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Pueblo italiano

grupo étnico del sur de Europa

El pueblo italiano es un grupo étnico europeo de raíz latina asentado principalmente en Italia. Después de la constitución, o reconstitución moderna de un propio estado nacional unificado, el Reino de Italia (1861), el término ha pasado también a designar a todos los ciudadanos italianos y a los extranjeros naturalizados que han adoptado el estilo de vida, la lengua, la cultura y los valores de la población autóctona. Su idioma es el italiano, lengua materna del 95% de la población residente[12]​, hablado, a veces, conjuntamente con uno de sus numerosos dialectos [nota 1]​, y su religión mayoritaria es la católica, siendo su país, desde siempre, sede de la Iglesia católica [13]

Italianos
Famous Italians Mosaic.png
Ubicación Bandera de Italia Italia - 56 millones
Población total 140 millones
Alrededor del 2% de la población mundial.
Idioma Italiano
Religión Mayoritariamente católica
Etnias relacionadas Pueblo español, Pueblo francés, Pueblo portugués, Pueblo rumano, Pueblo valón, Pueblo de la Suiza italiana, francesa y romanche, Pueblos de América Latina, Pueblo griego
Asentamientos importantes
1.º Bandera de Brasil Brasil [1][2]
33 millones hab.
2.º Bandera de Argentina Argentina [1][3]
23 millones hab.
3.º Bandera de Estados Unidos Estados Unidos [1]
18 millones hab.
4.º Bandera de Francia Francia [1]
1.903.890 hab.
5.º Bandera de Venezuela Venezuela [4]
1.736.766 hab.
6.º Bandera de Canadá Canadá [5]
1.445.335 hab.
7.º Bandera del Perú Perú [6]
1.400.000 hab.
8.º Bandera de Uruguay Uruguay [1]
1.000.000 hab.
9.º Bandera de Australia Australia [7]
852.000 hab.
10.º Bandera de México México [8]
850.000 hab.
11.º Bandera de Alemania Alemania [1]
661.000 hab.
12.º Bandera de Suiza Suiza [9]
533.821 hab.
13.º Bandera de Costa Rica Costa Rica [10][11]
500.000-1.000.000 hab.
14.º Bandera de Reino Unido Reino Unido [9]
187.363 hab.
15.º Bandera de Chile Chile [1]
150.000 hab.
16.º Bandera de España España [9]
104.637 hab.

Estrechamente vinculados a la nación italiana son los naturales de San Marino, de lengua y cultura italianas, y las comunidades históricas de etnia italiana, reconocidas oficialmente como tales, presentes desde varios siglos en Suiza, Croacia y Eslovenia (en Suiza el italiano es también una de las tres lenguas oficiales del estado, en Croacia es cooficial en la Región istriana y en Eslovenia en la Istria eslovena). Por lo que se refiere al gran número de descendientes de italianos esparcidos por el mundo se tiende a considerar italianos a todos aquellos que han conservado la cultura, las tradiciones, la religión y, sobre todo, la lengua de sus antepasados. Las colonias de oriundos italianos más consistentes se encuentran en las Américas (Brasil, Argentina y Estados Unidos) y, en menor medida, en Australia y Europa (Francia sobre todo)

Italia fue, en la antigüedad, la cuna de la civilización romana que sigue hermanando en la actualidad el pueblo italiano con todos los pueblos de expresión neolatina herederos de Roma, cuyo Imperio representó, junto con la democracia ateniense, el punto culminante de la civilización occidental antigua [14]​. Roma logró unificar Italia durante varios siglos, pero tras la caída del Imperio romano de Occidente, los italianos, como otros pueblos europeos, tuvieron que sufrir una larga serie de invasiones y dominaciones extranjeras. A pesar de una historia tan atormentada, supieron sin embargo desarrollar, a partir del año 1000, una civilización urbana refinada y próspera, basada en el comercio, que alcanzó su apogeo en el siglo XIII [15]​confluyendo, en el siglo XIV, en otra civilización autóctona en formación conocida como Renacimiento (o sea renacimiento de la antigüedad clásica). [16]​. El Renacimiento, a su vez, produjo el Manierismo, movimiento artístico determinante para el nacimiento del Barroco que tuvo origen en la ciudad de Roma en la última década del siglo XVI. Todas esas civilizaciones y movimientos nacidos en Italia se internacionalizaron, dando un fuerte impulso al desarrollo cultural y material del mundo occidental.

