Fernando, Solimán I volvería a intentar tomarla, falleciendo en el intento.

La reorganización militar y el aumento de fondos permitió a Fernando afrontar con éxito la nueva ofensiva turca.[546]​ En 1556 comenzó un asedio turco contra la fortaleza de Szigeth que sin embargo no cayó. Turopolje, la región al sur de Zagreb, resistió cuatro ataques otomanos en agosto. Mientras, un contraataque imperial liderado por Pallavicino y Nádasdy amenazó Babócsa.[547][515]​ El contraataque hizo a los otomanos levantar el sitio de Szigeth. Fernando apareció personalmente en la zona en septiembre con un ejército de 12.000 soldados, lo que permitió a Pallavicino y Zrínyi tomar Korotna.[548][547]​ Superados en ese frente, los otomanos abandonaron fuertes menores como Sellye, Kaposvár o Dravaszentrmárton, antes de rendir finalmente Babócsa.[548]

Sin embargo, aprovechando que las fuerzas habsburgo estaban concentradas con estos avances al norte, los turcos tomaron los castillos de Novi Grad y Kostajnica en Croacia. Con Fernando apoyando a su sobrino Felipe en su guerra italiana contra Francia,[436]​ los Habsburgo austríacos tenían serias limitaciones para combatir a los otomanos en varios frentes simultáneos.[549]

La presión turca y el descontento transilvano con Castaldo permitió el regreso de Isabela Jagellón y su hijo Juan Segismundo, que retomaron el poder en Transilvania en una dieta de 1556 bajo la amenaza turca[550]​ con la que muchos nobles de Hungría Oriental contemporizaban.[515]​ Fernando canceló entonces los cambios de propiedad pactados en Silesia, quedando los ducados de Sagan y Münsterberg en manos de la corona y los de Opole y Racibórz en posesión del margrave de Ansbach. Asimismo, retiró sus restantes tropas de Transilvania.[550]

Además del apoyo otomano, Isabela contó con el respaldo de la rama transilvana de los Báthory, especialmente de Jorge Báthory que tomó Nagyvárad, y de Ferenc Kendi, señor de Cluj en Transilvania y de Barkó en la Alta Hungría. Contaba también con el apoyo de otros magnates húngaros de zonas fronterizas como Pedro Petrovics, líder de los serbios al suroeste de Transilvania, de algunos miembros de la familia Perényi al oeste y el norte como el señor de Nagyszőlős Ferenc Perényi, del señor de Zétény Ferenc Némethy, que le aseguró Tokaj y Szerencs al noroeste, y del antiguo rebelde y señor de la guerra Melchor Balassa al norte.

Sin embargo las fuerzas fernandinas en la Alta Hungría lograron conservar la principal ciudad en la región, Kassa. En 1556 los generales de Fernando vencieron en acciones en Nagyida (motivo de un poema popular húngaro) y Tarkő, antiguos castillos en las cercanías de Kassa que fueron tomados y demolidos. Igual ocurrió entre los antiguos focos prozápolya al norte de la Alta Hungría, donde por ejemplo las propiedades de los Varkócz (Kereszt, Nére), favorables a los Zápolya, fueron cedidas a los Horváth, de origen eslavonio y partidarios de los Habsburgo.

Tras la campaña de 1556 Fernando perdió a sus principales generales. Pallavicino fue contratado por la república de Venecia y Castaldo, enfermo, pasó a labores de gobierno en Milán. Zrínyi, superado por los requerimientos económicos del banato, pidió ser relevado. Aunque siguió combatiendo a los otomanos desde sus estados, en 1557 fue sustituido como ban de Croacia por Pedro Erdődy.

La tregua de 1558Editar

 
El castillo de Nehaj ("no importa") en Senj es un símbolo uscoco. Construido para defenderse de los turcos, debe su nombre a que estando situado en una zona con frecuentes incursiones se quería recordar a la población que su hipotética caída en manos enemigas no era significativa.

En 1557 Fernando emprendió nuevas obras de fortificación, integrándose un arsenal para la flota del Danubio en las fortalezas de Viena y reparándose y ampliándose las fortificaciones de Komárom, otra base de dicha flota. En la Alta Hungría se empezó la construcción de baluartes en Kassa, con fortalezas anticuadas y dependiente hasta entonces para su seguridad de la supervivencia de Eger. En Croacia y Eslavonia se fortificaron Senj, la principal fortaleza en la costa, (donde Ivan Lenković construyó la fortaleza de Nehaj) y Sisek, que permitía una defensa adelantada antes de Zagreb.