El alto nivel económico y cultural de los italianos, que se prolongó hasta las primeras décadas del siglo XVII, fue pero acompañado por una debilidad política y militar crónicas, originadas por la fragmentación de su tierra de origen en varios estados (a veces estructurados también como Ciudades-Estado) sobre los cuales ejercieron directa o indirectamente su dominio, durante períodos más o menos largos y según modalidades distintas, muchas de las potencias que se sucedieron en el escenario europeo, como el Imperio bizantino, el Sacro Romano Imperio, Francia, España y Austria). Solo un reducido grupo de estados italianos lograron mantenerse siempre, o casi siempre, independientes: Venecia y Génova con sus respectivas repúblicas, el Ducado de Saboya, que en el siglo XVIII se convirtió en Reino de Cerdeña, y el Estado Pontificio. Siguiendo el destino de otros pueblos, como el alemán, el griego y de gran parte de las etnias asentadas en la Europa oriental, los italianos pudieron constituir un propio estado nacional unificado, como ya hemos indicado, solo en el siglo XIX gracias a una serie de guerras de liberación pasadas a la historia con el nombre de Risorgimento.

Índice

Características físicasEditar

En la región sur de la península apenina la población es marcadamente meditarránea, con importantes aportes principalmente griegos. Por otro lado, en el centro, aunque comienzan a notarse aportes de las poblaciones alpinas del norte peninsular, la relación etno-cultural con el sur es más sólida.

Pueden establecerse prevalencias estadísticas de distintos modelos antropológicos definidos tanto genotípica como fenotípicamente pero generalmente se establece que los rasgos más evidentes son la predominancia del color de piel blanco —interpretada tradicionalmente como raza caucasoide— y el color de pelo oscuro, castaño o negro, generalmente denominado como raza mediterránea.

Origen y formación del pueblo italianoEditar

 
Las doce diócesis del Imperio romano hacia el año 300

Edad antiguaEditar

 
Fresco Etrusco, Siglo V a.c. en la Tomba dei Leopardi, Necropolis de Monterozzi, Tarquinia, Italia

Los italianos tienen orígenes principalmente de los pueblos indoeuropeos (Latinos, Oscos, Umbros, Venetos, Ilirios, Sículos Griegos, etc.) y, en menor medida, preindoeuropeos (Etruscos, Fenicios y Sicanos), que en edad prerromana poblaron Italia mezclandose a menudo con la población autóctona. Todos esos pueblos, que Roma absorbió entre el siglo IV y II a.C., subieron un profundo proceso de romanización que culminó con la adquisición de la ciudadanía romana por parte de todos los hombres libres nativos de la Italia peninsular y continental (89-49 a.C.). Medio siglo después esos nuevos romanos pasaron a constituir, gracias al Emperador Augusto, una unidad política llamada Italia (7 d.C.), articulada en once regiones que en parte han sobrevivido hasta nuestros días con las mismas denominaciones latinas que tenían en aquella época (Umbria, Campania, Liguria y Emilia). En el año 297 d. C., con la nueva división administrativa del Imperio que Diocleciano llevó a cabo, la actual Italia insular (Sicilia y Cerdeña) y la isla de Córcega entraron a formar parte de la Diócesis italiana.[17]​ Por primera vez todo el espacio geográfico y antrópico de Italia coincidía con un espacio político claramente determinado, si bien integrado dentro de un organismo territorial y humano mucho más amplio, el Imperio.

Edad medieval y modernaEditar

Desde la primera década del siglo V, el Imperio Romano de Occidente, fue invadido por pueblos prevalentemente germánicos, que determinaron su caída (476) y causaron muerte y destrucciones en la mayor parte de la antigua Europa romana durante largo tiempo. La progresiva romanización de esos pueblos y la fusión con el elemento autóctono de lengua y cultura latinas les permitió constituir una serie de estados, si bien caracterizados por un modesto nivel de desarrollo. Esa época de larga duración es conocida como el Período de las grandes migraciones o de las invasiones bárbaras que conllevaron para los italianos guerras y carestías a partir del año 401, con la primera invasión de los Visigodos de Alarico seguidas, hacia el 450, por los estragos perpetrados por los hunos de Atila en el norte peninsular. A finales del siglo V los Ostrogodos ocuparon Italia y fundaron un reino que duró casi medio siglo. Entre los años 535 y 554 Justiniano, último emperador bizantino de madrelengua, educación y cultura latinas logró liberar Italia del yugo bárbaro. Durante la larga guerra de liberación los solados romano-orientales, en su mayoría de lengua griega, definían a los italianos itálicos mientras ellos hablaban de si como Rhōmaîos (Ῥωμαῖος), o sea romanos. Italia quedó unida, y todos los italianos se convirtieron otra vez en súbditos romanos (del Imperio romano-oriental), pero por poco tiempo. Quince años más tarde invadió Italia el pueblo bárbaro de los Lombardos, que ocupó la mayor parte de la Península. A partir de aquel momento, y en los dos siglos siguientes existió una Italia lombarda (la máxima parte de la Italia continental, la Toscana y todo el interior de la parte meridional peninsular) y una Italia bizantina. La conquista longobarda (568-576) fue un acontecimiento de suma importancia para los italianos: desde aquel momento Italia perdió su unidad que había caracterizado cinco siglos y medio de su historia y que volvió reconquistar solo trece siglos más tarde.

Los lombardos fueron eventualmente conquistados por los francos, otro pueblo germánico, en el siglo VIII bajo el dominio de Carlomagno, un líder de etnia germánica que buscaba incorporar y legitimar a su gente dentro de tierras en donde históricamente habían sido considerados bárbaros y extranjeros. De esta manera el territorio central y norte de Italia vino a formar parte del Imperio Carolingio hasta el Siglo IX.

Este periodo de larga duración histórica en donde transcurrieron alrededor de seis siglos y en el que Italia fue invadida por los godos, seguido por los lombardos y los francos (todos pueblos de etnia germánica), formó parte de un proceso de migración mucho más extenso (las invasiones bárbaras), que afectó y transformó no solo a Italia sino a la mayor parte de Europa y de la cuenca del Mediterráneo, marcando la transición entre la Edad Antigua y la Edad Media que se conoce con el nombre de Antigüedad tardía.

Durante los primeros siglos de la baja Edad Media empezó a utilizarse el gentilicio de italiano, que derivaba del término itálico (de Italia, que proviene del latín "(V)itellus" (en español: "becerro", animal sagrado de algunos pueblos prerromanos del sur peninsular). El término "itálico" que designaba en época republicana tardía a todos los habitantes libres de la península que no tenían ascendencia elénica (estos últimos eran llamados italiotas) en edad imperial pasò gradualmente a designar a la totalidad de la población libre de una Italia ya totalmente latinizada.