La amenaza otomana seguía pese a ello activa y en 1557 una razia del bey de Bosnia saqueó Skrad, Hoisić y Ogulin, antes de ser derrotado por las fuerzas de Lenković.[538]​ Otro enfrentamiento en la frontera terminó con el lugarteniente de Lenković, Herbard von Auersperg, dispersando una fuerza turca superior en número.[538]​ Zrínyi, pese a haber sido relevado del banato, organizó una campaña para recuperar Čazma, cuya caída en la guerra anterior había comprometido la frontera. Pese al apoyo de Lenković y Nádasdy, la falta de artillería le impidió tomar la plaza y la llegada del gobernador turco de Pécs acabó con la campaña cristiana. En el sur de Hungría, los turcos se hicieron ese verano con el castillo de Szöcseny.

Las fuerzas de Isabela mientras avanzaron lideradas por Melchor Balassa en 1557 tomando Just y Büdy en el noreste de Hungría junto a la frontera con Transilvania, si bien Gyula y Eger, además de Kassa, quedaron en manos de Fernando en la Alta Hungría. El general fernandino Imre Thelekessy lideraba sus fuerzas en la zona desde Kassa con el apoyo de otros nobles locales leales a Fernando como Simón Forgách, Matías Szennyesy, Jorge Bebek, Antal Székely y Juan Petheő y organizó una respuesta. En vez de contraatacar contra Tokaj marchó contra los feudos hereditarios de los partidarios de Zapólya y tomó a su vez Zétény en julio, Barkó en agosto, Kövesd en septiembre y Nagyszőlős en octubre además de derrotar en Szikszó a un contingente turco enviado para apoyar a Zápolya ese mismo mes. Sin embargo no pudo hacerse con Munkács, ante la que murió en diciembre el líder fernandino en Zemplen, Mihály Perényi. Al sur otro intento fernandino liderado por Petheő de avanzar en paralelo contra Tokaj fracasó.

En 1558 Balassa volvió a tomar la iniciativa y arrasó Nagyszőlős aunque terminó llegando a un punto muerto con Thelekessy y negociaron una retirada negociada como fin a la campaña. Las lealtades de otras áreas fronterizas como Debrecen o Miskolc oscilaron mientras. Como parte del avance zapólya hubo también un auge de credos protestantes en Hungría y Transilvania, particularmente del unitarismo.

Para 1558 ambos bandos volvían a tener otras preocupaciones más allá de la guerra. En el imperio otomano, tras la muerte de la valide sultan Roxelana había estallado otra pugna sucesoria entre los hijos supervivientes de Solimán que afectaba al gran visir. Su política exterior tenía también que considerar la creciente presión moscovita sobre Crimea.[551]​ Isabela por su parte tenía problemas internos en Transilvania como demuestra que en 1558 los Kendi de Cluj y Ferenc Bebek intentaran un fracasado golpe de estado, que hizo que Isabela ordenara su ejecución. En Austria, Fernando estaba desde 1557 de nuevo involucrado en la política imperial y sufría en la frontera los efectos de una plaga además de los de la guerra.[552]

Ogier Ghiselin de Busbecq, embajador de Fernando, realizó una importante labor para tratar de lograr una paz con Solimán.[515]​ Sin embargo, tanto Isabela[515]​ como Francia, que seguía en guerra con los Habsurgo,[553]​ trataban de continuar el conflicto y el turco buscaba la cesión de Szigeth, que seguía resistiendo exitosamente, a cambio de la paz.[515]​ Pese a ello, se llegó a una tregua para 1558.

Gobierno como emperadorEditar

CoronaciónEditar

 
Acuarela de los Archivos de Núremberg mostrando la cena ceremonial tras la coronación de Fernando como emperador

Pese a la abdicación de su hermano en 1555, la política imperial hizo que no fuera ratificado definitivamente como emperador electo hasta el 12 de marzo[1][2]​ de 1558. El título imperial era electivo y los electores no reconocían la potestad de Carlos para elegir a su sucesor, teniendo Fernando que ganárselos con el compromiso de mantener la electividad del título.[84]​ Fue coronado dos días después en Fráncfort,[554][555]​ realizando una entrada imperial en Viena el 14 de abril,[90]​ meses antes de fallecer su hermano, aunque la dieta del Sacro Imperio no reconoció formalmente a Fernando hasta el 3 de mayo de ese año. En noviembre Fernando realizó otra entrada imperial en Praga, donde su hijo homónimo organizó celebraciones en su honor.[90]

El papa Paulo IV pospuso su reconocimiento hasta el final de la guerra italiana de 1551-1559 que enfrentaba a los Habsburgo con Francia, restándole legitimidad entre los príncipes católicos del imperio. Fernando, al igual que previamente había hecho Carlos V, evitó desplazarse a Roma para ser coronado por el papa. Paulo IV, opuesto además a la política de conciliación con los protestantes que emanaba de Augsburgo fue reacio a Fernando, que usó el título de emperador electo que había empleado su abuelo Maximiliano.[556]​ Sería a raíz de esa disputa que los emperadores del Sacro Imperio dejaran de ser coronados por el papa.[556]

Administración imperialEditar

 
El emperador Fernando I (Hans Krell, castillo de Praga).