Siempre durante la baja edad media el sur de Italia fue ocupado por los Normandos (siglos XI-XII) Alemanes (siglos XII y XIII), Franceses (siglos XIII - XV) y Aragoneses. En particular el largo dominio hispano-aragonés que durante tres siglos se ejerció en el sur peninsular, durante dos en el Milanesado, y durante un periodo todavía más largo (cuatro siglos) en la Italia insular, reforzó ulteriormente los vínculos entre Italia y España ya fuertes desde la época romana[18]​. Esos vínculos fueron al origen de importantes intercambios económicos y, sobre todo, culturales, que favorecieron una influencia recíproca [19]​entre las dos Esperias[20]​. Hubo también flujos demográficos de españoles hacia Italia y de italianos en sentido contrario, comprobados por la presencia de colonias de mercaderes provenientes de Italia en algunas importantes ciudades ibéricas, como Sevilla[21]​ y de militares, burócratas y prelatos españoles en el Ducado de Milán y los reinos de Nápoles, Sicilia y Cerdeña. A falta de estadísticas fiables no podemos determinar las dimensiones de esos flujos que probablemente no fueron trascurables. Sabemos, por lo que se refiere a los militares, que Madrid «...no favorecía los matrimonios de soldados españoles con nativas porque temía un aumento de gastos y una baja en la eficacia combativa. A pesar de todo hubo bastantes matrimonios mixtos pero al fin los españoles fueron absorbidos por una masa humana mucho más densa».[22]​En Italia sobrevive todavía un cierto número de apellidos hispánicos de aquella época, generalmente italianizados (Spagnolo/i, Catalano/i, Castellano/i, etc.) cuya difusión es pero bastante limitada (se hace más consistente solo en algunas áreas de Cerdeña, y en particular en la ciudad de Alguer), comparable a la que tienen los apellidos franceses italianizados (Provenzale, Provenzano, Parigi, Parisi), corsos Corso, Corsi ecc.), alemanes (Tedesco/Tedeschi, Germano/i, Alemanno, ecc.), albaneses (Albanese/i) y muy inferior, por número y difusón, a los apellidos de origen griego (Greco, Grieco, y la mayoría de los que terminan en "iti" ) que prevalecen sobre los españoles y todos los demás.[23]

Sociedad y CulturaEditar

Históricamente, desde el medioevo, los italianos se han identificado más con su ciudad y región que con el Estado italiano, unificado recién entre 1861 y 1870. Esto sigue siendo parcialmente evidente en la cultura italiana de hoy pese a que la lengua italiana reemplazó en el último siglo y medio a los numerosos dialectos y lenguas del lugar. El proceso de industrialización y modernización de Italia acaecido en los últimos decenios ha creado una sociedad uniformizada y altamente desarrollada en todos sus sectores socio-económicos: una eficiente red de autopistas, aeropuertos y ferrocarriles normales/alta velocidad[24]​ unifican -también socialmente y culturalmente- toda Italia desde los Alpes hasta Sicilia. La religión predominante en los italianos de todo el mundo es el catolicismo. La población italo-americana es famosa por sus festivales religiosos y procesiones en las calles de grandes ciudades, como Nueva York. Además, la gastronomía italiana es de las más reconocidas internacionalmente; la calidad de sus productos regionales, especialmente quesos y fiambres, va unido a la inventiva de sus recetas, sobre todo las de las pastas con sus diversas salsas y la pizza. Hay también una inmensa variedad de platos de carne, pescado, ensaladas y dulces.[cita requerida]

A lo largo de la historia los itálicos han contribuido exhaustivamente al desarrollo de la humanidad. La civilización romana fue la más avanzada de su época por mucho tiempo, y las bases del derecho actual y de la administración política fueron sentadas en aquel tiempo. Posteriormente, Italia ha producido innumerables músicos (Giuseppe Verdi, Antonio Vivaldi, Vincenzo Bellini, Gioacchino Rossini, Giacomo Puccini, Domenico Cimarosa), pintores y escultores (Miguel Ángel, Rafael Sanzio, Caravaggio, Tiziano, Antonello da Messina, Antonio Canova, Sandro Botticelli, Tintoretto), arquitectos (Andrea Palladio, Filippo Brunelleschi, Filippo Juvara, Donato Bramante, Gian Lorenzo Bernini, Leon Battista Alberti), científicos (Galileo Galilei, Alessandro Volta, Giuseppe Lagrange, Guglielmo Marconi, Enrico Fermi, Ettore Majorana, Emilio G. Segrè, Rita Levi-Montalcini), escritores (Dante Alighieri, Francisco Petrarca, Eugenio Montale, Salvatore Quasimodo, Grazia Deledda, Luigi Pirandello, Giosuè Carducci), filósofos (Tommaso Campanella, Tomás de Aquino, Nicolás Maquiavelo, Maria Montessori, Benedetto Croce) entre otros. El Renacimiento se originó en Italia y fue allí donde tuvo su apogeo siendo Leonardo Da Vinci su figura más extraordinaria. Durante este periodo aparecieron también los primeros pensamientos científicos sobre economía, así como el sistema contable, a cargo de Luca Pacioli.