El gobierno de Fernando una vez emperador continuó igualmente marcado por una intensa y fructífera reforma administrativa, tanto de la burocracia imperial como de la de sus estados.[84]​ Entre otros aspectos de su política imperial cabe citar la reforma del sistema monetario. En 1559 implementó la Reichsmünzordnung, con una tabla bimetálica de equivalencia de diferentes monedas para afrontar el caos monetario que vivía el imperio. Eso le llevó a tener que afrontar el problema de controlar la plata que salía del Tirol y que generaba flujos de contrabando hacia la vecina República de Venecia[28]​ además de a un conflicto con las ciudades imperiales de Alsacia y Suabia, que emitían su propia moneda fuera de los estándares imperiales.[557]

Fernando también reorganizó la justicia imperial. El consejo áulico, dependiente del emperador, fue reformado con el uso de juristas profesionales, dado que los cargos formales se habían convertido en títulos protocolarios de los electores.[558]​ Fernando había ya transformado su cancillería austríaca, liderada por Jakob von Jonas en una cancillería imperial para organizar su administración. Pero desde 1558 Fernando se apoyó especialmente en un nuevo vicecanciller, Georg Sigmund Seld, que gestionaría los temas imperiales. Dicho tribunal tenía competencia sobre los dominios del emperador mientras que el otro gran tribunal imperial, el tribunal de la Cámara Imperial, pagado por los estados imperiales, actuaba como corte de apelación de la justicia de este o en caso de pleitos entre estados inmediatos. Desde la coronación de Fernando el segundo tribunal también tuvo uno de sus momentos de máxima efectividad a medida que se iban optimizando su funcionamiento y se resolvían temas como la confesionalidad de sus jueces.[559]

Fernando logró mientras en sus estados que las distintas dietas de sus territorios se coordinaran con representantes ante él en su capital, evitando la necesidad de una corte itinerante para convocar las distintas asambleas.[289]​ El futuro imperio austrohúngaro mantendría hasta el siglo XIX el sistema de administración y gobierno que Fernando planteó.[560]

El sistema fiscal que formó, pese a sus imperfecciones, fue la base usada por sus herederos[293]​ y llegaría a duplicar la recaudación de sus territorios.[84]​ Para 1560 estaba logrando ingresos de más de dos millones de florines, de los que una cuarta parte eran consumidos por su corte y administración y otro cuarto por el mantenimiento de las fortificaciones en Hungría.[84]​ La elección imperial también le dio un acceso más estable a los impuestos imperiales para paliar el déficit de sus estados. La sustitución de Carlos en el trono imperial despejó las objeciones de los príncipes a las contribuciones para la defensa común contra los turcos, quintuplicándose desde 1556 hasta llegar a un promedio 600.000 florines anuales.[84]

Austria AnteriorEditar

Una muestra de la mejora de sus finanzas fue que pudo rescatar en 1558 Ortenau, Haguenau y Kaysersberg del Palatinado, ejerciendo la recompra reservada veintiocho años antes. En el caso de Ortenau, Fernando pudo incluso comprar la mitad en manos del obispo de Estrasburgo.[116]​ Igualmente rescató en 1559 el margraviato de Burgau, tras décadas en manos de los obispos de Augsburgo.[561]​ Con ello Fernando preparaba Austria Anterior para formar el núcleo de la parte de la herencia que iba a dejar a su hijo homónimo, si bien no lograría desempeñar en vida la principal hipoteca en la región, la del condado de Ferrette. Esta, proveniente de la época de Maximiliano y ahora en manos de los Fugger, no sería levantada hasta el reinado de su hijo Fernando II.[562]​ Tampoco logró Fernando imponerse al obispo de Espira en una disputa por anexionarse las tierras de la recientemente abandonada abadía de Wissembourg, con inmediación imperial, en Alsacia.

SilesiaEditar

 
Plano de Breslavia, sede del gobierno silesio de Fernando, en 1562.

Desde 1558-1559 Fernando pasó también a intervenir más activamente en Silesia. Creó una nueva Hofkammer en Breslavia para Silesia que respondía directamente de la corte de Viena y al frente de la cual puso a Friedrich von Rödern. Dentro de las medidas para mejorar los ingresos en Silesia, Fernando llegó en 1558 a un acuerdo en Müllrose con el elector Joaquín II de Brandeburgo para construir un canal entre los ríos Óder y Spree, permitiendo la navegación fluvial entre el mar y Silesia. Aunque la parte silesia se construyó (el tramo llamado Kaisergraben o excavación del emperador), Brandenburgo pospuso su parte y no sería hasta un siglo después que el proyecto se acabaría bajo el nombre de canal de Federico Guillermo. Las reformas económicas en Silesia llevarían también a la fundación en 1563 de Neusalz an der Oder, un puerto fluvial en el Oder destinado a competir con el tráfico de sal desde las minas de Polonia favoreciendo en cambio el comercio marítimo y las importaciones desde el Báltico.

Aunque las medidas fiscales fueron impopulares en Silesia, el incremento de los ingresos permitió a Fernando recuperar los ducados de Opole y Racibórz de Ansbach para impedir la concentración territorial pues Jorge Federico de Brandeburgo-Ansbach ya heredaba los margraviatos de Ansbach y Kulmach, los ducados de Jägerndorf y de Beuthen y la baronía de Bohumín, bordeando el crear un estado propio en la zona. Políticamente, volvió a deponer al problemático duque protestante Federico III de Legnica en favor del hijo de este, Enrique XI.

El conflicto con los turcosEditar

 
La fortaleza de Tata junto al Danubio, descrita en 1558 por el embajador francés de la Vigne como "de grandísima importancia"[551]​ en una miniatura turca.

Mientras, para afrontar la amenaza turca las dietas de Eslavonia y Croacia se reunieron conjuntamente desde 1558 dada la ocupación turca de gran parte de ambos territorios.[563]​ Las labores de fortificación y reforma en Croacia y Eslavonia fueron efectivas y el ban Erdődy tuvo éxito en repeler en 1558 una ofensiva turca contra Hrastovica, aunque una incursión saqueó Reifnitz.[547]​ El único éxito otomano fue la toma de Tata, en el norte de Hungría debido a una incursión de un gobernador turco violando una tregua en el verano de 1558.[515]

Aunque dicha captura mantuvo la amenaza otomana sobre Fernando evitando que apoyara a su sobrino en su guerra contra Francia,[551]​ las relaciones entre los enemigos de Fernando no pasaban su mejor momento. La amenaza persa y la guerra entre los hijos de Solimán debilitaba al imperio otomano y aunque Solimán deseaba cumplir con su alianza Francia, su visir Rüstem Pasha favorecía una política apaciguadora para dejar que los Habsburgo y Francia se desgastaran.[564]​ Rüstem Pasha sin embargo prometía su apoyo a los franceses para que el conflicto con los Habsburgo continuara.[565]

La guerra en Transilvania terminó llegando a un impás en el que ningún bando lograba avances. Para 1559 las propuestas de Fernando pasaban por la devolución de Tata y Fülek, dado que ambas localidades habían sido tomadas en violación de treguas.[515]​ Con ambas en manos turcas ganaron importancia las fortalezas de Komárom y Érsekújvár, al norte de Tata protegiendo el tramo alto del Danubio y Presburgo, y Divény (cuyo castillo fue reforzado en 1559), al norte de Fülek protegiendo otro acceso desde el este a las ciudades mineras. Las fuerzas habsburgo también intentaron avanzar militarmente contra las últimas fortalezas de la Alta Hungría en manos Zápolya: Tokaj, Munkács y Just. Estas tres plazas serían el centro de las desavenencias fronterizas entre Zápolyas y Hasburgo en la década siguiente.

Los otomanos mientras deseaban asegurar la fortaleza de Sziget, su principal objetivo en la guerra.[551]​ La situación sobre el terreno no les era en cambio favorable en ese frente. En Croacia, las fuerzas uscocas de Ivan Lenković derrotaron una incursión turca en Klana en 1559 y similar destino corrió otra razia otomana contra Möttling.[547]​ En enero de 1560 eran las fuerzas habsburgo las que realizaban incursiones con éxito en territorio otomano hasta Gradiška, pero sin poder retener ninguna posición adicional. En marzo los turcos intentaron un ataque contra Žirovica pero fueron derrotados por Erdődy, lo que se repitió en septiembre en la frontera carnia.[552]​ En noviembre de 1560 y en la primavera de 1561, las fuerzas de Zrínyi lanzaron nuevas incursiones desde Sziget, asolando las posiciones turcas en Zombor y Móhacs.[549]​ Mientras las fuerzas carnias de Auersperg realizaron con éxito incursiones similares.[552]