Diáspora italianaEditar

Entre los países industrializados, Italia es el que históricamente ha dado la mayor contribución a los flujos migratorios internacionales con casi 30 millones de expatriados desde la Unidad de Italia hasta hoy, de los cuales 14 millones han emigrado en el período entre 1876-1915. El despegue económico de 1896-1908, a lo largo del cual el Pil ha conocido un crecimiento anual del 6,7%, también ha sido insuficiente para hacerse cargo de los campesinos expulsados del campo. En 1913 emigraron poco menos de 900 mil italianos, una verdadera emigración en masa. En Argentina, a principios del siglo pasado, fueron un número de gran consideración junto con los españoles y nativos. En Brasil, otra importante desembocadura histórica para los emigrados italianos, el 44% de los vecinos de São Paulo tiene algún origen italiano. Fondazione Migrantes[25]

En Italia, el lugar de procedencia de los italianos, existen actualmente 61 millones de habitantes. Sin embargo, un número importante de italianos emigraron durante los siglos XIX y XX a distintos países del mundo debido a problemas políticos, económicos y sociales (casi 30 millones entre 1850 y 1976).[cita requerida]

De esta forma podemos encontrar en América grandes asentamientos de descendientes de italianos en naciones tales como: Brasil, Argentina, Perú, Uruguay y Venezuela y, aunque no fueran una influencia determinante ni étnica ni culturalmente en su sociedad, también Estados Unidos. De acuerdo con el Departamento del Interior y Ordenación del Territorio de Italia: en Brasil, Argentina y Estados Unidos existen 22.753.000, 15.880.000, y 15.502.248 de descendientes en algún grado de italianos respectivamente.[1]​ De igual manera existen diversas fuentes que afirman que los descendientes de italianos en Brasil y Argentina serían cercanos a los 30 millones y 25 millones respectivamente.[26]

En el caso de Europa también se encuentran importantes asentamientos de italianos e ítalodescendientes en Francia, Alemania, Suiza, Bélgica, Reino Unido y hasta Crimea;[27]​ debido a las causas anteriormente señaladas e incluyendo el factor de cercanía. Por su parte, en Oceanía destaca el asentamiento en Australia, donde existen según el censo de población de 2006 realizado por la Oficina Australiana de Estadísticas, 852.418 descendientes de italianos.[7]

Se calcula que (incluidos los 61 millones de italianos de Italia) más de 155 millones de personas en el mundo actualmente tienen origen italianao en modo parcial o total, o sea son descendientes de la emigración italiana iniciada con el descubrimiento de América.[28]​ Esto hace de los italianos el cuarto grupo étnico más grande por población en el mundo.[cita requerida]

El Departamento del Interior y Ordenación del Territorio de Italia (en italiano: Dipartimento per gli Affari Interni e Territoriali) se encarga además de llevar a cabo el registro de personas con nacionalidad italiana residentes fuera de Italia. Es así como en 2008 se contabilizaron 4.106.640 personas con nacionalidad italiana residentes fuera de Italia, repartidos principalmente entre Europa y América.[9]​ Los países con mayor cantidad de personas con nacionalidad italiana fuera de Italia son:

 
Comunidad Italiana en Paraguay, frente al Panteón de los Héroes en Asunción.
Personas con nacionalidad italiana por país *
País Personas con nacionalidad italiana[29]
  Argentina 691.481
  Alemania 651.852
  Suiza 558.545
  Francia 373.145
  Brasil 316.699
  Bélgica 254.742
  Estados Unidos 223.429
  Reino Unido 210.690
  Canadá 137.045
  Australia 133.123
  España 124.013
  Venezuela 116.329
  Uruguay 90.603
  Chile 52.006
  Países Bajos 35.715
  Colombia 35.000
  Sudáfrica 31.734
  Perú 30.513
()*: Esta lista sólo incorpora a personas con nacionalidad italiana residentes fuera de Italia.