El Concilio de TrentoEditar

En abril de 1559 se logró la paz de Cateau-Cambrésis, entre los Habsburgo y Francia. La paz puso fin a los conflictos activos en el imperio, restaurando el estatus previo en numerosas zonas occidentales y en Italia, si bien dejaba los Tres Obispados (Metz, Toul y Verdún) bajo ocupación francesa. Pese a tener una débil posición negociadora por su mala situación militar,[566]​ Fernando logró evitar durante las negociaciones el nombramiento de su sobrino Felipe II de España como vicario imperial de Italia, lo que abortaba posibles conflictos como los que habían plagado su relación con su hermano Carlos.[567]​ Adicionalmente, supuso la retirada de las objeciones papales a Fernando como emperador[568]​ y permitió a Fernando lograr del papa que el monasterio de Pazin en Istria dejara de depender eclesiásticamente de Venecia.[569]

 
El Concilio de Trento, aquí ilustrado por Tiziano, fue una prioridad para Fernando en sus últimos años.

La principal consecuencia de la paz fue el acuerdo de todos de retomar el suspendido Concilio de Trento. El proyecto, ya propuesto en las dietas imperiales que Fernando había presidido tres décadas antes y finalmente empezado por fin en 1545, había sido suspendido por el fervor antiprotestante de Paulo IV. La elección de Pío IV para el papado y la paz en 1559 permitieron desbloquear el proyecto. Fernando se dedicó al concilio, incluso pese a pasar un periodo de enfermedad en 1560-1561.[570]

Algunos historiadores han llegado a afirmar que Fernando fue lo más cercano a un emperador protestante que el Sacro Imperio llegó a tener en toda su historia. Aunque se mantuvo formalmente católico, supuestamente llegó a rechazar la extremaunción a las puertas de la muerte.[571]​ Otros autores le han considerado en cambio tan católico como su hermano Carlos pero con una visión personal que separaba la religión de la esfera política.[572][573]​ Así, mientras que para Carlos la lucha contra los protestantes era un objetivo tanto político como religioso, para Fernando combatir el protestantismo solo buscaba evitar las amenazas al orden político,[523]​ como había sido el caso del anabaptismo durante las guerras campesinas de 1524-1525. Religiosamente, Fernando valoraba mantener la unidad por encima de la aplicación dogmática de las normas,[523]​ y mostraba tendencias erasmistas, creyendo que el protestantismo era consecuencia de los errores de la iglesia católica, que necesitaba una renovación moral por la que el emperador debía trabajar en su faceta laica.[574]

Paz con los turcosEditar

Rompiendo el impás en Hungría, en 1561 Melchor Balassa, general de Juan Segismundo, se pasó al bando fernandino junto con Nicolás Báthory gracias a la mediación del hermano del segundo, Andrés.[515][575]​ Aunque los Zapólya retomaron en seguida sus posesiones en el interior de Transilvania, Szatmárnémeti, Nagybánya y Hadad resistieron en la frontera con la Alta Hungría con el socorro de fuerzas habsburgo. En paralelo Juan I Despot-Vodă, un aventurero que había servido como mercenario en las fuerzas Habsburgo, se hizo con el poder en el principado de Moldavia. Fernando ganó así un aliado estratégico contra Juan Segismundo, que se fue quedando acorralado.

Tras ser derrotadas las fuerzas de Juan Segismundo en una batalla en Hadad en marzo de 1562, los sículos, que ya habían apoyado a Fernando contra los Zápolya en 1528, volvieron a alzarse.[576][283]​ Las fuerzas de Fernando, bajo su nuevo general Lazarus von Schwendi, avanzaban en Alta Hungría.[283]​ Schwendi fue un avezado general que reorganizó las fuerzas habsburgo con un mayor énfasis en las armas de fuego, logrando hacerlas más competitivas frente a los turcos. Solo la intervención de los gobernadores turcos de Buda y Temesvar y el firme apoyo de Esteban y Cristófer Báthory en Transilvania evitó que Juan Segismundo se exiliara a Polonia.

 
El reino de Hungría tras las guerras del reinado de Fernando: los territorios austríacos en ocre y la Hungría Real en ocre claro, ambas de Fernando, la Hungría otomana en verde y el principado de Transilvania de Zapolya en azul.

Balassa fue obligado a levantar su sitio de Szécsen por la intervención turca aunque Nadásdy logró la toma de Hegyesd y Zrínyi otra victoria en Monoszló, donde destruyó las obras de fortificación turcas.[549]​ Ambas acciones tuvieron lugar en Vezprem en Hungría occidental, llevando a los turcos a levantar su sitio de Szatmárnémeti. Aunque Juan Segismundo logró finalmente reprimir las revueltas internas en Transilvania, los condados fronterizos en la Alta Hungría, con la excepción de la fortaleza de Munkács, habían pasado a manos de Fernando y para agosto Juan Segismundo estaba abierto a una solución diplomática como el no titularse rey.

Todo ello fue acompañado por la muerte del gran visir otomano Rüstem Pasha en 1561. Su sucesor Semiz Ali Pasha, se mostró mucho más favorable a una paz en Hungría. El ban de Croacia, Erdődy, derrotó una nueva ofensiva del gobernador de Bosnia contra Slatina en 1562 y Fernando llegó finalmente en noviembre a otro tratado con los turcos en Fráncfort en noviembre de ese año. La paz restauraba el tributo por Hungría, reconocía a Juan Segismundo de Zápolya el dominio de Transilvania y establecía el compromiso de Fernando de negociar con él el reparto de la Alta Hungría ocupada tras el acuerdo con Martinuzzi de 1551.[577][515]​ Fernando fue a cambio reconocido en dominio de la Hungría real que ya gobernaba antes así como sobre los dominios de nobles húngaros y transilvanos que había pasado a su bando y sobre la parte de la Alta Hungría que acordara con Juan Segismundo.[577][515][553]​ A cambio de Tata, los otomanos condonaron 90.000 florines de tributos no pagados. La delimitación final sería un problema, pues Juan Segismundo siguió intentando mantener el conflicto con los Habsburgo tras la muerte de Fernando I.

AlsaciaEditar

 
La regencia de Ensisheim, mandada construir durante el reinado de Fernando, fue la sede de su administración en Alsacia.

Mientras, en marzo de 1561 los duques de Wurtemberg habían protagonizado la sorpresa de Hericourt, recuperando las plazas que habían perdido en 1525 en la frontera entre el condado de Montbeliard, el condado de Ferrette y el Franco Condado de Borgoña. Las localidades seguirían reivindicadas por la gobernación alsaciana de Fernando y los herederos de Salamanca y serían otro punto de fricción entre el emperador y el duque de Wurtemberg si bien los intentos de recuperarlas militarmente en los siguientes años serían infructuosos.

En 1562, Fernando visitó sus dominios alsacianos antes de que se retomara el Concilio de Trento. Se celebró una dieta en Friburgo, donde logró una notable ampliación de la contribución de las provincias de Austria Anterior. Fernando nombró su lugarteniente en el territorio a Nicolás de Bolwiller, un noble local que había servido fielmente a los Habsburgo desde la regencia de Innsbruck durante la guerra de Esmalcalda. Las reformas en Alsacia tuvieron éxito en ir permitiendo levantar poco a poco las hipotecas en la región. Así en 1563 se recuperó Belfort y Delle de una prenda a Jean-Jacques II de Morimont que había generado protestas de los habitantes, y Thann de manos de los Fugger.

Últimos añosEditar

Veterano en las lides de la diplomacia,[578][46]​ las Relazioni o registros de los embajadores venecianos notan el pragmatismo del emperador, su fama de gobernante honesto y su habilidad con múltiples idiomas.[579]​ Fernando terminó hablando español, francés, italiano y alemán.[157]​ También señalan su interés personal por la paz, considerando el propio Fernando los acuerdos de Augsburgo de 1555 su mayor triunfo por creer que podrían reponer la armonía en la iglesia.[527]​ Más allá de la paz religiosa, los embajadores venecianos notaban que la muerte del emperador sería un perjuicio para la república y para todos los vecinos de Austria, pues sus hijos no mostraban el amor natural a la paz de Fernando.[130][580]

En la reapertura del Concilio de Trento en 1562, el emperador Fernando defendió la libertad de conciencia y luchó personalmente por que fueran otorgadas amplias concesiones a los protestantes.[536]​ Varios temas del concilio se resolvieron tras un compromiso personal entre Fernando y Giovanni Morone, legado papal.[581]​ Al ver que sin embargo el concilio de Trento no lograba zanjar las diferencias entre católicos y protestantes, Fernando trazó planes para ulteriores reformas,[527]​ bajo una política de Reformationslibell. En 1564 particularmente logró que el papa aprobara la comunión de ambas especies, una histórica reivindicación de los utraquistas bohemios más moderados.[227][223]​ El embajador veneciano Micheli escribió que la política de reconciliación religiosa de Fernando había llevado a una cohabitación entre fes en el imperio[582]​ mientras que los escritos de von Schwendi afirman que el emperador era visto por sus súbditos como justo e imparcial en temas interconfesionales.[583]

Otra prioridad de Fernando en sus últimos años fue zanjar la elección para la sucesión imperial de su hijo Maximiliano II, logrando en vida la confirmación de su sucesión en sus títulos electivos por parte de los electores imperiales y la dietas de Bohemia y Hungría[487]​ y organizándole una entrada en Viena como heredero en marzo de 1563.[90]​ Después de una complicada relación, padre e hijo se fueron compenetrando más a medida que Maximiliano iba teniendo un mayor papel en el gobierno.[584]​ Con múltiples hijos, Fernando había decidido repartir su herencia dejando Austria Anterior y el Tirol a su segundo hijo Fernando y los ducados de Estiria, Carintia y Carniola a su otro hijo, Carlos. Esta sucesión tripartita marcó la dinámica de los Austrias germanos durante las siguientes generaciones.