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. . En Italia se usan también, siempre conjuntamente con el idioma italiano, dos lenguas autóctonas regionales, el Friulano(650,000 locutores) y el Sardo (1,000,000 aproximadamente de hablantes), y otras no autóctonas, como el francés, el alemán, el esloveno el albanés, el catalán, el griego, etc.(unos 650,000 locutores en total)

ReferenciasEditar

  1. a b c d e f g h «Diáspora italiana en cifras» (PDF) (en italiano). Fondazione Migrantes. p. 2. Archivado desde el original el 27 de febrero de 2008. Consultado el 28 de agosto de 2009. 
  2. «Historia entre Italia y Brasil» (www.ambbrasilia.esteri.it) (en portugués). Embajada de Italia en Brasil. Consultado el 4 de noviembre de 2009. 
  3. «Unos 25 millones de personas que viven en la Argentina tienen algún grado de descendencia italiana». www.asteriscos.tv. Consultado el 4 de noviembre de 2009. 
  4. «Embajador de Italia en Caracas asegura que el sistema electoral venezolano es confiable». Correo del Orinoco. 17 de julio de 2012. «...el diplomático calcula que 5% o 6% de la población venezolana actual tiene origen italiano.» 
  5. «Orígenes étnicos de Canadá en 2006» (en inglés). Agencia Nacional de Estadísticas de Canadá. Consultado el 28 de agosto de 2009. 
  6. http://www.espejodelperu.com.pe/Poblacion-del-Peru/Inmigracion-Italiana-al-Peru.htm
  7. a b «Censo de población de 2006» (en inglés). Oficina Australiana de Estadísticas. Consultado el 28 de agosto de 2009. 
  8. Italians in Mexico
  9. a b c d Departamento del Interior y Ordenación del Territorio de Italia. «Annuario Statistico 2009» (PDF) (en italiano). pp. 121-129. Consultado el 24 de noviembre de 2009. 
  10. Biblioteca Italiana de Costa Rica; Embajada de la República de Italia en Costa Rica (2 de junio de 2016). «Herencia italiana en Costa Rica, síntesis al 2016» (JPG). Documento escaneado de la publicación "Herencia italiana en Costa Rica, síntesis al 2016". pp. 1-2. Consultado el 16 de julio de 2017. 
  11. A. Campos, F. Guillén, S. d'Onofrio; Sicultura (12 de octubre de 2016). «Multiculturalidad en Costa Rica: los descendientes de inmigrantes» (JPG). pp. 1-3. Consultado el 18 de julio de 2017. 
  12. «Comisión Europea, Europeans and their Languages, 2006, pág. 2». 
  13. Ernesto Galli della Loggia, L'identità italiana, Bolonia, Il Mulino, 1998, pág. 31, ISBN 978-88-15-13974-0
  14. Niall Ferguson, Civilización. Occidente y el resto, Random House Mondadori, Debate, Barcelona, 2012, impreso en Portugal, ISBN 978-84-9992-066-5, pág. 58. Título original: Niall Ferguson, Civilization: the West and the Rest, Allen Lane-Penguin Books, London, 2011
  15. «Los años 1250-1290 son considerados como el apogeo de la revolución comercial de la Europa medieval. Las ciudades italianas lograron crear el más vasto imperio económico que el mundo haya conocido, un imperio que se extiende desde Inglaterra al mar Negro, desde los oasis del Sahara hasta el corazón de Asia...». Cita extraída de: Michel Balard, Jean-Philippe Genet, Michel Rouche, De los Bárbaros al Renacimiento,Akal, Madrid II edición, 1994, pág. 156, ISBN 84-7600-342-0 / título original: Des Barbares à la Renaissance, Librairie hachette, 1978, 1983, 1994
  16. En efecto la prosperidad de las comunas se prolongó hasta el siglo XIV y «...generó las condiciones materiales a partir de las cuales se desarrolló el Renacimiento con todos sus logros materiales y artísticos». Christopher Duggan, Historia de Italia, Akal, Madrid, 2017, segunda edición, pag. 49, ISBN 978. Publicado originalmente por Cambridge University Press, 1994, 2014