 
Tumba de Fernando en la catedral de Praga, junto a su mujer Ana y su hijo Maximiliano.

En paralelo casó a sus hijas menores que no mostraron vocación religiosa con ricos príncipes italianos e intentó sucesivamente casar a su hijo Carlos con Isabel I de Inglaterra y con María I de Escocia para proveerle de un reino sin repartir sus dominios, si bien Carlos V se impuso y logró la candidatura de su hijo Felipe.[436]​ Tres de sus hijas, sin embargo, decidieron dedicarse a la vida religiosa fundando un convento en Hall in Tirol. Caso aparte fue el de su segundo hijo Fernando, que se había casado morganáticamente en 1557 con la hija de un burgués de Augsburgo, Philippine Welser, algo que el emperador Fernando no aceptó hasta 1559 y bajo exclusión de esa rama de la sucesión mientras hubiera descendientes de otros matrimonios.[585]​ Fernando también mostró un gran interés en el casamiento de sus nietos.

Fernando también intensificó su mecenazgo de las artes en esta etapa. Entre otros artistas, trajo a su corte al pintor Giuseppe Arcimboldo, autor de una serie de retratos de las hijas de Fernando y desde 1556 contó con Jacopo Strada como anticuario. Continuó con el monumental proyecto del cenotafio de su abuelo Maximiliano I, para lo que contrató a Bernhard, Arnold y Florian Abel, que sin embargo murieron sin acabar los relieves, por lo que Fernando trajo al escultor flamenco Alexander Colyn. Colyn no solo acabó dicha obra sino que sería posteriormente autor del mausoleo de Fernando y de su esposa. A su muerte el 25 de julio de 1564 en Viena fue enterrado en dicho mausoleo en la catedral de San Vito de Praga.

Matrimonio e hijosEditar

 
Cuadro de la Galería Belvedere representando al emperador Fernando I.

De la unión con Ana Jagellón de Hungría y Bohemia, el emperador tuvo quince hijos:

AncestrosEditar


Predecesor:
Luis I
Rey de Bohemia
 

1526-1564
Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos I
Archiduque de Austria
 

1521-1564
Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos I
Duque de Estiria, Carniola y Carintia
(Austria Interior)

1521-1564
Sucesor:
Carlos II
Predecesor:
Carlos I
Conde de Tirol y duque de Austria Anterior
1522-1564
Sucesor:
Fernando II
Predecesor:
Luis II
Rey de Hungría y Croacia
Juan I (1526-1540) en oposición

 
1526-1538
1540-1564

Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos V
Rey de Romanos
1531-1558
Sucesor:
Maximiliano II
Predecesor:
Carlos V
Emperador del Sacro Imperio Germánico
1558-1564
 
Sucesor:
Maximiliano II

NotasEditar

  1. Fiat iustitia et pereat mundus es un lema que se atribuye a Adriano VI que fue preceptor del hermano de Fernando y del que el infante la tomó. La traducción "hágase justicia y que perezca el mundo", entendiendo mundus como "mundo" es un error de traducción muy común. El primero que cayó en dicho error de interpretación fue Lutero que en su sermón de 10 de mayo de 1535 aplicó incorrectamente esta expresión, haciendo mundus sinónimo de planeta habitado o civilización. Mundus no debe de traducirse como civilización o similar, sino como uno de los tres enemigos del alma al que se alude en la tríada que comprende al demonio, la carne y el mundo. Tiene su razón de ser en la anécdota atribuida al mencionado Adriano VI que se negó a suspender un juicio contra una persona de alta posición social que había cometido un asesinato; por lo tanto se refería a que se debería de hacerse justicia aunque pereciese la ostentación mundana (vanidad, orgullo, prepotencia, en suma, que impedía que prevaleciese lo que en buen derecho procedía). La traducción errónea entendiéndose como civilización persiste, hasta el extremo de que siglos después Hegel, conocedor de lo absurdo de la misma, quiso alterar el literal de la expresión para que, al menos, fuera concordante; y así, propuso "fiat iustitia nec pereat mundus"; es decir, "hágase justicia, para que no perezca el mundo", lo cual es coherente con lo que se pretendía en origen.
  2. Los textos de la época tienden a usar Alta Austria para Austria Anterior y Baja Austria para Austria y Austria Interior.[66]​ Los modernos estados de Alta y Baja Austria eran referidos como Austria sobre el Enns y Austria bajo el Enns. El artículo usa la nomenclatura moderna
  3. En 1521 continuaban en manos habsburgo Hornstein, Eisenstadt, Forchtenstein, Kobersdorf, Bernstein, Güns y algunas áreas en el condado de Sopron. El señorío de Rechnitz y Schlaining, envuelto en una disputa sucesoria, había vuelto a ser reclamado por la corona húngara en 1502 pero señores locales austríacos seguían disputando el control efectivo.
  4. Fernando gobernó territorios multinacionales o en la frontera entre estados actuales por lo que muchos topónimos referidos en el artículo tienen versiones distintas en varios idiomas (Ferrette/Pfirt, Brixen/Bresanona, Liubliana/Laibach, Zagreb/Agram, Presburgo/Poznony/Bratislava, Füllek/Fiľakovo, Nagyvárad/Oradea, Pilsen/Plzeň, Breslavia/Wrocław...) El artículo usa preferiblemente versiones tradicionales en español del topónimo y cuando no hay una preferencia clara en español, los endónimos de uso en la época (nombres húngaros en la corona de San Esteban, checos en la de Bohemia, germanos en las provincias austríacas). Cuando el topónimo más habitual en español cambió con la época, como es el caso de Liubliana o Bratislava, se menciona el cambio en la primera aparición.
  5. El arzobispo de Salzburgo era señor de Friesach en Carintia, de Sevnica, Brestanica, Brežice, Pišece y Petau en Estiria y de Grosuplje, Dobrepolje y Cesta en Carniola. El obispo de Bamberg lo era de Villach, Feldkirchen, Wolfsberg y Tarvisio en Carintia, así como de Kirchdorf an der Krems en la Baja Austria. El obispo de Freising lo era de Entersdorf, Hollenburg, Ulmerfeld y Waidhofen en la Baja Austria, Oberwölz y Niederwölz en Estiria y Bischoflack, Klingenfels, Poljane Sora y Selce Sora en Carniola
  6. El obispo de Trento era el señor feudal de la ciudad homónima pero también de valles vecinos y de la ciudad de Riva, además de ser suzerano de los condes de Loudron. El obispo de Brixen era igualmente el señor de la ciudad de Bresanona pero también el dueño del valle de Brunico en el Tirol Oriental y de propiedades en los montes Karavanke de la Alta Carniola.
  7. Dangolsheim, Gebolsheim (aldea de Wittersheim), Grassendorf, Gunstett, Hegeney, Hochstett, Huttendorf, Kindwiller, Kriegsheim, Kuttolsheim, Lixhausen, Grassendorf, Gunstett, Hegeney, Hochstett, Huttendorf, Keffendorf (aldea de Ohlungen), Kindwiller, Kriegsheim, Kuttolsheim, Lixhausen, Minversheim, Mittelschäffolsheim, Mommenheim, Morschwiller, Mutzenhausen, Niederschäffolsheim, Ohlungen, Ringeldorf, Rottelsheim, Rumersheim (aldea de Berstett), Scherlenheim, Sufflenheim, Surburg, Überach, Wahlenheim, Walk, Wingersheim, Wintershausen, Wittersheim
  8. El landvogt era el representante del emperador ante Haguenau, Colmar, Wissembourg, Turckheim, Obernai, Kaysersberg, Rosheim, Munster, Sélestat y Mulhouse. Como tal, tenía un papel de supervisión en la administración, recibía ciertos impuestos en nombre del emperador, actuaba como juez y como comandante supremo de las fuerzas de los municipios. Sin embargo, dado el autogobierno que habían alcanzado las ciudades, la justicia había sido cedida a los municipios, quedando para el landvogt solo los casos entre jurisdicciones. Igualmente las ciudades solo estaban obligadas a aportar tropas para guerras respaldadas por la dieta imperial o en caso de autodefensa. El papel del landvogt en su autogobierno había quedado en algunas reducido a algo simbólico e incluso en el caso de Mulhouse, esta se había negado a pagar la renta imperial. Landau in der Pfalz ocuparía el lugar de Mulhouse en la confederación de ciudades alsacianas.
  9. Podgorje, Vodice, Novaki, Jelovica, Žejane, Gornje Mune y Donje Mune.[123]
  10. Dada las implicaciones políticas posteriores, es importante señalar que el lenguaje de la época solía mezclar impropiamente a esos grupos. Los Habsburgo posteriormente promulgaron los Statuta Valachorum para regular los derechos de estas poblaciones llamando valacos también a grupos eslavos de vida trashumante. Así por ejemplo en una carta a Keglević del 6 de noviembre de 1538 Fernando habla de "capitanes y duques de los rascios o los serbios o los valacos, que son comúnmente llamados serbios".[334]

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