  17. La conformación territorial de las actuales naciones europeas es muy similar al de las Diócesis del Imperio romano, como puso de relieve Ortega y Gasset: «Este espacio histórico [Europa] impregnado de usos, en buena parte comunes, fue creado por le Imperio romano y la figura geográfica de las naciones luego emergentes coincide sobremanera con la simple división administrativa de las Diócesis en el Bajo Imperio». Cita extraída de José Ortega y Gasset, Meditación de Europa, Revista de Occidente, Madrid, 1966 (I edición 1960), pág. 35. Dep. Legal M. 13.777-1966»
  18. «Hispania fue durante siglos una provincia del Imperio de Occidente del que proviene casi toda nuestra herencia lingüística, patriarcal, religiosa y cultural» Cita extraída de Enrique Gil Calvo, La ideología española, Ed. Nobel, Oviedo, 2006, pág. 96, ISBN 84-8459-183-2
  19. «Así, del siglo XV al XVII media Italia perteneció a la monarquía hispánica...de ahí la fuerte influencia del Renacimiento y del Barroco italianos sobre la cultura española, pues nuestro Siglo de oro no se puede entender sin su evidente y directa inspiración» (Cita extraída de Enrique Gil Calvo, ibidem, pàg. 96 y sig.). Hay pero que señalar que no hubo, por parte de los españoles, una imitación servil de las formas artistícas y literarias italianas, sino una rielaboración personal conforme a los horizontes estéticos y culturales propios de su tierra de origen. Por lo que se refiere a la literatura, los escritores hispanos, a partir de la mitad del siglo XVI, fueron leídos y apreciados en Italia y en el resto de Europa. Si después de la muerte de Boscan y de Garcilaso de la Vega, «...el éxito de las influencias italianas quedaba asegurado...la novela cosmopolita El Lazarillo de Tormes...inició un género que influyó en la literatura de toda Europa occidental» (cita: Una sociedad conflictiva: España, 1464-1714, Alianza Editorial, Madrid, 1984 (reinpresión del 1989), pág. 189, ISBN 84-206-0064-4)
  20. Los griegos llamaron Esperia a la península italiana y los romanos a la ibérica, ya que se encontraba a su occidente
  21. Durante la segunda mitad del siglo XVI, los mercaderes italianos, conjuntamente a franceses, borgoñones y otros dominaban la plaza comercial de Sevilla, como nos testimonia Lope de Vega: «Toda España, Italia y Francia vive por este arenal porqué es plaza general de todo trato y ganancia». Está en: Henry Kamen, Ibidem pág. 277
  22. cita extraída de: Antonio Domínguez Ortiz, Historia de España. El antiguo régimen, Los Reyes Católicos y los Austria, en Historia de España dirigida por Miguel Artiola, tomo 3, Alianza editorial, Madrid, 1988, pág. 352, ISBN 84-206-9573-2 (obra completa) y ISBN 84-206-9572-6 (tomo 3)
  23. Greco en particular es uno de los quince apellidos que más difusión tienen en Italia. Ver: Pagine bianche. Annuario telefonico italiano
  24. Alta velocidad italiana
  25. scheda in spagnolo.pdf Rapporto Migranti italiani nel 2012
  26. Historia entre Italia, Argentina y Brasil: Más de 25 millones de personas que viven en la Argentina tienen algún grado de descendencia italiana
  27. Italianos de Crimea (en italiano)
  28. Favero, Carlo. Cent'anni di emigrazione italiana (1876-1976). Roma, 1980
  29. ([1])

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar